Jul 11 2015
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PolíticaSociedad

Secuestros en Buenos Aires, asesinatos en Santiago: La Dina tras el dinero del Partido Comunista

Desde mediados de 1976, en plena arremetida represiva contra el Partido Comunista, la dirección de la Dina trataba de identificar y capturar a los encargados de finanzas de ese partido para apoderarse de los dineros que llegaban desde Europa. Parte de esos fondos eran administrados en Santiago por operadores financieros vinculados a la comunidad judía.
El 23 de julio de 1976, agentes de la Dina detuvieron a Clara Canteros Torres, 21 a√Īos, laboratorista, quien trabajaba en una lavander√≠a propiedad del PC y ayudaba a su padre, V√≠ctor Canteros, en la estructura de finanzas del partido. Esa misma noche fue detenido su t√≠o, Eduardo Canteros Prado. La muchacha est√° desaparecida hasta hoy y los restos de Eduardo aparecieron en Colina en 1990, en un fundo que en 1976 pertenec√≠a al ej√©rcito.
Entre enero y septiembre de ese a√Īo, m√°s de setenta comunistas fueron detenidos y desaparecieron en los cuarteles de la Dina. Los interrogadores de la Brigada Lautaro, instalados en el cuartel de la calle Sim√≥n Bol√≠var, consiguieron mediante prolongadas y brutales torturas algunos datos claves que permitieron a los analistas de la Dina identificar a uno de los principales operadores de fondos del PC en Santiago: el cambista de monedas Jacobo Stoulman Bortnik.
En los √ļltimos meses de 1976, la Dina logr√≥ infiltrar en Francia y Suiza a una de las redes que el PC ten√≠a para transportar fondos a Chile. Jacobo Stoulman viaj√≥ a Francia el 18 de noviembre. En el mismo avi√≥n iba el mayor Ra√ļl Iturriaga Neumann, uno de los oficiales m√°s cercanos al coronel Manuel Contreras, jefe de la polic√≠a secreta de Pinochet. Iturriaga, vestido de civil, viajaba con la falsa identidad de Eduardo Jos√© Rodr√≠guez P√©rez.

Vigilia de la comunidad judía

Vigilia de la comunidad judía

A comienzos de 1977, los agentes de la Dina que vigilaban la red internacional del PC se enteraron que un correo viajaría a Buenos Aires. En Argentina lo esperaba una nueva estructura que se preparaba para asumir la conducción del partido en Chile, en reemplazo de la segunda dirección que había caído en manos de la Dina en diciembre de 1976.

Secuestros en Buenos Aires
El 16 de mayo de 1977 aterriz√≥ en Buenos Aires un chileno con pasaporte suizo llamado Alexis Jaccard Siegler, el correo del PC que transportaba un malet√≠n con una cuantiosa cantidad de d√≥lares. Se hosped√≥ en el hotel Bristol y en las horas siguientes fue secuestrado por un comando de la red C√≥ndor, integrada por agentes chilenos y argentinos. El mismo d√≠a detuvieron al chileno Ricardo Ram√≠rez Herrera y a un comerciante argentino que lo alojaba, Marcos Leder, de 70 a√Īos, y a su hijo Mauricio. Los tres desaparecieron.
Ramírez Herrera, jefe del aparato de inteligencia del PC, había logrado escapar del Comando Conjunto en 1975 asilándose en la embajada de Hungría, cuyos intereses estaban a cargo de Austria, y logró salir a Europa en marzo de 1976. En mayo de 1977, Ramírez esperaba a Jaccard en Buenos Aires para recibir la remesa de dólares y viajar luego a Santiago, donde asumiría un cargo en la dirección clandestina del PC.
La cacería de la red Cóndor siguió el 17 de mayo con la detención del comunista chileno Mario Clar y su hijo Sergio. De los dos nunca más se supo. Poco después cayó el chileno Héctor Velázquez Mardones y su empleador, el argentino Rodolfo Sánchez Cabot.
El 20 de mayo por la tarde, un comando operativo que vigilaba el local central del PC argentino en Buenos Aires, en la esquina de las calles Callao y Sarmiento, secuestr√≥ a siete militantes porte√Īos que abandonaban el recinto. Tres fueron liberados. Los otros cuatro -Luis J. Cervera Novo, Ricardo Isidro G√≥mez, Carmen Candelaria Rom√°n y Juan Ces√°reo Arano-, est√°n desaparecidos.
En Santiago, los agentes de la Dina atraparon a uno de los responsables de finanzas del PC, Enrique Ruiter Correa Arce, ex secretario del director del diario El Siglo, y propietario de un kiosco de diarios situado en la intersección de las calles Manuel Rodríguez con Alameda, pantalla que servía para distribuir dineros entre los cuadros partidarios. El 28 de mayo, el cadáver de Correa apareció flotando en el río Mapocho.

ar videla pinochetLos estaban esperando
Al día siguiente, domingo 29 de mayo, Jacobo Stoulman y su esposa, Matilde Pessa, aterrizaron en el aeropuerto de Ezeiza en Buenos Aires a bordo de un avión Braniff. Tras bajar la escalerilla, varios hombres de civil les rodearon y condujeron a un Ford Falcon de color verde. Se perdieron para siempre.
A los 43 a√Īos de edad, Jacobo Stoulman Bortnik era el menos an√≥nimo de los secuestrados. Sin militancia pol√≠tica conocida, inteligente y seductor, en s√≥lo ocho meses, en 1976, su empresa Cambios Andes, de Agustinas al llegar a Ahumada, hab√≠a captado a los m√°s codiciados inversores, en particular de la comunidad jud√≠a. La Dina sab√≠a que Stoulman manejaba dinero de grandes inversores, los suyos propios y los que el financista chileno-h√ļngaro Jos√© Klein -t√≠o del ahora famoso empresario minero Leonardo Farkas Klein- pudiese haber enviado a trav√©s de Cambios Andes para apoyar a partidos que empezaban a organizar una oposici√≥n a la dictadura.
En los días siguientes, los agentes de la Dina, en conjunto con funcionarios de la Cancillería, falsificaron la salida de Alexis Jaccard y de los Stoulman Pessa desde Argentina, usando falsos registros de hotel y documentos de inmigración. Los papeles adulterados mostraban a Jaccard viajando a Chile pocos días después de su arresto, y enseguida partiendo de Santiago a Uruguay.
La √ļltima operaci√≥n importante de la Dina termin√≥ el 7 de junio en Santiago, con la captura de Hern√°n Soto G√°lvez, encargado local de las finanzas del PC, quien hasta hoy est√° desaparecido. Soto, quien llegaba de Buenos Aires, fue capturado en la Gran Avenida poco antes de hacer contacto con un compa√Īero que lo esperaba a escasos metros del lugar de detenci√≥n.

Evidencias que condenan

En vano esfuerzo por rescatar al matrimonio Stoulman-Pessa, miembros de su familia pagaron miles de dólares a diversas personas. Entre ellas al abogado Ambrosio Rodríguez, cercano a la dictadura, quien hizo estériles gestiones a ambos lados de la cordillera.
Uno de esos contactos fue con el agente de la Dina en Buenos Aires, Enrique Arancibia Clavel, quien el 17 de julio report√≥ ese encuentro en un mensaje a Santiago: ‚ÄúCon fecha 8/7/77 se contact√≥ conmigo Ambrosio Rodr√≠guez, quien me plante√≥ que su permanencia en Buenos Aires peligraba debido a que estaba haciendo averiguaciones sobre un matrimonio de origen jud√≠o de apellidos Stoulman Pessa. Aparentemente Rodr√≠guez tom√≥ contacto con altos jefes del ej√©rcito argentino en el √°rea Seguridad, los que le indicaron en forma indirecta que este matrimonio ‚Äėya no exist√≠a‚Äô‚Ķ El informe oficial del Primer Cuerpo del Ej√©rcito argentino es que fueron entregados (los Stoulman-Pessa) a funcionarios Dina‚ÄĚ.
En las semanas y meses siguientes, los familiares más cercanos de los Stoulman-Pessa comprobaron que las numerosas cuentas que el cambista mantenía en diversos bancos del mundo, habían sido vaciadas. Hasta hoy se ignora el monto de aquellos depósitos, pero conocedores del tema los calculan en decenas de millones de dólares.
Seg√ļn ha reconocido el Partido Comunista de Chile, hacia fines de 1976 y con el objetivo de trasladar a Chile fondos provenientes del exterior hab√≠a organizado un complejo mecanismo clandestino cuyo nexo ser√≠a, precisamente, Jacobo Stoulman. ‚ÄúEl nunca supo el origen ni destino que tendr√≠an esos dineros‚ÄĚ, declar√≥ el dirigente comunista Carlos Toro, ya fallecido.
Por otra parte, un funcionario internacional enviado desde Suiza a investigar la desaparici√≥n de Alexis Jaccard, fue seguido y amenazado en Buenos Aires y debi√≥ ser escoltado por una diplom√°tica helv√©tica hasta el avi√≥n que lo llev√≥ de regreso a su pa√≠s. Jaccard estaba casado con Paulina Veloso, quien 28 a√Īos despu√©s ser√≠a ministra de la Segpres en el primer gobierno de Michelle Bachelet.
Con parte de los fondos saqueados a Stoulman, la Dina financió su red fuera de Chile a través de la empresa pantalla Pedro Diet Lobos y Cía., que operaba en Santiago y Buenos Aires y cuya constitución, en noviembre de 1977, reveló la periodista Mónica González en 1989 en la revista Análisis.
Juan Pablo Moreno, ex funcionario de Cepal, quien investig√≥ la desaparici√≥n de Stoulman junto con el periodista Iv√°n Cabezas, concluy√≥ que los papeles notariales de la empresa Pedro Diet estaban entre la documentaci√≥n incautada al agente de la Dina en Buenos Aires Enrique Arancibia Clavel, en 1978. En esa sociedad ejerc√≠a la presidencia el mayor Ra√ļl Iturriaga Neumann, a cargo de inteligencia econ√≥mica de la Dina. Entre los directores de la sociedad figuraba uno de los hijos de Pinochet, el capit√°n (r) Augusto Pinochet Hiriart, que protagoniz√≥ tiempo despu√©s bullados esc√°ndalos y turbios negocios.
Moreno tambi√©n aport√≥ otro indicio: ‚ÄúAugusto Pinochet hijo, un a√Īo y medio despu√©s de los secuestros, compr√≥ cuantiosos bienes e invirti√≥ en una empresa constructora (a trav√©s de su mujer, Ver√≥nica Molina) cerca de 1,5 millones de d√≥lares‚ÄĚ.

El final

Matrimonio Stoulman Pessa

Matrimonio Stoulman Pessa

Durante 38 a√Īos los familiares del matrimonio Stoulman Pessa, los de Ricardo Ram√≠rez y los de otros chilenos desaparecidos en mayo de 1977 en Buenos Aires, los buscaron infructuosamente. Creyeron m√°s de alguna vez que los cuerpos de sus deudos hab√≠an sido lanzados al Atl√°ntico o a alg√ļn r√≠o de las inmediaciones de la capital argentina, o quiz√°s sepultados en un p√°ramo lejano y desierto. En el mes de mayo de este a√Īo, sin embargo, las tres hijas de los esposos Stoulman-Pessa y los hijos de Ram√≠rez Herrera fueron citados por el juez Mario Carroza, quien lleva varios casos de violaciones de los derechos humanos. El magistrado les comunic√≥ que en la cuesta Barriga, en una mina abandonada, se encontraron restos √≥seos y que algunos correspond√≠an al matrimonio Stoulman Pessa y a Ricardo Ram√≠rez. No hab√≠a dudas, el Servicio M√©dico Legal hab√≠a hecho los peritajes correspondientes. Ahora, finalmente, pod√≠an sepultarlos en suelo chileno.

La terrible verdad era que la red Cóndor que operaba en Argentina los había entregado a la Dina en la frontera, presumiblemente en lo que hoy es el paso Los Libertadores. De allí fueron trasladados al cuartel Simón Bolívar donde continuaron las feroces torturas. Luego fueron asesinados y sus cuerpos escondidos en un oscuro boquerón de la cuesta Barriga, en el valle de Curacaví, a pocos kilómetros de Santiago
*Publicado en ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 832, 10 de julio, 2015

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1 Coment√°rio

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    18 julio 2015 21:33

    Despu√©s de tantas atrocidades cometidas por la DINA, es incre√≠ble que hoy a√ļn haya gente que sigue defendiendo ese gobierno sanguinario, el que tom√≥ el poder ayudado y financiado por la CIA de los Estados Unidos. A 42 a√Īos de esa debacle siguen encontr√°ndose muestras y se√Īales de esos actos terribles y nefandos, la justicia s√≥lo ha venido a tomar cartas en este asunto muy tard√≠amente, cuando la mayor√≠a ya est√°n muertos o desaparecidos. Oficialmente son alrededor de 3.500 v√≠ctimas fatales, entonces… ¬Ņpor qu√© la Cruz Roja Internacional habl√≥ de m√°s de 30 mil muertos durante los primeros meses de dictadura? Esta declaraci√≥n se hizo a mediados de 1974, ojal√° que alg√ļn investigador pueda hallarla.