Nov 29 2005
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Política

SOBRE ALCAHUETERÍA, O.N.G. Y PUEBLOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Fue, precisamente, el presidente argentino quien expresó el sentimiento de la reunión durante su encuentro con George Bush: “Estados Unidos es un país hegemónico. Yo le digo las cosas como pienso. No soy un presidente alcahuete”. Hubo silencio y la palabra alcahuete fue traducida a Bush como alguien que piensa pragmáticamente**. Finamente, la cumbre se convirtió en una reunión de descontento que hizo fracasar al ALCA, produciendo un nuevo dolor de cabeza al presidente del norte.

Venezuela, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, bautizados por Hugo Chávez como los “cinco mosqueteros”, utilizaron una excelente estrategia para enterrar el “Consenso de Washington” que dominó el destino de América Latina a su antojo y provecho durante los últimos 25 años, arrojando a la miseria a la mayoría de su población en nombre de la democracia a la norteamericana.

Lo explicó otra vez Kirchner quien se opuso abiertamente a Condoleezza Rice y su séquito, cuando presentó sólidos argumentos económicos para demostrar que la variante norteña del ALCA significaría más pobreza, desempleo y mayor dependencia.

fotoEstimaciones no desmentidas

Dijo que en caso de su aprobación, las exportaciones norteamericanas crecerían en 710 millones de dólares al año, mientras que las argentinas, solamente en 457 millones. Respecto al Brasil, el ALCA contribuiría a EEUU más de 700 millones de dólares, pero el beneficio del Brasil sería de unos 10 millones. A la vez el ALCA sepultaría el MERCOSUR y todos los bloques regionales.

La intervención de Kirchner neutralizó los intentos de 29 seguidores de Bush, encabezados por los más serviles presidentes: Vicente Fox, Alejandro Toledo, Alvaro Uribe y el primer ministro canadiense Paul Martin. George Bush tuvo que emprender un viaje amargo al Brasil, sin ningún acuerdo y sin que nadie le cante “no llores por mi Argentina”.

La otra reunión

El fracaso de la cumbre oficial fue contrastado por el acuerdo unánime de la
“Anticumbre”: Cumbre de los Pueblos bajo la consigna del antiimperialismo.

Igual como en Chile en 1998 y en Quebec en 2001, unos 7 mil participantes discutieron en 160 foros las alternativas de desarrollo socioeconómico y aprobaron el documento final declarando un rotundo no al libre comercio estilo ALCA, la militarización y la deuda externa.

El texto final reiteró la retórica de las reuniones anteriores llamando a redoblar la resistencia, fortalecer la unidad en la diversidad y “convocar una nueva más grande movilización para enterrar al ALCA y construir al mismo tiempo la alternativa de una América justa, libre y solidaria”.

Sin duda, una conclusión correcta y necesaria, pero al mismo tiempo es la repetición de lo que se ha dicho durante los últimos 10 años, sin un plan detallado de un modelo socioeconómico alternativo.

Una pregunta que debe tener respuesta

También en los años anteriores hubo marchas de protesta y grupos de encapuchados rompiendo escaparates y quemando los carros que encontraban a su paso, dando pretexto a las fuerzas represivas para actuar. Parece que todas las cumbres y anticumbres siguen un guión preparado con anticipación.

¿Qué fuerzas estarán detrás de las bambalinas de estos eventos?

Las cumbres de presidentes fueron creadas y financiadas en gran parte por el Departamento de Estado en Wáshington. Las cumbres populares reciben la financiación de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), cuya idea fue concebida en los años 1970, también en el Departamento de Estado, que se dio cuenta que las revoluciones y cambios sociales no se puede prevenir desde arriba sino desde abajo, controlando las organizaciones de base.

Al final de la década 1981/90 los gobiernos de los países del G-7 empezaron a aportar el dinero a las cocinas y talleres populares, las organizaciones vecinales, religiosas, creando de paso miles de instituciones nuevas.

Así, de pronto aparecieron miles de organizaciones filantrópicas y las grandes corporaciones crearon sus propias ONGs en los lugares estratégicos para sus intereses, que ya superan un millón. Tal es así que hasta la Comisión Trilateral se convirtió en una ONG.

Las ONG: otra “sagrada” familia

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De acuerdo a los datos del Banco Mundial, actualmente el 20 por ciento de la ayuda a los países en desarrollo se canaliza a través de las ONG, lo que significa más de ¡10 mil millones de dólares! A la vez, los estudios de Johns Hopkins University muestran que los gastos operativos de estas organizaciones en 37 países del mundo superaron 1.6 mil millones de dólares en 2002.

Teniendo en cuenta que las ONG operan en 185 países, esto implica que los gastos operativos de todas las ONG están alrededor de 10 mil de millones de dólares.

La desaparición de la República Federal de Yugoslavia y posterior “revolución de flores” en Serbia no fueron obra solamente del Departamento de Estado y la OTAN, sino de las ONG.

El cineasta serbio Emir Kusturica dijo hace poco que “las guerras las financian los mismos que subvencionan a las Organizaciones No Gubernamentales. Las utilizan para lavar la sangre y las conciencias de los ciudadanos que votan por esos políticos que ordenan bombardeos. Las ONG recogen a los heridos y son su coartada para ser políticamente correctos después de lanzar bombas sobre niños en nombre de la democracia”.

La posterior “revolución de rosas” en Georgia y la de “naranjas” en Ucrania también fueron la obra de estas organizaciones subvencionadas por la USAID- conocido brazo de la CIA y por el Open Society Institute del famoso “filántropo” George Soros. El Comité Internacional por la Democracia en Cuba es otra institución de la misma índole, en la que las “damas de hierro” Jeane Kirkpatrick y Madeline Albright trazan planes, con el asesoramiento del aspirante frustrado a Premio Nobel Mario Vargas Llosa y su colega Carlos Alberto Montaner, entre muchos otros seudointelectuales, para hacer retornar Cuba a la órbita estadounidense.

El 13 de Mayo de este año de 2005, el jefe del Servicio Federal de Seguridad de Rusia denunció a las ONG por su activa participación en el espionaje, ser cobertura para los servicios de inteligencia y financiación de las organizaciones creadas especialmente para producir “revoluciones silenciosas” en Bielorusia y la misma Rusia para instalar gobiernos pronorteamericanos.

Nombró como tales a : U.S. Peace Corps, Merlin Relief Charity (Inglaterra), Kuwait’s Society of Social Reform, Saudi Red Crescent Society, U.S. International Republican Institute, National democratic Institute y muchas otras organizaciones. Hace una semana el Congreso estadounidense aprobó la entrega de 6 millones de dólares a las ONG para financiar las elecciones en Rusia y 5 millones para Bielorusia.

En América Latina ya es de conocimiento público que las ONG en Venezuela colaboraron con el fallido golpe de estado a Hugo Chávez en 2002. Fueron el brazo derecho del ex presidente japonés en Perú, Alberto Kenya Fujimori cuyos miembros salen a las calles pidendo a gritos que retorne al poder, ya que el dinero les llegaba a manos llenas en su tiempo.

La red de influencias ocultas que tejió Opus Dei en el continente también tiene la cobertura de las ONG. Recientemente, el representante de EEUU ante la OEA, John Maisto, en la reunión con los lideres de las ONG Transparencia Internacional, el DAI etc. etc., contó su experiencia personal en la captura del Che Guevara e instó a las ONG de moverse rápidamente como un “colibrí” en Venezuela para sacar del poder a Hugo Chávez.

Esta lista puede ser interminable. También es cierto que en las ONG hay personas idealistas y honestas, pero que tienen que averiguar a fondo de dónde reciben los dineros sus organizaciones para no ser utilizados.

Los cambios sociales jamás van a producirse con la ayuda de las Organizaciones No Gubernamentales. Lo harán los mismos pueblos, pero, claro está, sin el dinero de las “generosas” transnacionales.

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* Agencia Digital de Noticias / RECOSUR.

** alcahuete, ta.
(Del ár. hisp. alqawwád, y este del ár. clás. qawwa¯d).

1. m. y f. Persona que concierta, encubre o facilita una relación amorosa, generalmente ilícita.
2. m. y f. coloq. Persona o cosa que sirve para encubrir lo que se quiere ocultar.
3. m. y f. coloq. correveidile (persona que lleva y trae chismes).

El término tiene otras dos acepciones en el DRAE, pero es difícil que el presidente Kirchner las haya tenido in mente en Mar del Plata.

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