Ene 2 2007
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Sociedad

Violencia contra la Infancia (IX). – ABANDONADOS O SIMPLEMENTE SOLOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

A muchos se les ingresa de forma innecesaria y demasiado prolongada en instituciones, donde reciben en menor grado –o no reciben en absoluto– los estímulos y la atención individual necesarios para desarrollar su pleno potencial.

Los entornos en los que no se dispensan los cuidados apropiados pueden dañar el desarrollo emocional y social de los infantes, y exponerlos a la explotación, los abusos sexuales y la violencia física

Números de una realidad abismante

De acuerdo a los informes de UNICEF, cerca de 1.5 millones de niños y niñas de la región de Europa Central y del Este y la Comunidad de Estados Independientes viven bajo tutela estatal. En Europa y Asia Central, más de un millón de chicos se hallan en instituciones residenciales.

En 93 países de África subsahariana, Asía y América Latina y el Caribe se estimó que a finales de 2003 el número de huérfanos, entre 0 y 17 años –que han perdido a uno o ambos ascendientes– era de 143 millones; de esos chiquillos, 15 millones se habían quedado desamparados a causa del SIDA, más de 12 millones de ellos en África subsahariana.

En Asia se registra el índice más alto de abandonados debido a cualquier tipo de causas, un total de 87,6 millones en el 2003.

Para contribuir a evitar las separaciones hacen falta sistemas amplios de atención infantil e iniciativas para la reducción de la pobreza. El apoyo de los gobiernos, mediante políticas adecuadas, la financiación y la legislación, es vital para establecer y promover alternativas a los cuidados institucionales basadas en la familia. Para los niños que están en establecimientos públicos es esencial que las organizaciones estén reguladas y controladas en consonancia con las normas internacionalmente aceptadas y la Convención sobre los Derechos del Niño.

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Derechos humanos y leyes

Si bien los niños tienen el derecho de recibir los cuidados de sus padres, madres o familiares, aquellos que ya no tienen familia, que han quedado separados de ella o cuya familia representa un serio peligro para su salud o desarrollo, tienen derecho a recibir cuidados alternativos.

El artículo 20 de la Convención sobre los Derechos del Niño menciona cuatro tipos de posibilidades: la colocación en hogares de guarda, la kafala del derecho islámico, la adopción o, de ser necesario, la colocación en instituciones adecuadas.

Las leyes deben proteger a los chicos de verse separados innecesariamente de sus familias. Hay que defender de la discriminación, la violencia y los malos tratos a los niños y niñas que carecen de los cuidados de sus progenitores y proporcionarles un acceso pleno a la educación y a la atención sanitaria. El derecho sucesorio no debe segregar a los que han perdido a un ascendiente a causa del VIH/Sida.

Discriminación

La discriminación basada en el género, el origen étnico o el estado sexológico con relación al VIH –que contribuye a que se recluya a los niños en instituciones– debe cesar. Una actitud positiva hacia la adopción doméstica y hacia un sistema de acogida bien controlado servirá para garantizar que los chiquillos que no puedan recibir los cuidados de sus familiares crezcan, a pesar de todo, en un ambiente hogareño.

Los medios de comunicación deben contribuir a deshacer los mitos sobre las ventajas de los cuidados institucionales y educar al público sobre la adopción doméstica, los albergues de acogida y el respeto del derecho del niño a crecer en un medio doméstico.

Actitudes frente a los niños en riesgo

Son cruciales, en especial cuando no se dispone de los cuidados de los padres. Hay que darles oportunidades para que expresen sus opiniones y deseos en relación a su custodia. Es necesario que sean conscientes de sus derechos y que se les ayude a protegerse as sí mismos de la explotación, los abusos y los peligros de la trata.

Unos servicios sociales basados en la colectividad, como las guarderías, la educación para padres y el apoyo en el hogar a niños con discapacidades son necesarios para fortalecer la capacidad de los grupos de cuidar a sus hijos y la de las familias extensas y comunidades para proporcionar formas alternativas de atención.

UNICEF contribuye al desarrollo de una innovación hacia los servicios sociales que han de sustituir gradualmente el sistema de las corporaciones residenciales de atención en todos los países de Europa Central y Oriental y la Comunidad de Estados Independientes.

Sus estrategias a este efecto incluyen mejorar o probar experimentalmente elementos esenciales en la alternativa hacia servicios tales como el apoyo a los niños y las familias, las funciones de asistencia social y los sistemas de acogida, la creación de normas para los prestadores de servicios, la mejora de la competencia y responsabilidad de los profesionales que trabajan con niños, la reforma de la base legal para los sistemas de atención a la infancia, el establecimiento de organismos independientes de control y las cambios de las instituciones seleccionadas de atención en servicios alternativos.

En Malawi, las actividades de promoción de la UNICEF han contribuido a obtener un compromiso político de alto nivel y los recursos necesarios para ampliar la respuesta a la crisis de los desamparados y otras áreas sensibles. El 16 de junio de 2005, el presidente lanzó el Plan Nacional de Acción para los huérfanos y los niños vulnerables durante el día del Niño Africano. Asimismo, a través del apoyo a 611 centros de atención a la infancia basados en la comunidad, que atendieron a casi a 50.000 niños menores de cinco años, UNICEF se centró en fortalecer la capacidad de las familias y comunidades para cuidar de sus huérfanos.

Después del terremoto de Pakistán, en octubre de 2005, UNICEF y sus aliados se apresuraron a proporcionar ayuda psicosocial a huérfanos y niños que habían perdido a sus familiares. Para protegerles de la trata y la explotación, asumió la crucial responsabilidad de elaborar un registro de menores de edad en los campos de socorro.

Los objetivos del milenio

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Cuando los progenitores luchan para superar la pobreza, el SIDA o un desastre natural, las familias pueden verse obligadas a ingresar a sus hijos a instituciones públicas de acogida, donde es probable que su acceso a una educación de calidad sea precario.

Los niños a quienes se ha separado a edad temprana de su madre, sobre todo si permanecen largo tiempo en un entorno institucional, pueden sufrir problemas en su desarrollo emocional y físico y están más expuestos a la muerte prematura, lo que perjudica la reducción de la mortalidad infantil.

Bibliografía Consultada
– Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. UNICEF
– Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA.

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* Periodista

El artículo anterior puede leerse aquí, donde se encontrarán los enlaces para los capítulos anteriores de esta exhaustiva investigación.

La imagen de apertura, de Luis A. Steinberg, obtuvo Mención honrosa en el 112th Salon Colour Print Division de Toronto, Canadá. Se la puede ver a mayor tamaó aquí.

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