Nov 29 2004
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Sociedad

Tierra del Fuego: una verdad que se quiso ocultar

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El 30 de Octubre fueron asesinados en Puerto Porvenir, Tierra del Fuego, Germán Cárcamo, Carlos Baigorri y Ramón González por ordenes directas del alto mando del regimiento Caupolicán de Porvenir. La versión oficial -publicada por los medios de información de la época- señalaba que tres presos del regimiento se fugaron del recinto a la medianoche del 30 de Octubre de 1973 y que, una vez ubicados a 20 kms. de distancia, al no obedecer la voz de alto, fueron muertos.

Sólo después de 17 años la Comisión Rettig se refiere a los casos de violación de los derechos humanos en Magallanes. Y establece claramente la responsabilidad de las muertes de Baigorri, Cárcamo y González a agentes del Estado pertenecientes al regimiento de Porvenir, indicando lo inverosímil de la información que en su momento justificó los asesinatos.

Aún cuando el trabajo de la Comisión representa una labor responsable y objetiva, yo, Iván González Toro, hijo menor de Ramón Gonzalez Ortega, inicio el 30 de Agosto de 2003 una investigación personal respecto a los hechos, dado que en la región nadie intentó esclarecer estos crímenes y poner los antecedentes a disposición de los tribunales.

Los cuerpos de Carlos Baigorri y Germán Cárcamo fueron enterrados en el cementerio de Porvenir después del toque de queda, con presencia de un grupo de profesores, colegas de Carlos Baigorri, además del sepulturero, un destacamento de soldados y el propio gobernador del Departamento de Tierra del Fuego, coronel de Ejercito Augusto Reiger Rago -ya fallecido-. Jamás fueron entregados a los familiares., sino que fueron inhumados, condicionados a vigilancia militar. Esto ocurrió el dos de noviembre.

Los hechos: 30 de octubre / 2 de noviembreLa Prensa Austral una esquela notificando su fallecimiento.

Los ataúdes fueron entregados sellados en la parte que comúnmente se puede contemplar el rostro del fallecido. Una lata gruesa cubre la incógnita de si los restos corresponden a Germán, Carlos y mi padre. El ataúd de este último fue envuelto en un caja especial ya que por razones de sanidad debía procederse a sellarlo, ya que de otra forma era imposible el traslado a Punta Arenas.

El homenaje, la memoria

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En Porvenir la comunidad habló por mucho tiempo sobre estos hechos, pero no abiertamente, siempre fue un tema que se conversa entre cuatro paredes. Algunos decían que los ocultaron en el sector de Las Mercedes, otros mencionaban el sector de Boquerón de Santa María, todos recintos que se encuentran cerca o en los alrededores de Los Canelos, pero nadie dió un testimonio claro, que hubiese dado un punto de partida a mi investigación. Sólo el paso del tiempo, reuniendo las piezas de este enorme rompecabezas, y los testimonios de quienes directamente tuvieron relación con llo ocurrido, hicieron posible que pueda dar hoy esta información.

Es por eso que en el sector de Los Canelos, fue puesta la primera piedra del monumento que pretendo se construya para recordar el sitio en que se trató de ocultar las evidencias de un crimen que todavía no tiene responsables.
Hasta el día de hoy se mantiene la incertidumbre sobre si esos cuerpos corresponden a Baigorri, Cárcamo o mi padre.

Los asesinados en Porvenir se consideran ejecutados políticos. Si una orden judicial decretara su exhumación y se confirmara la inexistencia de restos en el interior de las tumbas, la figura cambiaría a la de detenidos desaparecidos; incluso quedaría la incógnita de si una vez rescatados los cuerpos desde Los Canelos, fueron hechos desaparecer dentro del regimiento, siendo responsable directo, entonces, el fiscal militar ad-hoc quien tomo la misión de inscribir sus muertes en el Registro Civil de Porvenir.

Estos hechos fueron informados al que fuera intendente de la Región de Magallanes, jefe de la Junta de gobierno provincial, comandante de la V División de ejército y el mayor responsable de las violaciones de los derechos humanos en ella desde 1973, el general Manuel Torres de la Cruz. En su despacho por comunicación telefónica supo de lo sucedido y viajó a primera hora de ese día a Porvenir para informarse personalmente por Augusto Raiger Rago de los motivos por las cuales se cometieron estos asesinatos.

En Diciembre de 1973, el general Augusto Pinochet, escoltado por Manuel Torres de la Cruz, se apersonó en el regimiento Caupolicán de Porvenir, y fue informado de estos sucesos, lo que se constata por la publicación de La Prensa Austral del día primero de diciembre. Posteriormente el coronel Reiger Rago, fue ascendido a general de la República, tal vez por sus meritos en los asesinatos cometidos.

Quien puede entregar mayores detalles respecto a estos sucesos es quien era el secretario del intendente, el abogado Juan Toro, quien comunicó a mi familia el fallecimiento de mi padre. Toro, ese a ser pariente, no hizo nada por él cuando fue detenido. Ha guardado un incomprensible silencio todos estos años, pese a que estaba al tanto de todos los sucesos que ocurrieron en la región.

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2 Comentários - Añadir comentario

Comentarios

  1. inti Novion
    24 septiembre 2009 3:37

    Mi padre , Salvador Novion, me relató la misma historia que leo en estas páginas y que espero conozcan todos los que vivimos en tierra del fuego. Es triste lo sucedido, pero mas lamentable es la indiferencia de una sociedad.

  2. Ivan Gonzalez T.
    2 diciembre 2008 16:47

    Agradezco la difusion del documento entregado en su oportunidad al director y responsable de la pagina pieldeleopardo.
    Solamente aclarar que el titulo de este documento es;

    “LOS CANELOS, una verdad que se quizo ocultar”.
    Muchas gracias.