Mar 19 2012
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OpiniónPolítica

Venezuela: tristeza y apovechamiento de una muerte que no debió ser

El presidente Chávez, a su llegada a Venezuela, se refirió a la supuesta contaminación del agua de consumo humano y aseguró que se trata de la agenda del miedo de la oposición, que ha venido recrudeciendo: “Ha llegado al extremo la dirigencia opositora que raya en lo criminal…están cayendo en peligroso desespero” y pidió a los cuerpos de inteligencia estar bien pendientes de los movimientos de la derecha radical. 

 

En realidad, la situación de la derecha no es fácil. Ya decíamos en análisis anterior que en círculos políticos bien informados se comenta que la brecha actual entre Chávez y Capriles es irreversible en el tiempo que queda de aquí a las elecciones, a menos que suceda algo extraordinario. De allí la advertencia de Aristóbulo Istúriz (abajo, der.) sobre la posibilidad de que la contrarrevolución provoque algún hecho catastrófico para tratar de cambiar el escenario electoral. Pero repetimos, no la tiene fácil.

 

La situación de la matriz de agua contaminada es un buen ejemplo de ello. Repetimos, escogieron mal el material cuestionado, por la simple razón de que las personas no pueden dejar de consumir agua. Y si el agua no sale turbia o maloliente, como dicen con mentira los conspiradores, la matriz se escurrirá como… agua entre los dedos. La gente seguirá consumiendo el agua y seguirá viviendo, y la mentira cederá, a menos que alguien (son capaces de todo) envenene el agua en algún lugar para provocar un salto cualitativo en la campaña sobre contaminación.

 

Por lo pronto, la derecha está tratando de prolongar esta campaña terrorista hasta el máximo. Primero presentaron unos supuestos y aislados “testimonios” de habitantes de un par de zonas de Carabobo, evidentemente forjados. Ahora están tratando de darle un cariz “institucional” a la olla del agua.

 

Por ejemplo, Ramón Guillermo Aveledo ha dicho:
“El agua que se le está suministrando a Valencia no es potable” y les pidió a las autoridades nacionales que “demuestren lo contrario”. Es la misma y extraña lógica que usaron en el caso de las denuncias manipuladas contra Henry Rangel Silva. En algún momento exigieron que el general Rangel probara su inocencia, cuando no había ningún elemento que apuntara a probar su pretendida culpa. La solicitud de Aveledo es en los mismos términos.

 

Ellos no han probado que el agua esté contaminada, pero piden al gobierno que “demuestre lo contrario”. La intención es darle a la falsa matriz un brochazo de institucionalidad.

 

En esa misma dirección van las declaraciones de Antonio Ledezma, quien ha dicho:
“Mi exigencia, en nombre de los ciudadanos que represento, es que se constituya una comisión de alto nivel en la que esté representada la Gobernación de Miranda, el Ministerio del Ambiente y la Alcaldía Metropolitana”

 

Obsceno aprovechamiento de una tragedia

 

La campaña del agua “contaminada” cedió espacio a la que se ha iniciado con el caso del asesinato, por parte de policías, de la hija del cónsul honorario de Chile en Maracaibo. El gobierno ha actuado rápidamente, y ha detenido y destituido a los presuntos responsables. Se ha dirigido al gobierno de Chile presentando disculpas y asegurando que se hará las investigaciones y habrá castigo. Ha designado los fiscales que se abocarán al caso. El Gobierno chileno ha respondido positivamente.

 

Por supuesto estamos ante una atrocidad, muy propia de funcionarios que lamentablemente siguen teniendo la cultura policial represiva de la Cuarta República. Son gente no suficientemente preparada, envalentonada por el privilegio de las armas, con una ética bastante cuestionable. Pero de eso no se puede responsabilizar al gobierno de Chávez, sobre todo en el caso de un cuerpo técnico, más difícil de transformar que, por ejemplo, la Policía Metropolitana.

 

El Estado ha invertido muchos recursos en la preparación de detectives que deben trabajar con técnicas modernas de investigación. Es un personal que no se prepara de la noche a la mañana, y no es fácil sustituirlo. Pero en este caso particular ha hecho hasta ahora lo único que podía hacer. Esperemos que el castigo contra estos criminales sea ejemplar y que no haya ningún tipo de privilegios ni en el desarrollo del proceso judicial ni en la reclusión de los responsables. No los queremos presos en sus comandos, sino en la cárcel.

 

Naturalmente los canallas de la derecha ya se regodean con la muerte y comienzan a revoletear como zamuros (¡zamuros de La Barrosa!) sobre el cadáver de la infortunada muchacha. Es la vocación necrofílica de estos vampiros reaccionarios.

 

Ya salió por ahí Julio Borges, coordinador nacional de Primero Justicia, rasgándose las vestiduras, y vinculando el asesinato de la hija del cónsul con la situación general del país. También habló uno de estos expertos espantapájaros que viven metidos en Globovisión pontificando. Es el caso de la “internacionalista” María Teresa Romero, quien aseveró que el comunicado emitido en horas de la noche por el Ministerio de Interior y Justicia para rechazar la muerte de la hija del cónsul chileno a manos de funcionarios del CICPC, fue “insuficiente y tardío” (¿?).

 

Igualmente el diputado derechista Ricardo Sánchez “rechazó” en nombre del partido Un Nuevo Tiempo el asesinato de la hija del cónsul de Chile en el estado Zulia. Pero más allá de esta politiquera formalidad, informó que solicitará ante la Asamblea Nacional la comparecencia del jefe del CICPC del Zulia, Robinson Castillo, y del profesor Luis Gerardo Gabaldón, quien coordina el equipo de asistencia del organismo. La intención es armar un nuevo escándalo, sobre la tumba de la inocente víctima.

 

Ahora bien, uno se pregunta por qué estos “adalides de la justicia” callan ante tantos crímenes horrendos que cometen sus amos yanquis en el mundo. La periodista Amy Goodman, en un valioso artículo de su autoría, dice que “Cuando los afganos atacan a las fuerzas estadounidenses se habla de ‘terrorismo’. Esta es, quizá, la mayor incoherencia de la política estadounidense que impone la democracia a punta de pistola y combate el terrorismo con terrorismo…La masacre sucedió luego de las multitudinarias manifestaciones contra la quema de copias del Corán por parte de las fuerzas armadas estadounidenses, que a su vez siguió a la publicación de un video que muestra a infantes de marina estadounidenses orinando sobre cadáveres afganos.

 

“Dos años antes, un ‘equipo de la muerte’ integrado por soldados estadounidenses —también cerca de Kandahar— había asesinado a civiles afganos por deporte. Los soldados posaron en fotos horribles junto a los cadáveres mientras mutilaban sus dedos y otras partes del cuerpo como si se tratara de trofeos”.

 

Este es el modelo de democracia que los reaccionarios venezolanos idealizan, mientras se dan golpes de pecho cuando suceden en nuestro país hechos tan lamentables como el señalado.

 

El jefe del comando de campaña Batalla Carabobo, Jorge Rodríguez, afirmó el sábado que el PSUV está al tanto de una reunión que se organizó ese día en Bogotá, para reorientar el discurso político de Henrique Capriles Radonski:
“Ahorita, en este mismo instante, hay un grupo de intelectuales, constructores de discurso, reunidos en Bogotá, trabajando con desesperación para tratar de construirle un discurso a Capriles Radonski (…) tenemos los nombres de ellos, cuatro o cinco. El problema es el siguiente: cómo se construye un discurso a un candidato al que le aconsejan, a su vez: ‘Escóndete’”.

 

En realidad, la falla principal de Capriles no es su discurso (o la ausencia de él, según algunos), sino su personalidad. Este personajillo fue electo con 1.800.000 votos provenientes de un sector de la clase media que se parece a él en la ignorancia, la banalidad y la prepotencia burguesa. Tal vez los asesores puedan cambiar el discurso (hay señales de que ya lo están haciendo, el fin de semana apareció un Capriles más confrontador, más hablando directamente de Chávez, sin nombrarlo, y tratando de descalificarlo), pero lamentablemente para ellos ya no pueden cambiar el candidato.

 

Uno de los problemas de Capriles es su falta de credibilidad, lo cual tiene que ver con su carencia de toda capacidad de persuasión. Además, comete errores pueriles, propios de políticos no experimentados, como ese de pedirle a los venezolanos pensar “quién habla en el país y quién trabaja”. La respuesta que encontraría cualquiera que piense ya se sabe cuál es.

 

Por otro lado ¿cómo vas a atacar a Chávez diciendo que no trabaja? Eso es como atacar a Omar Vizquel porque no sabe jugar el shortstop. No puede tener credibilidad alguien que diga tal sandez. Ese es gran problema de la oposición: su destino está en manos de un hombre de ideas cortas, sin formación y sin experiencia, pero sí con mucha torpeza.
——
* Periodista.

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