Mar 12 2011
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Opinión

Se insiste en el cerco agresivo contra Venezuela

Néstor Francia.*

A medida que avance el tiempo hacia las elecciones de 2012, se intensificarán las agresiones de la derecha internacional contra Venezuela, un tanto mediáticamente atenuadas en los días recientes por la intensidad de la situación en torno a Libia, cuyo desenvolvimiento no favorece una intervencion extranjera.. Sin embargo, la derecha no descansa… y siguen las "huelgas de hambre".

En España siguen siendo utilizados los embelecos del juez Velasco para atacarnos. El senador del PP Luis Peral fue muy agresivo al preguntarle al secretario de Estado de Asuntos Exteriores e Iberoamericanos español, Juan Antonio Yáñez-Barnuevo, en la Cámara Alta del Parlamento, por la situación judicial del vasco-venezolano Arturo Cubillas. Peral afirmó que “No tenemos ninguna razón para tolerar esta política de apaciguamiento con el Gobierno de Venezuela, que a mí me recuerda lamentablemente la que las democracias occidentales tuvieron durante muchos años con la Alemania de Hitler, a la que al final tuvieron que enfrentarse con las armas”.
Esta taimada alusión a un enfrentamiento armado no podemos tomarla a la ligera. Una victoria de Chávez en 2012 llevaría a la derecha nacional e internacional a alguna de tres opciones:

– aceptar la realidad y calarse bajo protesta el hecho de que la Revolución Bolivariana tiene apoyo mayoritario en Venezuela;
– convertirse en una verruga crónica pero poco eficiente, como la gusanera cubana de Miami;
–j ugárselas todas de una vez, aupando acciones terroristas en nuestro país, tratando de llegar a una situación de guerra civil promovida desde el exterior.

De esas tres opciones, la menos probable es la primera, no van aceptar la realidad y echarán vainas hasta que la rana eche pelos. Nuestra perspectiva es la de un largo combate, más o menos cruento, contra esas fuerzas enemigas.

Lo peor es que el gobierno de Zapatero, acogotado por innúmeros problemas y por un permanente descenso en su popularidad, tiende a ceder a esas presiones de la derecha. El funcionario Yáñez-Barnuevo garantizó que una vez que se traslade el auto de procesamiento a Caracas, su departamento pedirá que se lleve a la práctica en virtud de la colaboración judicial entre ambos países:

“En ese momento, insistiremos en que se cumpla ese auto y los anteriores y que se les dé la debida respuesta”, respondió a Peral. Como se sabe, esa extradición no es posible bajo nuestras leyes, porque Cubillas tiene nacionalidad venezolana, así que probablemente uno de los objetivos de la derecha española es generar un conflicto entre los dos gobiernos en la vecindad temporal del proceso eleccionario presidencial en Venezuela.

Entretanto en nuestro país continúa el plan desestabilizador cuya más clara evidencia actual es la “huelga de hambre” que se desarrolla ante la sede local del PNUD. La ministra de Educación Superior, Yadira Córdova, indicó que su despacho ya dio dos pasos para que los huelguistas depongan su actitud con la presencia de tres viceministros en la sede del PNUD y el envío de una carta, pero que hasta ahora no han recibido respuesta y no pueden ser forzados por las autoridades.

“Son libres, adultos y están en un país democrático”, dijo. Por supuesto, a estos “huelguistas” no les interesa propiamente el diálogo, aunque no está descartado que finalmente cedan, si no consiguen recabar apoyo popular, como les ocurre hasta ahora. Es claro que sus objetivos no son reivindicativos sino políticos, forman parte del plan contrarrevolucionario de la oposición.

Por cierto que esto de las “huelgas de hambre” se está convirtiendo en una verdadera guachafita de las minorías. Ahora aparece un grupito de ex trabajadores del Instituto de Vialidad y Transporte del estado Aragua (Invialta) que inició otra “huelga de hambre indefinida” a las puertas de la Asamblea Nacional. Los “huelguistas” exigen ser reenganchados en sus puestos de trabajo y piden la cancelación de los salarios caídos.

Esta nueva modalidad se ha convertido en una forma de chantaje que tenderá a diluirse, como han afirmado sectores de la misma oposición, si se sigue abusando de ella como forma de protesta. Al margen de que pueda haber razones para algunos de los reclamos, la repetición de las “huelgas de hambre” revela la incapacidad de la oposición para convocar a las masas a cualquier tipo de acción que no vaya más allá de la movilización de muy pequeños grupos que solo tienen vida gracias a la ayuda de la canalla mediática.

La complicación libia

Por cierto la situación en Libia sigue complicada, inclusive para los siempre prepotentes poderes occidentales. Reunidos a nivel de ministros de Defensa en Bruselas, los países de la OTAN se dijeron “prestos a ayudar al pueblo libio” y admitieron que el “tiempo apremia”. Esto último, aunque no lo dicen, se debe a la clara recuperación de la iniciativa militar de las fuerzas leales a Gadafi, que ya han expulsado a los rebeldes de algunos importantes territorios, como Zauiya, cercana a Trípoli y también, a todas luces, del importante centro petrolero  Ras Lanuf.

Sin embargo, las decisiones hasta ahora son relativamente cautelosas, solo reforzar la vigilancia por mar y aire sobre Libia. Rechazaron por el momento lanzar una acción militar para frenar la ofensiva de las fuerzas de Gadafi contra los opositores, al condicionarla a una “necesidad demostrable, un claro mandato y un fuerte apoyo regional”,  según resumió el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. La posibilidad de que la Alianza Atlántica imponga una zona de exclusión aérea en Libia quedó también “supeditada a un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU”, y a un apoyo del mundo árabe, reafirmó también Rasmussen.

Como decíamos en nuestro análisis anterior, ese tipo de operación es muy compleja, además que primeramente se requiere neutralizar todas las defensas antiaéreas del gobierno libio para que los aviones de una eventual fuerza injerencista operen con los mínimos riesgos posibles.

Francia y Gran Bretaña presentaron la semana pasada un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad para aprobar una zona de exclusión aérea, pero China y Rusia, dos miembros permanentes con derecho a veto, se oponen a una medida que consideran una injerencia extranjera, de manera que difícilmente se cumpla la condición mencionada por la propia OTAN, en el sentido de un mandato de la ONU para actuar. En el seno de la OTAN, los ministros de Defensa acordaron reforzar su presencia marítima en el Mediterráneo central, que por ahora servirá únicamente para vigilar el cumplimiento del embargo de armas sobre Libia, a la espera de que la ONU les dé ese posible mandato que no parece probable por ahora.

Otra medida que tomaron estos ministros fue ampliar de 10 a 24 horas diarias la vigilancia que ejercen los aviones-radares AWACS que desde 2009 patrullan la región cercana a Libia en el marco de la lucha antiterrorista, lo cual no es un cambio muy significativo.

En el marco de la UE, Alemania se muestra muy reticente a cualquier opción militar, mientras que Wáshington, todavía embarcado en Irak y Afganistán, aboga porque cualquier decisión se tome en el marco de la OTAN, de manera que se comprometan fuerzas militares de varios países. Al parecer, desde el punto de vista militar, la OTAN está atada de manos, aunque no se puede descartar nada por adelantado.

Mientras, el imperio y sus aliados se están moviendo más en el frente político. El CNT, organismo de la oposición libia recientemente creado, fue reconocido ayer como el único “representante legítimo del pueblo libio” por el gobierno francés, que pidió a la UE que inicie con él un diálogo. España admitió mantener contactos con el CNT pero abogó por que toda decisión sobre su reconocimiento se tome en el marco de la UE, según la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, que participó en una reunión en Bruselas preparatoria de la cumbre de los líderes de los 27 sobre Libia, que se realizará hoy.

El lunes probablemente debamos referiremos a los resultados de esa cumbre.

* Analista de asuntos políticos.

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