Feb 23 2012
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CulturaSociedad

Universidad e inserci贸n social

驴Por qu茅 decimos universidad y no pluridiversidad? Se trata de una instituci贸n que aglutina diversas disciplinas. Multicultural, en ella cohabita la diversidad de saberes. El t铆tulo de universidad simboliza la sinergia que debiera existir entre los diversos campos del saber.

Pero hoy, lamentablemente, la caracter铆stica de nuestras universidades es la falta de sinergia. Carecen de un proyecto pedag贸gico estrat茅gico. No se preguntan sobre qu茅 categor铆a de profesionales quieren formar, con qu茅 objetivos, de acuerdo con qu茅 par谩metros 茅ticos.

Y cuando no se hace tal indagaci贸n es el sistema neoliberal, centrado en el paradigma del mercado, quien impone la respuesta. No hay neutralidad. Si el limbo ha sido abolido recientemente de la doctrina cat贸lica, en el campo de los saberes 茅l nunca tuvo un lugar.

Un cristiano cree los dogmas de su iglesia. Pero es por lo menos ingenuo, si no rid铆culo, como se帽ala el fil贸sofo Hilton Japiassu, que un maestro o investigador acad茅mico crea en el publicitado dogma de la inmaculada concepci贸n de la neutralidad cient铆fica.

驴En qu茅 medida nuestras instituciones de ense帽anza superior son verdaderamente universidades, o sea se rigen por una direcci贸n, un enfoque dial贸gico, un proyecto pedag贸gico estrat茅gico? 驴O se limitan a formar profesionales cualificados desprovistos de esp铆ritu cr铆tico, volcados a propagar el sistema de apropiaci贸n privada de riquezas en detrimento de los derechos colectivos e indiferentes ante la exclusi贸n social?

La universidad, como toda escuela, es un laboratorio pol铆tico, aunque muchos lo ignoren. Y la pol铆tica, como la religi贸n, tiene un aspecto opresor y un aspecto liberador. Como dir铆a Fernando Sabino, son navajas de dos filos.

Uno de los factores de desalienaci贸n de la universidad reside en la extensi贸n universitaria, que es el puente entre la universidad y la sociedad, la escuela y la comunidad.

Las universidades nacieron a la sombra de los monasterios. 脡stos antiguamente eran erigidos distantes de las ciudades, lo que inspir贸 la idea de 鈥榗ampus鈥, centro escolar que no se mezcla con las inquietudes diarias, donde alumnos y profesores, monjes del saber, viv铆an enclaustrados en una especie de cielo epistemol贸gico. Como se帽alaba Marx, desde all铆 contemplaban la realidad, tranquilos, arrullados por las musas, encerrados en el confortable recinto de una erudici贸n especializada que poco o nada influ铆a en la vida social.

Esa cr铆tica a la universidad data del siglo 19, cuando se inici贸 la extensi贸n universitaria. En 1867 la universidad de Cambridge, Inglaterra, promovi贸 un ciclo de conferencias abierto al p煤blico. Por primera vez la academia abr铆a sus puertas a quien no estaba matriculado, lo que dio origen a la creaci贸n de universidades populares.

Antonio Gramsci estudi贸 en una universidad popular en Italia. Esa experiencia le hizo despertar al concepto de universidad como aparato hegem贸nico que se relaciona con la sociedad de modo legitimador o cuestionador. Para 茅l una instituci贸n cr铆tica deber铆a producir, a trav茅s de los mecanismos de extensi贸n universitaria, conocimientos accesibles al pueblo.

En Am茅rica Latina, antes de Gramsci ya se dio el pionerismo de la reforma de la universidad de C贸rdoba, en 1918. La clase media se moviliz贸 para que las universidades, controladas por los hijos de los latifundistas y por el clero, se abrieran a otros segmentos sociales. Y se origin贸 una fuerte protesta contra la enajenaci贸n ol铆mpica de la universidad, su senil inmovilidad, su desprecio hacia las creencias de la comunidad que la rodea.

La propuesta de abrir la universidad a la sociedad alcanz贸 su madurez, en Am茅rica Latina, en el 1掳 Congreso de Universidades Latinoamericanas, reunido en la universidad de San Carlos, de Guatemala, en 1949. En el documento final se dec铆a: 鈥淟a universidad es una instituci贸n al servicio directo de la comunidad, cuya existencia se justifica en tanto desempe帽a una acci贸n continua de car谩cter social, educativo y cultural, ali谩ndose a todas las fuerzas vivas de la naci贸n para analizar sus problemas, ayudar a solucionarlos y orientar adecuadamente a las fuerzas colectivas. La universidad no puede permanecer ajena a la vida c铆vica de los pueblos, pues tiene la misi贸n fundamental de formar generaciones creadoras, plenas de energ铆a y de fe, consciente de sus altos destinos y de su indeclinable papel hist贸rico al servicio de la democracia, de la libertad y de la dignidad de los hombres鈥.

Sesentaid贸s a帽os despu茅s de esta alerta de la San Carlos, en este mundo hegemonizado por transnacionales de los medios m谩s interesadas en formar consumistas que ciudadanos, nuestras universidades todav铆a no priorizan el cultivo de los valores propias de nuestras culturas ni participan activamente en el esfuerzo de resistencia y sobrevivencia de nuestra identidad cultural. Lo cual debiera traducirse en mayor empe帽o por erradicar la miseria, el analfabetismo, la degradaci贸n ambiental, la superaci贸n de prejuicios y discriminaciones de orden racial, social y religioso. (Traducci贸n de J.L.Burguet)

*Te贸logo, scritor, autor de 鈥淎lfabeto. Autobiograf铆a escolar鈥, entre otros libros. Distribuido por ALAI

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