Ene 5 2010
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Cultura

Sandro, la leyenda musical que trascendió las fronteras argentinas

Stella Calloni*
Después de librar una asombrosa lucha por la vida, murió la noche del lunes Sandro, más que un cantante, un mito, una leyenda que trascendió las fronteras de Argentina. Roberto Sánchez, como se llamaba el artista, tenía 64 años, padecía problemas pulmonares por su adicción al cigarrillo, y murió lejos de su barrio bonaerense de Banfield, que nunca abandó, aun en los momentos más culminantes de su exitosa carrera, la cual inició en la década de los 60 del siglo pasado.

Había sido trasladado a  Mendoza, en la provincia del mismo nombre, al pie de la Cordillera de los Andes, para un  trasplante cardiopulmonar, cuando ya había sido sometido a una serie de operaciones.

Cuando los médicos anunciaron su muerte, un "no" desolado surgió de cientos de seguidores que hacían guardia desde hace días en las puertas del hospital mendocino. Entre ellas estaban algunas de las llamadas Nenas de Sandro, las mujeres que lo seguían desde el comienzo de su carrera, que cada agosto se reunían frente a la casa del ídolo en Banfield para festejar su cumpleaños, y que esta noche también llegaban al lugar para dejar ramos de flores y ofrendas.

Generoso con sus compañeros de trabajo, humilde pese a su fama, Sandro supo mantener su vida privada alejada de los medios. Cuando le preguntaban detalles de su vida amorosa, solía decir jocosamente: "no sé nada, hoy no leí las revistas".

El Elvis Presley criollo
En los inicios de su carrera, algunos lo llamaban el Elvis Presley criollo, por sus sensuales movimientos, pero pronto se transformó en algo más que un roquero: un intérprete popular de gran presencia escénica, adorado por su público, que incluía a varias generaciones.

Nunca le dio importancia al éxito, tras las puertas de la casa "soy Roberto Sánchez", decía, pero sí cuidaba de mantener una intensa y directa comunicación con su público.

Durante su carrera publicó más de medio centenar de álbumes originales, que vendieron más de 20 millones de copias, entre los que figuran Sandro de América (1969) y Muchacho (1970). Participó, además, en 13 películas, entre ellas Quiero llenarme de ti (1969).

Nació el 19 de agosto de 1945 en Valentín Alsina, "un barrio, barrio" como decía, al sur de Buenos Aires, en una zona fabril y popular. Trabajó desde muy joven y nunca olvidó el sacrificio de sus padres, a quienes acompañó siempre. Hijo único, a los 13 años dejó sus estudios para ayudar en el hogar, y trabajó como repartidor de carnes, de vino. También fue obrero, pero la música era su vocación, y en las horas de descanso estudiaba guitarra con amigos, con uno de los cuales formó su primer dueto.

Fue en 1960, cuando apareció como solista y adoptó el nombre de Sandro. Su aspecto de gitano, su carisma, sus increíbles movimientos por el escenario, desconocidos hasta ese momento en una Argentina pacata, lo transformaron rápidamente en un éxito, que lo diferenciaba de muchos cantantes de su tiempo. Formó el grupo Los Caniches de Oklahoma y grabó su primer single, Comiendo rosquitas calientes en el Puente Alsina.

Un año después se rebautizaron como Los de Fuego. A finales de 1962, cuando el cantante del grupo perdió la voz, Sandro lo remplazó y ya en 1963 grabó su primer disco en solitario, con un cover de Paul Anka y otro de Presley.

Pero hubo tiempos difíciles porque su desenfreno escénico provocó la reacción de influyentes grupos católicos que incluso lograron excluir a Los de Fuego de la televisión. Pero un conocido conductor, Pipo Mancera, decidió enfrentar la censura, y al amenazar con su renuncia, fue levantada.

En 1965 Sandro formó una nueva banda soporte, The Black Combo, en homenaje a Bill Black, bajista de Elvis.

Tres años ganó el festival de Viña del Mar, Chile, y se le abrieron las puertas en América Latina.

"Fue uno de los pioneros de la balada romántica latinoamericana, derivada del bolero, que se convertiría en el género pop latino por excelencia en las siguientes décadas. Sandro le aportó temáticas, poses y ritmos extraídos del rocanrol, que la hicieron provocativa y atractiva para los jóvenes de los sectores más populares de las comunidades latinas de América, y muy especialmente para las mujeres", destacan los críticos musicales.

Pero también otros críticos recuerdan que los iconos del naciente rock nacional, "que también orientaba gran parte de sus letras contra la moral sexual tradicional católica", rechazó a Sandro, con el argumento descalificador de que se trataba de "música grasa (naca)", o "complaciente".

El 11 de abril de 1970 se convirtió en el primer artista latino en actuar y llenar el famoso Madison Square Garden, de Nueva York, con más de 250 mil espectadores en dos recitales. Fue la primera transmisión vía satélite de un cantante latino en la historia del mundo.

Esta noche, mientras los medios especulaban si el ídolo sería velado en el Congreso o en el mítico Luna Park, lo cierto es que la reacción popular por su partida mostraba que el mito Sandro podía estar a la altura de otro grande, Carlos Gardel. Miles de argentinos se preparaban para acompañar mañana sus restos y había flores frente a lugares donde actuó y mujeres arrodilladas que oraban.

*Periodista argentina

 

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