Jun 24 2009
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Política

Tan lejos y tan cerca: la derrota de los “Tigres” de Sri Lanka, otro revés para el imperio

Ernesto Carmona*

A un mes de su derrota, resulta evidente que a las potencias occidentales no les agradó que los separatistas “Tigres Tamil” fueran vencidos por el gobierno progresista de Sri Lanka, ex Ceilán, isla vecina de la India famosa por su té. El desenlace alejó del control occidental al corredor del Océano Índico por donde circula el 70% del petróleo y derivados del mundo.

Chile y México apoyaron a las potencias que con gran propaganda mundial pretendieron sancionar en la ONU al gobierno del país-isla por supuestas violaciones a los derechos de los desplazados por la actividad militar de los Tigres, pero en una votación crucial del 27 de mayo Sri Lanka triunfó en el Consejo de Derechos Humanos de la organización mundial con el apoyo de 29 países, entre ellos Bolivia, Brasil, Cuba, Nicaragua y Uruguay.
 
En tres décadas de guerra, los Tigres Tamil por la Liberación del Eelam (LTTE, su sigla en inglés), gobernaron 25% de los 65.000 km cuadrados del país de 22 millones de habitantes. Con artillería, tanques, buques y aviones controlaron pistas, depósitos de combustibles, fábricas de armamento, centros administrativos, policía y tribunales. “En resumen, los 15.000 kilómetros de territorio que les fueran regalados alguna vez… ya están totalmente libres”, proclamó el 19 de mayo ante el parlamento el presidente Mahinda Rajapakse. “Cuando gané las elecciones presidenciales en 2005 –añadió–, en el norte y el este había estaciones de policía y tribunales de los Tigres Tamil: sólo les faltaba un parlamento”.

Los guerrilleros suelen concitar simpatía universal. Generalmente son “los buenos”. Pero en el caso de Sri Lanka definitivamente eran “los malos”. El LTTE obtuvo propaganda y desinformación de la gran prensa, y simpatías de Francia, Inglaterra y EEUU, que aspira allí a una base para la 7ª Flota. EEUU también está buscando una base de la OTAN en el Océano Índico., cuyas fuerzas ya están en el Golfo Pérsico. Sri Lanka es clave por estar situada en uno de los principales corredores marítimos del Océano índico, por cuyas rutas transita el 70% del tráfico mundial total de productos petroleros y la mitad del tráfico de contenedores del mundo.

Ceilán se convirtió en República en 1972 (el 22 Mayo) y pasó por un cambio de nombre que repuso la antigua denominación de Sri Lanka. Desde su independencia de Inglaterra, en 1948, Sri Lanka ha tenido gobiernos pro-occidentales del derechista Partido Nacional Unido (UNP), ahora en la oposición, desde poco después de la independencia, hasta 1956, y luego de nuevo entre 1977 y 1994. “Por eso, en 1987, la India insistió en el intercambio de cartas entre los dos Jefes de Estado en el que Sri Lanka se compromete a no permitir la presencia militar extranjera en Sri Lanka”, afirmó a Argenpress Tamara Kunanayakam, embajadora de Sri Lanka en Cuba.

Hoy Sri Lanka se define como república democrática socialista.

Sri Lanka reconoció a la revolución cubana en julio de 1959, cuando todavía se denominaba Ceilán y gobernaba una coalición nacionalista de izquierda conducida por el primer ministro S.W.R.D. Bandaranaike, cofundador del Movimiento de Países No Alineados. El 7 de agosto de 1959 arribó el Che Guevara encabezando una misión especial.

La embajadora Kunanayakam dijo: “El gobierno es una alianza de centro izquierda de diversos partidos, donde el principal es el Social Democrático, del Presidente [Rajapakse], y en esta coalición también se encuentra al Comunista, Trotskista y Socialista, así como a otros partidos de izquierda y nacionalistas”.

Y dijo que la prioridad “es preservar nuestra soberanía, independencia e integridad territorial, así como reubicar a los 260.000 desplazados por el conflicto. Asimismo, la prioridad del Gobierno ahora es también la rehabilitación, la reconstrucción de la economía, los estanques de riego, la infraestructura, la economía, revertir la pérdida de medios de subsistencia, la restauración de las instituciones democráticas, las elecciones provinciales en el norte de la provincia, y el inicio de un diálogo más amplio entre los pueblos de todas las comunidades en la búsqueda de una solución política duradera a la cuestión nacional”.

Historia progresista

Sri Lanka consagró el derecho a voto de la mujer en 1931, antes de su independencia. Ningún gobierno aceptó jamás bases extranjeras, compromiso consagrado –además–en un tratado con la India de 1987, que incluso obliga a Sri Lanka a revisar periódicamente que las instalaciones de radiodifusión permitidas a la Voz de América de EEUU y a la germana Deutsche Well sean utilizadas sólo para propósitos civiles, nunca con fines militares o de inteligencia.

En los setentas brotaron los síntomas de separatismo estilo Kosovo. Los Tigres usaron de frente métodos terroristas: asesinaron al primer ministro de la India Rajiv Gandhi, en 1991, y al Presidente de Sri Lanka Ranasinghe Premadasa, en 1993, entre numerosos otros crímenes. Nunca levantaron un programa plítico. Simplemente, querían separar el noreste, donde se encuentra la bahía Trincomalee, la más apetecida por EEUU como base naval, y un ámbito de gran potencial de reservas de petróleo llamado Cuenca Cauvery.

La gran prensa internacional presentó el conflicto como puramente “étnico”, pues los separatistas aludían a los tamil, abundantes en la India pero con sólo 12% de presencia en Sri Lanka, quienes tampoco adhirieron totalmente al LTTE, sino que más bien sufrieron su opresión. (Casualmente, la embajadora en Cuba es tamil). En el territorio bajo control “Tigre” hubo persecución y matanzas de disidentes e izquierdistas, a la vez que se impuso la conscripción obligatoria de niños y niñas.

La Agencia Internacional de Desarrollo de EEUU (USAID, por su sigla en inglés) enviaba “ayuda” para enseñarle “gobierno local” al LTTE, que practicó la ‘limpieza étnica’ cuando, en octubre de 1990, expulsó mas que 75.000 musulmanes de la provincia del Norte, dándoles sólo 48 horas para partir y no sin permitírseles llevar ninguna pertenencia.

Mientras recrudeció la guerra civil, la gran prensa no le prestó atención a las atrocidades de los Tigres, ni al reclutamiento forzado de niños a la salida de los colegios. Los organismos de derechos humanos ni las ONGs “humanitarias” se ocuparon de las madres que procuraban un embarazo precoz de sus hijas menores para eludir a los Tigres. Algún periodismo explotó cierta veta de “paraíso de prostitución infantil” que creyeron hallar en el turismo y de vez en cuando, grandes medios como La Segunda en Chile, mostraban una foto de agencia de algún avión de la guerrilla, “caso único en el mundo”.

Cuando el LTTE comenzó a perder, los “poderes occidentales” iniciaron la presión por “un alto al fuego”, que no solicitaron en Paquistán ni Iraq. Una vez consumada la derrota Tigre, alegaron interés por los desplazados por la guerra e incluso amenazaron con llevar al presidente Rajapakse al Tribunal Penal Internacional, como jamás se les ocurrió con George Bush pero sí con el jefe de Estado de Sudán, Omar al-Beshir, a causa de Darfur, otro conflicto separatista prefabricado. Los 47 miembros del Consejo de DDHH de la ONU zanjaron estas intrigas el 27 de mayo con una resolución favorable a Sri Lanka apoyada por 29 países, con 12 votos en contra y 6 abstenciones.

La resolución del Consejo de DDHH de la ONU elogió las medidas adoptadas por Sri Lanka para resolver las necesidades urgentes de los desplazados y apoyó el compromiso continuo del gobierno en la promoción y protección de todos los derechos humanos, animándole a que continúe observando sus obligaciones y las normas legales internacionales sobre el tema.

Votaron a favor Angola, Azerbaiján, Bahrein, Bangladesh, Bolivia, Brasil, Burkina Faso, Camerún, China, Cuba, Djibouti, Egipto, Ghana, India, Indonesia, Jordania, Madagascar, Malasia, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Qatar, Rusia, Arabia Saudita, Senegal, Suráfrica, Uruguay y Zambia. Contra la resolución se alinearon Bosnia Herzegovina, Canadá, Chile, Francia, Alemania, Italia, México, Holanda, Eslovaquia, Eslovenia, Suiza y el Reino Unido. Se abstuvieron Argentina, Gabón, Japón, Islas Mauricio, Corea del Sur y Ucrania.

La embajadora en Cuba, Tamara Kunanayakam, explicó que el objetivo inicial de los países occidentales era sancionar Sri Lanka por supuestos crímenes de guerra y convocar a una investigación internacional. Antes que presentaran su resolución, Sri Lanka obtuvo apoyo del Movimiento de Países No Alineados, cuya presidencia ejerce Cuba, y con el respaldo de Egipto –próximo presidente del Movimiento–, India, y Pakistán, presentó un proyecto de resolución que en definitiva saludó el final de la guerra y la liberación por parte del gobierno de decenas de miles de ciudadanos que fueron mantenidos contra su voluntad como rehenes del LTTE.

El acuerdo reafirmó también el respeto de la soberanía, integridad territorial y la independencia de Sri Lanka, y su derecho soberano de proteger a sus ciudadanos y combatir el terrorismo, y reconoció que la promoción y protección de los derechos humanos debe basarse en el principio de cooperación -–y no de confrontación– y el diálogo genuino. Para la embajadora Kunanayakam, "es un texto que reafirma los principios de la Carta de las Naciones Unidas para las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados sobre la base de la igualdad soberana, la independencia, la integridad territorial, la no injerencia en los asuntos internos de los Estados y el derecho de los pueblos a la libre determinación".

Juegos de equilibrio

Los gobiernos anteriores no tomaron en serio la guerra, tampoco “estaban interesados en la solución de la cuestión nacional, ya que podría utilizar como chivos expiatorios a los tamiles de su fracasado las políticas económicas y sociales, se continuó la política colonial de dividir y gobernar”, a fin de ganar poder y mantenerse en el gobierno.

A comienzos de este año, el gobierno del presidente Mahinda Rajapakse alcanzó los primeros éxitos militares, pero entonces varios jefes de estado occidentales intentaron disuadirlo. “Hubo quienes me dijeron que nuestro jefe militar ni siquiera podría dirigir al Ejército de Salvación”, dijo Rajapakse ante el Parlamento el 22 de mayo. Agregó que algunos jefes de estado dijeron, en cambio, que el jefe del LTTE había logrado mejores habilidades en la guerra de guerrillas, que había vencido a muchos comandantes militares, que contaba con fuerza y experiencia y, por lo tanto, no debíamos ir a una guerra con ellos: Querían que se le diera al LTTE lo que ya estaba dividido”.

El presidente Rajapaksa se apoyó en cuadros clave de confianza, como sus hermanos Gotabaya –ministro de Defensa– y Basil –su asesor y parlamentario–, así como en el jefe del ejército, Saratrh Fonseca, y otros jefes militares, navales, aéreos y de policía.

Para la embajadora Tamara Kunanayakam, “la mayor preocupación de EEUU y de sus aliados es obtener el control de los corredores estratégicos ¡y Sri Lanka es uno!” Citando a “El gran tablero de ajedrez”, de Zbigniew Brzezinski, asesor de Obama y cofundador de la Comisión Trilateral (con Nelson Rockefeller), dijo a PF: “El país que controle Eurasia controlará al mundo. Eurasia tiene cerca del 75% de la población del mundo, la mayor parte de su riqueza física -en sus empresas y bajo el suelo-. La región también explica cerca de tres cuartos de los recursos energéticos conocidos del mundo: ‘Es imperativo que no aparezca ningún desafío euroasiático capaz de dominar Eurasia, porque también desafiará a EEUU’, dijo Brzezinski en la introducción de su libro”, precisó la diplomática.

La embajadora Kunanayakam  aludió el importante potencial de reservas de petróleo de Sri Lanka y su ubicación estratégica para el comercio de petróleo. “Las informaciones satelitales señalan que compartimos con la India los yacimientos de la Cuenca de Cauvery, aunque Sri Lanka posee la mayor parte”, dijo. “Nuestros principales yacimientos de petróleo se encuentran en el norte del país, al norte de la línea recta imaginaria que une a Chilaw en el oeste con Trincomalee en el este”, añadió. “Los estudios del Servicio Geológico de EEUU confirman que Sri Lanka cuenta con una de las mejores reservas de petróleo del sudeste asiático”. Precisó que “la India satisface un 60% de sus necesidades petroleras de las mismas reservas de la Cuenca de Cauvery”.

El enojo de los “poderes occidentales” se expresa en una campaña mediática similar a la que padecen Irán, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, entre otros. Pero Sri Lanka despliega un hábil equilibrio diplomático, incluso con naciones rivales entre sí, como India y China, sin excluir a Rusia, Irán y sus vecinos asiáticos. Entretanto, el ex diplomático indio M.K. Bhadrakumar, especializado en geopolítica euroasiática, vaticina que en pocos años China tendrá en esos mares más buques que EEUU.

Por ahora Beijing construye un puerto de 1.000 millones de dólares en Hambantota, en el estratégico sur de la isla, que eventualmente reaprovisionará de combustible y dotará de una estación de tránsito a la marina de guerra que patrulle el Océano Índico y proteja las rutas marítimas de China en esos mares. Pero ésa ya es otra historia.

* Periodista.
Despacho
www.argenpress.info

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