Ago 12 2011
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Política

Uruguay: el Frente Amplio y su gobierno en el corral neoconservador

A pesar de ciertas tibias mejoras en lo laboral, en la salud y la educación, a 18 meses del segundo gobierno del Frente Amplio se sigue sin tocar las estructuras económicas y sociales, dando paso libre a la extranjerización de la economía y a la concentración cada vez mayor de la riqueza, mientras los objetivos históricos del Frente navegan hacia el olvido. ı RAFAEL A. BARRET.*

El Frente Amplio fue fundado el 5 de Febrero de 1971. Las organizaciones políticas que inicialmente lo conformaron fueron: el Partido Comunista, el Partido Socialista, la Democracia Cristiana, el Movimiento Blanco Popular y Progresista, el Movimiento Revolucionario Oriental, el Movimiento Herrerista lista 58 (estos tres últimos desprendimientos del partido blanco), el FIDEL, el POR (troskista), los grupos de Acción Unificadora (que reunían grupos de origen cristiano con sectores de la militancia sindical independiente), el Movimiento Socialista (escisión del PS), el Comité Ejecutivo de Ciudadanos Independientes y la Lista 99 (desprendimiento del partido colorado).

Su programa es claramente antioligárquico y antiimperialista, como se puede leer en sus “Primeras 30 medidas del gobierno”:

a) Reforma Agraria;
b) Nacionalización de la banca privada;
c) Nacionalización de los principales rubros del comercio exterior;
d) Enérgica acción industrial del Estado, incluyendo la nacionalización de la industria frigorífica.

También se profundiza en los siguientes puntos: restablecimiento del estado de derecho, redistribución del ingreso, elevación del bienestar social, participación popular y saneamiento de la administración pública, etc.

El Frente de hoy

Actualmente, el Frente Amplio está conformado por el  Movimiento de Participación Popular (donde se ubica la dirigencia del MLN Tupamaros que ingresó al FA en 1985 después del retorno a la “democracia”),  Asamblea Uruguay (su líder Astori ex ministro de Tabaré), la Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad (liderado por Fernández Huidobro del MLN), el Partido Socialista, el Comunista, la Alianza Progresista, la Vertiente Artiguista, el Nuevo Espacio, la Liga Federal Frenteamplista, la Corriente de Izquierda, el Partido por la Victoria del Pueblo, el Partido Obrero Revolucionario (Trotskista-Posadista) y otros grupos menores de izquierda
(datos sobre estas organizaciones se encuentran en http://es.wikipedia.org).

En total son 29 partidos, movimientos y grupos, que van desde la izquierda hasta la centro-derecha, nominados en 17 listas electorales diferentes, lo que ya implica un difícil funcionamiento interno.

El Plenario Nacional es el máximo órgano de dirección del Frente Amplio. Tiene 170 integrantes: 85 representantes de los sectores y 85 representantes de las bases, conformados mayoritariamente por militantes del Partido Comunista. Por otra parte, el Congreso frenteamplista (órgano que se encarga de la elección del candidato a la Presidencia de la República y define el programa de gobierno) tiene un número variable y puede reunir hasta 2.000 miembros, de los cuales apenas 85 son delegados de los sectores.

El Movimiento de Participación Popular (MPP) y Asamblea Uruguay representan el 50% del electorado del FA. Pero ambos tienen menos peso en la estructura de la coalición que el Partido Comunista, que obtuvo tan solo el 6,5% de los votos del Frente Amplio en las elecciones de 2009. Esta situación es la consecuencia de que los sectores de mayor caudal electoral no poseen estructuras organizativas sólidas en los comités de base del Frente.

El MPP tuvo la mayor cantidad de votos por la figura del Pepe Mujica, un viejo luchador con muchas características de los caudillos que gobernaron el Uruguay en toda su historia. Su imagen le dio la mayoría de votos.

En Asamblea Uruguay sucede algo parecido, no porque Astori sea un caudillo, sino por su imagen de economista capaz que acomodó la economía del país siendo ministro de Tabaré Vázquez. Claro, hablamos siempre de acomodamiento dentro del sistema intocado; cambio de acreedores para sacarse de encima la presión del FMI, consiguiendo el “mérito” de poder endeudar más al país con otros prestamistas, etc.

En los últimos meses ha ido quedando claro el intento de romper la estructura del Frente desde los sectores con más condimentos neoconservadores, renegados de sus historias de izquierda de otros tiempos. En esto está el MPP aliado a Asamblea Uruguay en franco ataque al Partido Comunista, el cual intenta por todos los medios hacer cumplir el programa del Frente sin ningún éxito.

El Plenario Nacional, donde es posible entablar una lucha con mayores posibilidades, ya no es convocada con frecuencia. Las decisiones se cocinan entre la presidencia y la bancada parlamentaria.

El gobierno

Desde la toma de posesión, el presidente se ha ocupado de hacer buenas migas con la oposición, principalmente con el Partido Nacional (blanco), regalándole cargos en los directorios de los entes autónomos (empresas del Estado), recibiendo su apoyo en el parlamento en la aprobación de leyes privatizadoras como la de Participación Público Privada o el Plan Juntos para construcción de viviendas con el apoyo voluntario de la población, o la no aprobación del proyecto de anulación de la ley de caducidad (ley de impunidad) por cuya existencia Uruguay tiene una condena internacional…

El MPP ocupa la total mayoría de los cargos en ministerios y otras instituciones del gobierno, en los que abundan cada vez más la ineficiencia y la ineficacia en el cumplimiento de sus funciones, además de la descoordinación entre ellas.

Mientras tanto la cruda realidad se impone:

– “Nunca los terratenientes se enriquecieron tanto: más de 31 mil millones de dólares entre 2003 y 2010 cuando el PIB del Uruguay de este último año fue de 35 mil millones…”

–“…la apuesta del gobierno a favor del capital: el Estado uruguayo sólo recaudó el 1,2 por ciento de este aumento sideral de riqueza por concepto de impuestos…” (Citas de Red de Economistas de Izquierda del Uruguay)

El gobierno hace su autoapología con la “maravilla” del llamado crecimiento económico que no es otra cosa que el crecimiento cada vez mayor de las arcas de la oligarquía criolla y las multinacionales, dueñas del complejo agroexportador, ya que, por ejemplo, el 47 por ciento de la exportación de productos cárnicos lo hace una sola multinacional; los grandes exportadores de granos lo hacen a través de las 13 zonas francas  que hay en el país, sin pagar casi nada al Estado.

Los mayores terratenientes pagan de impuesto a la tenencia unos cuatro dólares al año por hectárea, una suma totalmente irrisoria, pues no pagan absolutamente nada más que eso.

El único tímido intento de Pepe Mujica de aumentar los impuestos al agro no pasó de eso mismo. En la práctica fue vetado por el vicepresidente Astori, por ser “Una pésima señal para los inversores”….

Mientras…

Mientras tanto la población por debajo de la línea de pobreza ronda el 30 por ciento, se necesitan 100.000 viviendas urgentes, hay 250.000 trabajadores que ganan menos de 10.000 pesos (la canasta familiar está en los 40.000 pesos), hay 70.000 jubilados que cobran menos del salario mínimo (6.000 pesos).
Datos del Instituto Nacional de Estadísticas.

Es por demás evidente que en el gobierno, y en sus actuales amigos los blancos, no existe ni por asomo la intención de cambiar esta situación. Más, todo indica que se seguirá defendiendo el estado actual de esta sociedad capitalista subdesarrollada con ilimitados favores a las inversiones de multinacionales y ciertas mejoras a un sector de la pequeña burguesía administradora,  a cambio de un supuesto crecimiento que permitiría alguna vez repartir mejor la riqueza. Es decir: la película que ya la vimos, por enésima vez.

* Analista de asuntos políticos.

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