Abr 19 2013
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Sociedad

Se disparan en EEUU alarmas y rumores de atentados tras estallidos en Boston y Texas

Estados Unidos parece estar bajo sitio; la semana empezó con bombas en Boston y acabó con una explosión industrial en Texas, pasando por cartas envenenadas enviadas al presidente y a un senador, el cierre de dos edificios del Senado y alarmas de posibles atentados en Oklahoma City y Atlanta. Pero en casi todo la gran pregunta es: ¿qué o quién está atacando este país?

Esta tarde en Boston la FBI, por primera vez en el caso, presentó fotografías y video de dos hombres jóvenes, uno con gorra blanca, el otro con una negra, y solicitó la asistencia del público mundial para identificar, ubicar y detener a los presuntos sospechosos de este atentado que mató a tres e hirió a 178 personas.

Rick Deslauriers, el agente especial a cargo de la investigación, afirmó que en este momento son personas de interés para la FBI y que parecían estar asociados. Advirtió que son considerados armados y peligrosos y, por lo tanto, subrayó que la gente se limite a informar a las autoridades. Detalló que fueron identificados después de examinar innumerables imágenes ofrecidas por cámaras de vigilancia, de fotógrafos y camarógrafos y hasta fotos de celulares de ciudadanos que estaban en la zona de la recta final del maratón al momento de estallar las bombas (las imágenes se pueden ver en www.fbi.gov).

Poco antes, el presidente Barack Obama encabezó una ceremonia ecuménica por el atentado con dos bombas que marcó un fin sangriento al famoso maratón de Boston el lunes pasado. Todos estaremos con ustedes mientras aprenden de nuevo cómo pararse, caminar, y sí, correr, de nuevo. No tengo duda de que correrán de nuevo, declaró Obama usando el maratón como metáfora, en la catedral de la Santa Cruz, en Boston, al intentar consolar a la ciudad herida. Aseguró que los responsables serán encontrados y llevados ante la justicia, y reafirmó que, aunque buscaban intimidarnos, nuestra fidelidad a nuestra manera de vivir, a nuestra sociedad libre y abierta, sólo se fortalecerá.

Pero las preguntas que inmediatamente surgieron en Boston, ¿quién y por qué?, aún no tienen respuesta. Tampoco se sabe si los responsables son extranjeros o estadunidenses.

Este, el primer acto violento exitoso con una bomba en más de una década después de los atentados del 11 de septiembre, provocó de nuevo el temor aún tan familiar en este país, como la respuesta oficial de elevar el nivel de alerta y la intensificación de las medidas de seguridad sobre todo en Nueva York y Washington, como en otras ciudades e instalaciones estratégicas alrededor del país.

Mientras en Boston se lloraba por las víctimas y las autoridades realizaban su intensa labor de examinar innumerables imágenes tomadas por cámaras de vigilancia, de teléfonos celulares de ciudadanos, fotógrafos y televisoras enfocadas sobre la recta final del gran maratón, la explosión masiva de la planta de fertilizantes en el pueblo de West, parte central de Texas, sacudió de nuevo al país.

La explosión provocó un movimiento sísmico de magnitud 2.1, y provocó la muerte de por lo menos cinco personas y más de 170 heridos (aún hay un número indeterminado de desaparecidos en la zona devastada, incluidos bomberos que acudieron a un incendio justo antes de que estallara la planta). El pueblo, de 2 mil 700 habitantes, está ahogado en vapores tóxicos, mientras se investiga si fue un accidente industrial o un acto criminal. Esta noche las autoridades locales indicaron que continúan las operaciones de rescate, y aún no se sabe cuántas víctimas hay dentro de la planta.

Si resulta ser un accidente industrial, como parece ser el caso, subrayará una creciente preocupación por la falta de una respuesta gubernamental suficiente para asegurar la seguridad de los trabajadores en sus lugares de trabajo. Mike Elk, reportero laboral de In These Times, señaló que por falta de recursos y personal, la oficina federal encargada de monitorear la seguridad laboral (OSHA) sólo puede inspeccionar plantas como la que estalló una vez cada 129 años, y que en este país mueren en promedio cada año 4mil 500 trabajadores en accidentes laborales, muchísimos más de los que mueren por actos de terrorismo.

Por otro lado, desde el martes las autoridades federales también llevan a cabo eeuu estallido en bostonuna intensa investigación para descubrir al responsable de enviar cartas envenenadas, al parecer con ricino, a Obama y al senador federal Roger Wicker. El miércoles Paul Kevin Curtis en Corinth, Misisipi, fue arrestado y acusado de amenazar al presidente. Según reportan medios, no era la primera vez que envaiba cartas al senador de su estado, y se divulgó que hace unos años su esposa había alertado a la policía local de que su marido padecía un ataque paranoico pues se quejaba de que las autoridades lo vigilaban con drones y expresaba opiniones antigubernamentales. Curtis no tenía empleo fijo y se ganaba la vida disfrazándose de Elvis Presley y otros famosos. Hoy, ante un juez, su abogada afirmó que es inocente.

El mismo miércoles, dos de los edificios de las oficinas del Senado en esta capital fueron cerrados y se le ordenó al personal permanecer en sus oficinas mientras la policía del Capitolio investigaba la entrega de paquetes sospechosos, lo que resultó ser una falsa alarma. Al mismo tiempo, el tribunal federal en Boston, donde corrían rumores de un posible arresto por el ataque, fue evacuado por otra falsa alerta de bomba.

En la semana que se marca el 18 aniversario del atentado contra el edificio federal en Oklahoma City, donde perecieron 168 personas en un complot realizado por un ex soldado estadunidense, el miércoles un camión rentado estacionado cerca de la alcaldía provocó sospechas y una breve evacuación del edificio municipal y otros aledaños. Hubo una breve alarma en Atlanta que también resultó falsa, en la ciudad que aún recuerda el atentado con bombas durante las Olimpiadas en 1996, también realizadas por un estadunidense.

Mientras tanto, ese mismo miércoles Obama sufrió una de sus peores derrotas políticas cuando el Senado rechazó una medida para ampliar la verificación de antecedentes penales y de salud mental de todo comprador de armas de fuego. Rodeado de algunos familiares de los 20 niños y seis adultos masacrados en el pueblo Newtown en Connecticut el 14 de diciembre, Obama denunció la votación en el Senado y afirmó que fue un día bastante vergonzoso en el Congreso, ya que habían anulado una medida apoyada por abrumadora mayoría de la sociedad.

Hoy día más de 40 por ciento de las armas de fuego se pueden comprar legalmente sin una revisión de los antecedentes del comprador.

Hace tres meses Obama pronunció un discurso en Newtown parecido al de hoy en Boston. Antes dio ese discurso en Tucson, Arizona, Aurora y Colorado, entre otros lugares, después de matanzas con armas de fuego perpetradas por estadunidenses anglos.

Estados Unidos se siente vulnerable y aún no se sabe quién lo está amenazando ni por qué está bajo ataque.

 

 

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