Sep 2 2012
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Opini贸nPol铆tica

Venezuela: Por las buenas… o por las malas tambi茅n

A poco m谩s de 30 d铆as de las elecciones presidenciales, no s贸lo los venezolanos viven pendientes de la continuidad del proceso bolivariano, sino que de ello depende en buena medida el futuro de integraci贸n, complementaci贸n y unidad de Latinoam茅rica y el Caribe.

En el 煤ltimo mes ha recrudecido la guerra sicol贸gica estimulada desde los medios cartelizados, en busca de crear crispaci贸n en la poblaci贸n y manipularla con fines electorales y tambi茅n subversivos, habida cuenta de que 鈥搒eg煤n todas las encuestadoras-聽 la brecha entre el candidato a la reelecci贸n Hugo Ch谩vez, y el abanderado de la derecha, Henrique Capriles Radonsky, sigue siendo grande.

Es cierto: la especulaci贸n tiene plazo fijo hasta el 7 de octubre, pero lo cierto es que no es solo Venezuela la que vive en tensi贸n por lo que pueda suceder, porque una eventual derrota del bolivarianismo 鈥揹e este proceso de inclusi贸n social y equidad en un camino hacia un nuevo concepto de socialismo- significar谩 un retroceso no solo para este pa铆s del norte del sur, sino para todos los proyectos a futuro para los pueblos latinoamericanos.聽 El futuro com煤n de la regi贸n tambi茅n est谩 en juego.

Lo ocurrido en Amuay, el incendio (con saldo de m谩s de 40 muertos) de tres tanques de una de las refiner铆as petroleras m谩s grandes del mundo, donde se investigan todas las hip贸tesis (desde sabotaje hasta negligencia), ha sido asociado a lo de Cumanacoa (desbordamiento del r铆o Manzanares y ca铆da del puente) y las inundaciones (coletazos del hurac谩n Isaac) y, coincidentemente, los medios comerciales han responsabilizado al gobierno. La idea pareciera ser la de crear desasosiego, alterar el clima electoral, convertirlo en clima subversivo a la espera de facilitar una invasi贸n de tropas extranjeras.

Crear conmoci贸n nacional y manipularla con fines electorales y por qu茅 no subversivos: esa ha sido la historia de la derecha venezolana, sumando la opini贸n de 鈥渆xpertos鈥, pol铆ticos y aprendices de pol铆ticos, a una desmedida campa帽a medi谩tica que busca la crispaci贸n de la ciudadan铆a.聽 La dirigencia de la derecha venezolana carece de escr煤pulos y suele regocijarse cuando al pa铆s le va mal; es antinacional, culturalmente colonizada.

El aparataje de guerra sicol贸gica impulsado desde los cartelizados medios comerciales de comunicaci贸n 鈥搉acionales e internacionales (Grupo Prisa, La Naci贸n de Buenos Aires, CNN, por ejemplo)-, sigue su derrotero, m谩xime cuando las encuestas han sido demasiado poco favorables al candidato opositor. Su meta: crear un escenario poselectoral que propicie el enfrentamiento en las calles y los cuarteles. O sea, van por las buenas y se preparan para las malas.

El ex vicepresidente Jos茅 Vicente Rangel insiste en al existencia de un plan subversivo para crear descontento en el seno de la fuerza armada, desconocer el resultado electoral alegando fraude y acto seguido movilizar a la calle grupos de choque 鈥揷on apoyo de paramilitares colombianos- encargados de provocar enfrentamientos violentos y derramamiento de sangre.

Seduciendo a la clase media

Ciertamente, el modelo pol铆tico y social de Ch谩vez es su punto fuerte.聽 Durante el Gobierno Bolivariano la inversi贸n social ha aumentado en forma considerable. Del total de los ingresos p煤blicos percibidos, durante el periodo 1999-2011, la inversi贸n social representa 61%, 25 puntos porcentuales m谩s que durante el periodo 1986-1998, que fue 36,2% de los ingresos percibidos.聽 El techo electoral y la fatiga de 13 a帽os parecieran ser su tal贸n de Aquiles.

Algunos sesudos encuestadores se帽alan que la lucha entre ambos candidatos est谩 centralizada en conquistar un porcentaje de votos de clase media que a煤n no est谩n definidos. Esta preocupaci贸n lleg贸 al chavismo, analizando precisamente los datos de las encuestas y desde all铆 introdujo cambios en su campa帽a para acercarse a ella, rescatar lo que esta administraci贸n ha hecho por ella y dise帽ar ofertas para el futuro.

Otros (Hinterlaces, GisXXI) sostienen -con raz贸n- que los indecisos no son quienes van a decidir la elecci贸n.

Pero, 驴qu茅 significa la clase media en el universo electoral?聽 Eleazar D铆az Rangel, director del diario 脷ltimas Noticias, recuerda cifras de Fundacredesa de 1994, que se帽alaban que apenas el 13,35% de la poblaci贸n la conformaba (7,57% de clases altas, 81% de las populares).

Generalmente, la clase media se divide en alta, media y baja (lo que en t茅rminos marxistas ser铆a la peque帽a burgues铆a, apretada entre la clase propietaria de los medios de producci贸n y el proletariado). Hoy se estima en cuatro millones de personas, sobre un total de 30 millones de habitantes, aun cuando ese universo debe haber crecido en los 煤ltimos a帽os.

En la encuesta de IVAD del mes de julio, la raz贸n del voto por Ch谩vez fue: 鈥淢e ha beneficiado mucho鈥, 35.7%; 鈥淪u buena gesti贸n/cumple las promesas鈥, 33.2%; 鈥淢e simpatiza el Psuv鈥, 11.3%; 鈥淢e gusta/buena imagen鈥, 8%; 鈥淪us buenas ideas鈥, 5.7%; 鈥淭iene experiencia鈥, 1%; 鈥淪omos mayor铆a鈥, 1.3%; 鈥淓stoy obligado a hacerlo鈥, 1.4%.

En cuanto al voto por Capriles: 鈥淓s joven/buenas perspectivas鈥, 15.4%; 鈥淧or un cambio/democracia鈥, 64.4%; 鈥淪u buena gesti贸n de gobierno鈥, 7.6%; 鈥淢e gusta/imagen鈥, 7.1%; 鈥淓l gobierno no la hecho bien鈥, 0.8%; 鈥淓s el hombre indicado鈥, 1%; 鈥淓s de oposici贸n鈥, 0.5%; 鈥淧ara que mejore el pa铆s鈥, 2.4%

Las causas por las que no votar铆a por聽 Ch谩vez聽 son: 鈥淣o me gusta/mala imagen鈥, 15.4%; 鈥淣o estoy de acuerdo con sus relaciones internacionales鈥, 0.5%; 鈥淧or un cambio鈥, 46.6%; 鈥淪u mala gesti贸n de Gobierno鈥, 21.7%; 鈥淪u mal equipo de gobierno鈥, 0.3%; 鈥淧or su enfermedad鈥, 1.6%; 鈥淣o combate la inseguridad鈥, 3.4%;聽 鈥淗a sembrado mucho odio鈥, 2.9%.

En cuanto a por qu茅 no votar铆an por Capriles: 鈥淎penas lo conozco鈥, 12%; 鈥淣o me gusta/mala imagen鈥, 35.2%; 鈥淪u mala gesti贸n de gobierno鈥, 16.6%; 鈥淪er铆a un atraso para el pa铆s鈥, 11.5%; 鈥淣o tiene experiencia鈥, 10%; 鈥淣o tiene posibilidades鈥, 2.2%; 鈥淧orque soy chavista鈥, 3.8%; 鈥淣o cumple las promesas鈥, 2.2%; 鈥淟as misiones no son bien vistas鈥, 1%; 鈥淓s golpista鈥, 0.5%.

Al margen de su programa de gobierno, Capriles significa un cambio, una alternativa.聽 No es f谩cil para Ch谩vez encarnar el cambio, lo que significar铆a aceptar las deficiencias de gesti贸n y la fatiga de trece a帽os de administraci贸n, y tampoco es f谩cil para el electorado aceptar una continuidad sin cambios.聽 Sin duda, es dif铆cil construir una oferta novedosa, de continuidad y cambio, tal como le sugirieras sus asesores (externos) de imagen.

Para conquistar los votos de los descontentos o de la clase media, el PSUV tendr铆a que atender la realidad聽 de la falta de soluci贸n a problemas macro e infinidad de situaciones que resultan irritantes para la poblaci贸n..

La espada de Damocles

No escapa a los analistas la tensa relaci贸n 鈥揳lgo relajada en los 煤ltimos meses pero con promesa de reactivaci贸n apenas los estadounidenses salgan de sus elecciones- con Washington, que ha tenido un marcado retroceso en lo que cre铆a su patio trasero (y as铆 lo trataba). Es m谩s, EEUU tiene reservas de hidrocarburos apenas por once a帽os m谩s y sigue empre帽ado en buscar (guerras, invasiones mediante) una provisi贸n segura, dada la ausencia real de fuentes energ茅ticas alternativas.

Venezuela es uno de los m谩s importantes reservorios de petr贸leo, junto al de los pa铆ses del Golfo Ar谩bigo-P茅rsico, con la (des)ventaja de que est谩 mucho m谩s cerca geogr谩ficamente. Desde hace d茅cadas se habla de la intenci贸n de los halcones estadounidenses de fomentar un conflicto colombo-venezolano para quedarse con las reservas de ambos pa铆ses.

La historia reciente 鈥揹e la 煤ltima d茅cada- cuenta de un retroceso visible de Estados Unidos en Latinoam茅rica, donde ve fracasar sus pol铆ticas, como la del ALCA, sepultada en 2005 en Mar del Plata.

Mucho tiene que ver con esta p茅rdida de influencia la pol铆tica exterior venezolana, que en los 煤ltimos a帽os gener贸 v铆nculos en base a la solidaridad y complementariedad con sus hermanos latinoamericanos, para avanzar en la formaci贸n de alianzas (Unasur. Celac) que reivindican la autonom铆a y autodeterminaci贸n de cada naci贸n pero tambi茅n su decisi贸n pol铆tica de avanzar hacia la integraci贸n y el sue帽o de, al decir de Mart铆,聽 Nuestram茅rica.

La respuesta estadounidense ha sido聽 la generaci贸n y financiamiento de conflictos internos y golpes 鈥渋nstitucionales鈥 y medi谩ticos: algunos frustrados (Venezuela, Bolivia, Ecuador), otros triunfantes. Y ese pareciera ser la estrategia que han planteado a la Mesa de Unidad Democr谩tica,聽 ante la derrota que le presagian todas las encuestas, plan que los cartelizados medios comerciales de comunicaci贸n recitan a diario.

Ya se publicita a voz en聽 cuello un plan para desconocer los resultados electorales. 鈥淣o nos van a poder robar la elecci贸n en Venezuela sin que nosotros nos enteremos鈥, dijo en Chile Ricardo Haussman, ex-ministro de planificaci贸n del Gobierno de Carlos Andr茅s P茅rez, quien adelant贸 que la oposici贸n va聽 a dar a conocer sus propios resultados de los comicios del 7 de octubre y difundirlos al mundo antes, incluso, que el gobierno.聽 Si ya tiene los resultados鈥β縫or qu茅 no los anuncia ahora y no tiene que esperar hasta hasta el d铆a de las elecciones?

Quiz谩 sea una forma de Haussman, ahora asesor de Capriles, de justificar a priori la probable nueva derrota, sobre la siempre dif铆cil base de argumentar sobre algo que no ha pasado. Pero es una forma de preparar el terreno para el conflicto.

Ya no es la figura de Ch谩vez la que buscan denostar sus m谩s f茅rreos opositores nacionales y detractores internacionales (publicitariamente lo llaman 鈥渆l presidente saliente鈥), sino lo que el proceso bolivariano representa para Latinoam茅rica.

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