Abr 28 2006
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Ambiente

Texaco Oil Co. – LAS VIVAS PRUEBAS DEL CRIMEN

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El enfrentamiento en Houston, Texas, EEUU, fue dramático. Ahí estaban dos representantes del oriente ecuatoriano y el jefe de Texaco, David O’Reilly, en la reunión anual de accionistas de Texaco (empresa del grupo Chevron) por la
tremenda contaminación dejada por la petrolera multinacional en la
Amazonia ecuatoriana.
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Emergildo Criollo, líder de la nacionalidad indígena cofán, habló en la importante reunión después de haber viajado por días a pie, canoa, bus, y
avión para llegar a Houston. Criollo contó a O’Reilly, en un recinto lleno de
accionistas, que “las operaciones de Texaco han puesto la supervivencia de nuestra cultura, nuestro idioma, y nuestra población en grave riesgo.

“¿Ustedes quieren que nuestra comunidad desaparezca? Yo estoy aquí para pedir que ustedes cumplan con sus responsabilidades éticas de limpiar la contaminación que está destruyendo a mi pueblo”.

Otra ecuatoriana de la zona afectada, Rita Maldonado, también habló en la reunión a O’Reilly y a los accionistas. Dijo sencillamente: “Texaco nos dejó piscinas tóxicas que han contaminado nuestra agua y nuestro suelo”.

Aunque O´reilly no contestó directamente aquienes le interpelaron, esta confrontación pone aún más presión en las directivas de la empresa para realizar una efectiva remediación en la zona que operaron en el oriente
ecuatoriano.

Los accionistas votaron positivamente por dos importantes resoluciones: la primera obliga a Texaco a revelar los gastos en cabildeos, salarios de abogados, y expertos en manejo de imagen y comunicaciones desde 1993 hasta 2005. ¿Cuanto dinero ha gastado la empresa defendiendo la
negativa por parte de la empresa de asumir su responsabilidad en el desastre ambiental causado en Ecuador?.

La segunda resolución exige a la compañía adoptar una política de respeto a los derechos humanos y al medio ambiente que sea transparente, amplia y demostrable a partir de octubre del 2006.

Atossa Soltani, directora ejecutiva de Amazon Watch, increpó a O’Reilly por haber violado las disposiciones del SEC (institución encargada de vigilar las operaciones financieras de las compañías en Estados Unidos) al no informar a los accionistas del pasivo ocasionado por el juicio en Ecuador.

La señora Soltani también instó a los accionistas a exigir a O’Reilly y los altos ejecutivos de la compañía a declarar la verdad sobre el desastre ecuatoriano, porque ellos o son engañados por sus asesores ecuatorianos o prefieren hacer la vista gorda ante la creciente evidencia del juicio.

El geólogo Mark Quarles, ex-consultor de Texaco y quien visitó las comunidades afectadas, añadió: “Las prácticas de manejo de desechos usadas por Texaco en la Amazonia ecuatoriana nunca hubieran sido permitidas en Estados Unidos”.

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La mayor catástrofe ambiental

La compañía decidió arrojar 18.000 millones de galones de agua de formación en piscinas permeables y esteros, los que contaminaron las aguas subterráneas de las cuales dependen los habitantes de la Amazonia para subsistir.

La demanda a la compañía presenta la misma constante en todas las inspecciones judiciales, la contaminación se hace evidente en todas las zonas donde operó Texaco. Las muestras entregadas por la compañía y por los afectados al tribunal son pruebas irrefutables de la responsabilidadde la trasnacional del peor desastre ambiental en materia petrolera del mundo.

Un análisis de los resultados científicos de los 29 sitios revela los siguientes hechos alarmantes para la transnacional norteamericana:

– De las 178 muestras de agua entregadas por Texaco a la corte, 132 (98%) tienen niveles de tóxicos y venenos que violan la ley nacional.

– Los resultados de los demandantes reportan que 100% de sus 69 muestras
de agua violan la ley nacional.

– De las muestras de suelo tomadas por los afectados, en 29 sitios inspeccionados de 166 muestras 132 (79%) violan la ley nacional.
Una muestra tomada en un sitio “remediado” –Shushufindi Sur– tiene un escandaloso nivel de 900,000 ppm de TPH –más de 9.000 veces más alta que la ley nacional, y 90.000 veces más alta que la ley de EEUU.

Un ejemplo típico de la gran mentira de Texaco es el sitio Sacha 57, ya reportado a la corte. En este sitio fueron reportadas muestras de TPH con más de 260.000 ppm (partes por millón). La ley nacional permite solamente 1.000 ppm de TPHs y el contrato de remediación permitió 5.000 ppm, una norma que en sí misma viola la ley nacional.

– De los 29 sitios reportados, que supuestamente fueron remediados por Texaco, el 100% tienen altos niveles de contaminación tóxica.
Esto demuestra una vez más que existió un claro fraude de Texaco contra el Estado ecuatoriano durante su supuesta remediación, hecho ya confirmado por un informe de la Contraloría
–se puede leer en www.chevrontoxico.com
que muestra claramente la irresponsabilidad con que actuó la petrolera.

Esta reunión confrontó a los accionistas con los directores de la empresa y cuestionó sus operaciones globales en materia de respeto al medio ambiente y a los derechos humanos, “prácticamente fue un jalón de orejas de los accionistas a las directivas de la empresa”, dijo Luis Yanza, coordinador del caso cegal por parte de los afectados.

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Artículo en: http://es.groups.yahoo.com/group/ecuadorojo/

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