Sep 2 2008
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Política

Un halcón detrás del ataque a Osetia

Leonardo Montero*

Crecen las sospechas acerca de la mano de Washington en la ofensiva georgiana. El intrigante papel de un asesor de McCain, quien casualmente remontó varios puntos en los sondeos. 
 
“Surge la sospecha de que alguien en Estados Unidos ha provocado intencionadamente este conflicto para agravar la situación y dar preferencia en la lucha competitiva a uno de los candidatos por el puesto de presidente (estadounidense)”.
 
La frase esbozada por el premier ruso Vladimir Putin a los micrófonos de la cadena televisiva CNN, sirvió como sustento para lo que era un secreto a voces. Mijail Saakashvili, el presidente de Georgia, recibió algún tipo de consejo para emprender el ataque a Osetia del Sur y, con ello, despertar la furia del Kremlin.
 
No se sabe a ciencia cierta que tipo de incentivo o promesa de apoyo recibió Saakashvili para convencerse de tomar la decisión. Respecto a quien fue el mensajero, las coincidencias apuntan en una sola dirección: Randy Scheunemann.
 
¿Quién es el afamado Randy Scheunemann? La enciclopedia virtual Wikipedia aporta una breve ayuda: “Randall J. Scheunemann es un lobbysta estadounidense”.
 
El periódico de ese país The Washington Post, dice que Scheunemann es el principal asesor en política exterior del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, John McCain, en asuntos internacionales y que su firma cabildea por Georgia. Es decir, su firma hace lobby por aquel país caucásico.
 
Siguiendo la línea del artículo firmado por Matthew Mosk y Jeffrey H. Birnbaum, el asesor de McCain pudo haber utilizado su posición para beneficiarse económicamente y, al mismo tiempo, proteger los intereses de uno de los clientes de su empresa: Georgia.
 
Según el matutino, el 17 de abril pasado, Orion Strategies, la empresa de Scheunemann, firmó un contrato de 200 mil dólares para proveer “consejos estratégicos” al gobierno de Tbilisi en Washington. Aparentemente, el día del acuerdo, el propio McCain conversó telefónicamente con Saakashvili.
 
Mosk y Birnbaum aclaran que Scheunemann había dejado de hacer lobby por Georgia para el 17 de abril, según documentación que él mismo presentó. No obstante eso, el asesor republicano sigue siendo parte de Orion Strategies, firma que curiosamente tiene solo dos empleados: Mike Mitchell y un tal Randy Scheunemann.
 
Según el Washington Post, el 15 de mayo Scheunemann dejó de percibir dinero de Orion Strategies por pedido de McCain. En definitiva, los periodistas estiman que la mencionada compañía percibió, desde 2004, unos 800 mil dólares de parte de Georgia.
 
En conclusión, el aporte de Scheunemann a Tbilisi fue lograr consenso en Washington para que la Casa Blanca apoye el ingreso de Georgia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y, además, conseguir el respaldo en la contienda con Osetia del Sur y Abjasia.
 
Otros datos sobre el asesor de McCain, aporta el diario español La Vanguardia. “En 2002, un año antes de la invasión de Irak, Scheunemann fundó el Comité para la Liberación de Irak, al que pertenece McCain, y apoyó a Ahmed Chalabi, el exiliado iraquí favorito del Pentágono para suceder a Sadam Husein. Además, dirigió el Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense, considerado el manifiesto fundacional neoconservador”, asegura el periódico barcelonés.
 
El columnista del diario mexicano La Jornada, John Saxe Fernández dice que “según Pat Buchanan, ex consejero de (Richard) Nixon, (Gerald) Ford y (Ronald) Reagan, el manejo tras bambalinas lo hizo Scheunemann (…). Buchanan revela que Randy recibe jugosos pagos de Saakashvili, quien dice estar en contacto ‘hasta dos veces al día’ con el candidato republicano”.
 
Otro escriba del mismo medio, Alfredo Jalife-Rahme, estimó que “los multimedia rusos aseveran que la guerra en Georgia formó parte de una ‘conspiración del vicepresidente (de Estados Unidos) Dick Cheney para frenar la elección de Barack Obama’ (Charles Bremner, The Times, 15/8/08)”.
 
El halcón Cheney llevará su apoyo al límite y durante la semana visitará Georgia para ratificar el respaldo a Saakashvili. La gira incluirá Azerbaiján y Ucrania, otros enclaves de la estrategia estadounidense en la antigua zona de influencia de Rusia.
 
Siguiendo con Scheunemann, su papel como “socio” del gobierno georgiano, lo llevo a emplear una decidida retórica confrontadora contra Moscú. En mayo, durante una entrevista con Radio Free Europe, el asesor aseguró que su fuerza política mira al Kremlin con desconfianza debido al trato que emplea con naciones vecinas, haciendo evidente referencia a sus amigos georgianos.
 
El nexo entre el grupo más cercano de McCain y el gobierno georgiano, resulta ineludible. Sin embargo, no puede afirmarse de modo concreto que efectivamente haya sido Scheunemann el motivador de una acción torpe y desmedida como la llevada a cabo por Saakashvili.
 
Frente a esto, hay otro factor que apoya la hipótesis de que el conflicto ayuda a McCain. Luego de que estallara el conflicto en el Cáucaso, los sondeos preelectorales mostraron un repunte importante del republicano que le alcanzo para ponerse a la par de su contrincante, Barack Obama.
 
Hace una semana, APM recordó las expresiones de uno de los más cercanos asesores de McCain, Charlie Black, quien había manifestado que un ataque como el del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos “ciertamente sería una gran ventaja para él (McCain)”. Evidentemente, Black hizo un buen análisis a futuro.
 
En definitiva, las promesas de defensa y el apoyo verbal de Washington hacia Georgia pudo ser entendido por Saakashvili como una autorización a emprender cualquier provocación hacia Moscú. Eso se desprende desde algunos sectores afines a la Casa Blanca que buscan desligarse de cualquier responsabilidad referente a la derrota con Rusia.
 
Sin embargo, resulta al menos llamativo que desde Washington no se haya puesto freno al presidente de Georgia. Teniendo en cuenta, la férrea alianza que mantienen ambas administraciones, ¿es posible que Saakashvili no haya consultado a sus amigos estadounidenses antes de emprender el ataque? La respuesta parece ser un no rotundo.
 
La derrota de Georgia y Estados Unidos en el Cáucaso trajo aparejado el resurgimiento de Rusia en el tablero geopolítico y la inestabilidad en un territorio clave para la disputa geopolítica.
 
Sin embargo, el fracaso en el contexto político-militar ¿habrá sido arriesgado en pos de un triunfo electoral y, por ende, la estadía cuatro años más en el poder? De los halcones de Washington puede esperarse cualquier cosa.
 

* Publicado en APM

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