Feb 10 2008
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Economía

Uruguay. – UNA CRISIS ANUNCIADA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Uno.
En el cuarto trimestre de 2007, la economía de Estados Unidos continuó perdiendo dinamismo, apenas creció 0,6 % lo que confirma la tendencia recesiva. Se desaceleró la demanda, tanto interna (consumo) como externa (exportaciones); se redujeron los inventarios y cayeron las órdenes de compra de bienes durables, excepto transportes, por cuatro meses seguidos. También caen las entregas de bienes de capital no militares.

La inversión en vivienda se redujo un 24%, la mayor baja en los últimos 26 años: caen comienzos de obras, permisos de construcción, ventas, precios, solicitudes de hipoteca. Crecen las moratorias, remates de propiedades y quiebras.

Los dos años de depresión del mercado inmobiliario y la grave contracción del crédito provocada por la alta morosidad de los préstamos hipotecarios afectan fuertemente a la economía que consume la cuarta parte de lo que se produce en el mundo. El alto precio del petróleo, 92 dólares al finalizar enero, agrava la crisis de demanda por su efecto negativo en la capacidad de gasto de las familias. Caen en términos reales las ventas al por menor en un país donde el gasto de los consumidores es un 70% del PBI.

La caída de las ganancias corporativas se está transmitiendo desde las empresas constructoras a las empresas del sector financiero, al sector minorista, y a las industrias y servicios vinculados a la construcción residencial y en general a todo el sector dependiente del ciclo económico.

Dos.
Las pérdidas que generan las hipotecas incobrables afectan fuertemente a los fondos de inversión y al sistema bancario generando una restricción grave de liquidez y crédito.

El crecimiento del valor de venta de los inmuebles como consecuencia de operaciones especulativas, generó condiciones para que muchísimas personas pudieran obtener préstamos hipotecarios que fueron destinados a financiar consumo familiar. El endeudamiento aumentó por encima de las posibilidades de pago, lo cual se refleja en las dificultades para cobrar que tienen las tarjetas de crédito y los préstamos para automóviles.

Las firmas que aseguran bonos de deuda están bajo revisión a la baja por las calificadoras de riesgo y, algunas están en peligro de bancarrota. Cientos de miles de millones de dólares asegurados por estas firmas pueden transformarse en pérdida para los emisores de dichos bonos.

Las instituciones financieras no bancarias, sufren presiones, pérdidas y corridas debido a que tomaron prestado a corto plazo en forma no líquida y prestaron a largo plazo en igual modalidad.

Es la crisis del modelo de “venta al descubierto” ­vender a plazo valores que no se tienen, con la esperanza de poder comprarlos en un momento más cercano a un precio inferior­ y la “securitización”, convertir créditos no endosables muy difíciles de transferir en valores que pueden ser transferidos por su mera entrega o endoso.

Esta última operación es una suerte de alquimia jurídica para transformar créditos no endosables en dinero. Una forma de hacerlo es, por ejemplo, colocar las hipotecas como capital de una sociedad anónima y emitir acciones de esa sociedad. Queda así conectadas la burbuja financiera inmobiliaria con las bolsas de valores, otro ámbito especulativo donde se opera con acciones con valor muy superior a su contrapartida en el sector real de la economía.

La falta generalizada de confianza y credibilidad provoca caídas en las bolsas de valores que terminan afectando la economía real ­reducción de la oferta y demanda de bienes y servicios­ a través de poderosas empresas, fundamentalmente transnacionales, que se financian o especulan en dichas bolsas.

La mayor debacle financiera en los últimos 20 años es básicamente una crisis de solvencia y no de liquidez de una nación que consume mucho más de lo que produce.

Tres
. El gobierno de Estados Unidos intenta frenar la crisis aumentando la demanda para lo cual utiliza la reducción de la tasa de interés y medidas fiscales. Los resultados de estas medidas, sin embargo, no serán los esperados porque los fundamentos de la crisis son estructurales y profundos.

La Reserva Federal apuesta a que la reducción de los costos de los créditos impulsará el consumo y la inversión lo que dinamizará la demanda. Con ese objetivo bajó medio punto porcentual: de 3,5% a 3%, la tasa de interés interbancaria preferencial, siendo esta la quinta reducción de dicha tasa de interés que se realiza desde el 18 de septiembre de 2007. Este mes, demostrando la profundidad de la crisis, la tasa ya se había reducido en tres cuartos de punto luego de un colapso de los mercados.

La Cámara de Representantes aprobó un plan de incentivos económicos de casi 150.000 millones de dólares, acordado por el presidente Bush y los líderes demócratas la semana pasada. La medida establecerá una devolución única de impuestos de 600 dólares para los individuos, y el doble para las parejas.

El presidente Bush expresó con claridad, algo poco usual en él, los objetivos de la medida:
“Que los cheques lleguen a manos de nuestros consumidores, y nuestras empresas puedan, ustedes saben, obtener los incentivos necesarios para hacer inversiones”. (1)

Se opuso, sin embargo, a expandir los fondos que atienden a los sectores sociales más necesitados: los bonos de alimentación y los beneficios para los desempleados.

Cuatro.
El uso del déficit fiscal como instrumento para atenuar la fase descendente del ciclo económico es bienvenido en la capital del imperio. En América Latina, sin embargo, dicho instrumento ha sido cuestionado y vilipendiado por el FMI, el Banco Mundial, el BID y la ortodoxia económica en su conjunto.

El embajador de Estados Unidos en nuestro país, Frank Baxter, declaró: “La implementación de políticas monetarias y fiscales prudentes es clave para Uruguay” (2). El imperio muestra así su natural falta de ética, impone a los países “emergentes” las medidas que no aplican en su propio país. El viejo y conocido ¡Haz lo que yo digo y no lo que yo hago!

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* Docente universitario uruguayo, sindicalista y miembro de la Red de Economistas de Izquierda (Rediu).

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