Oct 14 2011
315 lecturas

EconomíaOpinión

Un capitalismo malo para salvar el bueno

Si la crisis, como dijo Jean-Claude Trichet, es sistémica, ¿qué hacemos perdiendo el tiempo en rescatar este o aquel banco? ¡Rescatemos el sistema entero, a lo grande, y así acabamos de una vez y nos ahorramos un sobresalto cada semana! Miren el caso de Dexia, el banco francobelga que agonizaba.|ISAAC ROSA

Los gobiernos de Bélgica y Francia han acordado auxiliar a la entidad, y para que salga adelante han decidido crear un "banco malo" (parece una redundancia, pero no), una entidad paralela donde "aislar las actividades y elementos que puedan pesar sobre las actividades bancarias de Dexia", en palabras del primer ministro belga. Es decir, un contenedor para encerrar los llamados "activos tóxicos", toda la basura financiera que nadie quiere y que se acabarán comiendo los ciudadanos franceses y belgas, pues el banco malo sólo podrá existir con la garantía del dinero público.

La fórmula no es nueva, se ha usado repetidas veces en lo que va de crisis. En España la aplicó con éxito Bankia, que para salir a Bolsa dejó aparcados en otro banco los cuantiosos activos inmobiliarios, créditos dudosos y todo aquello que pudiese quitar atractivo en el parqué bursátil. El banco malo, sobra decirlo, nos lo estamos comiendo entre todos. Y no sólo Bankia: el propio FROB, el fondo de rescate para las cajas, se ha convertido en un enorme banco malo al quedarse con las entidades que nadie quería, tanto las intervenidas como las nacionalizadas. Todo para que el sector financiero siga su camino sin cargar con ese lastre.

De modo que, como la crisis es sistémica, ¿qué sentido tiene ir banco a banco metiendo dinero y creando tropecientos bancos malos? Lo mejor sería crear un sistema financiero "malo", donde acumular toda la basura para que el sistema "bueno" vuelva a ganar dinero como en los buenos tiempos. Ya puestos, creemos un "capitalismo malo" (valga la redundancia), para que el "capitalismo bueno" (suena a oxímoron, lo sé) sobreviva otra temporadita, hasta que acumule de nuevo porquerías y haya que repetir la jugada.

La propuesta puede sonar descabellada, pero piénsenlo bien: ¿no es eso lo que ya está pasando, sólo que por capítulos? Pues acabemos de una vez por todas, y a otra cosa. ¿Que con tanto comer activos tóxicos acaban los Estados envenenados y arruinados? No pasa nada: creamos un planeta malo, y que el bueno siga rodando.13 oct 2011
 
*Escritor español. Autor de La malamemoria (1999), posteriormente reelaborada en ¡Otra maldita novela sobre la guerra civil! (2007), El vano ayer (2004) y El país del miedo (2008)
 

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

Añadir comentario