Ene 17 2008
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Econom铆a

Televisi贸n chilena. – RESTRICCIONES A LA LIBERTAD DE EXPRESION

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Introducci贸n

El derecho a la libre informaci贸n y expresi贸n se ve severamente restringido en Chile en la generalidad de los medios de comunicaci贸n social y especialmente en la televisi贸n.

Para comprender bien esta realidad es necesario tener en cuenta que los titulares de este derecho 鈥揳s铆 como del conjunto de los derechos humanos fundamentales鈥 son todas y cada una de las personas que conforman la sociedad. Y que los medios de comunicaci贸n constituyen el instrumento crucial para que dicho derecho pueda ser realmente ejercido.

As铆, la vigencia de este derecho se da fundamentalmente cuando los medios de comunicaci贸n se convierten en instrumentos efectivos para que las m煤ltiples opiniones existentes en una sociedad puedan expresarse; y cuando aquellos medios informan veraz y cabalmente al conjunto de la poblaci贸n sobre los temas de inter茅s p煤blico.

Lo anterior requiere de la m谩xima pluralidad posible en cuanto a la propiedad y control de los medios; de normas constitucionales y legales que garanticen la libertad de los medios; y de una cultura democr谩tica que incentive la libre expresi贸n y la b煤squeda y el acceso a la informaci贸n de inter茅s p煤blico, tanto por parte de las personas como de los medios.

Adem谩s, es muy importante tener en cuenta que en la sociedad contempor谩nea el medio de comunicaci贸n m谩s influyente es, lejos, la televisi贸n. Por tanto, los requisitos mencionados tienen especial relevancia en la forma como se estructuran y operan los canales de televisi贸n.

Lamentablemente, en nuestro pa铆s este medio se estructura y opera de un modo absolutamente restrictivo para la vigencia efectiva de este derecho. Estas limitaciones tienen gran alcance y, lo que es m谩s grave, pasan muy desapercibidas para la generalidad de la poblaci贸n, la que tiende a verlas como consustanciales a la existencia misma de la televisi贸n. Las principales de ellas se esbozan a continuaci贸n.

1.- Autocensura de temas de gran inter茅s p煤blico

En primer lugar, existe en nuestro pa铆s una total uniformidad de orientaciones en los canales nacionales de televisi贸n abierta. En ninguno de ellos se registran opiniones o se efect煤an reportajes cr铆ticos del modelo econ贸mico, social y cultural vigente.

Es m谩s, ni siquiera podemos ver en ellos informaciones detalladas o debates sobre los temas del m谩s alto inter茅s p煤blico, como por ejemplo: distribuci贸n del ingreso; pol铆ticas del cobre; tratados de libre comercio; legislaci贸n laboral y sindical; duraci贸n efectiva de la jornada de trabajo; nivel de remuneraciones y pensiones de la gran mayor铆a de los chilenos; condiciones laborales de los trabajadores temporeros y de la industria salmonera; situaci贸n de los trabajadores subcontratados; progresiva concentraci贸n oligop贸lica en las diversas ramas de la producci贸n y del comercio; altos costos para el usuario y rentabilidad de los servicios p煤blicos privatizados; gran concentraci贸n en la propiedad de los medios masivos de comunicaci贸n social; etc…

Las demostraciones m谩s evidentes y palpables de esta autocensura las hemos visto, a lo largo de 2007, en la total ausencia de informaci贸n detallada y debate p煤blico sobre c贸mo se dise帽贸 e implement贸 el Transantiago; las caracter铆sticas de sus contratos; los estudios y advertencias previas que recomendaban el redise帽o o, al menos, la postergaci贸n de sus inicios; las carencias de infraestructura y log铆stica para que dicho sistema operara tal como se hab铆a dise帽ado; etc.

Y en la an谩loga ausencia de informaci贸n y debate respecto de la larga y conflictiva huelga de los trabajadores subcontratados de CODELCO, incluyendo las dimensiones y tipos de labores que aquellos efectuaban; sus condiciones de vida y de trabajo; las diferencias de ingreso entre ellos y los trabajadores de planta; el respeto de la ley de subcontrataci贸n por parte de la empresa estatal y por las empresas subcontratistas; etc…

Evidentemente que estas carencias est谩n afectando gravemente el derecho a la libre informaci贸n y expresi贸n de la sociedad chilena. La desinforman en temas de inter茅s p煤blico cruciales y le impiden a los sectores sociales mayoritarios de la poblaci贸n expresar sus cr铆ticas al modelo econ贸mico-social vigente, que en su l铆nea gruesa fue impuesto por la dictadura en la d茅cada de los 80 y consolidado en estos 17 a帽os por el liderazgo de la Concertaci贸n.

Tampoco podemos decir que estas carencias son nuevas, ya que constituyen otra de las m煤ltiples herencias que nos leg贸 鈥揺n conjunto con el modelo econ贸mico鈥 el r茅gimen de Pinochet.

2.- Autocensura sobre noticias muy trascendentes

Un segundo elemento que caracteriza la operaci贸n actual de la televisi贸n chilena, y que restringe severamente el derecho a la libre expresi贸n, es la desinformaci贸n, carencia de seguimiento o ausencia de inter茅s en noticias que en cualquier sociedad efectivamente democr谩tica y participativa, estar铆an en el centro de la agenda informativa y del debate p煤blico.

El denominador com煤n de aquellas noticias es la incomodidad que su relevancia suscitar铆a en los poderes p煤blicos y f谩cticos de la sociedad chilena. A su vez, el 谩mbito que ellas cubren es muy amplio, as铆 como el alcance directo o indirecto que ellas tienen en la preservaci贸n del modelo y de los factores de poder de la sociedad chilena. Adem谩s, muchas de ellas se mantienen pr谩cticamente ocultas desde los inicios de la 鈥渢ransici贸n鈥, para no hablar del propio per铆odo dictatorial.

Se podr铆an llenar innumerables p谩ginas con su relato. Por su importancia consignaremos una peque帽a muestra:

鈥 El regalo de la mayor铆a parlamentaria efectuada por el liderazgo de la Concertaci贸n a la derecha, a trav茅s de las reformas constitucionales concordadas en 1989;

鈥 el virtual desvalijamiento de La Moneda en los d铆as previos al 11 de Marzo de 1990;

la oposici贸n del gobierno de Aylwin a los intentos judiciales de la familia Allende de recuperar los bienes que le robaron luego del golpe;

鈥 el bloqueo del mismo gobierno de las ayudas prometidas por Holanda a las revistas Hoy, An谩lisis y Apsi;

鈥 la sistem谩tica discriminaci贸n del avisaje estatal sufridas por los medios escritos de la Concertaci贸n y la izquierda desde la dictadura hasta hoy;

鈥 el juicio internacional respecto de los bienes del diario Clar铆n confiscado por la dictadura a V铆ctor Pey, y no devueltos por los sucesivos gobiernos de la Concertaci贸n;

鈥 el homenaje rendido por Ricardo Lagos a uno de los creadores de la Operaci贸n C贸ndor, al ser el 煤nico presidente del mundo en asistir a los funerales de Hugo Banzer, en circunstancia que ni siquiera se ten铆an (ni se tienen) relaciones diplom谩ticas con Bolivia;

鈥 las omisiones judiciales de los gobiernos de la Concertaci贸n en favor de Manuel Contreras y Ra煤l Iturriaga, luego de las condenas de ambos en Italia, en 1996, por el asesinato frustrado de Bernardo Leighton y su esposa;

鈥 las presiones p煤blicas y privadas ejercidas sobre el juez Guzm谩n y los tribunales por el gobierno de Lagos con el fin de obtener la eximici贸n de juicio a Pinochet por razones de salud mental; etc…

Por cierto, esta autocensura es tambi茅n efectuada por la generalidad de los medios de comunicaci贸n nacionales. Pero es claro que ella adquiere su m谩xima eficacia con el concurso de la televisi贸n.

3.- Autocensura en el lenguaje y la labor period铆stica

Una tercera restricci贸n de la libre informaci贸n y expresi贸n en la televisi贸n chilena la configura la autocensura de sus periodistas en los t茅rminos que utilizan para referirse a conceptos que tengan connotaciones conflictivas y en las entrevistas que realizan a autoridades o personas con mucho poder o influencia en la sociedad chilena.

De este modo, es muy dif铆cil escuchar todav铆a en televisi贸n referencias a la 鈥渄ictadura鈥, la 鈥漝ictadura militar鈥 o la 鈥渄ictadura de Pinochet鈥. Normalmente ella recibe el apelativo de 鈥済obierno鈥 o 鈥渞茅gimen militar鈥; o cuando m谩s, 鈥渞茅gimen autoritario鈥. En este sentido, el contraste se hace muy evidente cuando se hacen referencias a la 鈥渄ictadura argentina鈥 o al 鈥渄ictador Videla鈥.

As铆 tampoco se escuchan menciones al 鈥渢errorismo de Estado鈥 o a la 鈥減ol铆tica de exterminio鈥 desarrollada por la dictadura contra sectores de la poblaci贸n.

Se omiten, tambi茅n, en referencia a la trayectoria de personas, menciones de que fueron 鈥渆xiliados鈥 (se prefiere casi siempre decir que 鈥渧ivi贸 fuera de Chile鈥) o que estuvieron en 鈥渃ampos de concentraci贸n鈥 (si es que se hace menci贸n, se designa exclusivamente con su nombre propio) o que fueron 鈥渄etenidos鈥 o 鈥渢orturados鈥 (se utiliza 鈥渜ue tuvieron problemas鈥). Adem谩s, cuando se cubren eventos deportivos en el exterior y aparecen naturalmente muchos chilenos alentando a los deportistas nacionales, se tiende a resaltar el hecho, pero omitiendo que ello es en gran parte producto del exilio. Incluso, cuando se entrevista a alguno de ellos no se le pregunta sobre las circunstancias que produjeron su emigraci贸n.

Por otro lado, se observan todav铆a grandes dosis del temor reverencial heredado del r茅gimen dictatorial en las entrevistas que se efect煤an a autoridades pol铆ticas y eclesi谩sticas; a l铆deres empresariales; o a miembros de las Fuerzas Armadas, tanto activos como en retiro. Aquellas se hacen, por lo general, de manera tal que el entrevistado no quede en situaciones inc贸modas. Existe una suerte de c贸digo t谩cito por el cual se admite llevarlo a situaciones que 鈥渓o apuren un poco鈥, pero nunca tanto como para que pueda quedar mal frente a los telespectadores.

4.- Exclusi贸n de los dirigentes sociales populares

Una cuarta restricci贸n grave de la libertad de expresi贸n en la televisi贸n chilena la constituye la virtual exclusi贸n en los noticiarios del conjunto de los dirigentes sociales de los sectores populares de nuestro pa铆s. Nos referimos a los dirigentes sindicales, vecinales, gremiales, juveniles, de mujeres e ind铆genas; tanto regionales como metropolitanos.

Los sectores populares aparecen en los noticiarios solo como v铆ctimas de la delincuencia, accidentes y enfermedades; como manifestantes o barristas que entran en conflicto con la polic铆a; o, cuando m谩s, como individuos que manifiestan sus quejas frente a eventuales arbitrariedades puntuales de que son v铆ctimas por parte de autoridades, empresarios u otras personas.

Los dirigentes sociales que acaparan la cobertura noticiosa son los de las asociaciones de los grandes empresarios tales como la Confederaci贸n de la Producci贸n y del Comercio; la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA); la Asociaci贸n de Bancos; la Sociedad Nacional de Miner铆a (SONAMI); la C谩mara de Comercio; la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA); la Asociaci贸n de ISAPRES y la Asociaci贸n de AFP; entre otras.

De hecho, el 煤nico dirigente sindical que hoy d铆a es conocido a nivel nacional es el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Arturo Mart铆nez. As铆 y todo 鈥揷omo lo reconoci贸 el presidente del directorio de TVN, Francisco Vidal, en entrevista al Bolet铆n Libertad de Expresi贸n de Julio de 2007 de la Universidad de Chile– Mart铆nez hab铆a sido tambi茅n, a la fecha, sistem谩ticamente excluido de 鈥渓a entrevista del domingo鈥 de Televisi贸n Nacional.

Esta exclusi贸n es clave para que los televidentes no perciban ninguna cr铆tica sustancial al modelo econ贸mico-social vigente. As铆, la ciudadan铆a 鈥渃onstata que todo el mundo鈥 aprueba el orden de cosas existente y puede pasar a verlo como 鈥渘atural鈥. Y empieza tambi茅n a considerar como natural la irrelevancia absoluta de los dirigentes sociales populares y de sus organizaciones.

5.- Autocensura sobre el tema de los derechos humanos

Dada la importancia crucial que tuvieron las violaciones a los derechos humanos en la imposici贸n del modelo econ贸mico-social neoliberal durante la dictadura, pasa a ser especialmente relevante, para la legitimidad de este modelo, ocultar lo m谩s posible las dimensiones que alcanzaron dichas violaciones y, especialmente, su estrecha vinculaci贸n con la imposici贸n de aquel. Como lo ha reconocido Andr茅s Allamand:

鈥淧inochet le aportaba al equipo econ贸mico (neoliberal) algo quiz谩s a煤n m谩s valioso: el ejercicio sin restricciones del poder pol铆tico necesario para materializar las transformaciones. M谩s de alguna vez en el fr铆o penetrante de Chicago los laboriosos estudiantes que so帽aban con cambiarle la cara a Chile deben haberse devanado los sesos con una sola pregunta. 驴Ganar谩 alguna vez la presidencia alguien que haga suyo este proyecto? Ahora no ten铆an ese problema鈥.
(La traves铆a del desierto, Edit. Aguilar, 1999; pp. 155-6).

Es por ello que los canales de televisi贸n solo informan, desde una perspectiva de noticia policial, de los fallos puntuales de los tribunales en casos de violaciones de derechos humanos. No hay una contextualizaci贸n de los hechos, una explicaci贸n del per铆odo, ni menos una condena 茅tica al r茅gimen que sistem谩ticamente cometi贸 dichas violaciones. Asimismo, se omite toda referencia al nexo causal resaltado de manera elegante por Allamand, esto es, que era necesaria la aplicaci贸n de todos los medios, inclu铆da la violencia m谩s extrema, para imponer el modelo neoliberal.

Tampoco la televisi贸n efectu贸 alguna labor de informaci贸n y est铆mulo para lograr que las v铆ctimas y sus familiares se inscribieran ante la Comisi贸n Rettig o la Comisi贸n Valech, ni realiz贸 una labor condigna de difusi贸n posterior de la tr谩gica realidad hist贸rica acreditada por ellas.

As铆 tambi茅n, hasta la fecha, la televisi贸n chilena ignora el tratamiento de temas de gran relevancia hist贸rica como la vida en los campos de concentraci贸n de la dictadura; la labor de defensa de los derechos humanos efectuadas por la Iglesia Cat贸lica y numerosas ONG; la solidaridad internacional con el pueblo chileno; la estructura y labor de la DINA-CNI; la precaria situaci贸n de los trabajadores, que oblig贸 a muchos a tener que irse del pa铆s; las persecuciones y exoneraciones en la administraci贸n p煤blica, en las universidades y en las empresas privadas; las censuras y amedrentamientos a los medios de comunicaci贸n y periodistas disidentes; etc…

Pero quiz谩 la actitud que m谩s llama negativamente la atenci贸n en esta materia, es la tenaz omisi贸n de los canales 鈥搃ncluyendo a TVN鈥 a abordar su desgraciada contribuci贸n a las violaciones de derechos humanos de la dictadura; ya que no solo fueron eficaces instrumentos, durante 17 a帽os, de la desinformaci贸n gubernamental respecto de las desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y torturas; sino que adem谩s se sumaron entusiastamente a las campa帽as oficiales de injurias y calumnias que pretendieron justificar ante la poblaci贸n las detenciones, exoneraciones y exilios por razones pol铆ticas.

6.- Autocensura respecto del cine del exilio
y de los documentales cr铆ticos

Estrechamente vinculado a lo anterior, los canales de televisi贸n abiertos han omitido la exhibici贸n de la generalidad del cine chileno del exilio y del conjunto de los documentales chilenos con una mirada cr铆tica sobre nuestra historia reciente elaborados hasta el d铆a de hoy.

De este modo, han impedido que los diecis茅is millones de chilenos puedan acceder a la prol铆fica filmograf铆a desarrollada en el exilio, por realizadores como Miguel Littin, Helvio Soto, Orlando L眉bbert, Pedro Chaskel, Sergio Castilla, Luis Vera, Valeria Sarmiento y Sebasti谩n Alarc贸n, entre muchos otros.

Asimismo, han impedido que los chilenos podamos ver en las pantallas de televisi贸n documentales tan valiosos para nuestra memoria hist贸rica
鈥搚 muchos de ellos profusamente galardonados, tanto en Chile como en el exterior鈥 como La batalla de Chile, La memoria obstinada, El caso Pinochet y Allende, de Patricio Guzm谩n; La flaca Alejandra, de Carmen Castillo; No olvidar, de Ignacio Ag眉ero; La venda, de Gloria Camiruaga; Estadio Nacional, de Carmen Luz Parot; y I love Pinochet, de Marcela Said.

La implementaci贸n de esta censura se ha hecho de manera silenciosa, de tal modo que la generalidad de la sociedad chilena ni siquiera es conciente de ella.
Adem谩s, se han utilizado para esta labor m茅todos extremadamente maquiav茅licos como comprar pel铆culas o documentales para despu茅s no exhibirlos; asegurar su exhibici贸n a los cineastas para luego por motivos f煤tiles dejar de hacerlo (como TVN con La Colonia, de Orlando L眉bbert; y con Estadio Nacional, de Carmen Luz Parot); o auspiciar su muestra en un Cine-Hoyts para que la vean algunos centenares de personas, sin darlo en sus pantallas (como TVN conEl caso Pinochet, de Patricio Guzm谩n).

7.- Orientaci贸n conservadora de todos los canales de televisi贸n

Las restricciones anteriores se explican no solo por el clima pol铆tico-cultural de autocensura que todav铆a prevalece en la sociedad chilena; sino adem谩s por el car谩cter ideol贸gicamente conservador del conjunto de los canales de nuestra televisi贸n abierta.

Es as铆 que de los seis canales existentes, tres (Chilevisi贸n, Megavisi贸n y Red Televisi贸n) pertenecen a grandes grupos econ贸micos nacionales o extranjeros. Dos de ellos (Canal 13 y UCV Televisi贸n) son controlados por universidades cat贸licas de tendencias conservadoras. Y la televisi贸n p煤blica (TVN) est谩 regida por un directorio con un 鈥渆mpate pol铆tico鈥 entre la Concertaci贸n y la derecha que bloquea toda informaci贸n o debate que ponga en cuesti贸n el modelo neoliberal vigente.

El control de los canales por entidades empresariales, culturales o pol铆ticas de tendencia conservadora se ve agravado por el car谩cter netamente comercial de la televisi贸n chilena. Esto es, que incluyendo al canal p煤blico (TVN), todos ellos se financian en base al avisaje publicitario que fundamentalmente pueden contratar, por su alt铆simo costo, solo las m谩s grandes empresas del pa铆s, descontando un peque帽o porcentaje efectuado por el Estado.

Aunque, en definitiva, este costo lo pagamos todos los chilenos (al aumentarles enormemente las ganancias a esas empresas) las decisiones del destino de dicho avisaje son tomadas, obviamente, por los m谩s altos ejecutivos de aquellas, en consonancia con los intereses econ贸micos de las empresas y grupos que representan. De tal manera, que cualquier atisbo de liberalizaci贸n por parte de los canales (extremadamente improbable dada la orientaci贸n conservadora de sus entes controladores) puede ser inmediatamente frenado por el retiro, o la amenaza de hacerlo, del flujo de avisaje de las grandes empresas.

Todo lo anterior se vi贸 patentemente comprobado, en el curso de 2007, con la ausencia de informaci贸n y debate en dichos canales sobre las enormes implicancias que tendr谩n 鈥損ara el futuro de la vigencia de nuestro derecho a la libertad de informaci贸n y expresi贸n鈥 las normas y regulaciones que adopte el pa铆s respecto de la televisi贸n digital.

A dichas entidades no les conviene un debate que desnude la profunda concentraci贸n del poder comunicacional que se da hoy en la televisi贸n chilena. Y que esclarezca que si dichas normas y regulaciones no priorizan las concesiones a las instituciones y organizaciones sociales y culturales por sobre las empresas con fines de lucro, se reproducir谩 con seguridad la homogeneidad ideol贸gica conservadora del control de la televisi贸n chilena, esta vez por la v铆a incontrarrestable de su adquisici贸n por los grandes grupos econ贸micos, nacionales o extranjeros.

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* Soci贸logo.
Art铆culo aparecido en www.libertaddeexpresion.uchile.cl.

Otro texto del autor sobre los efectos sociales de la autocensura, puede encontrarse en esta misma revista aqu铆.

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