Dic 11 2009
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Política

“Superpremier con güevos”, se define Berlusconi


Periódico La Jornada
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Con un sentido del humor pocas veces expuesto en público, el jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, contó un chiste de sí mismo y ante los líderes de partidos políticos conservadores europeos reunidos aquí se autodefinió como un "superprimer ministro" con "güevos", y aseguró que sus conciudadanos salen en su defensa ante los ataques opositores.

"Desgraciadamente existe una izquierda que me ha atacado con calumnias de todo tipo, que sin embargo han servido sólo para reforzarme, porque la gente dice: ¡mama mía! ¿dónde vamos a encontrar uno fuerte, duro y con güevos como Berlusconi?", afirmó el presidente del consejo de ministros que lleva 19 meses en el cargo, involucrado en varios escándalos derivados de sus actividades fuera del gobierno.

Berlusconi –quien enfrenta dos procesos judiciales en su país por actos de corrupción empresarial, además de un juicio de divorcio planteado por su mujer a raíz de la difusión de versiones sobre sus fiestas privadas– hizo esas declaraciones en presencia de la jefa de gobierno alemán, Angela Merkel.

Poco antes, Berlusconi se declaró perseguido por jueces y como evidencia señaló que ha sido llamado a mil 520 audiencias.

"La soberanía en Italia ha pasado del Parlamento al partido de los jueces… Un organismo que garantiza derechos como la Corte Constitucional se ha transformado en órgano político", afirmó el gobernante, al rematar sus consideraciones sobre el tema, lo que provocó que su aliado político, Gianfranco Fini, cofundador del partido Casa de las Libertades, se distanciara de su correligionario.

Berlusconi restó importancia a la reacción de Fini y dijo estar "cansado de la hipocresía".

Antes de entrar a la asamblea de Partido Popular Europeo, Berlusconi contó ante periodistas un chiste en el que el papa Benedicto XVI, el presidente Barack Obama y él están a punto de estrellarse en un avión y hay tres paracaídas.

Entonces llega Obama y dice: "yo soy el hombre más importante del planeta", y agarra un paracaídas; llega Berlusconi y sostiene: "yo soy el más inteligente", y toma otro. Entonces, el Papa indica a un asistente que se ponga el último artefacto, pues aún es joven, pero éste replica: "No, no. Aún tenemos dos paracaídas, santo padre, Berlusconi cogió mi mochila".

 

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