May 25 2005
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Cultura

Teillier, la casa y el marinero borracho

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Álvaro Ruiz, en Lima, lo recordó.

A Jorge Teillier.

No fuimos capaces de incendiar la casa
Reducirla a cenizas
E irnos a los bosques
Sin miedo
Tarareando viejas canciones irlandesas
Como aquella del marinero borracho
Shanties extraídos de viejos cancioneros celtas
Por los caminos polvorientos del estío
Por alamedas que llevaban a la plaza del pueblo
Donde las muchachas pretendían tu corazón de alondra
Ahora lleno de medallas protectoras
En un bar de madera en el centro de Santiago
Con la misma canción aquella en el oído
Qué vamos a hacer con el marinero borracho
Cruzando los brazos sobre la mesa de un otoño en la ventana
Con toda la oblicuidad de la luz en el rostro.

Canción del marinero borracho

Hacia la izquierda salió el sol entonces:

del mismo mar surgía.

Y brilló con luz viva y luego, hacia la diestra,

en el mar volvió a hundirse.


(Coleridge).

De la vieja canción irlandesa qué vamos a hacer con el marinero borracho

Este es el último barco en cruzar la quieta bahía
Sin niebla
Cuando la cárdena luz que alumbra al hemisferio
Se marcha más allá del horizonte
En un barco a vapor, sin lista de tripulación,
Con el marinero capitán de pie sobre la cubierta
Comprobando a simple oteo si aún existen las sirenas que vio Ulises
¡Nada, nada! sólo olas esmeraldas mi capitán
Grita el más sobrio de los marineros
Que tenía los ojos propios
De un náufrago a la deriva
Aferrado a un mástil lleno de sal
Y algas que comían con los peces pescados
Que atravesaban con la lanza del hambre
Y del mar inmenso e ingobernable.

Qué vamos a hacer con el marinero borracho
Cantaba la tripulación entre sorbos de destilados
Resueltos y con la proa contra las olas del west
Sobre las aguas donde las corrientes se unen y salta la albacora
Frente a Chile, mar adentro, en el Pacífico sur,
Albacoras espadas en ristre frente al arpón
Que de roja sangre tiñen el agua y la embarcación
Desechando ellos, los marineros, la espada que queda
Con el sello de la quiebra y la mala fortuna
Por la lucha y los códigos de navegación
En la sangre que corre con soñada muerte y alcohol
Regresando a puerto inquietos y salvajes de otra sed
Con mujeres hermoseadas que esperan y mienten
Apenas los valientes se echan a la mar
Tal cual en otros puertos otros ojos
Ven al mundo por primera vez.

Qué vamos a hacer con el marinero borracho
Que otra vez zarpa sin autorización
De la Gobernación Marítima de este Estado hacia la línea
Distante ocho kilómetros del ojo al horizonte
Donde los hijos de la puesta de sol mueren de amor
Y crecidos ya cual arbustos salinos
Bajo el sol espléndido y oblicuo de su luz al atardecer
Miran hacia la caverna de los zorros
En las praderas ocres a espaldas del mar
Y juran a la eternidad de las olas
Un amor como el de Dafnis y Cloe
Pastoreando sus voluntades de hierba nueva
Lejos de la rompiente y de los muelles del puerto
Como sueña el vigía de esta nave que atraviesa
El golfo de sus propias penas marinas
Siempre pensando en la bebida y en la tempestuosa furia de las aguas
En su inolvidable travesía por el convulso Estrecho de Magallanes.

Qué vamos a hacer con el marinero borracho
¡Los Andes, Los Andes! gritan los infames mientras recogen
A orillas de la gran madre oceánica
Moluscos desde antes depositados por la marea
En los cerros fósiles que fueron una vez bajo el mar
Metros arriba del nivel que hoy ocupa
Donde bebíamos todo el día y moríamos
Con el plexo hacia el sol
Heredando a la descendencia todo aquello
Que insiste en quimeras, navegaciones
Y mares que no existen
La leyenda, mientras respiro en un puerto subtropical
Donde los que llegan ya se van
Hacia los cerros de la infamia
Para desde lo alto observar los barcos y oír la voz de

Aquel que cantaba canciones irlandesas
Sin movernos de nuestras mesas en el bar.

Qué vamos a hacer con el marinero borracho
Ahora en su barca cruzando Gibraltar
Recordando que la tierra fue plana
Que las aguas no caen al Hades
Vociferando no teman caballeros andantes
Que todo es más justo allá
Con la mirada curva puesta en el norte del Brasil
Donde el sol diviniza a la selva
Y el hombre se rige con la sabiduría cosmogónica
Del bien morir, como las estrellas que se apagan
Plenas de vida y oscuridad
Alumbrando la memoria de quien navegó
Y circunnavegó las islas del ron
Con la voluntad y valentía propia
De este hombre de mar en sus últimos instantes
Que quedo murmura aquella vieja canción irlandesa
Qué vamos a hacer con el marinero borracho.

Qué haremos con él
Anciano delirante que oteas el horizonte desde las rocas lisas del puerto
Todo es mentira o imaginación
Viejo, solo, enfermo y pobre
Con una rama de cochayuyos en las manos temblorosas
De cada día preparando el espinel inmediato de la realidad
Solitario, triste y final
Elevando los susurros a alguien que no vemos
Y que de muy cerca habláis detrás de la niebla
De la vaguada costera lejos del sol
Que sintetiza el fenómeno neurológico
De ser una pestaña en el ojo del horizonte
Que trae barcos y especias de otros continentes
Con la nostalgia y el recuerdo nítido
De un amor en las sombras del corazón
Una línea negra que lo parte en dos.

Qué vamos a hacer con el marinero borracho
Aquel que se fue con un pañuelo blanco en el alma
Hacia un cielo que sí existe
En el agnosticismo de la voluntad
Un lugar señalado y varias veces antes señalado
En la historia simple de los hechos
Una luz, un relámpago, una luciérnaga
Contra la evidencia de ser
Estampado en el petroglifo de la memoria original
Que recuerda elementos que existieron
Y que volverán a existir mediante el ojo y el corazón.

Álvaro Ruiz
Lima, abril de 2005.
(De Un hombre solo en una casa sola)

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Nota

foto

El título de la obra de Ruiz –Un hombre solo en una casa sola– alude a un poema de Teillier:

“Un hombre solo en una casa sola
“No tiene deseos de encender el fuego
“No tiene deseos de dormir o estar despierto
“Un hombre solo en una casa enferma”.
… … … …

Información sobre Jorge Teillier (1935-1996) puede encontrarse en:

www.uchile.cl/cultura/teillier

www.escritores.cl/base.php?f1=semblanzas/texto/teillier.htm

www.mabuse.cl/1448/article-63560.html

www.letras.s5.com/archivoteillier.html

http://virginia vidal.com/memorial/article_46.shtml

y en otros portales de universidades de distintos países y aquellos dedicados a la literatura.

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