Nov 18 2021
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Econom铆a

Sometimiento, resignaci贸n o resistencia: Tres posturas frente a la deuda argentina

Argentina afronta nuevamente enormes vencimientos de una deuda externa que no puede saldar. El pa铆s ha quedado otra vez entrampado en la conocida secuencia de compromisos que desbordan su capacidad de pago. Esa asfixia financiera generada por los poderosos agobia a las mayor铆as populares. Pero el repetido peligro de una cesaci贸n de pagos presenta esta vez una modalidad diferente al formato tradicional. El acreedor comprometido con los vencimientos del pa铆s no es un banco o un fondo de inversi贸n, sino el propio Fondo Monetario Internacional.

Un esc谩ndalo internacional

La deuda con los financistas extranjeros privados fue refinanciada el a帽o pasado, mediante el canje de viejos bonos incobrables por nuevos t铆tulos igualmente impagables, pero con fechas m谩s prolongadas de cancelaci贸n. Qued贸 pendiente la voluminosa cuenta con el FMI, que involucra casi 48.000 millones d贸lares, a desembolsar en tres cuotas durante el pr贸ximo trienio. El pa铆s no est谩 en condiciones de afrontar un m铆nimo porcentual de esa obligaci贸n.

Esa monumental deuda contra铆da por el gobierno de Macri no sirvi贸 para construir un s贸lo puente, escuela u hospital. Todo el dinero prestado sali贸 del pa铆s con la misma velocidad que ingres贸, mediante vertiginosas transferencias de los principales capitalistas locales. Esa malversaci贸n del cr茅dito en una fuga de capital, est谩 expl铆citamente prohibida por las normas que rigen las operaciones del FMI con sus miembros.

En la renegociaci贸n se intenta ocultar una estafa que compromete a las autoridades del Fondo, al gobierno anterior y a los beneficiarios del fraude. Las pruebas del delito est谩n a la vista y han sido expuestas por un informe del Banco Central, que detalla montos y empresas favorecidas por el desfalco. El propio Macri confes贸 recientemente que deriv贸 gran parte de ese pr茅stamo a bancos 鈥渁temorizados por el triunfo del kirchnerismo鈥. Con ese sincericidio confirm贸 la utilizaci贸n de los fondos, para un destino expl铆citamente prohibido por el contrato.

La lista de las empresas que recibieron el cr茅dito e inmediatamente lo transfirieron a sus guaridas del exterior ya ha sido elaborada por una investigaci贸n del Banco Central que se filtr贸 a la prensa.

La c煤pula del FMI responsable fue desplazada del organismo para enmascarar la flagrante anomal铆a de un cr茅dito, que no fue otorgado a ning煤n otro pa铆s. Argentina obtuvo ese dinero por la presi贸n ejercida por Trump a fin de solventar la frustrada reelecci贸n de Macri. Esa grosera violaci贸n de los estatutos del FMI ha desencadenado una crisis a煤n irresuelta en la cima del organismo. Lagarde fue reemplazada por Georgieva, pero persisten fuertes disidencias en la forma de gestionar el esc谩ndalo.

Llamamos a construir en com煤n una Jornada Federal de Movilizaci贸n contra el FMI 鈥 RetrucoMientras define c贸mo cobrar la enorme suma dilapidada el Fondo exhibe una imagen m谩s ben茅vola. Con ese manejo de las relaciones p煤blicas, intenta disimular el peligro de un in茅dito default al propio organismo.

Existe una larga lista de pa铆ses que no han cumplido en fecha sus obligaciones con el FMI. Pero esas postergaciones siempre fueron ocasionales, se renegociaron o involucraron a peque帽os deudores. La situaci贸n creada con Argentina difiere de esos antecedentes porque el pa铆s recibi贸 en tiempo r茅cord, el mayor pr茅stamo individual en la historia reciente del organismo. El acreedor carga en este caso con una deuda explosiva. Si Argentina incumple, el Fondo deber谩 afrontar una seria turbulencia interna.

El gobierno de Fern谩ndez y la oposici贸n derechista han buscado reducir la visibilidad de este grav铆simo problema. Evitaron el tema durante la coyuntura electoral, pero no pueden soslayar definiciones frente a los pr贸ximos vencimientos del pasivo.

Enga帽os y disparates de la derecha

Los dirigentes de Cambiemos promueven la acelerada refinanciaci贸n de los compromisos con el FMI, aceptando las condiciones exigidas por el organismo para posponer los pagos. Macri, Vidal y Larreta no ignoran todas las anomal铆as de ese cr茅dito, pero reafirman su conveniencia destacando que 鈥渆l FMI auxili贸 al pa铆s鈥 en una emergencia financiera. Presentan la oprobiosa estafa como un generoso socorro de Washington.

Con esa inversi贸n de los hechos pretenden ocultar el monumental fracaso de su gobierno. Macri inaugur贸 su gesti贸n con la liberaci贸n del mercado cambiario y financi贸 en forma alocada el gasto corriente, mediante un colosal endeudamiento en d贸lares. Afirmaba que la 鈥渃onfianza鈥 internacional en su gesti贸n garantizaba la continuidad de ese explosivo mecanismo.

Durante el 2016-2017 transform贸 al pa铆s en el principal contratante de cr茅ditos del planeta. Pero a principios del 2018 los prestamistas intuyeron el riesgo de la aventura y cortaron abruptamente la financiaci贸n. En un dram谩tico escenario de encarecimiento del cr茅dito, tensi贸n bancaria y cepo cambiario, Macri recurri贸 desesperadamente al FMI y obtuvo el sost茅n de la Casa Blanca.

Es totalmente falso, que utiliz贸 ese socorro para refinanciar deudas anteriores. Su propio ministro de Econom铆a (Dujovne) reconoci贸 que recibi贸 una administraci贸n desendeudada y con bajos compromisos externos. Tom贸 dinero del Fondo para cubrir los agujeros generados por la propia bicicleta financiera de altas tasas de inter茅s, que mont贸 para solventar las erogaciones del estado. No destin贸 un solo d贸lar a iniciativas productivas. Con el derroche que perpetr贸 se podr铆a haber reconstruido el grueso de la infraestructura del pa铆s.

La derecha afirma que la crisis del endeudamiento fue precipitada por la 鈥渇alta de confianza鈥 que rode贸 al retorno del kirchnerismo. Pero omite que ese mal afect贸 con mayor intensidad a su propia gesti贸n. La fuga de capital alcanz贸 un in茅dito r茅cord de 86.200 millones de d贸lares entre enero de 2016 y octubre de 2019 e involucr贸 a la mitad del total prestado por el FMI. La mentada carencia de 鈥渃onfianza鈥 no suele penalizar a ciertos pol铆ticos a favor de otros. Simplemente refleja el descreimiento capitalista en la capacidad de pago de los distintos gobiernos.

Durante la gesti贸n de Macri persisti贸 la generalizada radicaci贸n en el exterior de las ganancias obtenidas dentro del pa铆s por los principales grupos empresarios. Esa sustracci贸n de recursos ya alcanza un monto sideral de 336.000 millones d贸lares reconocidos y una cifra adicional desconocida. Ese drenaje descapitaliza a la econom铆a y recrea el estancamiento.

Pandora Papers: qui茅nes son los argentinos involucrados con cuentas | Los Primeros TVComo esta deslocalizaci贸n involucra a los segmentos m谩s enriquecidos de la clase dominante, Argentina ocupa el tercer lugar (luego de Rusia e Inglaterra), en el ranking de pa铆ses con fortunas expatriadas en los para铆sos fiscales. Nueve de las diez familias m谩s acaudaladas figuran en los Pandora Papers, que recientemente destaparon la titularidad de esas tendencias.

Macri no revirti贸 esa tendencia porque desde hace d茅cadas encabeza la fuga de capital. Su familia figur贸 en el listado anterior de millonarios con fondos depositados en las guaridas fiscales (Panam谩 Papers). Adem谩s, todos sus ministros declararon m谩s propiedades e inversiones en otros partes del mundo que en el propio pa铆s.

El endeudamiento p煤blico de Argentina volvi贸 a expandirse, con la pr谩ctica de manejar al estado como un mecanismo de resguardo de grandes patrimonios en el exterior. La clase dominante complementa con esa conducta su baja inversi贸n, reducida competitividad y elevada remarcaci贸n de precios.

Es falso que la deuda se ha tornado incontrolable por el 鈥渄esbordante gasto p煤blico鈥 de los gobiernos 鈥減opulistas鈥. Ese repetido slogan omite precisar el destino de las erogaciones. El grueso de los recursos del estado subsidia los negocios de los enriquecidos. El gasto social involucra una suma muy inferior al total capturado por los due帽os del poder.

La derecha presenta al endeudamiento como un problema ajeno que podr铆a resolver en 鈥5 minutos鈥. Macri prometi贸 erradicar la inflaci贸n a esa misma velocidad y cerr贸 su gesti贸n con un r茅cord de carest铆a. Augur贸 una 鈥渓luvia de inversiones鈥 que dio lugar a la mayor retracci贸n productiva de las 煤ltimas d茅cadas.

Ahora propicia un expeditivo acuerdo con el FMI sin especificar los compromisos que asumir铆a en ese arreglo. Si repite lo negociado con los Fondos Buitres, el pa铆s se desembolsar铆a de entrada 15 mil millones de d贸lares para congraciarse con los acreedores.

Vidal propone retomar el endeudamiento para solventar las dificultades de pago con el FMI. No aclara las tasas, plazos o garant铆as de ese ins贸lito cr茅dito privado, para saldar pasivos con un organismo internacional. Propicia una aventura que resultar铆a m谩s inmanejable que la propia refinanciaci贸n con el Fondo.

La derecha propaga esos disparates en los medios de comunicaci贸n, con la misma liviandad que promete reactivar la econom铆a retomando el endeudamiento. Afirma que el propio crecimiento reducir谩 el peso porcentual del pasivo, olvidando c贸mo la carga de acreencias que arrastra el pa铆s obstruye ese despegue.

Las economistas de la derecha repiten tonter铆as mientras act煤an como voceros directos del FMI. Comparten ese rol con el nuevo embajador de Estados Unidos, que debut贸 en su cargo con insultantes declaraciones hacia el pa铆s (芦Argentina es un lindo bus tur铆stico al que no le andan las ruedas禄). Marc Stanley despliega esa altaner铆a a nombre del Fondo para forzar la rendici贸n del oficialismo, ante su principal acreedor.

Ilusiones y compromisos del oficialismo

El gobierno ha denunciado las anomal铆as del cr茅dito concertado por Macri y est谩 consciente de sus dram谩ticas consecuencias. Recurre a t茅rminos muy altisonantes para calificarlo (鈥渄eudicidio鈥) y a impactantes promesas sobre el manejo del problema (鈥渘o nos arrodillaremos ante el FMI).

Pero hasta ahora s贸lo ha buscado ablandar las exigencias del gran acreedor, apostando a la sensibilidad del poder internacional. Fern谩ndez realiz贸 varias giras por el Primer Mundo, se reuni贸 con los principales mandatarios, publicit贸 fotos, abrazos y sonrisas, comprometi贸 al Papa y halag贸 a Giorvieva.La reuni贸n entre Georgieva y el Papa Francisco y el camino sinuoso del acuerdo con Argentina | Perfil

Pero tambi茅n Macri desplegaba un intenso activismo diplom谩tico y recibi贸 bofetadas de los financistas. Ninguna galanter铆a conmueve a los gobernantes del planeta y el FMI es particularmente inmune a esas cortes铆as.

La c煤pula del Fondo no ensaya actualmente una cara m谩s amable por remordimientos con Argentina. Se sum贸 a la monumental inyecci贸n de liquidez que propiciaron las grandes potencias para gestionar la pandemia. Pero ese aflojamiento s贸lo atemper贸 coyunturalmente las obligaciones de la periferia endeudada. En la renegociaci贸n de esos compromisos el FMI exige los ajustes de siempre. Recientemente impuso por ejemplo a Ecuador, fuertes aumentos de tarifas y dr谩sticos recortes del gasto social.

Fern谩ndez supuso que Argentina recibir铆a un trato preferencial e incluso imagin贸 la posibilidad de una condonaci贸n o quita de capital, semejante a los canjes acordados con los acreedores privados. El FMI no s贸lo rechaz贸 esa eventualidad, sino que propici贸 la acelerada reestructuraci贸n de t铆tulos con los bonistas de ese sector, para reafirmar su status de acreedor privilegiado.

El gobierno tante贸 tambi茅n un compromiso del Fondo con la publicitada conversi贸n de deuda p煤blica por obligaciones clim谩ticas聽de la periferia, pero el FMI pospuso esa posibilidad. La sustituci贸n de viejos t铆tulos nacionales por nuevos bonos verdes聽es por el momento un acotado experimento en las finanzas internacionales.

La mayor apuesta oficial estaba centrada en la extensi贸n a 20 a帽os de los inminentes vencimientos. El FMI descart贸 esa prolongaci贸n Alberto Fern谩ndez inicia una gira clave para el acuerdo con el FMI | BAE Negociosy s贸lo acepta posponer el plazo actual (3 a 5 a帽os) por otra temporalidad igualmente agobiante (4 a 10 a帽os). De esa forma afloja muy poco la soga sobre el mismo cuello. Se postergar谩 un monto impagable a partir del 2022 por una obligaci贸n imposible de abonar desde el 2026. En ese momento habr谩 otra negociaci贸n con mayores exigencias de cobro.

El FMI s贸lo acepta discutir la sobretasa de 1.000 millones de d贸lares que se recarg贸 en el cr茅dito por su exorbitante volumen. El organismo viol贸 su estatuto y le impuso al deudor un cargo adicional por esa anomal铆a. Ahora revisar铆a esa punici贸n para legitimar toda la operaci贸n. La sobretasa es igualmente un monto muy bajo en comparaci贸n al total de pagos involucrados en ese cr茅dito.

El gobierno ya sugiere su conformidad con esa concesi贸n y presentar铆a como un logro de la negociaci贸n. El mismo 茅xito le asigna al eventual compromiso del organismo con cambios en el nuevo contrato, si en el futuro la instituci贸n introduce normas m谩s contemplativas. Esta insustancial promesa no modifica en un 谩pice las nuevas obligaciones que contraer谩 el pa铆s.

La fogosa ret贸rica oficial contra el objetado cr茅dito contrasta con el puntilloso cumplimiento en el pago de los intereses. El gobierno ya abon贸 4.604 millones de d贸lares y en diciembre pagar谩 otros 1.900 millones.

Fern谩ndez desech贸 la gran oportunidad para revertir esa sumisi贸n, cuando Argentina (al igual que todos los socios del FMI) recibi贸 la cuota correspondiente a la ampliaci贸n del capital de esa entidad. Algunas voces del oficialismo propiciaron destinar al gasto social esos 2.311 millones de d贸lares nominados en DEGs. Esa suma habr铆a permitido otorgar, por ejemplo, una asignaci贸n adicional de 50.000 pesos de IFE a 3,7 millones de personas. En lugar de concretar esa mejora, el gobierno opt贸 por devolverlos al Fondo como parte del pago de la deuda legada por el macrismo. La propia Cristina fue vocera de una decisi贸n, que complement贸 con otros mensajes de resignada aceptaci贸n de la estafa.

La investigaci贸n de ese fraude est谩 paralizada, luego de un veredicto que el Banco Central emiti贸 en tiempo r茅cord. La lista que elabor贸 esa entidad de las empresas beneficiarias con la conversi贸n del cr茅dito en fuga de capital, duerme en los tribunales.

En el mismo laberinto est谩 cajoneada la querella criminal contra Macri y sus c贸mplices (Dujovne, Caputo, Sturzenegger, Sandleris) por el desfalco cometido con el mega-cr茅dito. Los 20 a帽os que arrastra la irresuelta estafa que realiz贸 el ex presidente con el Correo ilustra el destino de esos pantanos judiciales.

Pero el silenciamiento de lo ocurrido con el pr茅stamo del FMI tambi茅n obedece a compromisos del oficialismo con sus socios capitalistas. La transferencia del discutido cr茅dito a para铆sos fiscales involucra a varios grupos allegados al gobierno (Eskenazi, Petersen, Filiberti, Benedicto,聽H茅ctor Cruz聽Ach谩val). Por esa raz贸n la negociaci贸n con el Fondo tambi茅n incluye un salvoconducto para ese grupo sost茅n del Frente de Todos.

La fantas铆a de crecer, distribuir y pagar

El gobierno afirma que negocia un acuerdo que 鈥渘os permita seguir creciendo鈥. Sostiene que ese convenio favorecer谩 a ambas partes, al facilitar los pagos futuros con la previa expansi贸n de la producci贸n y el consumo. Tambi茅n asegura que en la pulseada con el Fondo no resignar谩 la prioridad del gasto social.

Gobierno asegura que Argentina "va a seguir creciendo durante este a帽o" | Am茅ricaEconom铆a | Am茅ricaEconom铆aPero nunca aclara c贸mo lograr谩 esos objetivos. Es evidente que los recursos transferidos a los acreedores se sustraen de la acumulaci贸n local, obstruyendo tanto el incremento sostenido del PBI como su redistribuci贸n con criterios de progresividad.

La gesti贸n econ贸mica del 2021 ya anticip贸 las consecuencias del ajuste negociado con el FMI. Durante este a帽o fue introducido un severo torniquete fiscal, para comenzar a encarrilar las conversaciones con el acreedor. Ese apret贸n comenz贸 con un cambio en la f贸rmula de indexaci贸n de las jubilaciones. Todos los enga帽os difundidos para justificar ese recorte fueron recientemente desenmascarados por la diputada Vallejos, que describi贸 c贸mo fue inducida a votar una ley que afectaba en forma premeditada al sector pasivo.

El ministro Guzm谩n forz贸 en los primeros seis meses del a帽o una reducci贸n del d茅ficit primario. Ese porcentual no s贸lo fue dr谩sticamente inferior al imperante en el 2020, sino tambi茅n al promedio del 2016-2017. El recorte fue consumado mediante la generalizada sub-ejecuci贸n de partidas y se suprimi贸 el IFE cuando a煤n persist铆a el impacto de la pandemia. El presupuesto del 2022 -ya dise帽ado pero a煤n no votado- persiste con ese lineamiento de menos de lo mismo.

Esta gran restricci贸n de gastos sali贸 a flote luego del tsunami electoral de las PASO. Muchos sectores del kirchnerismo culparon a Guzm谩n por el enojo de los votantes y exigieron un inmediato aflojamiento del cerrojo a las erogaciones del Estado. Hubo autocr铆ticas, promesas de cambio, llamados a escuchar al electorado y convocatorias a 鈥渕ejorar el bolsillo de la gente鈥. Pero la canilla del gasto social sigui贸 goteando al m铆nimo y los incrementos dispuestos en las jubilaciones, el salario m铆nimo y la AUH han quedado nuevamente licuados por la inflaci贸n.

La inflexibilidad de Guzm谩n est谩 motivada por las tratativas con el FMI. Como todos los economistas del poder juega con los n煤meros y la discrecionalidad de las interpretaciones. Afirm贸 que el d茅ficit fue reducido milagrosamente sin ning煤n recorte y por el mero efecto del incremento de la recaudaci贸n o la postergaci贸n de vencimientos con los acreedores privados. Pero omiti贸 que incluso en ese caso el estado forz贸 un ahorro destinado a saldar la deuda con el FMI.

Lo ocurrido durante el 2001 demostr贸 que la econom铆a puede rebotar, sin ninguna mejora para las mayor铆as populares. Esa desventura obedece a las restricciones que impone la negociaci贸n con el Fondo. La expectativa de crecer, distribuir y pagar al gran acreedor no tiene hasta ahora ninguna correspondencia con la realidad. 驴Cambiar谩 ese escenario en el futuro?

Una hipoteca para varias generaciones

Cualquier acuerdo con el FMI quedar谩 regido por la norma de generar un creciente聽super谩vit comercial, que provea al Estado de las divisas adquiridas con el excedente fiscal. Con esos recursos se pagar谩n intereses de una deuda peri贸dicamente renegociada e invariablemente impagable.

Guzm谩n negocia con Giorgieva los ritmos, plazos y montos de esa infernal atadura. En lo inmediato el Fondo exigir谩 mayor equilibrio de las cuentas p煤blicas, a trav茅s del incremento de las tarifas y la devaluaci贸n. Demandar谩 que el Estado recorte los subsidios que otorga a las empresas de luz, gas o transporte, para mantener el precio de esos servicios por debajo de la inflaci贸n. Esas tarifas han subido menos del 10% frente a una carest铆a que bordea el 50%. Un desfasaje mayor se verifica entre el tipo de cambio oficial y su equivalente en el mercado paralelo.Soberan铆a en disputa: Los procesos de renegociaci贸n de la deuda externa 鈥 CELAG

Durante el 2021 los precios se han desbocado con las tarifas pr谩cticamente congeladas y la paridad cambiaria cuasi inmovilizada. La inflaci贸n escal贸 por la presi贸n de los agro-exportadores y el complejo alimenticio, que intentan equiparar la cotizaci贸n interna de los alimentos con su apreciaci贸n internacional. Ya han ganado fortunas con una remarcaci贸n que destruye la mesa de los argentinos. Si esa andanada inflacionaria es potenciada por el ajuste de las tarifas y el tipo de cambio que reclama el Fondo, el empobrecimiento de la poblaci贸n no tendr谩 piso.

Con el promedio actual de carest铆a, la pobreza se ha expandido al 42% y la indigencia al 10%. El desplome del salario persiste y ya acumula una terrible p茅rdida del 20,1% desde el 2015. El gobierno no explica c贸mo revertir谩 ese escenario suscribiendo el acuerdo con FMI. Esos convenios invariablemente entra帽an nuevos ajustes.

El oficialismo promete resguardar la tasa de crecimiento. En el 2020 Argentina sufri贸 una ca铆da del PBI (10%) muy superior al promedio internacional o regional. Ese desplome fue consecuencia de la total orfandad de recursos que dej贸 la previa gesti贸n del macrismo. No hubo reservas, ahorros, ni forma de financiar las erogaciones exigidas por el 鈥淕ran Confinamiento鈥.

Ahora que la econom铆a rebot贸, el acuerdo con el Fondo amenaza introducir un nuevo techo a la recuperaci贸n. Si el gobierno logra posponer los pagos, podr铆a quiz谩s evitar la reca铆da del PBI. Pero ser谩 empujado a acordar alg煤n inicio de las 鈥渞eformas estructurales鈥 que demanda el FMI.

La dr谩stica amputaci贸n de los derechos laborales es el principal cambio de mediano plazo que exige el Fondo. Ese recorte no figura en la agenda inmediata, pero sobrevuela todos los pasos que seguir谩n a esas tratativas.

Los derechistas de Cambiemos preparan el clima de ese atropello, publicitando la conveniencia de flexibilizar los contratos y eliminar La propuesta argentina sobre la deuda externa 鈥 Radio Gr谩ficalas indemnizaciones. Prometen alentar una r谩pida generaci贸n de empleo, olvidando lo ocurrido durante el menemismo. Esa gesti贸n pulveriz贸 las conquistas laborales, sin ninguna contrapartida en la creaci贸n de puestos de trabajo. Los capitalistas simplemente incrementaron la tasa de explotaci贸n, sin aportar ninguna inversi贸n multiplicadora del empleo. Esa ampliaci贸n de puestos de trabajo no ha requerido alteraciones en la vida laboral, en las coyunturas de expansi贸n del mercado interno y el poder adquisitivo.

El FMI no toma en cuenta esos resultados. Busca cobrar sus acreencias mediante la aplicaci贸n de las recetas neoliberales. Por eso presionar谩 al gobierno para que profundice el desmonte de una legislaci贸n laboral conquistada al cabo de una centuria de luchas. La forma de conversi贸n de los planes sociales en empleo ser谩 la primera pulseada en ese delicado terreno.

El Fondo exigir谩 tambi茅n que Argentina incremente sus exportaciones agro-mineras. De all铆 emergen los d贸lares destinados a pagar la deuda. Reforzar esa primarizaci贸n del pa铆s es una prioridad del gran acreedor de Washington.

El FMI retomar谩, adem谩s, las auditorias peri贸dicas del Ministerio de Econom铆a. La misma conducci贸n kirchnerista que en el 2005 sald贸 los pasivos con ese organismo para liberar al pa铆s de esos controles, ahora se dispone a restaurar ese dominio for谩neo de la contabilidad nacional.

El nuevo acuerdo encadenar谩 a varias generaciones de argentinos a una pesadilla sin fin. Es el mismo destino que ha padecido Grecia en la 煤ltima d茅cada y que nuestro pa铆s conoce desde los empr茅stitos suscriptos en el siglo XIX con la firma Baring Brothers. El FMI priorizar谩 sus propios cobros, pero tambi茅n garantizar谩 el puntual cumplimiento de otras infames acreencias, como el bono a 100 a帽os que emiti贸 el financista predilecto de Macri (Caputo). La nueva hipoteca tendr谩 consecuencias lapidarias para el pa铆s.

Alternativas silenciadas por la campa帽a del miedo

El sombr铆o panorama que augura el endeudamiento argentino induce a reconsiderar la conveniencia de suspender los pagos de intereses, para retomar la investigaci贸n del fraude y redefinir la relaci贸n con el FMI. Esa alternativa es frontalmente impugnada en los medios de comunicaci贸n, como un suicidio equivalente al fin del mundo.Reclaman suspender el pago de la deuda por la pandemia: 芦no se debe destinar un s贸lo peso o d贸lar m谩s al pago禄 鈥 ANRed

Las objeciones no abundan en argumentos sino en im谩genes de cat谩strofe. La derecha resucita viejas campa帽as del miedo para invalidar la discusi贸n sobre alternativas contrapuestas al curso actual. Descalifica esas opciones sin considerar sus antecedentes, ni balancear los riesgos, las adversidades o las conveniencias que entra帽a. Esa ceguera es habitual entre conservadores acostumbrados a favorecer a los poderosos, pero es m谩s novedosa dentro de oficialismo.

Los voceros del gobierno convalidan la negociaci贸n actual no s贸lo endulzando su contenido. Tambi茅n rechazan un camino alternativo, propagando los mismos mensajes de espanto que difunde la derecha. El principal argumentador de las posturas oficiales ha descripto reiteradamente las aterradoras consecuencias de un rechazo de la deuda.[1]

Pero en sus escalofriantes advertencias suele omitir el familiar antecedente legado por la propia gesti贸n de N茅stor Kirchner. Ese gobierno fue precedido por una cesaci贸n de pagos proclamada en el Parlamento, que se prolong贸 durante los cinco primeros a帽os de esa administraci贸n.

Durante ese lapso rigi贸 un alivio de erogaciones externas que facilit贸 la recuperaci贸n de la econom铆a. En el canje posterior de t铆tulos que sucedi贸 a esa tregua, los bonistas aceptaron un significativo recorte, a tono con la desvalorizaci贸n que afect贸 a sus papeles durante el prolongado impago.

Este antecedente ilustra que un default no desencadena la cat谩strofe. Suele m谩s bien irrumpir como consecuencia de un previo colapso financiero. En la experiencia del 2001-2006 contribuy贸 a la recuperaci贸n productiva por la simple suspensi贸n de los pagos pendientes. Este caso retrata un ejemplo de numerosas experiencias internacionales de dr谩stico reordenamiento del endeudamiento.

Santoro omite un antecedente tan pr贸ximo porque est谩 imbuido del p谩nico que la derecha ha logrado introducir en el oficialismo. Ese sometimiento distingue el escenario pol铆tico actual del imperante en el 2001-02, cuando los pol铆ticos tradicionales estaban atemorizados por el levantamiento popular. Por eso raz贸n declararon enf谩ticamente desde el Congreso un default de la deuda, que ahora no se atreven siquiera a sugerir.Deuda externa y quita: c贸mo se dise帽贸 la oferta a los acreedores | El apoyo del FMI. Las amenazas de fondos. La estrategia antibuitre. Las dos opciones (acuerdo o default) son favorables

Actualmente detallan todas las desventuras que acompa帽ar铆an a la suspensi贸n de pagos, sin mencionar las adversidades que entra帽a el sendero en curso. Por esa omisi贸n, el infierno queda unilateralmente situado en un s贸lo camino, ocultando los padecimientos que impondr谩 el rumbo concertado con el FMI. Esas penurias pueden quedar coyunturalmente atenuadas si se logran posponer los pr贸ximos vencimientos. Pero el ajuste ser谩 un dato de los pr贸ximos a帽os por la simple renegociaci贸n forzosa y permanente del pasivo.

El oficialismo reh煤ye constatar que Argentina est谩 entrampada en el c铆rculo vicioso de la deuda. Para pagar sus compromisos debe generar un inalcanzable super谩vit comercial y fiscal. Ese incumplimiento deriva en mayores exigencias de ajuste, menores ingresos y decreciente capacidad de pago, que a su vez obligan a suscribir convenios m谩s adversos de refinanciaci贸n. Esa interminable calesita aprisiona al pa铆s.

Dos c谩lculos recientes ilustran este asfixiante callej贸n. Si en la negociaci贸n actual el FMI concede cuatro a帽os de gracia y se reinician los pagos en el 2026, la confluencia de vencimientos de los t铆tulos canjeados a los bonistas privados exigir谩 una corriente de pagos de 12.000 millones de d贸lares al a帽o. Argentina no tiene a menor posibilidad de reunir ese monto.[2] Otro c谩lculo eleva esa suma a una cifra m谩s inalcanzable de 16.500 millones de d贸lares.[3]

Deuda externa; 驴entramos en default? 鈥 MST ::El enmascaramiento oficial de esta dura perspectiva ya fue anticipado en el acuerdo del 2020 de canje de t铆tulos con los acreedores privados. En ese momento se cuantificaron los 鈥渁horros鈥 logrados en el pago de una deuda que nadie revis贸. Tambi茅n se proclam贸 la 鈥渟ustentabilidad鈥 de una refinanciaci贸n incumplible. No hab铆a ninguna necesidad de implementar ese canje en plena pandemia y no hay ninguna urgencia real de suscribir ahora el acuerdo que se negocia con el FMI.

Opciones en una coyuntura favorable

Los economistas heterodoxos prenden las alarmas contra las alternativas propuestas por la izquierda. Afirman que ese camino obstruir谩 la captaci贸n de nuevos pr茅stamos, desencadenar谩 inmanejables tensiones financiero-cambiarias y afectar谩 por d茅cadas la credibilidad crediticia del pa铆s.[4]

驴Pero esas adversidades no se verifican en la actualidad? 驴No repiten lo sucedido en incontables circunstancias anteriores? 驴Las convulsiones aludidas derivan de actitudes soberanas o de la sumisi贸n a los acreedores? La legitimaci贸n de una deuda fraudulenta olvida la historia de Argentina y no detecta la oportunidad para transitar por un camino diferente.

El pa铆s cuenta con importantes m谩rgenes para suspender los pagos de intereses, revisar el pasivo y discriminar entre compromisos v谩lidos y fraudulentos. Puede al mismo tiempo mantener las relaciones comerciales y financieras necesarias para garantizar la reactivaci贸n de la econom铆a.

Superar la crisis de la deuda - Viento SurEn el contexto actual de aislamiento crediticio, la penalizaci贸n financiera externa no tendr铆a implicancias superiores. La canilla de pr茅stamos est谩 cerrada y las excepciones se tramitan a alt铆simas tasas de inter茅s. El rechazo a las exigencias de FMI no modificar铆a esta adversidad legada por las aventuras del macrismo.

Tampoco tendr铆an gran impacto los juicios en el exterior que podr铆an entablar los acreedores para embargar los bienes del estado. Argentina ya transit贸 varias veces por ese laberinto y el monto de esos activos es bajo en comparaci贸n a los pagos demandados.

La amenaza de boicot comercial tiene poca credibilidad, si se observa la cartera de clientes del pa铆s y el tipo de bienes exportados. No existe ninguna raz贸n para que China reduzca sus compras de soja o carne, mientras dura la confrontaci贸n jur铆dica con el FMI por la ilegitimidad de la deuda que pretende cobrar. Tampoco los valorizados insumos b谩sicos que Argentina ofrece en el mercado mundial perder铆an atractivo o competitividad por esa controversia con el Fondo.

Es cierto que el pa铆s necesita d贸lares para su desenvolvimiento, pero carece de esas divisas por su malgasto en indebidos pagos de la deuda, o por su mera sustracci贸n del circuito productivo. La firmeza frente al FMI no deber铆a afectar la afluencia de esos recursos, en el contexto actual de gran super谩vit comercial.

Los t茅rminos de intercambio exhiben los indicadores m谩s favorables de los 煤ltimos veinte a帽os y el volumen de las exportaciones se expande con su apreciaci贸n, frente a una oleada contra铆da de importaciones al cabo de varios a帽os de recesi贸n. Adem谩s, el tipo de cambio actual induce un gran aluvi贸n de visitantes extranjeros, con poco movimiento opuesto de turistas argentinos en el exterior.

Es igualmente realista suponer que una pulseada con el FMI acentuar谩 la demanda de d贸lares, que actualmente obedece a un generalizado pron贸stico de devaluaci贸n. Sin embargo, el impugnado control de cambios (cepo) -que el marcrismo debi贸 introducir y el gobierno mantiene- ha limitado dr谩sticamente los canales de adquisici贸n de la divisa.

La restricci贸n al ahorro individual (con el tope de 200 d贸lares) ha sido en gran parte naturalizada, sin provocar ning煤n colapso de la sociedad. El perfeccionamiento de esas modalidades de control permitir铆a gestionar el uso racional de esa moneda. Argentina no fabrica d贸lares y debe administrar su uso priorizando la adquisici贸n de los insumos requeridos por la actividad industrial. La suspensi贸n del pago de la deuda evitar铆a la dilapidaci贸n de las divisas en la bicicleta de los intereses y aumentar铆a su provisi贸n para solventar los procesos productivos.

Como la demanda de d贸lares de la industria se despega en forma muy intensa con las coyunturas de reactivaci贸n, esa racionalizaci贸n estatal en la distribuci贸n de las divisas facilitar铆a su utilizaci贸n, cuando la capacidad instalada opere a plano. El malgasto de esos recursos en especulaci贸n y fuga de capital quedar铆an definitivamente bloqueados.

Dos rumbos contrapuestos

Elecciones en Argentina: Una familia necesita casi 600 d贸lares al mes para no ser pobre | MUNDO | GESTI脫NLa suspensi贸n de pagos de la deuda es una decisi贸n soberana cualitativamente distinta a los defaults que ha padecido Argentina. Anticipar铆a la imposibilidad de afrontar los vencimientos, evitando el conocido colapso cambiario o bancario que acompa帽a a ese desenlace.

Es necesario optar por ese rumbo para dotar a la reactivaci贸n en curso del componente redistributivo ausente. Este rebote afianza en la actualidad la desfachatada desigualdad, que retratan las fortunas del agro-negocio en un escenario de indigencia.

Si la gran corriente de dinero que se destinar谩 en los pr贸ximos a帽os al pago de inter茅s es dirigida a aumentar los salarios, el ingreso universal y las jubilaciones, el consiguiente incremento del consumo podr铆a aceitar el esperado c铆rculo virtuoso del crecimiento inclusivo. Esa din谩mica podr铆a a su vez estimular la ansiada creaci贸n de empleo genuino en el sector privado. La expansi贸n del mercado interno se asentar铆a en este caso en la ampliaci贸n de los derechos laborales.

Pero la reintegraci贸n a la vida laboral de la enorme masa de desocupados, precarizados e informales s贸lo es factible con cuantiosas inversiones del Estado. Si se revierte el derroche del dinero p煤blico entre los banqueros resulta viable planificar un gran despegue de la obra p煤blica.

Ciertamente ninguna de estas alternativas es sostenible con tasas anuales de inflaci贸n del 50%. Esa elevada depreciaci贸n monetaria mantiene a la econom铆a al borde del precipicio y pulveriza la recuperaci贸n del poder adquisitivo. S贸lo un control efectivo de los precios, ejercido a trav茅s de la autoridad del estado y la vigilancia popular puede domesticar el flagelo de la carest铆a.

Es totalmente falso que ese control 鈥渟iempre fracas贸鈥. Lo que nunca ha funcionado es la opci贸n opuesta del salvajismo de mercado, que asegura ganancias r茅cords al pu帽ado de empresas que maneja el abastecimiento de los consumos de primera necesidad. Un control de precios administrado con decisi贸n es el complemento indispensable de la gesti贸n soberana de la deuda.El Banco Central ya pag贸 casi $ 800.000 millones en intereses de Leliqs y pases en el a帽o: 91% m谩s que hace un a帽o

Esta misma supervisi贸n es insoslayable en el terreno cambiario y bancario. En cualquier pulseada con el FMI, el sistema financiero actual ser谩 un instrumento de los acreedores. Mantiene una cartera reducida de cr茅ditos genuinos, canaliza la fuga de capital y simplemente lucra con la refinanciaci贸n del estado.

Por esa raz贸n procesa un explosivo desenlace de la peri贸dica renovaci贸n de la Leliqs, que reemplazaron a la inmanejable bola de nieve de las Lebacs. La suspensi贸n del pago de la deuda s贸lo puede ser positivamente gestionada, si al mismo tiempo se nacionalizan los dep贸sitos, estableciendo una severo control oficial de todos los movimientos del sistema bancario.

Un replanteo de la deuda requiere por lo tanto un plan general de reconstrucci贸n popular de la econom铆a. Todas las frases en boga sobre la 鈥渘ecesidad de un programa integral鈥 que supere los parches de la gesti贸n actual, se aplican tambi茅n a un viraje de resistencia soberana al FMI.

Pero este nuevo rumbo exige superar el adormecimiento que impera en torno a la deuda. La desprestigiada derecha neoliberal ha recuperado la iniciativa con sus mitos exculpatorios del FMI por la resignaci贸n y el inmovilismo que impera en el oficialismo.

El campo popular puede retomar la iniciativa, si se renueva la campa帽a de esclarecimiento del fraude perpetrado con el cr茅dito del FMI. Ese viraje incluye la exigencia de recuperar el dinero ilegalmente transformado en fondos fugados del pa铆s. Partiendo de la investigaci贸n realizada por el Banco Central, se debe discutir que el pago de las sumas expatriadas quede condicionado a su recuperaci贸n. Si los beneficiarios de ese fraude se niegan a restituir el dinero, habr铆a que rastrear su destino en los para铆sos fiscales.

Algunos legisladores del oficialismo han considerado iniciativas de este tipo en la Comisi贸n Bicameral de seguimiento de la deuda. Propusieron incluso que los funcionarios de Macri afronten con su propio patrimonio, el desfalco originado con el pr茅stamo del FMI. Este mismo planteo deber铆a extenderse al conocido grupo de empresas que se enriqueci贸 con esa estafa.El Congreso argentino mejor贸 su ubicaci贸n en un ranking de transparencia de la regi贸n | Pol铆tica | La Voz del Interior

Pero ninguna de estas ideas cobrar谩 fuerza mientras s贸lo circule en los pasillos del Congreso o se mantenga cajoneada en alg煤n tribunal. La batalla contra los beneficiarios de un desfalco que paga el pueblo cobrar谩 sentido en la calle bajo la presi贸n popular.

El gobierno rechaza este rumbo, pero el kirchnerismo cr铆tico a帽ora recrear el giro cristinista del 2009, cuando un resultado electoral adverso de medio t茅rmino fue sucedido con la ratificaci贸n de la nacionalizaci贸n de los fondos de pensi贸n (AFJP). En esa oportunidad fue introducido el ingreso universal (AUH), se promovi贸 la ley de Medios y se vot贸 el Matrimonio Igualitario. Una contraofensiva equivalente frente a la reciente paliza electoral exigir谩 el replanteo de la deuda. Ninguna otra iniciativa tendr谩 sustento suscribiendo el acuerdo con el FMI.

Si ese convenio es ratificado en el Parlamento a trav茅s de un voto consensuado con la oposici贸n derechista, las consecuencias ser谩n m谩s serias. Esa convergencia diluir谩 la ret贸rica oficial de contraposici贸n del modelo heterodoxo actual con su rival del la ortodoxia neoliberal. Ambos cursos quedar谩n hermanados por su aval al monitoreo que realizar谩 el Fondo en los pr贸ximos a帽os.

Por ese camino la derecha tendr谩 abiertas todas las compuertas para recuperar el sill贸n de la Casa Rosada. Forzar谩 al gobierno a comenzar el 鈥渢rabajo sucio鈥 que exigen los ajustes demandados por el FMI y tendr谩 la opci贸n de acelerar esa presi贸n con el despegue del d贸lar o alguna corrida bancaria. Macri y compa帽铆a son expertos chantajistas de la hoja de ruta que dise帽a el Fondo.

Pero bajar los brazos y resignarse no es la 煤nica opci贸n. Tambi茅n resulta posible transformar las cr铆ticas contra el FMI en acciones pr谩cticas de resistencia. S贸lo este rumbo permite imaginar una salida para el pantano de la deuda.

Notas:

[1] Leandro Santoro https://www.iprofesional.com/politica/351305-leandro-santoro-se-calento-con-alejandro-bercovich-goberna-vos

[2] Walter Graziano https://www.anred.org/2021/04/03/deuda-externa-no-se-puede-en-diez-anos-en-veinte-si/

[3] Emanuel 脕lvarez Agis https://www.infobae.com/economia/2021/02/19/por-que-el-gobierno-necesitaria-un-acuerdo-a-20-anos-con-el-fmi-segun-la-consultora-de-un-ex-funcionario-del-kirchnerismo/

[4] David Cufr茅. Las alternativas en juego, 11-2021 https://www.pagina12.com.ar/autores/651-david-cufre

* Economista argentino, investigador del Conicet, profesor de la Universidad de Buenos Aires, miembro del Economista de Izquierda (EDI)

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