Ago 22 2006
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Cultura

UN MADRUGADA IMPRECISA DE AGOSTO DE 1936

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoSuele darse como fecha del asesinato del poeta el 19 de agosto, pero el dato no ha podido corroborarse; sabemos, sí, que el franquismo había prometido proteger su vida; los criminales siempre prometen, nunca dejan de mentir.

No fue el único artista muerto por la vesania de los alzados, pero su muerte probablemente haya sido la más sentida. Y llorada.

De un poeta es mejor que hable otro poeta. En la página 68 de Profesión u oficio Adriano Corrales, en Costa Rica, dice:

CASI-DA A FEDERICO GARCÍA LORCA

 
Nuestras ciudades enloquecieron con sus guadañas
el humo asfixia a los maricas los peones las pitonisas
los rascacielos los callejones la caravana de gitanos
en el éxodo de los incendios la Danza de la Muerte
con sus harapos sus cadenas su retorcerse
alrededor de este siglo que también se nos muere
por las horas graves de esta tarde en que subís vos
Federico ángel toreador de las estrellas los enjambres

 
Siempre vos subís por las cinco sangres de la tarde
con Antoñito el Camborio e Ignacio
con el rey de Harlem y el Viejo de las hierbas del Hudson
con una comparsa de negros en búsqueda de su Habana para verte

 
Subís y bajás y subís por las cinco sangres de todas las tardes
como un son de la murga en la guitarra más ancha y profunda
pletórico de romances saetas valses con tu luna de plata
tu barca amarrada al alma  tu caballo anclado en el Alhambra
el puñal abierto y las cartas lanzadas a las esquinas de los amantes

 
Tras de vos vienen los fusiladores con sus capas de tinta y cera
y todos los que te han matado y te matan sin matarte
pero también vienen Margarita Antonio Pablo Luis Vicente
y los demás poetas con sus cantos y sus olivares de trashumante
 foto

Subís hacha de luz con todas las muertes a cuestas
encendido en el baile de máscaras con las páginas abiertas
como las flores en el instante de la primavera

 
Subís con nosotros en la hora ciega de los alacranes
con todo tu amor en nuestra rabia y en nuestros pesares
para iluminarnos y limpiar el óxido de los altares
la rancia costura de los maestros los empleados los generales

 
Subís toro torero por este cementerio de plantas y pañales
con tu fuego perpetuo de lluvia para apagar las academias
los anuncios las lámparas de la fama las camas vacías los pedestales

 
Subís y subís con tu alta raíz de sombras y jaguares
hasta este nombrarte nombrándome en la apuesta más lúcida
de los guernicas las plazas los bosques los labios más lunares
subís y nos subís por la garganta como una procesión fresca de animales
para regresar a la humedad de los collares en el lomo del tiempo
y arrear la bandera negra de tu Andalucía para izar la nuestra
esta funda de sortilegios en la concavidad de todas todas las sangres

 
——————————————

foto

Profesión u oficio
Ediciones Andrómeda,
San José, Costa Rica, 2002).

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