Nov 10 2020
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Política

Trump se va, pero no el trumpismo

Ahora est√° claro que Joe Biden es el nuevo presidente de los Estados Unidos. Es poco probable que la maniobra legal de Donald Trump cambie los resultados de las elecciones, como cuando en el a√Īo 2000 un Tribunal Supremo conservador decidi√≥ a favor de George Bush en lugar de Al Gore, que perdi√≥ entonces por 535 votos. Incluso este Tribunal Supremo, en el que Trump tiene seis miembros simpatizantes (tres nombrados por √©l, todo un r√©cord) y s√≥lo tres no simpatizantes, no se atrever√° a cambiar un resultado proveniente de tantos estados.

¬†Trump se ha ido, pero, por triste que sea decirlo, el trumpismo est√° aqu√≠ para quedarse. Sin embargo, ¬Ņestamos ante una situaci√≥n espec√≠fica de los Estados Unidos o se trata de un fen√≥meno m√°s general? Creemos que en una era marcada por la globalizaci√≥n, deber√≠amos intentar un an√°lisis global. Estar√≠amos dejando afuera un trill√≥n de hechos, eventos y an√°lisis, pero este es ahora el destino del periodismo. Cualquiera podr√° a√Īadir lo que crea relevante y decidir lo que se ha dejado fuera. Y ser√° un gran avance en relaci√≥n con este breve an√°lisis.

 Pero empecemos primero con los Estados Unidos. La victoria de Biden proviene de una inusualmente alta participación en las elecciones del 67% de los votantes. En las elecciones estadounidenses, este indicador raramente excede el 50%, aunque la mayor participación se registró en 1900, cuando votó el 73% de la población. Recuerden que en los EU votar se define como un privilegio, no como un deber. Para votar hay que registrarse y muchos estados convierten este requisito en una tarea exigente, excluyendo automáticamente a la parte más frágil de la población.

¬†Biden gan√≥ el mayor voto popular en la historia de los EU: 71,4 millones en comparaci√≥n con los 69,4 millones obtenidos por Barack Obama. Sin embargo, Trump obtuvo 68,3 millones de votos, casi cuatro millones m√°s que en 2016, a pesar de una pandemia que, hasta ahora, ha dejado m√°s de 230.000 muertos, con la peor crisis econ√≥mica desde la Gran Depresi√≥n, y tras cuatro a√Īos de enfrentamientos, algunos masivos, como el de Black Lives Matter (Las Vidas Negras importan). Duplic√≥ los votos de la comunidad LGBT, obtuvo el 18% de los votos afroamericanos, el voto de la mujer blanca a su favor creci√≥ en un 6%, y gan√≥ la Florida gracias a los votos latinos (cubanos, venezolanos y, en menor medida, puertorrique√Īos).

¬†Los Estados Unidos est√°n atravesando una transformaci√≥n demogr√°fica que exacerbar√° a√ļn m√°s la polarizaci√≥n. La Oficina del Censo estima que este a√Īo la mayor√≠a de los 74 millones de ni√Īos del pa√≠s no ser√°n blancos. Y en la d√©cada del 2040, la poblaci√≥n blanca estar√° por debajo del 49%, mientras el otro 51% estar√° compuesto por latinos, negros, asi√°ticos y otras minor√≠as.

¬†La g√©nesis de los Estados Unidos difiere de la de Europa. Fue creado por una inmigraci√≥n de religiosos ingleses de tendencia radical que quer√≠an crear un nuevo mundo, ‚Äúun poblado luminoso en una colina¬Ľ, donde el secularismo y la corrupci√≥n moral de su pa√≠s quedar√≠an atr√°s. Tras su llegada, tuvieron que luchar contra los pueblos ind√≠genas que eran considerados b√°rbaros, sin una verdadera religi√≥n (muy parecido a lo que hizo la conquista espa√Īola en Am√©rica Latina).¬†

La guerra de independencia de Inglaterra reforz√≥ el valor moral de su acci√≥n: libertad de la tiran√≠a. Y con la Revoluci√≥n Industrial llegaron oleadas de inmigrantes, todos escapando de Europa a causa de la pobreza o la opresi√≥n. Con muy baja educaci√≥n, deb√≠an integrarse en una sociedad fuerte ya existente, que se defini√≥ a s√≠ misma como ¬†¬ęWASP¬Ľ (por las siglas en ingles de blanca, anglosajona, protestante). Para lograrlo, los EU inventaron los medios masivos de comunicaci√≥n como un instrumento para el crisol (hasta entonces en Europa los peri√≥dicos ten√≠an poca circulaci√≥n dirigida a las √©lites), y dos mitos: el Excepcionalismo Americano y el Sue√Īo Americano.

 La conquista del Oeste fue una saga nacional, con el cine como el otro instrumento para formar el crisol. Los hijos de los diferentes inmigrantes reaccionaron con alegría al sonido de la trompeta anunciando la carga de caballería que acabaría con las hordas indígenas que venían al ataque. Y además de los medios de comunicación y el cine, una fuerte industria publicitaria conformó los gustos y patrones de consumo. La abundancia de recursos naturales y la permanente llegada de inmigrantes, impulsó un crecimiento continuo.

Aqu√≠ es que los dos mitos se convierten en verdades indiscutibles. El Excepcionalismo Americano, el hecho de que los EU tienen un destino diferente al de todos los dem√°s pa√≠ses, se convirti√≥ en un elemento b√°sico del discurso p√ļblico. En 1850, el presidente James Monroe emiti√≥ una declaraci√≥n seg√ļn la cual ning√ļn pa√≠s europeo pod√≠a ya intervenir en Am√©rica Latina. Y todav√≠a hoy, una gran parte de la poblaci√≥n piensa que EU tiene el derecho de intervenir en el mundo, porque EU es el guardi√°n del orden y la ley en un mundo ca√≥tico.

 Para convertirse en ciudadano americano, tienes que jurar que olvidas tus orígenes, porque has nacido como un hombre nuevo. La inscripción de la Estatua de la Libertad, lo primero que vieron millones de inmigrantes después de un largo viaje, simboliza bien el mito:

¬†¬ę¬°Guarda, tierras antiguas, tus esplendores de otra √©poca!¬Ľ grita la estatua con labios silenciosos. ¬ęDadme tus cansadas, tus pobres, tus masas amontonadas gimiendo por respirar aire libre, A los despreciados de vuestras costas abarrotadas, Env√≠a hacia m√≠ a los desheredados, a los perdidos por la tempestad, ¬°Alzo mi l√°mpara junto a la puerta dorada!¬Ľ

¬†El segundo mito, el Sue√Īo Americano, era otra poderosa herramienta para la paciencia y el trabajo duro. Era parte del legado fundacional protestante. Cualquiera que trabajara duro se volver√≠a adinerado o rico. Si no te haces rico, es porque no te esforzaste lo suficiente. Este es el mito que la Iglesia Evang√©lica ha adoptado: Dios recompensa a los trabajadores esforzados y no a los perezosos. Como resultado, la pobreza no es contemplada por Dios. Y la Iglesia Evang√©lica ha logrado un resultado notable (no s√≥lo en los EU, sino en todas partes, desde Brasil hasta Guatemala): tener a los pobres votando por la derecha.

¬†El excepcionalismo de los EU es evidente cuando se mira a otras colonias inglesas. Australia, por ejemplo, fue el destino de prostitutas, ladrones y ciudadanos brit√°nicos en bancarrota. Ser√≠a imposible imaginar al primer ministro de Australia hablando en nombre de Australia y de la Humanidad, como lo hace habitualmente el presidente de los EU. Tampoco el primer ministro de Canad√° hablar√≠a jam√°s en nombre de Dios o dir√≠a que Dios ama a Canad√°. Los EU es el √ļnico pa√≠s del mundo que no acepta que su personal militar sea juzgado por un tribunal extranjero.

Y EU vió confirmada su excepcionalidad, y su papel como defensor de la humanidad, con la Segunda Guerra Mundial. A pesar de las enormes pérdidas de tropas y civiles rusos (27 millones, frente a 419.000 estadounidenses), el claro vencedor contra los males del nazismo y el fascismo fueron los Estados Unidos de América. Fue capaz de ganar la guerra gracias a su asombrosa producción militar (un barco en tres días) y a la construcción de la bomba atómica. Así, entró en nuestra era contemporánea con todos sus mitos reforzados.

 Y el Plan Marshall, que resucitó a Europa de sus ruinas, fue una medida de contención contra el nuevo mal, el comunismo, pero también se convirtió en la prueba final de su superioridad y solidaridad.

 Estados Unidos también creó las Naciones Unidas como una institución que evitaría la repetición de los horrores de la guerra. Se pretendía reunir a todos los países bajo el mismo techo y tomar decisiones a través de debates y acuerdos, no de la guerra. Pero el mundo no se congeló, porque la visión americana del mundo se convirtió en una camisa de fuerza para los EU, que predicaba la libertad de comercio e inversiones. Por supuesto, era con mucho el país más fuerte y por lo tanto el ganador de un Orden Mundial Americano, con la amenaza soviética bajo contención, la estrategia formulada por el diplomático estadounidense George F. Kennan en 1947.

 Pero una vez que la ONU se expande de los 50 países originales a 187, y usted insiste en la libre competencia y el comercio, se convierte en una víctima de su propia retórica. Todos esos países, en una institución democrática, tienen un voto. En 1973, la Asamblea General votó unánimemente a favor de un Nuevo Orden Económico Mundial, basado en la solidaridad internacional y en la transferencia de riqueza de los países ricos a los pobres para el desarrollo mundial. Estados Unidos votó con la Asamblea General.

Pero entonces lleg√≥ Ronald Reagan, un admirador de John Wayne y, en muchos sentidos, un precursor de Trump. Poco despu√©s de su elecci√≥n, en 1981, Reagan fue a la Cumbre Norte-Sur de Jefes de Estado en Canc√ļn, M√©xico,¬† para anunciar que Estados Unidos ya no aceptaba ser un pa√≠s como todos los dem√°s, y que seguir√≠a una pol√≠tica exterior m√°s conveniente para sus intereses.

¬†Reagan tambi√©n ten√≠a una visi√≥n de un cambio radical en su casa. Cre√≠a, firmemente, que los valores de justicia social, solidaridad y equidad fiscal, se hab√≠an convertido en un freno para la econom√≠a y la sociedad. Fue el primero en introducir la idea de que el Estado (la ¬ębestia¬Ľ) estaba inflado, era costoso e ineficiente, y era el enemigo de las empresas y corporaciones, que deb√≠an no tocarse para que pudieran liberar toda su creatividad.

Entre otras cosas, quer√≠a cerrar el Ministerio de Educaci√≥n, porque cre√≠a que la educaci√≥n se pod√≠a hacer mejor en el sistema privado. Era un muy buen comunicador y un especialista en encontrar respuestas f√°ciles a cuestiones muy complicadas, banalizando el verdadero problema, un ejemplo sobre el medio ambiente: las industrias no contaminan, los √°rboles contaminan. Para su √©poca, los EU hab√≠an alcanzado un nivel impresionante de investigaci√≥n y ense√Īanza (para unos pocos), como lo demuestra el gran n√ļmero de Premios Nobel.

¬†Reagan fue tambi√©n el primero en desafiar abiertamente a las √©lites, hablando en nombre de los ciudadanos comunes: el pueblo. Y es aqu√≠ donde la historia de los EU pierde su identidad individual y comienza a fusionarse con el mundo. Reagan tuvo su contraparte en Europa, Margaret Thatcher, que compart√≠a la misma visi√≥n, y se fue a pelear contra los sindicatos, recortar el gasto p√ļblico, privatizar los ferrocarriles, los aeropuertos y todo lo que fuera posible. Ella pronunci√≥ su famosa frase: ¬ęla sociedad no existe, s√≥lo los individuos¬Ľ.

Juntos lanzaron lo que se llamó la globalización neoliberal y se retiraron de la UNESCO. La base principal era que el mercado, y ya no más el hombre, era la base de la economía y la sociedad. El Secretario de Estado de EU Henry Kissinger afirmó que la globalización era el nuevo nombre de la Dominación Americana.

 Todo esto fue reforzado por tres acontecimientos históricos. 1) La caída del Muro de Berlín en 1989 que eliminó la amenaza del comunismo y dio al capitalismo una total libertad de maniobra. 2) El Consenso de Washington, establecido por el Departamento del Tesoro de los EU, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

El Consenso orden√≥ en todo el mundo que los costos sociales eran improductivos, que cualquier barrera nacional deb√≠a ser abolida para permitir que las inversiones y el libre comercio prosperaran y privatizar al m√°ximo posible. 3) La teor√≠a de la ¬ęTercera V√≠a¬Ľ del Primer Ministro del Reino Unido Tony Blair seg√ļn la cual, debido a que era imposible detener la globalizaci√≥n, lo mejor para la izquierda era montarse en ella y convertirse en su rostro humano. As√≠, durante dos d√©cadas, bajo la influencia estadounidense, la globalizaci√≥n neoliberal se convirti√≥ en la norma de gobierno, tanto a nivel nacional como internacional. De acuerdo con sus apologistas, impulsar√≠a todos los barcos.

Pero entonces, en 2008, un terremoto sacudi√≥ Wall Street. En 1999, bajo el mandato de Bill Clinton, se aboli√≥ la regulaci√≥n Steagall-Glass, adoptada tras el colapso de la bolsa de 1929. Esa regulaci√≥n hab√≠a mantenido a los bancos de inversi√≥n separados de los bancos comerciales tradicionales. Un tsunami gigante golpe√≥ las inversiones, es decir, la especulaci√≥n. Libre de todo control y de control internacional (el sector bancario es el √ļnico en el mundo sin ning√ļn instrumento regulador o contralor), el sistema bancario tom√≥ vida propia, abandonando la econom√≠a real.

Y entr√≥ en m√°s y m√°s operaciones especulativas hasta que, en 2008, los bancos estadounidenses pr√°cticamente quebraron. Esa crisis se expandi√≥ por todo el mundo y, en 2009, en Europa los bancos tambi√©n se fueron a la quiebra. Seg√ļn las estimaciones de la OCDE, para rescatar el sistema bancario, fue necesario invertir dos billones de d√≥lares. Eso equivale a 267 d√≥lares por persona en un mundo en el que casi 2.000 millones de personas viv√≠an entonces con menos de dos d√≥lares al d√≠a.

¬†La crisis de 2008-2009, y la consiguiente incertidumbre y temor, obligaron a un examen cr√≠tico de la teor√≠a neoliberal, Durante casi tres d√©cadas, la ciudadan√≠a, los medios de comunicaci√≥n, la sociedad civil, los economistas, los soci√≥logos y los especialistas en estad√≠stica hab√≠an denunciado que la globalizaci√≥n exacerbaba la injusticia social, despojaba a muchas personas de sus ingresos mediante la relocalizaci√≥n de empresas en lugares m√°s baratos, creaba un crecimiento desigual entre las ciudades y las zonas rurales y graves da√Īos al planeta, y que era urgente contrarrestar esos abusos.

¬†Despu√©s de 8 a√Īos de George W. Bush, de guerras y de falta de atenci√≥n a los problemas sociales del pa√≠s, Estados Unidos eligi√≥ en 2009 a un hombre con un mensaje de esperanza, integraci√≥n y paz: Barack Obama. Pero si Obama realmente quer√≠a deshacer un sistema que hab√≠a sido establecido durante 20 a√Īos, estaba fuera de su alcance. En 2015, el Senado de los Estados Unidos pas√≥ a manos de los republicanos, y el l√≠der de la mayor√≠a del Senado, Mitch McConnell, bloque√≥ todos los movimientos posibles de la administraci√≥n de Obama.¬† En 2017, se neg√≥ incluso a considerar la propuesta de Obama para la Corte Suprema, porque habr√≠a elecciones en diez meses (el mismo Mitch McConnell que, en s√≥lo tres semanas, obtuvo el nombramiento de la integralista y tradicionalista cat√≥lica Amy Coney Barrett en v√≠speras de las reci√©n celebradas elecciones).

Tony Blair y George Bush

Mientras que los sue√Īos evocados por Obama comenzaron a desvanecerse, la crisis de 2009 trajo consigo algunos acontecimientos pol√≠ticos sin precedentes. La incertidumbre y el miedo tambi√©n se exacerbaron por el flujo de inmigrantes de pa√≠ses desestabilizados por las intervenciones de los EU y Europa en pa√≠ses como Irak, Libia y Siria, y de aquellos que escapaban de reg√≠menes dictatoriales y del hambre. En todo el mundo, este proceso trajo consigo un florecimiento del nacionalismo y la xenofobia, con la creaci√≥n de los llamados partidos ¬ęsobranistas¬Ľ en todos los pa√≠ses de Europa y, progresivamente, en todo el mundo.

Todos ellos se basaron en la xenofobia contra los migrantes, la denuncia de las instituciones mundiales y regionales como ileg√≠timas y enemigas de los intereses nacionales, y en hablar a nombre de las personas v√≠ctimas de la globalizaci√≥n: los trabajadores de f√°bricas que hab√≠an cerrado debido a la relocalizaci√≥n; los llamamientos a un pasado glorioso (Brexit, 2016); las personas de las zonas rurales que hab√≠an quedado atr√°s por el desarrollo m√°s r√°pido de las ciudades (los Chaquetas Amarillas en Francia en 2018); la anexi√≥n brutal de Cachemira a la India por parte del primer ministro indio Narendra Modi en 2019; la asombrosa eliminaci√≥n de la protecci√≥n de la Amazonia por parte del presidente brasile√Īo Jair Bolsonaro en 2019; la anexi√≥n de Hong Kong en 2020 por parte de Xi.

¬†As√≠ que ser√≠a un error apuntar solo a Trump cuando nos enfrentamos a un problema mucho m√°s grave. Trump, por supuesto, ahora deja a los dem√°s desnudos. Tal vez, este sea el comienzo de un nuevo ciclo pol√≠tico… pero el sistema est√° ahora roto y es casi imposible arreglarlo. La pandemia de coronavirus ha puesto un clavo m√°s en el ata√ļd. La ola negacionista es otro s√≠ntoma de c√≥mo la crisis de confianza ha erosionado nuestra sociedad. Y, por cierto, tenemos ahora dos defensores de la teor√≠a de la conspiraci√≥n de QAnon elegidos en la C√°mara de Representantes.

La teor√≠a QAnon postula que Hillary Clinton y otras figuras importantes, desde Bill Gates hasta George Soros, se re√ļnen para beber la sangre de muchachos j√≥venes en el s√≥tano de una pizzer√≠a en Nueva York. Trump aparece como el supuesto salvador. El hecho de que la pizzer√≠a en cuesti√≥n no tenga s√≥tano es irrelevante.

¬†Volviendo a los Estados Unidos, los mitos del excepcionalismo y del Sue√Īo Americano ahora se han evaporado. Trump lo hizo sorprendentemente bien si se mira la situaci√≥n desde el punto de vista del hombre culto. Es el primer presidente de los Estados Unidos que nunca habl√≥ en nombre del pueblo: por el contrario, retrat√≥ a los que no le votaron como anti-estadounidenses. En su gobierno, tuvo muy pocas reuniones del gabinete y gobern√≥ a trav√©s de tweets, rara vez consultando a su personal. Moviliz√≥ los temores de la poblaci√≥n blanca contra los inmigrantes y otras minor√≠as; proclam√≥ la ley y el orden contra cualquier movilizaci√≥n, demonizando a los participantes.

Es la quintaesencia del narcisismo, s√≥lo se ama a s√≠ mismo, no se preocupa por nadie m√°s y no conf√≠a en nadie. Es un ejemplo de misoginia, pag√≥ sus impuestos en China, pero no en los Estados Unidos. Ha inaugurado la era post-verdad, haciendo varias afirmaciones falsas por d√≠a. Ha usado la administraci√≥n p√ļblica como su equipo personal, cambiando continuamente a los funcionarios p√ļblicos y poniendo en sus puestos a personas que comparten sus puntos de vista. El Ministro de Educaci√≥n no cree en la escuela p√ļblica. El Ministro de Justicia cree que el presidente tiene poder sobre el poder judicial. La persona responsable del medio ambiente est√° en contra de la energ√≠a limpia. ¬°Parece que los vampiros est√°n a cargo de los bancos de sangre!

¬†Es in√ļtil enumerar todos los desastres de Trump en los asuntos internacionales pues estos son bien conocidos. Se ha retirado de la idea de la cooperaci√≥n internacional, del acuerdo de Par√≠s sobre el clima y de la Organizaci√≥n Mundial de la Salud, ha puesto en peligro la Organizaci√≥n Mundial del Comercio (una creaci√≥n de los EU), ha mostrado preferencias por dictadores como Putin y ha banalizado la alianza de la OTAN (otra creaci√≥n de los EU)‚Ķy podr√≠amos seguir y seguir. Representa el aislacionismo cl√°sico americano: retir√©monos de un mundo en caos, que no nos aprecia, sino que s√≥lo quiere explotarnos. Pero ahora vivimos en un mundo multipolar y la globalizaci√≥n est√° siendo jugada por muchas manos. Para 2035, China habr√° superado a los EU como la potencia m√°s fuerte del mundo.

Sin embargo, Trump ha conseguido votos de todos los estratos enfermizos de la sociedad americana. Los blancos que se sienten amenazados; la población rural que se siente abandonada; los trabajadores de las fábricas que cerraron debido a la relocalización; la clase media acomodada de los suburbios que se siente amenazada por los pobres que invaden sus propiedades; los negros que se convierten en clase media y miran con horror la miseria de la mayoría de los afroamericanos.

Los evang√©licos que se alegraron de que el Tribunal Supremo se convirtiera en una instituci√≥n de derecha y tuviera un vicepresidente, Mike Pence, y un Secretario de Estado, Mike Pompeo, ambos evang√©licos; aquellos que mantienen el mito del Lejano Oeste, su individualismo, su valor machista y sus armas; todos los que consideran al Estado, al p√ļblico, como un enemigo de la libertad; los polic√≠as que encontraron su impunidad enjuiciada; aquellos que decidieron que las mujeres, los gays, el aborto y los derechos humanos estaban llevando a Am√©rica a lo opuesto de sus valores fundacionales.

Toda esa gente existe, fue unida por Trump, y van a sobrevivirle. Y en un pa√≠s donde existe el odio y los opositores se han convertido en enemigos, plagado por la epidemia de las drogas, donde uno de cada seis estadounidenses padece problemas psicol√≥gicos y m√°s personas mueren al a√Īo a causa de las armas que durante la Guerra de Vietnam, crear la unidad es una tarea muy, muy dif√≠cil.

 Los demócratas pensaron que presentar a un candidato mayor y civilizado, Joe Biden, traería de vuelta la empatía y el diálogo como factor de unidad. De hecho, lo que parece es que Trump ha perdido las elecciones y no que Biden las ha ganado. Los progresistas lo ven como una personificación del orden establecido y seguirán presionándolo para que se libere del sistema.

Sólo sabremos el 6 de enero: si el Partido Republicano se mantiene como líder en el Senado, como es probable, y si el Senado regresa bajo el control de Mitch McConnell, el bloqueo que puso frente a Obama será visto como tiempos suaves. Biden podrá deshacer muchas de las órdenes ejecutivas de Trump pero, por ejemplo, no podrá cambiar la composición de la Corte Suprema, que durará por lo menos un par de décadas. No podrá aumentar la cobertura de salud. La posibilidad de aumentar el salario mínimo y los impuestos a los muy ricos será casi nula. Los republicanos volverán a ser los guardianes de la austeridad fiscal, después de haber dejado que Trump aumentara el déficit nacional a un nivel sin precedentes. Y la cada vez más poderosa izquierda del Partido Demócrata tratará de condicionar y empujar a Biden, a quien eligieron sólo para deshacerse de Trump.

 Ahora Trump ha perdido su teflón y es un perdedor. Pero tiene 68 millones de seguidores en Twitter y, probablemente, va a abrir su propio canal de televisión. Va a ser un serio problema para el Partido Republicano. Va a cultivar el mito de las elecciones robadas y mantener a sus seguidores en un estado de confrontación. Trump se ha ido, pero el trumpismo permanece.

Y esta es una verdad para el mundo. Hasta que eliminemos la globalizaci√≥n neoliberal, los Trumps, los Bolsonaros, los Viktor Orbans y dem√°s de este mundo, ser√°n s√≥lo la parte visible del iceberg. ¬ŅPero qu√© va a hacer eso? Tenemos un rayo de esperanza desde la sociedad civil. El drama clim√°tico ha tra√≠do a los j√≥venes de vuelta al activismo. Y, adem√°s, est√°n las otras dos movilizaciones mundiales, Me Too (Yo tambi√©n) por la dignidad de la mujer y Black Lives Matter (Las Vidas Negras importan) para combatir el racismo -que no es s√≥lo un fen√≥meno americano-, que han reunido a millones de personas en todo el mundo.

 Estamos en un periodo de transición. No está claro hacia dónde, pero sólo podemos esperar que sea una transición sin sangre. Al final, dependerá de los hombres y mujeres de todo el mundo, de la capacidad de encontrar valores comunes en nuestras diversidades para establecer relaciones de paz y crear puentes globales de justicia social, solidaridad y participación. Controlar el cambio climático y salvar nuestro planeta es una tarea inmediata y urgente. Esto dependerá de cada uno de nosotros, y debemos hacer que éste sea el primer puente que se camine, con toda la humanidad.

  **Presidente de Other News, el ítalo-argentino Roberto Savio es economista, periodista, experto en comunicación, comentarista político, activista por la justicia social y climática y defensor de una gobernanza global anti neoliberal. Director de relaciones internacionales del Centro Europeo para la Paz y el Desarrollo. Cofundador, en 1964, y  actual  Presidente Emérito de la agencia de noticias Inter Press Service (IPS), que dirigió durante más de cuatro décadas

 

 

 

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