Sep 15 2004
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Cultura

Software libre: las patentes son minas peligrosas

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Richard M Stallman, el programador al que se deben una serie de herramientas de uso en los computadores personales equipados con Linux -entre ellos en editor de textos Emacs- se ha convertido en los √ļltimos a√Īos, en el gur√ļ indiscutido del software libre y, con el empecinamiento de los antiguos profetas, su maciza figura recorre una y otra vez el mundo en una interminable campa√Īa contra el sistema de patentes que impulsan y protegen por igual gobiernos y empresas.

Las patentes -en rigor- no cautelan los derechos de quienes han desarrollado o inventado un software; el due√Īo del programa no es su autor o son sus autores, sino la empresa que lo explota en t√©rminos comerciales. Lo normal es que los programadores trabajen por un sueldo -o por encargos espec√≠ficos para desarrollar parte de un programa- y su tarea al final no ser√° retribuida m√°s que con su sueldo o emolumentos. Y si durante el transcurso de su trabajo descubren o desarrollan algo nuevo, la empresa dir√° que pagaba todo su tiempo, despoj√°ndolos de su obra.

¬ęEn un pa√≠s que permite las patentes de software, hay posibilidades de que alg√ļn fragmento sustancial de las ideas de tu programa ya haya sido patentado por varias compa√Ī√≠as. Tal vez cientos de patentes cubrir√°n diferentes partes de tu programa. Un estudio de 2004 encontr√≥ casi 300 patentes de EEUU que cubr√≠an varias partes de un s√≥lo programa importante. Es tanto el trabajo necesario para hacer semejante estudio que s√≥lo se ha hecho uno¬Ľ, se lee en el art√≠culo publicado en radio Mundo Real (www.radiomundoreal.fm/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=3040&mode=thread&order=0&thold=0) el 14 de setiembre de 2004.

Agrega: ¬ęLas patentes de software son el equivalente a las minas terrestres para los proyectos de software: Cada decisi√≥n en el dise√Īo de un programa lleva el riesgo de pisar una patente que puede destruir tu proyecto (si alguien pide) ayuda de la comunidad usuaria de ordenadores para buscar publicaciones previas de la misma idea para usar como evidencia para derribar una patente, todos debemos responder con cualquier informaci√≥n √ļtil que podamos tener¬Ľ.

En general con un bajo nivel de desarrollo en informática, salvo las excepciones de Brasil, Argentina -y más atrás México y Chile-, y con la mayor parte de la población marginada del uso de la computadora e internet por razones económicas, en América Latina son todavía reducidos los grupos que se plantean la dicotomía insoluble entre programas patentados y programas libres.

Una ética nueva para una realidad nueva

fotoInformaba en 2002 la BBC que se hab√≠an vendido, desde 1975, unos mil millones de computadoras en el mundo, suma que -seg√ļn los c√°lculos- se duplicar√° hacia 2008 (http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_2078000/2078343.stm). M√°s computadoras significan m√°s personas con acceso a internet.

Entre 1997 y 2000 se pas√≥ de 171 millones, aproximadamente, a 336; en 2003 las conexiones en operaci√≥n sumaban unas 450 millones. Am√©rica Latina y el √°rea del Caribe es en la actualidad -despu√©s de Asia y el despegue chino- la zona de mayor crecimiento procentual, con los pa√≠ses del MERCOSUR, seguidos por M√©xico, a la cabeza: m√°s del 70 por ciento del total de ¬ęnavegantes¬Ľ: alrededor de 13.2 millones de personas.

El caso de Brasil es ilustrativo: en 1977 hab√≠a poco m√°s de cinco millones de computadoras; a fines de 2003 superaban con creces las 23 millones de m√°quinas. Brasil alcanz√≥ ese a√Īo el s√©ptimo lugar del mundo en cuanto al n√ļmero de ordenadores existentes y el noveno en cuanto a conexiones internet, con alrededor de 29.4 millones de internautas. Brasil tiene poco menos de 178 millones de habitantes, por lo que los n√ļmeros anotados exigen equilibrio ante el ¬ęoptimismo inform√°tico¬Ľ que puedan despertar. En Latinoam√©rica -incluso considerando el aumento que en ambos rubros se produce en Argentina, Chile y M√©xico- el ingreso pleno de la poblaci√≥n a la era inform√°tica tardar√° a√Īos.

La raz√≥n del retraso latinoamericano se ubica en el precio de las computadoras y sus programas, por una parte, y por otra en el costo telef√≥nico -y la ausencia de l√≠neas domiciliarias que cubran todas las regiones de los pa√≠ses-. Estad√≠sticamente la generalidad de las perdonas y medianas y peque√Īas empresas cambian -en el mundo- sus computadoras cada tres a cuatro a√Īos (con excepci√≥n del peque√Īo universo de usuarios de Macintosh, que lo hace cada cuatro a cinco a√Īos).

La batalla por el software libre con base en Linux -un desarrollo del sistema Unix- no es, entonces, un asunto menor; un porcentaje enormemente mayoritario de los estudiantes, profesionales, peque√Īos empresarios, empleados, etc… no est√° en condiciones de comprar los programas usuales: procesador de textos, para construir bases de datos, para manejar fotograf√≠as, traductores desde y hacia otros idiomas, diccionarios, editores de textos, navegadores, administraci√≥n de correo electr√≥nico, etc…

Seg√ļn Stallman ¬ęcombatirlas una por una nunca eliminar√° el peligro de las patentes de software, igual que golpear con fuerza los mosquitos nunca eliminar√° la malaria. (…) La oficina estadounidense de patentes publica alrededor de 100.000 patentes de software cada a√Īo; nuestros mejores esfuerzos nunca podr√≠an eliminar estas minas tan r√°pido como ellos plantan m√°s (…) Derribar las patentes existentes una por una no har√° m√°s segura la programaci√≥n. Para lograr esto tenemos que cambiar el sistema de patentes para que las patentes ya no puedan amenazar a los dise√Īadores y usuarios del software¬Ľ.

De lo que se trata, dice Stallman, de crear una nueva √©tica que consulte la libertad en el uso y desarrollo del software. Los adeptos de GNU-Linux -unos 20 millones en el mundo- afirman que no deben confundirse los t√©rminos ¬ęser libre¬Ľ con ¬ęgratuidad¬Ľ. De cualquier modo postulan el acceso al c√≥digo-fuente de los programas, la libertad de copiarlos y distribuirlos sin mayores restricciones y la posibilidad de entregar los progresos al resto de los usuarios. ¬ęSer libre no es elegir entre uno o otro se√Īor, es no tener se√Īor¬Ľ, Stallman dixit.

Su lucha contra el software patentado por razones comerciales y sus implicaciones sociales es sin tregua. Como gusta advertir en sus charlas, las leyes plantean más problemas para publicar software libre que para publicar instrucciones sobre cómo armar una bomba atómica, se lee en una entrevista que le fue realizado en Argentina en agosto (http://argentina.indymedia.org/news/2004/08/213990.php).

M√°s all√° de la computadora:

los libros ¬ęfuncionales¬Ľ

Una serie de aparatos, máquinas y tecnologías recientes permiten en la actualidad copiar con exactitud de hasta un 100 por ciento prácticamente todo; por ejemplo: libros. Preguntado en Buenos Aires sobre esto, Stallman respondió:

¬ęNo exactamente. Los libros tienen distintos prop√≥sitos. Hay libros de uso funcional, como manuales y diccionarios; libros de opini√≥n, de Arte, de entretenimiento… No pienso que las cuestiones √©ticas sean independientes del prop√≥sito del libro. En los libros de prop√≥sito funcional las cuestiones son iguales (a las del software). Deben ser libres. Pero no necesariamente los otros tipos. Hay ahora proyectos de libros de texto libres, hay una enciclopedia libre, la mayor del mundo, y creo que hay un diccionario de castellano libre.

Incidentalmente, en realidad en la internet existen una serie de bibliotecas y proyectos libres. Desde luego la consulta al Diccionario de la Real Academia de la Lengua es gratuita (www.rae.es>/a>). Entre las bibliotecas destaca el Proyecto Gutenberg, que dispone de unos 13.000 vol√ļmenes, no pocos en castellano (www.gutenberg.net/browse/languages/es); pero quiz√° la m√°s importante biblioteca digital sea la Wordtheque (www.wordtheque.com).

fotoLa Wordtheque -literalmente: ¬ępalabroteca¬Ľ- contiene alrededor de 38.000 t√≠tulos en pr√°cticamente todas las lenguas, incluyendo las de varias naciones originarias de Am√©rica, con enlaces a diccionarios -que incluyen esos idiomas-, biograf√≠as de autores y textos le√≠dos cuyo audio puede escucharse en cualquier computador. Digna de anotarse es la biblioteca infantil, tambi√©n de uso gratuito.

Frente al uso, extendido por las empresas, del t√©rmino pirater√≠a en referencia al hecho de compartir copias, Stallman es tajante: ¬ęLa pirater√≠a es atacar barcos y eso es muy malo. Pero compartir copias de cualquier obra en la computadora con vecinos y conocidos es un acto bueno, es cooperaci√≥n social. La idea de comparar los dos actos, uno muy inmoral otro muy moral es completamente incorrecta. Es un t√©rmino de propaganda y no quiero participar de la propaganda de los editores¬Ľ.
¬ŅC√≥mo se sit√ļa en la ideolog√≠a pol√≠tica el software libre?. Dice: ¬ęSiendo de izquierdas me gustar√≠a que fuera de izquierdas, pero en Estados Unidos la mayor√≠a de los que se interesan en el software libre pertenecen a la derecha. No estoy de acuerdo con ellos, creo que tenemos un deber de cuidar a los enfermos, a los pobres, no dejar a nadie morirse de hambre (…). El software libre no se ubica entre derecha e izquierda¬Ľ.

Frente al rechazo que muchos demuestran por la tecnolog√≠a, en especial porque las computadoras ¬ęconllevan el peligro de un estado totalitario¬Ľ, el impulsor de la mayor protesta contra el apoderamiento de la inform√°tica por intereses privados en concomitancia con los Estados, responde breve:
¬ęS√≠, y el peligro se acerca muy r√°pidamente. Hay planes para desarrollar tecnolog√≠as que reconozcan a las personas por la calle. Es muy peligroso para la libertad. Esta tecnolog√≠a en manos un gobierno opresivo como el actual de los Estados Unidos, que no respeta los derechos civiles ni la democracia, es muy peligrosa¬Ľ.

Para muchos, un desubicado, otro ¬ęloco¬Ľ de la computaci√≥n; para sus seguidores, adelantado de una nueva √©poca.

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