Oct 8 2006
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Economía

Violencia contra la infancia (II) – LA VIDA NO ES ENCERRRADA Y A GOLPES

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoLa violencia contra los niños y las niñas que viven en las instituciones que los acaogen es un problema en todos los países de Europa y Asia Central, desde Irlanda hasta Kirguistán, según las investigaciones realizadas por UNICEF. Las informaciones revelan grandes lagunas en materia de conocimientos y de antecedentes sobre el fenómeno. Debido a la falta de datos se ha convertido en un problema “invisible”.

Los niños y las niñas que viven en establecimientos –desde los hogares infantiles hasta los centros de detención– son extremadamente vulnerables, afirma María Calivis, directora regional de UNICF para Europa Central, del Este y la Comunidad de Estados Independientes. “Son susceptibles, porque se encuentran aislados del resto de la sociedad en un entorno cerrado. Y cuanto más tupido es el ambiente, mayor es el riesgo de violencia y menos posibilidades hay que se denuncie el problema”.

“Tenemos que recordar que los niños y niñas que terminan en una institución han sufrido ya experiencias terribles –dice Calivis–. “Están marcados por problemas familiares y esto únicamente contribuye a aumentar más su vulnerabilidad. Nadie sabe el número exacto de niños y niñas que se encuentran en instituciones de Europa y Asia central. Los cálculos más moderados sitúan la cifra en un millón”. Y añade:

“Hay lagunas graves y fundamentales en las estadísticas que disponemos y debido a esto se trata de un problema invisible, algo que reduce la posibilidad de una respuesta eficaz”. Los estudios realizados en Irlanda reflejan casos de malos tratos a lo largo de varias décadas: una de las investigaciones recibió 3.000 quejas, de las cuales un 60% corresponden a personas mayores de 50 años que sufrieron malos tratos en instituciones cuando eran menores de edad.

El Comité de Derechos del Niño ha expresado su preocupación porque no exista ninguna prohibición contra los castigos corporales en instituciones de Bélgica, Francia, Kirguistán, Moldova y la República Checa.

fotoUn informe de Kazajtan muestra que un 80% de los niños y niñas que viven en escuelas residenciales reciben tratos crueles. En el Reino Unido las entrevistas realizadas a 71 jóvenes que viven en instituciones revelaron que 62 habían sufrido violencia física por parte de otros niños y niñas. La mitad habían sido víctimas de malos tratos que incluían ataques con cuchillos, pies y puños, daños a la propiedad personal y amenazas.

Se dispara la alarma

UNICEF ha hecho sonar la voz de alarma en la esfera de la justicia para jóvenes puesto que las investigaciones parecen indicar que los delincuentes juveniles podrían correr el mayor riesgo de maltrato durante las primeras etapas de su detención, antes del proceso judicial.

El Comité de los Derechos del Niño ha planteado el problema de los miembros de la policía que golpean a los niños, las niñas y los adolescentes que se encuentran bajo custodia policial en Albania, Francia, Georgia, Rumania, Suiza, Ucrania y Uzbekistán. A veces ocurre que a los jóvenes que se hallan en detención provisional se les encierra en establecimientos para adultos, lo que agrava el riesgo de abusos y malos tratos.

En Alemania, hay pruebas que revelan casos de amenazas, chantajes e incluso violaciones contra los jóvenes. En Croacia, hay testimonios de casos en que el personal penitenciario ha golpeado a los jóvenes con los puños, los pies y los bastones.

“Esto es inaceptable –sostiene Calivis–. La Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas define las normas que deben regir en el caso de los niños y niñas que viven en instituciones. El Comité de Ministros del Consejo de Europa ha definido los derechos de la infancia en las instituciones residenciales, entre ellos el de crecer sin ningún tipo de violencia. Las reglas existen, pero es necesario aplicarlas.

UNICEF señala que hay que promulgar leyes que prohíban todas las formas de violencia contra la infancia en todos los entornos: establecimientos, escuelas, hogares y la comunidad.
Asegurar que la institucionalización o detención de los niños y las niñas es una medida de último recurso. Y es necesario poner en marcha en toda la región una recopilación de datos uniformes, comparables y desagregados de niños y niñas que viven en instituciones.

También seleccionar al personal que trabaja con los niños y niñas con un salario adecuado y que asegure está calificado para resolver las tensiones y conflictos que puedan terminar en actos violentos. Y establecer un mecanismo eficaz que permita a los niños y niñas que viven en instituciones presentar cualquier tipo de queja, y se asegure de que lestén informados sobre la existencia de este mecanismo.
No menos importante es garantizar que los niños y niñas que viven en instituciones mantengan un contacto habitual con sus familiares, a menos que esta medida represente un peligro para ellos.

Unión Europea

foto“Cuarenta millones de niños de hasta 12 años de edad, sufren de abusos en el mundo”, afirmo el vicepresidente de la Comisión de la Unión Europea, Franco Frattini, que señalo que en los países más pobres el 40 por ciento de ellos es víctima de golpes y violencia; 5.7 millones de niños trabajan en condiciones infrahumanas; 1.2 es víctima del tráfico de seres humanos y 300 mil participan como soldados en alrededor de 30 conflictos en distintas regiones del mundo.

Frattini hizo referencia, a la tragedia de Natalie y Stace, las niñas belgas asesinadas por un paidófilo, y a Alice –muerta a golpes a los cinco años en Roma– para demostrar la importancia de explicar a fondo el fenómeno de la violencia en las propias casas en que viven los pequeños.

“Los niños deben ser protagonistas de las políticas de la Unión Europea”, afirmó Frattini, al presentar la iniciativa que combina la tecnología con un mayor esfuerzo de coordinación entre los países de la UE para intercambiar prácticas y perfeccionar un “registro de personas condenadas por crímenes de paidofilia y de abuso sexual contra niños en toda Europa”.

Una de las ambiciones es también la creación, en Europol, de una red para el intercambio de informaciones entre la policía europea y especializada en la búsqueda de paidófilos en la internet.

Antes de un año debería estar listo el “teléfono azul” en todas las lenguas de la Unión Europea que permitirá a los niños del continente llamar si necesitan ayuda, aunque cuando no estén en sus países. Sin embargo esto no debe hacer olvidar, señalo Frattini al presidente de la Comisión de la UE, José Manuel Barroso, que son sólo cinco los países europeos que ratificaron en su legislación la decisión-marco por la lucha contra la paidofilia.

“Si queremos encarar el problema tenemos necesidad de una dimensión trasnacional, con una acción complementaria entre la UE y cada país”, señalo Barroso, subrayando que es un primer paso en la buena dirección, porque se trata de encarar los derechos de los niños de manera más sistemática en toda Europa”.

Naciones Unidas

Las Naciones Unidas presionan a los gobiernos para que, en diciembre de este año 2006, firmen un documento sobre violencia contra los niños, niñas y adolescentes que su secretario general Kofi Annan presentará en Nueva York. El informe es del especialista brasileño Paulo Sergio Pinheiro y se procurará que los gobiernos, más allá de firmar ese documento, lo implementen en sus respectivos territorios.

“Es la primera vez que la Asamblea general de la ONU va a discutir todas las formas de violencia contra la niñez de manera global, con un enfoque holístico y de prevención, afirmo la profesora Dense Stuckenbruck, de Save the Children Suecia.

Las organizaciones no gubernamentales, UNICEF y Naciones Unidas se hallan empeñadas en lograr un cambio de paradigma en la mirada y el tratamiento de la problemática de los niños, a partir de la Convención de los Derechos del Niño, firmada en Costa Rica en 1989, que consiste en que los chicos pasan de ser objeto a constituirse sujeto activo de derechos. “Es un trabajo lento y multilateral con sus vaivenes burocráticos, pero buscamos construir otra mirada sobre los niños desde la sociedad, el Estado con sus políticas públicas y los medios de comunicación que establecen una agenda de temas sociales”, señalo Veet Vivarta.

Niños hasta los 18 años

El documento de la ONU propone que la niñez llegue hasta los 18 años como una forma de asegurar los derechos del niño y del adolescente, a la vez que pide una edad única a partir de la cual el adolescente pueda trabajar, conducir, casarse y pasar a ser considerado un adulto desde el punto de vista penal. Asimismo el informe denuncia y rechaza toda forma de violencia contra los niños, desde el abuso sexual y el trabajo infantil hasta las agresiones sociales, institucionales y domésticas, en este caso ejercida por los propios padres.

“El niño es un sujeto activo de derechos a quien hay que escuchar y, como tal, debe tener diversas fuentes de información,” señalo Stuckenbruck.

“Unos seis millones de niños, niñas y adolescentes sufren algún tipo de abuso grave en América Latina cada año, y de ellos morirían unos 80 mil, según informe del Banco Interamericano de Desarrollo”, revelo el profesor brasileño Ignacio Cano, quien utiliza el potencial para dar las cifras de víctimas fatales amparado en la falta de datos y estadísticas oficiales a raíz del simple argumento de que “los chicos no pueden denunciar”.

“El recorte de la violencia contra los niños debe hacerse por el contexto en el que se desarrolla y no por las formas en las que se manifiesta”, advirtió Cano, del Laboratorio de Estudio de la Violencia, de la Universidad de Rió de Janeiro. Y con respecto al manido argumento de la violencia supuestamente necesaria en la educación que los padres ofrecen a sus hijos, el especialista enfatizó que “toda violencia es injustificable y prevenible”. La violencia disfrazada de disciplina en el castigo es igualmente inaceptable y debe ser prohibida”.

En cuanto a los casos de abuso sexual, Cano puntualizó que “el estigma que produce este tipo de violencia favorece su práctica porque es un tipo de delito que prácticamente no se denuncia”.

La ONU y entidades sociales propician la creación de un régimen penal más benigno para los niós y adolescentes, y entre sus propuestas figura la prohibición de la pena de muerte y de la cadena perpetua. En este aspecto, Cano informo que “en Brasil existen centros de reclusión que en realidad son centros de tortura, a tal punto que hay adolescentes que cuando son detenidos se declaran adultos para sufrir menos”.

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Por su parte Vivarta hizo un claro análisis de la violencia: “Es un fenómeno complejo y multifactorial que tiene capacidad de reproducirse. La intimidación se aprende, se socializa y se reproduce. La violencia doméstica es cada vez más pública”, sostuvo en referencia a los hijos castigados que serán padres golpeadores y a los hijos que reproducen la ira de sus padres”.

“La idea tan difundida culturalmente de que la violencia doméstica de pegarle un cachetazo al hijo es educativa es una concepción de hace 200 años”. Así como el conocido refrán “porque te quiero te aporreo” podría pasar a formar parte de un pasado ominoso en América Latina si la mayoría de los gobiernos de la región aprueban el informe sobre violencia contra niños, niñas y adolescentes (NNA) que las Naciones Unidas presentará en diciembre en Nueva York”.

Castigo infantil desde la óptica brasileña

El Consejo Nacional de los Derechos de la Niñez y del Adolescente (CONANDA) de Brasil, se manifiesta a favor de la campaña por el fin del castigo físico a niños y adolescentes. Para la entidad, la Constitución Federal de 1988 en su artículo 227, asegura a los niños y adolescentes, con absoluta prioridad, el derecho a la vida, a la salud, la dignidad, así como el deber de colocarlos a salvo de cualquier forma de violencia, crueldad y opresión. El Estatuto de la Niñez y del Adolescente, en su artículo 18, también estipula que “es deber de todos velar por la dignidad de la niñez y del adolescente, poniéndolo a salvo de cualquier tratamiento deshumano, violento, aterrorizante, vejatorio o compulsivo”.

Para el CONANDA tales avances normativos no fueron suficientes para romper la cultura que admite el empleo de la violencia contra los niños y adolescentes como forma educativa o pedagógica. El castigo físico impuesto a los niños y a los adolescentes, aunque sea en forma moderada, trae traumas psicológicos significativos que no se condice con su condición peculiar de persona en desarrollo. Afirma además que la educación con el empleo de violencia es incompatible con la construcción de una cultura de paz y los procesos de evolución de la sociedad, existiendo métodos pedagógicos pacíficos, libre de cualquier ofensa a la integridad.

La cultura del castigo corporal debe ser enfrentada por diversas vías, entre ellas la edición de actos normativos que consagren la dignidad de los niños y de los adolescentes, elevándolas a sujetos de derecho. Por lo tanto, el CONANDA declara que se manifiesta a favor e la campaña por el fin del castigo físico a niños y adolescentes:

“Entendemos que la señalada propuesta normativa está en consonancia con la doctrina de protección integral a la niñez y al adolescente, instituida en la Constitución Federal y en la Ley 8.069/90, Estatuto de la Niñez y del Adolescente”, aseguro José Fernando Da Silva, Presidente del Consejo.

Bibliografía Consultada

– UNICEF, Centro de Prensa. Los niños y las niñas que viven en instituciones
– 26 noticias (www.26noticias.com.ar).

– ADITAL –información Fray Tito para América Latina– (

* Periodista.
La primera entrega de esta serie sobre la violencia contra la infancia, En los niños se desangra la humanidad puede leerse
aquí. Y la tercera aquí

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