Oct 1 2009
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Opinión

Venezuela… y los payasos dirán que cantan victoria

Néstor Francia.*

El final previsto de la “huelga de hambre”, que consolidó la ley de educación. Algo queda claro: el país marcha por un lado y la oposición y los medios por otro en un día que será histórico para la clase obrera petrolera y venezolana. Mientras, se resquebraja la supuesta coherencia institucional de golpistas en Honduras

Ayer nos preguntábamos: ¿la huelga cerca del fin?”, y decíamos luego: “los organizadores de la “huelga de hambre” anunciaron una conversación telefónica sostenida con Santiago Cantón, el conocido antichavista que funge como secretario ejecutivo de la CIDH. Lo más notable de esta supuesta conversación es que ya están asomando una “salida” a la huelga, lo cual nos hace pensar que la pantomima puede llegar pronto a su final. De hecho, El Universal de hoy titula, como asunto principal: “OEA y estudiantes trabajan opciones para fin de huelga” (…) Todo parece indicar que este nuevo montaje terminará pasando con más pena que gloria”.

 Luego, en nuestro programa nocturno de ANTV, señalamos cuál sería el desenlace: la CIDH los recibiría en Wáshington y los payasos del circo cantarían victoria. Tal cual lo que ocurrió, con la consabida repercusión en los medios de la derecha. Además, convocaron a una marcha para el sábado: nada nuevo. Pero hay algo más: ellos mismos, en alarde de torpeza,  terminaron de tapiar la pretendida lucha contra la Ley de Educación. El nuevo instrumento legal es ya una realidad, una verdadera victoria de la Revolución Bolivariana con proyección a largo plazo.

Finalmente, uno se pregunta: ¿y ahora? Marcharán el sábado, tal vez ensayen alguna guarimba focalizada y efímera ¿y después qué? ¿Qué nueva tragicomedia se traerán entre manos en su vano intento de “calentar la calle? El asunto, en realidad, es claro: la “conflictividad política” tiene como coto cerrado los medios de comunicación. En las calles no hay ni crisis social ni situación insurreccional. Ayer, día de la secretaria, una vez más se rumbeó en las oficinas y se llenaron los restaurantes. Los niños fueron a su escuela, las personas a sus trabajos, la gente siguió pendiente de la vinotinto en el Mundial Sub-20.

La “huelga de hambre” no era ninguna lucha nacional ni nada parecido, no más que una noticia en los periódicos, que pronto serán “periódicos de ayer”. La oposición golpista no tiene condiciones para generar la desestabilización callejera que tanto ansía. Nuestro país, gracias a las correctas políticas del gobierno revolucionario, está capeando la crisis mundial con bastante eficacia, los precios del petróleo se han venido recuperando, Venezuela sigue su marcha superando las dificultades.

Es un buen momento, a pesar de problemas innegables: debemos aprovecharlo para seguir profundizando la revolución mientras la defendemos sin debilidades y sin pausa.

Honduras: golpistas cuesta abajo

En recientes declaraciones, el presidente Zelaya definió muy bien la situación que acogota a los golpistas: un país insurreccionado, parálisis económica, aislamiento internacional.

Es por eso que la supuesta coherencia institucional que han querido aparentar Micheletti y su combo se viene abajo y comienzan a hacerse cada vez más evidentes las fisuras en el seno de los sectores oligárquicos del país centroamericano, lo cual nos puede deparar cambios importantes en el corto plazo

¿Le quedará fuelle a Micheletti para aguantar los casi dos meses que van de hoy a las elecciones ilegítimas que quiere lograr? Pareciera que no, pero tampoco sabemos qué movimientos está adelantando el imperialismo para al menos no salir con todas las tablas sobre la cabeza en su laberinto hondureño.

PDVSA

Hoy puede ser un día histórico para la clase obrera venezolana. El triunfo, a todas luces seguro, de la tendencia de vanguardia socialista en las elecciones sindicales de la industria petrolera cambiará el destino del movimiento sindical venezolano. La plancha revolucionaria representa los intereses estratégicos del pueblo venezolano, al proclamar el papel histórico de la clase obrera y la defensa sin ambages del comandante Chávez, de la Revolución Bolivariana y del camino hacia el socialismo.

Enfrentada al economicismo y a las tendencias divisionistas en el seno de los trabajadores petroleros, la vanguardia socialista debe estar clara en el gran papel que tendrá que jugar después de la victoria. Su compromiso no es solo con el sector petrolero y con la defensa de nuestra principal industria frente al imperio y la oligarquía. Tiene un deber trascendental: convertirse en faro de toda la clase obrera venezolana para iluminar el cambio de conciencia necesario e ineludible en el arduo camino hacia la liberación definitiva de la Patria y de la humanidad. Que así sea.

* Analista de asuntos polítcos.

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