Sep 7 2009
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Despacito por las piedras

Venezuela: Economía y poder mediático

Con el desarrollo del capitalismo, hasta el futuro es convertido en una mercancía para vender en el presente. En la política económica, las expectativas se han convertido en una herramienta invisible, pero muy influyente, para el ejercicio del poder por parte de aquellos sectores aún dominantes.
Desestabilizar la economía además de ser parte de la confrontación política, genera ingentes ganancias especulativas. La guerra de 4ta generación tiene un gran frente en la esfera económica y una artillería letal: los medios privados de comunicación.
Capitalizar el miedo al futuro es una forma de mantener el poder político y económico. Diseñar escenarios catastróficos, bombardear a las instituciones económicas del Estado (donde tenían directa injerencia en el pasado); ignorar que hay una lógica diferente en el ejercicio del poder, donde los sectores populares son sujetos y no objetos de modelos económicos; utilizar mediciones estadísticas tradicionales para minimizar las experiencias de poder popular en lo económico; y despreciar el rescate de la soberanía en las políticas económicas, Todo ello está muy lejos de una crítica constructiva y muy cerca de los bolsillos de los mercaderes y privatizadores de la renta petrolera. El debate sobre el modelo económico requiere de una actitud crítica y propositiva, pero ésta no es la intención de aquellos que quieren mantener el status quo
Desde hace seis años, los medios de comunicación privados ignoraron las tasas de crecimiento del PIB, satanizaron el consumo, el gasto social y las importaciones. Ahora, en tono de aquelarre, celebran la caída del PIB y desestiman los factores externos que lo causan; ocultan a los verdaderos responsables de la inflación; alertan sobre la caída del consumo y del gasto; y se hacen solidarios con los importadores. Motivos sobran para sospechar de esta “preocupación” por los pobres y por la economía nacional.
No se debe desestimar la gran influencia que tienen los mass media sobre los discursos. Flautistas de Hamelín, especialistas en poner a bailar, a  no pocos, la música que les conviene. 

José Félix Rivas Alvarado, economista venezolano

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Sep 3 2009
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Despacito por las piedras

Venezuela: Economía y poder mediático

Con el desarrollo del capitalismo, hasta el futuro es convertido en una mercancía para vender en el presente. En la política económica, las expectativas se han convertido en una herramienta invisible, pero muy influyentes para el ejercicio del poder de aquellos sectores aún dominantes.
Desestabilizar la economía además de ser parte de la confrontación política, genera ingentes ganancias especulativas. La guerra de cuarta generación tiene un gran frente en la esfera económica y una artillería letal: los medios privados de comunicación.
Capitalizar el miedo al futuro es una forma de mantener el poder político y económico. Escenarios catastróficos, bombardeo a las instituciones económicas del Estado (donde tenían directa injerencia en el pasado); ignorar que hay una lógica diferente en el ejercicio del poder, donde los sectores populares son sujetos y no objetos de modelos económicos; utilizar mediciones estadísticas tradicionales para minimizar las experiencias de poder popular en lo económico; y, despreciar el rescate de la soberanía en las políticas económicas, está muy lejos de una crítica constructiva y muy cerca de los bolsillos de los mercaderes y privatizadores de la renta petrolera. El debate sobre el modelo económico requiere de una actitud crítica y propositiva, pero ésta no es la intención de aquellos que quieren mantener su status quo
Desde hace seis años, los medios de comunicación privados ignoraron las tasas de crecimiento del PIB, satanizaron el consumo, el gasto social y las importaciones. Ahora, en tono de aquelarre, celebran la caída del PIB y desestiman los factores externos que lo causan; ocultan a los verdaderos responsables de la inflación; alertan sobre la caída del consumo, del gasto y se son solidarios con los importadores. Motivos sobran para sospechar de esta “preocupación” por los pobres y por la economía nacional.
No se debe desestimar la gran influencia que tienen los mass media sobre los discursos. Flautistas de Hamelín, especialistas en poner a bailar, a  no pocos, la música que les conviene. 

José Félix Rivas Alvarado

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