Mar 1 2013
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Pol铆tica

Italia ingobernable: como Grecia, pero mucho m谩s grande

Finalmente hubo tsunami en Italia. Lo tan temido y poco cre铆do pas贸. Berlusconi no gan贸 las elecciones, pero vot贸 mejor de lo esperado; la centroizquierda gan贸, pero a lo Pirro. Y un c贸mico 鈥渁ntisistema鈥 pero confuso se convirti贸 en la tercera fuerza, a muy poca distancia de las dos primeras. Conocemos quien es Beppe Grillo, el hombre del cual vino el maremoto. Ahora Italia se vuelve ingobernable. Y la pesadilla de una nueva Grecia diez veces m谩s grande, que podr铆a hacer explotar a Europa, est谩 a la vuelta de la esquina. | GENNARO CAROTENUTO.*

 

A Italia le va a costar formar un gobierno despu茅s de las elecciones del domingo y lunes pasados. Despu茅s del desastre berlusconiano y de un a帽o de 鈥済obierno t茅cnico鈥 del economista neoliberal Mario Monti, explot贸 la rabia de los italianos. Repudiaron a los 鈥渢茅cnicos鈥, no volvieron a Silvio pero sin dejar de votarlo, desconfiaron de una centroizquierda sin alma y premiaron abrumadoramente la protesta del Movimiento Cinco Estrellas, del comediante Beppe Grillo (v茅ase recuadro).

La centroizquierda liderada por Pierluigi Bersani, y conformada por el Partido Democr谩tico y el sel (Izquierda, Ecolog铆a y Libertad), un c谩rtel electoral de movimientos progresistas, gan贸 de manera muy ajustada en las dos c谩maras. Sin embargo, los efectos de estos dos triunfos fueron muy distintos. En Diputados obtuvo el 29,5 por ciento de los votos (unos 100 mil m谩s que el Pueblo de la Libertad, de Berlusconi, que se qued贸 con el 29,1, dejando el 25,5 para Grillo, que compet铆a por primera vez). Muy pocos votos de diferencia (en 2008 la derecha gan贸 con el 46,8) pero que le fueron suficientes al pd para alcanzar una mayor铆a considerable en esa C谩mara, en virtud de una ley electoral que premia al partido vencedor (los liderados por Bersani obtuvieron el 55 por ciento de los esca帽os).

El problema est谩 en el Senado. La italiana es una democracia parlamentaria que prev茅 dos c谩maras para asumir exactamente las mismas funciones, y que, para formar el Senado, 鈥減remia鈥 a los partidos que ganan en cada regi贸n. En esta elecci贸n, la centroizquierda, con el 31,6 por ciento de los votos para sus candidatos a senadores, s贸lo logr贸 119 esca帽os (117 tuvo Berlusconi, 54 Grillo, apenas 18 Monti), a quil贸metros de la mayor铆a necesaria de 158. Fue un balde de agua fr铆a para la izquierda y para un pa铆s con una econom铆a en franca recesi贸n desde hace a帽os.

驴Y ahora qu茅?

La centroizquierda, que so帽aba con gobernar aut贸nomamente, no logr贸 ni de cerca el objetivo. Y tampoco logr贸 su plan B: aliarse con los arist贸cratas neoliberales de Mario Monti, que fue pr谩cticamente barrido del mapa electoral (10 por ciento). Con estos n煤meros son posibles s贸lo dos mayor铆as: la primera es entre centroizquierda y Berlusconi. Ser铆a el escenario m谩s terrible, aunque matem谩ticamente fuera el que asegurara mayor 鈥済obernabilidad鈥. Berlusconi no descart贸 una alternativa de ese tipo, que le permitir铆a seguir imponiendo sus intereses particulares y bloquear cualquier reforma al sistema de medios de comunicaci贸n, que controla en gran parte, salvaguardando sus intereses personales y los de decenas de otros corruptos que tambi茅n resultaron electos. Ser铆a en cambio un suicidio para el Partido Democr谩tico, que lo desautorizar铆a por completo, dejando campo libre a la 鈥減rotesta furiosa鈥 de Grillo.

La otra posibilidad es buscar un acuerdo casi imposible con Grillo. El programa del Cinco Estrellas est谩 en gran parte bastante m谩s 鈥渁 la izquierda鈥 que el del Partido Democr谩tico, en cuyo adn no parece bullir demasiada sangre reformadora. Grillo propone, por ejemplo, renunciar a comprar aviones de guerra F 35 y a hacer el costos铆simo y ambientalmente desastroso tren de alta velocidad que unir铆a Tur铆n con Francia; propone tambi茅n dur铆simas leyes anticorrupci贸n, quitarle los canales de televisi贸n a Berlusconi mediante una moderna ley antitrust (que prev茅, sin embargo, privatizar la estatal rai); renacionalizar varios bienes p煤blicos privatizados; reducir en 70 por ciento el sueldo de los diputados; y discutir sobre la remuneraci贸n de los empleados p煤blicos. Cuando gobern贸 (1996-2001 y 2006-2008), la centroizquierda no fue capaz de llevar a cabo ninguna medida de ese tipo, presionada como est谩 por lobbies econ贸micos que prefieren al muy moderado pd antes que al impresentable Berlusconi.it monti y berlusconi

Sin embargo, el punto principal de la cuesti贸n no es si el pd acepta o no un programa en algunos puntos 鈥渞adical鈥. No est谩 en si el pd acepta recorrer tal o cual de los estrechos caminos que se le abren. En la tarde del mi茅rcoles 26 Beppe Grillo insult贸 profusamente a Bersani, 鈥渦n muerto que a煤n habla鈥, seg煤n dijo, cerrando todas las puertas a una alianza.

Aunque en Internet 鈥揺l lugar donde se desarrolla la vida del Movimiento Cinco Estrellas鈥 algunos exponentes del movimiento de Grillo invitan a la prudencia y a dialogar con el pd, si se cierran las puertas a acuerdos pol铆ticos se abren ahora las ritualidades de la democracia italiana, que generalmente resultan incomprensibles o absurdas a cualquier extranjero. El presidente de la Rep煤blica, el ex comunista Giorgio Napolitano, de 88 a帽os, termina su mandato de siete a帽os en mayo, y en los 煤ltimos seis meses de su gesti贸n, que ya est谩n corriendo, no tiene el poder de (volver a) disolver las c谩maras y convocar nuevas elecciones. Adem谩s, ser铆a necesario por lo menos cambiar la ley electoral vigente, que Berlusconi logr贸 hacer aprobar en 2006 para impedirle gobernar a Romano Prodi.

La crisis de gobernabilidad es real. La derecha berlusconiana fracas贸 y es internacionalmente impresentable, incluso en los ambientes conservadores. Sin embargo, mantiene una influencia decisiva en un cuarto abundante de los electores, en su mayor铆a personas de baja escolaridad o simplemente que responden al peor estereotipo del italiano medio, encarnado perfectamente por Silvio Berlusconi: un tipo calent贸n al que le molesta cualquier regla y que s贸lo piensa en sus intereses particulares; los tecn贸cratas neoliberales tambi茅n fracasaron, y su exponente Monti fue repudiado por los electores; la centroizquierda es incapaz a su vez de mejorar su caudal tradicional, que no supera la tercera parte de los votos. Queda Grillo, que con su protesta aparentemente 鈥渄e izquierda鈥 le hace recordar a algunos de sus cr铆ticos viejas formas de movilizaci贸n fascistoides, como su reclamo de 鈥渂arrer del mapa a toda la vieja pol铆tica鈥.

驴Qu茅 pas贸?

El Tsunami Tour (este fue el nombre de la campa帽a electoral de Grillo) cambi贸 el mapa electoral italiano. El c贸mico fue el 煤nico en llenar las plazas, de norte a sur, sin aceptar jam谩s ir a la televisi贸n. Los suyos calcularon en 800 mil personas la concurrencia al acto de cierre de la campa帽a, en Roma. A diferencia de Grillo, los dem谩s l铆deres prefirieron o bien ocupar d铆a y noche las pantallas de tev茅 (Berlusconi y Monti) o bien mantener un perfil m谩s bajo (Bersani). Manejando con sabidur铆a un medio, la tev茅 comercial, que 茅l mismo cre贸 y de la cual es el amo, Berlusconi logr贸 ir repuntando de a poco desde diciembre. Aun as铆 perdi贸 casi la mitad de su electorado (en 2008 hab铆a logrado que lo votaran 13,8 millones de personas; en 2013 cay贸 a 7,6 millones, en medio de una campa帽a sucia en la que lleg贸 a prometer cualquier cosa a cambio de sufragios).

Tambi茅n su mayor aliado, la xenof贸bica Liga Norte, estuvo muy lejos de sus mejores tiempos, perdiendo casi el 50 por ciento de su electorado. As铆 y todo su nuevo l铆der, Roberto Maroni, aliado con Berlusconi, alcanz贸 la gobernaci贸n de Lombard铆a, la regi贸n m谩s rica de Italia, que en los 煤ltimos 20 a帽os hab铆a estado en manos del Cavaliere y los suyos. Maroni fue el ministro del Interior que con su pol铆tica de violaci贸n sistem谩tica de los derechos humanos de los inmigrados logr贸 que Italia fuera condenada por la alta corte internacional europea de Estrasburgo.

Pierluigi Bersani, 61 a帽os, surgido del aparato del ex Partido Comunista, es un hombre respetado, pero definitivamente gris y con una imagen desgastada de pol铆tico de carrera. Su gesti贸n en el pd fue a su imagen y semejanza: lo renov贸 un poco, pero no demasiado. Jubil贸 a los dirigentes m谩s desgastados, pero no a todos. Hoy tiene un partido m谩s joven, pero no tanto, en todo caso mucho menos que el de Grillo, cuyo promedio de edad es de 33 a帽os.

El PD logr贸, en cambio, elegir el mayor n煤mero de diputadas mujeres (41 por ciento, contra 31 por ciento de la media). Pero no se puede pretender demasiado de un pol铆tico que gan贸 las internas present谩ndose como el hombre de la conservaci贸n socialdem贸crata del PD, y fue por esto votado por toda la izquierda, derrotando de manera ajustada al joven alcalde de Florencia, Matteo Renzi, que representaba tanto una renovaci贸n generacional como una m谩s marcada derechizaci贸n del partido. En esa disyuntiva se encontraba el pd. Durante toda la campa帽a Bersani dio una imagen seria pero indecisa.

El ala derecha de su partido pretend铆a aliarse con Mario Monti. 脡l no supo decir expl铆citamente que no, pese a que mantuvo la alianza con sel, una agrupaci贸n izquierdista con una fisonom铆a d茅bil. Pese a su baja votaci贸n, sel consigui贸, de todas maneras, que la izquierda radical regrese al parlamento despu茅s de cinco a帽os. Otra coalici贸n izquierdista, Revoluci贸n Civil, un extra帽o engendro de peque帽os partidos comunistas y jueces anticorrupci贸n, apenas super贸 el 2 por ciento y qued贸 fuera del parlamento.

El caso de Mario Monti merece unas palabras m谩s. El ungido por los mercados como 鈥渉ombre de la providencia鈥, que en 2011 salv贸 a Italia del default, muy cercano a la gobernante alemana Angela Merkel, no supo mantenerse. Se present贸 a las elecciones con el apoyo de una aristocracia imprenditorial cansada por el lado plebeyo de Berlusconi, y preocupada por su incapacidad de gobernar y su impresentabilidad internacional. Las urnas le reservaron un amargo despertar al profesor Monti, que fue, durante dos d茅cadas, rector de la m谩s prestigiosa universidad privada italiana y uno de los m谩s poderosos comisarios europeos. A pesar del apoyo manifiesto de la Iglesia Cat贸lica, a duras penas alcanz贸 el 10 por ciento.

De lo que se ha salvado hasta ahora Italia es de la avalancha ultraderechista como la que se produjo en Grecia con los neonazis de Amanecer Dorado. La suma de todos los partidos de extrema derecha, incluyendo la Liga Norte, pas贸 del 11 al 5 por ciento.

Beppe聽 y su modelo:鈥淣uestra revoluci贸n llega de Internet鈥it elecciones

Si resultara exportable, el modelo del Movimiento Cinco Estrellas podr铆a ser la mayor novedad del panorama pol铆tico europeo en medio de la peor crisis sist茅mica en este continente desde la posguerra. Sin embargo, despierta tanto entusiasmo como dudas.
El humorista genov茅s Beppe Grillo, de 65 a帽os, un l铆der carism谩tico que llen贸 los teatros de Italia en los 煤ltimos 30 a帽os y que con Internet lleg贸 a tener el mayor blog en idioma no ingl茅s en el mundo, abri贸 las puertas a los neofascistas de Casa Pound: 鈥渇ascismo y antifascismo no son nuestro problema鈥.

Reiteradamente Grillo afirm贸 no ser de derecha ni de izquierda y calla o habla como hombre de derecha en todas las cuestiones de derechos civiles, incluyendo los derechos de los migrantes. En 1982 fue condenado por homicidio culposo despu茅s de un accidente de tr谩nsito y as铆 respet贸 la regla de su movimiento que excluye quien tiene precedentes penales y no pudo postularse como candidato. Sin embargo fue la 煤nica cara visible de un movimiento que seleccion贸 a sus candidatos de manera muy opaca.

Ahora se los empieza a conocer mejor. Resulta dif铆cil de todas maneras adentrarse en un partido que convenci贸 a 8,7 millones de electores partiendo desde cero, La gente de Grillo es mayoritariamente joven. En la c谩mara de Diputados el promedio de edad de sus 108 representantes es de apenas 33 a帽os. Pertenecen en su mayor铆a a las peque帽as capas medias golpeadas por la crisis, precarizadas por el modelo econ贸mico y que, a pesar de haber estudiado (88 por ciento de ellos curs贸 estudios universitarios, en un pa铆s donde apenas el 19 por ciento tiene un t铆tulo acad茅mico) no logran ver un futuro y manifiestan temor.
Sus militantes viven, se relacionan y tejen redes en Internet. No son parte de la generaci贸n que se moviliz贸 contra el G 8 en G茅nova, pero si pelearon contra el tren bala, contra la energ铆a nuclear y la privatizaci贸n del agua. Parte significativa del electorado de Grillo (aunque no el 80 por ciento al que hace menci贸n Silvio Berlusconi) se inici贸 en estos movimientos, por lo general ligados a la izquierda radical.

Pero otra franja es reacia a todos los partidos pol铆ticos, del signo que sean, y acompa帽a ese nihilismo con una sumisi贸n enfermiza al l铆der. Esa franja puede explotar en cualquier direcci贸n, incluyendo formas novedosas de fascismo. Entre los electores de Grillo hay millones que votaron una o m谩s veces a Berlusconi y que se aferran hoy a las propuestas m谩s demag贸gicas del c贸mico.

En pocos d铆as, 108 diputados y 58 senadores del Cinco Estrellas llegar谩n a Roma y empezar谩n a tener nombres, caras, ideas. Su l铆der, en las 煤ltimas horas excluy贸 cualquier posibilidad de gobernar en alianza: 鈥渆n un a帽o m谩s la pol铆tica tradicional terminar谩 de quebrar y nosotros nos quedaremos con todo鈥. Pero 100 mil personas, probablemente en su mayor铆a electores de centroizquierda, le pidieron en estas horas reconsiderar esta decisi贸n. Si as铆 sucediera, algunas de las medidas 鈥減rogres鈥 que propone podr铆an concretarse: definir una ley antimonopolios en los medios, reformar el sistema electoral, reducir los fabulosos privilegios de la dirigencia pol铆tica. Pero a Beppe Grillo parece tentarlo m谩s el todo o nada.

* Periodista italiano

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. sandra lidid
      2 marzo 2013 0:05

      Muy interesante el art铆culo, da para pensar. Creo que es indispensable una reflexi贸n sobre valores, contenidos y propuestas.
      Me parece que el columnista tambi茅n es confuso respecto a lo val贸rico, por un lado asimila la edad de las personas a lo nuevo de las ideas, o la lo revolucionario o rupturista de las mismas; por otro lado, considera que las personas con m谩s experiencia en la pol铆tica tradicional son m谩s confiables. De todas maneras el art铆culo es interesante y da para pensar.

      Sandra Lidid