Ene 29 2008
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Economía

¿UN HUSSEIN EN LA PRESIDENCIA DE EEUU?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Hasta fines de diciembre parecía que Hillary Clinton iba a ser coronada como la candidata de los demócratas. Durante todo 2007 solía encabezar las encuestas para ser designada como la aspirante de su partido, siempre dos dígitos de ventaja (hasta, incluso, con un 30%).

Sin embargo, el tres de Enero Barack Hussein Obama le ganó la votación en el primer estado que entró a la lid (Iowa). A pesar que la ex primera dama se recuperó en New Hampshire, su rival le propinó una fuerte derrota el 26 de enero en Carolina del Sur. Allí Obama ganó por 29 puntos de diferencia, algo que hasta ahora no ha conseguido ningún precandidato en ninguna votación. También el número de votos que él obtuvo allí es superior al de la suma que todos los precandidatos demócratas tuvieron en las pasadas internas (2004).

A pesar que la Clinton sigue encabezando las encuestas a nivel nacional y tiene el mayor número de delegados para el congreso demócrata que decidirá la candidatura presidencial, Obama se ha convertido en la nueva e impensada sensación de este proceso eleccionario, movilizando a sectores que anteriormente no iban en tan gran escala a sufragar como los jóvenes y, sobre todo, los afroamericanos.

Obama viene de recibir el apoyo de Carolina Kennedy la única hija viva de John F. Kennedy y podría pronto contar con el apoyo de Ted Kennedy. Igualmente, se baraja la posibilidad de que John Edwards, quien va tercero en la lid demócrata, podría terminar dándole sus votos.

Todo indica que el partido que más posibilidades tiene para ganar las presidenciales del cuatro de Noviembre solo tiene dos precandidatos: Hillary (quien podría ser la primera presidente de EEUU) y Obama (quien podría ser el primer negro en llegar a gobernar no sólo EEUU sino uno de los grandes países americanos o del grupo de las 8 potencias industriales).

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Obama y Osama

No sólo el nombre Hussein sino un apellido que algunos quieren confundir con Osama son cosas que algunos buscan que produzcan rechazo ante Obama. No obstante, si éstas son una de las presidenciales más atípicas en la historia de EEUU, Obama es uno de sus aspirantes más atípicos.

A pesar que Obama es un evangelista practicante, su padrastro y un abuelo son musulmanes y se educó en el Islam estudiando en un colegio de la república con mayor población mahometana del mundo: Indonesia. Nunca alguien con raíces tan musulmanas ha llegado a gobernar a ninguno de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad o del G8.

Obama es técnicamente un mestizo (pues su madre es blanca), hijo de un africano (su padre es de Kenia, donde dicen que apoyó a los guerreros anticoloniales Mau Mau). Su cónyuge e hijos son negros.

De todos los precandidatos, él es el único que ha nacido fuera del continente americano (vino al mundo en Hawai, Oceanía) y también luego que en 1959 estas islas se convirtieron en el último Estado de EEUU.

Mientras que la mayor parte del resto de sus rivales viene de “familias bien” él tuvo una difícil infancia. Su padre le abandonó a los dos años y creció en casa de sus abuelos. También confiesa haber consumido drogas.

El Hussein americano

Su popularidad no radica en su origen étnico, sino en que encarna varios postulados antagónicos al militarismo y al conservadurismo social y cristiano de Bush. Según la tradición cuando los estadounidenses deciden cambiar a un presidente buscan alguien que sea lo más opuesto a su predecesor. Reagan encarnaba el reverso de Carter y Bill Clinton el de Bush padre. Esta vez, Hillary Clinton no es ya quien más representa esa diferencia, sino Obama.

Él introdujo la consigna del cambio –que otros candidatos quieren tomar– y con la cual resalta que representa una renovación total frente a los Bush (tanto por procedencia social, por raza, por generación y políticas).

Su lema es “cambio, reconciliación y esperanza”. Muchos republicanos temen que pueda ser un candidato muy difícil de abatir pues su mensaje puede calar en algunos de sus propios votantes. Obama trata de diferenciarse del sistema de gobierno cerrado, secreto, sectario y parcial con el cual describe al de Bush, por uno que tienda puentes a todas las creencias, etnias, clases y formaciones políticas.

Obama se vanagloria de haber sido el único de los precandidatos importantes en haberse opuesto a invadir Iraq, aún cuando en el 2003 dicha guerra y Bush eran muy populares. Promete que retirará las tropas de EEUU de Iraq en sus primeros 16 meses de gobierno, dejando solamente algunas unidades para patrullar lugares diplomáticos o para atacar a bases que se encuentren de Al Qaeda.

También plantea desembolsar US$ 2.000 millones para ayudar a los cuatro millones de refugiados y desplazados iraquíes. Asegura que desmantelará el campo de prisioneros de Guantánamo y que restablecerá el habeas corpus.

El programa

En política externa Obama se jacta de ser el único que está dispuesto a negociar cara a cara con los presidentes de todos los “Estados parias” –en cuya categoría no solo ubica a Irán y Siria, sino también a Cuba y Venezuela–. A diferencia de otros precandidatos sostiene que no quisiera atacar Irán y menos aún lanzar bombas atómicas sobre bases terroristas.

Postula además ir hacia un mundo sin bombas nucleares, para lo cual inicialmente parará el desarrollo de éstas e iniciará un gradual desmantelamiento de estas armas en negociaciones con Rusia.

Sin embargo, Obama no es un pacifista. Plantea tecnificar e incrementar a las FFAA de su país y que éstas tengan 65.000 soldados y 25.000 marinos más. Al buscar salir de Iraq y no bombardear Irán pretende concentrar todos sus esfuerzos en derrotar a Al Qaeda, para lo cual está dispuesto a dirigir una amplia coalición que garantice el triunfo.

Obama tiene receptividad entre quienes se preocupan por la pobreza mundial y la ecología. Llama a anular la extrema pobreza mundial para 2015 e invertir US$ 50.000 millones en ello.

Si bien no menciona al Tratado de Kyoto en su portal, sugiere que dará un giro radical en la política ambientalista del principal emisor de carbono en el globo. Sus recetas son: reducir la dependencia del petróleo importado (que significó, según él, US$ 500.000 millones en 2006), incentivar el etanol (algo que lo pone en la mira de Castro y Chávez quienes acusan a esta forma de energía de encarecer los alimentos), hacer que EEUU logre que el nivel de carbono en la atmósfera baje un 80%, por debajo del que había en 1990, e invertir en una década US$ 150.000 millones en desarrollar energías limpias.

En cuanto a la inmigración, llama a frenar el ingreso anual de medio millón de indocumentados –votó a favor de la construcción del súper-muro de más de mil kilómetros que detenga a los latinos que cruzan a su país desde México–. Llama a penalizar a las empresas que contratan ilegales. Sin embargo postula programas que pudiesen dar la ciudadanía a ciertos indocumentados.

Este juego de posiciones, empero, no le ha causado gran popularidad dentro de los latinos, quienes en las votaciones demócratas de Nevada fueron quienes inclinaron la balanza a favor de la Clinton.

Obama plantea extender los servicios de salud para todos, aunque no cuestiona el sistema de grandes corporaciones privadas de salud, algo que hasta los conservadores de Canadá, Francia o Reino Unido no aceptan para sus países.

Al mismo tiempo que llama a restablecer algunas libertades cívicas restringidas por Bush, no se opone a la pena de muerte.

Críticas a Obama

Hillary Clinton le ha enrostrado a su rival haber estado primero a favor del seguro universal de salud, para luego oponerse, y que, si bien estuvo contra la guerra de Iraq, luego votó por más fondos para ésta. Su esposo Bill ha querido presentarlo como el candidato de una raza al haber hecho hincapié que Carolina del Sur también votó (gracias a sus electores negros) por Jesse Jackson en 1984 y 1988 (el único otro afroamericano que tuvo un buen papel en las internas demócratas).

Sin embargo, en ese mismo Estado, Obama reclutó el voto de un cuarto de los electores blancos y su primera victoria se dio en Iowa, donde solo el 2% de su población es de piel oscura.

El New York Times ha editorializado en pro de Clinton por encima de él pues la ve más competente y experta.

Los republicanos creen que sus políticas debilitarán el poderío de EEUU y que significarán más impuestos, gastos públicos y concesiones a las uniones homosexuales o al derecho al aborto.

Si bien muchos izquierdistas aceptan poder votar por él, Obama se reclama abiertamente como un anticomunista que está convencido de la superioridad del sistema americano de capitalismo de libre mercado. Uno de sus asesores es Zbigniew Brzezinski, quien fuera consejero de Carter y es uno de los principales “halcones” del Partido Demócrata.

Hussein en la Casa Blanca

Si Obama llegase a la Casa Blanca, buscaría dar un cambio a la imagen internacional de su país, que, si bien no sería tan radical como el que Mandela le dio a Sudáfrica, le permitiría a EEUU mejorar su perfil ante los ambientalistas, musulmanes y el Tercer Mundo.

Sería un gran cambio el hecho que la Presidencia de EEUU vaya a recaer en la primera persona que tenga ancestros y educación musulmanes y que tanto él como la primera dama sean afroamericanos.

Un eventual gobierno suyo haría que la megapotencia abandonase el unilateralismo en lo externo y la desregularización y los grandes cortes de impuestos a nivel interno. Trataría de restablecer el poderío norteamericano abandonando el pantano de Iraq para concentrarse en construir más consulados y dotarse de más destacamentos. Buscaría derrotar a Bin Laden dejando de dispersarse en distintos teatros de combate para centrarse en destruir su organización.

Es tras ese objetivo de aplastar a Al Qaeda que Obama buscaría llegar a acuerdos con Irán, Siria, Cuba y Venezuela.

Sin embargo, aún Obama sigue segundo en las internas demócratas y nada garantiza que gane la candidatura de su partido o luego la presidencia. Entre tanto buscará no seguir la senda del radical Howard Dean, que se esfumó tras llegar al clímax de su carrera en 2004. Su presencia en el proceso electoral está creando mella en las candidaturas de todos los partidos.

Si el “Hussein americano” no llega a la Casa Blanca su propia irrupción podría presagiar un cambio de administración en Wáshington y un eventual retiro de Iraq.

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* Analista internacional. Trabaja en Londres.

www.bigio.org

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