Ene 25 2010
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Sociedad

Venezuela: la tele, diferencias entre 2007 y 2010; y en Haití se consolida la ocupación

Néstor Francia.*

Siempre hemos dicho que las marchas en Venezuela no pueden ser consideradas, por su asistencia, como un termómetro preciso de la opinión del país. La marcha chavista cuando el referendo por la reforma constitucional estuvo tan concurrida como siempre, sin embargo perdimos esas elecciones. El asunto es que, aun juntando la participación en ambas marchas del sábado, los marchistas siguen siendo una minoría en comparación con el conjunto de la población.

Pero sí se revelan otros factores. El sábado la marcha chavista fue mucho más concurrida que la de la oposición. Eso expresa una notablemente mejor organización y superior disciplina. Otro aspecto es el estado de ánimo. La alegría y entusiasmo de los chavistas contrasta con la amargura de los opositores, lo cual revela mayor convicción, entusiasmo y conciencia de lo que se hace.

Son factores muy importantes hacia el futuro, pues se demuestra que nuestra fuerza de choque es infinitamente superior que la de esa clase media (que conforma la absoluta mayoría de los manifestantes opositores) mediocre e idiotizada por los medios de comunicación de la derecha. Como diría Chivo Negro: “Así son las cosas”.

El caso RCTV alborota de nuevo a la oposición más radical. Lo primero que debemos decir es que la acción del gobierno es correcta y merece todo el apoyo. Se produce en circunstancias distintas a las del año 2007. Su legalidad no está en duda, como no estuvo en duda aquella vez. Pero hay un factor moral que diferencia a ambas situaciones. Es muy difícil explicar, para RCTV y sus adláteres, que este no sea un canal de producción nacional.

La mayoría de las personas sabe que este es un canal venezolano, donde además todos los días se ataca a Chávez. Lo que se les está exigiendo es lo mismo que se le exige a Venevisión, a Televen, a Globovisión “mesma” y a todos los canales y radiodifusores de Venezuela: que cumplan la Ley Resorte, y concretamente que hagan sonar el himno nacional, que respeten las franjas horarias y que transmitan las cadenas nacionales. Pero la soberbia y la prepotencia de este grupo oligarca solo tienen un límite: el que les impone el Gobierno revolucionario en uso de sus atribuciones.

En cuanto a los medios, la “sociedad civil” y el “movimiento estudiantil”, pues, como dice Chávez: que chillen, pero la medida no tiene vuelta atrás, a menos que se pongan a derecho.

Las mismas empresas de televisión por suscripción (es incorrecto decir “cableras”, pues alguna son satelitales) así lo dicen. Por medio de un comunicado, la Cámara Venezolana de Televisión por Suscripción expresa lo siguiente:

“La Cámara Venezolana de Televisión por Suscripción (CAVETESU), la Asociación de Operadores de Telecomunicaciones (ASOTEL), la Asociación de Cables de Televisión (ACATEL) y, la Cámara Venezolana de las Telecomunicaciones (CAVETEL), informamos que nuestros agremiados, en el deber de velar por el cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión y las normas técnicas que la desarrollan, han detectado que determinados servicios de producción nacional audiovisual no han cumplido con las normas impuestas por el ordenamiento jurídico vigente ni realizado la notificación prevista en la Norma Técnica sobre los Servicios de Producción Nacional Audiovisual, publicada en la Gaceta Oficial número 39.333 del 22 de diciembre de 2009.

"Por tanto, los canales: AMERICAN NETWORK, AMERICA TV, MOMENTUM, RCTV, RITMO SON y TV CHILE, han sido temporalmente excluidos de la parrilla de programación por parte de nuestros agremiados, hasta tanto den cumplimiento irrestricto a la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión y  a su obligación de notificarse ante la Comisión Nacional de Telecomunicaciones a los fines de su inscripción en el Registro de Servicios de Producción Nacional Audiovisual.  

"Exhortamos a los referidos servicios de producción nacional audiovisual a dar cumplimiento inmediato a la Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión y sus Normas Técnicas, a fin de poder restablecer su servicio en nuestra grilla de programación. En Caracas a los 24 días del mes de enero de 2010”.

Nuestro Gobierno no puede aceptar la tozudez de estos golpistas que siempre se creyeron dueños de Venezuela. Aquí no se puede actuar no con cálculos politiqueros ni con complejos. Si no cumplen la Ley, que sigan fuera del aire.

Por supuesto, los opositores van a tratar de alborotar la calle con este nuevo argumento, que deja atrás momentáneamente asuntos como el racionamiento eléctrico, las medidas económicas, la inseguridad y la expropiación de los especuladores. Pero no temamos que vaya a pasar lo mismo que en el 2007. Las primeras señales apuntan más bien hacia una rápida extinción del pequeño incendio.

Oiremos algunos cacerolazos, probablemente veremos algunas marchitas y hasta guarimbas, y leeremos los sempiternos pronunciamientos de los representantes políticos y mediáticos del Imperio y la oligarquía, pero serán acciones focalizadas  que no tendrán la fuerza de masas del 2007, cuando la base social opositora se volcó a las calles.

El 21 de enero decíamos en nuestro informe: “No hay ninguna duda de que la diplomacia del Imperio está siendo manejada con maestría por Hilary Clinton, lo cual le ha reportado importantes victorias en sus políticas de dominación”. Los hechos siguen confirmando esa apreciación.

Sabemos que las bases militares en Colombia ya están establecidas y prácticamente aceptadas. El golpe de Honduras ya tiene reconocimiento mayoritario en Centroamérica, al sumarse República Dominicana y Guatemala a los gobiernos que reconocen a Porfirio Lobo como presidente electo.

Haití

Ahora la ONU le da la bendición a la invasión a Haití. Naciones Unidas y Estados Unidos firmaron hoy un acuerdo que formaliza el papel que desempeñan los cerca de 12.000 militares estadounidenses desplegados hasta ahora en Haití.

El documento fue rubricado en Puerto Príncipe por el jefe interino de la misión de estabilización de la ONU en Haití (Minustah), el guatemalteco Edmond Mulet, y el embajador estadounidense en el país caribeño, Kenneth Merten. Se precisa allí que la misión de Naciones Unidas es la responsable de ayudar a las autoridades haitianas a “mantener el orden, la estabilidad y el Estado de derecho”:

“En consulta con el gobierno haitiano, Naciones Unidas se encarga de coordinar la respuesta internacional al terremoto en Haití y el enviado especial de la ONU (Mulet) ocupa el cargo de mayor rango con autoridad sobre todas las actividades de Naciones Unidas”.

También resalta que el gobierno del presidente René Préval es el que debe encabezar los esfuerzos para asistir a los damnificados, mantener la seguridad y poner en marcha el proceso de recuperación. Pero al mismo tiempo, especifica que los militares estadounidenses en Haití obedecerán a la cadena de mando de su país, aunque asumen el compromiso de apoyar las prioridades en materia humanitaria y logística marcadas por Naciones Unidas.

O sea: sólo los gringos se mandan a sí mismos en Haití, que es lo que hace un ejército de ocupación, más allá de los eufemismos alcahuetes de la ONU. Las fuerzas militares de USA aumentarán a 20.000 el domingo, al menos tres veces más efectivos que los actuales de la ONU, supuestamente para participar en la operación de ayuda. Entretanto las voces de los líderes revolucionarios siguen denunciando en tono alto la invasión, como en los casos de Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua. Pero hasta ahora parecen clamar en el desierto.

Buena noticia: el ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha defendido la necesidad de mantener el diálogo con Cuba y destaca asimismo la importancia de las relaciones con la Venezuela que lidera Hugo Chávez, “probablemente el presidente latinoamericano que más consultas populares aguantó… El pueblo lo eligió y tenemos que trabajar con él, desde el respeto mutuo y con el objetivo claro de asegurar la estabilidad de la región”.

Punto para la Revolución Bolivariana.

* Analista de asuntos políticos.

Fotografías gentileza de Jean Araud.
 

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