Nov 2 2013
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OpiniónPolítica

Tras las elecciones y el fallo de la Corte, empieza un nuevo partido en Argentina

Políticamente fue una semana para variados gustos. Hubo elecciones donde pareciera que todos ganaron. Es claro que algunos tuvieron más razones para festejar que otros. La Suprema Corte de Justicia de la Nación hizo público el fallo sobre la Ley de Medios. Ahora, con las elecciones realizadas y con el fallo de la Corte empieza un nuevo partido, vamos a asomarnos a lo nuevo que recién comienza.

La noche del domingo pasado la TV nos volvía locos yendo de un búnker a otro. Todos festejaban, por lo menos eso parecía. Es posible que el significado de la propia palabra “búnker” nos dé una explicación. En sus diferentes acepciones, contiene tres conceptos claves, que no sabemos si los políticos y periodistas se han detenido a considerar. Ellos son: “refugio”, “subterráneo”, “para defenderse”. De modo tal que las muestras de alegría, desde esos Centros de Información partidaria, hay que interpretarlas a la luz de esa palabra, la más usada en la noche del domingo. En esos sitios y en esos gestos muchos políticos se estaban refugiando para defenderse, en más de un caso apelando a datos y explicaciones tan subterráneas como inintelegibles.

El oficialista Tiempo Argentino ponía en tapa: “El FPV consolidó su mayoría en ambas cámaras del Congreso” y lo acompañaba con fotos de los diferentes festejos, colocando en el centro y con mayor tamaño la “algarabía” oficialista. La Nación debajo de un título “Tras la derrota electoral: Reclaman cambios al gobierno la oposición y también el oficialismo” colocaba –en el centro de la página- la única imagen de tapa: una gran foto de Sergio Massa.

En esas tapas están sintetizadas las posiciones del oficialismo y la oposición sobre los resultados electorales. Ahora veamos algunos datos que nos permiten sopesar el valor relativo de estas dos visiones, ambas sustentadas en partes de la realidad de lo acontecido el domingo.

Efectivamente, el oficialismo ratificó su mayoría en ambas cámaras y mantiene la posibilidad de tener quórum propio, incluyendo a sus aliados. En el Senado se requieren 37 votos para tener quórum. El kirchnerismo hoy cuenta con 42 votos, 33 propios y 9 aliados. A partir del 10 de diciembre, cuando asuman los senadores electos el domingo pasado, tendrá 40 votos, 35 propios y 5 aliados.

En diputados el quórum, para poder sesionar, es de 129 diputados. El kirchnerismo hoy tiene 130 legisladores, producto de sumar los 106 propios y 24 aliados. En la nueva legislatura tendría 132, de los cuales 116 son propios y 16 aliados.

En diputados, radicales y socialistas, con sus aliados, sumarían 54 diputados; el Frente Renovador de Massa y aliados tendría 19; el PRO de Mauricio Macri y partidos que lo acompañan sumaría 18; UNEN, la alianza de Elisa Carrió y Fernando “Pino” Solanas tendría 7 y el Frente de Izquierda 3. Quedando 26 legisladores de otras fuerzas dispersas.

La tendencia general es que se consolida el oficialismo y crece la fragmentación de las fuerzas opositoras.

Estas son las cifras que nos dan una fotografía de la realidad actual. Es posible que estos números se vayan modificando al compás de los nuevos alineamientos que irán surgiendo siguiendo la evolución de la coyuntura, con vistas al 2015. No es descartable que para el mismo 10 de diciembre –fecha en la que asumen estos nuevos legisladores- haya modificaciones, producto de lo que acontezca entre hoy y ese día. Estos son los números que trajeron una relativa tranquilidad a las huestes kirchneristas, muchas de las cuales temían perder la mayoría parlamentaria. No faltaban quienes visualizaban, para ese supuesto, el riesgo de un juicio político a la Presidenta o al Vicepresidente de la Nación.

Pero, sobre los resultados electorales, también hay otra mirada más próxima a los festejos opositores. Se trata de aquella que pone el eje en que el gobierno perdió más de 4 millones de votos, desde aquel 53,96% de 2011, hasta este 33,15% de las recientes elecciones. Ambas miradas se explican por lo que ya se ha dicho en otras oportunidades en el sentido que en estas elecciones se renovaban los diputados electos en el 2009, cuando el oficialismo también tuvo resultados poco satisfactorios.

Los números del domingo indican que hoy los 2/3 de la sociedad no comulgan con el oficialismo. A esto se agrega que el gobierno cosechó resultados adversos en los 5 distritos más importantes del país: Buenos Aires, Capital Federal, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Corrió igual suerte en 25 de los 29 municipios del Gran Buenos Aires. Siendo derrotado en 15 intendencias, de esa zona, que se continúan proclamando kirchneristas. En varios de esos municipios las listas locales (concejales) del FpV se impusieron a los candidatos del Frente Renovador. El corte de boletas (Massa diputado nacional, concejales y legisladores provinciales del FpV) alcanzó allí, donde está el grueso de los votos bonaerenses, el 19%.

Sergio Massa

Sergio Massa

También es destacable que el oficialismo recuperó un importante caudal de votos respecto a las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), realizadas en agosto. Entre ellas se destaca que dio vuelta las derrotas en sufridas en San Juan y La Rioja. Cabe mencionar que los jóvenes de La Cámpora pasaron de las 8 bancas que tenía en diputados a las 12 que tendrán en la futura legislatura nacional.

 Las tendencias que salieron de las urnas

Cuando se observan los resultados electorales y se proyectan en sus perspectivas hacia el 2015 aparecen, por lo menos, tres grandes espacios políticos. El oficialista, básicamente kirchnerista; el peronismo opositor al gobierno y los sectores no peronistas.

El oficialismo reunió exactamente un tercio del electorado. Este sector ha tenido -hasta la fecha- una jefatura omnipresente e indudable en la persona de Cristina. Recién después de estas últimas elecciones el Senador Miguel Ángel Pichetto, rotundo triunfador en Río Negro, ha manifestado que viene la “transición hacia un nuevo liderazgo” y reclama un mayor protagonismo del PJ. Las figuras presidenciables y más importantes del sector están concentradas en actuales gobernadores, claves a la hora de recoger votos.

Entre ellos se destacan claramente los de Buenos Aires, Daniel Scioli (32,18%) y de Entre Ríos, Sergio Uribarri (46,61%); otros gobernadores, con menores posibilidades, son el chaqueño Jorge Capitanich (59,31%); el salteño, Juan Manuel Urtubey (20,57%); el sanjuanino José Luis Gioja (55,36%) y el formoseño Gildo Insfrán (60,11%). Otros dos gobernadores, aliados del kirchnerismo, no pueden ser olvidados a la hora de mirar el futuro. Ellos son: el santiagueño Gerardo Zamora (76,44%) y el misionero Maurice Closs (43,30%).

Ante la imposibilidad de la re-reelección de Cristina, la sola enunciación de estos nombres nos habla de la dificultad para encontrar una fórmula de consenso. Por fuera de los gobernadores el único nombre imaginable, en estos momentos, para integrar ese binomio es el de Carlos Zanini.

Desde el gobierno, ahora, se promueve una “Liga de Gobernadores” adictos para tratar de darle contención a estas fuerzas y unificar sus respuestas con vistas al futuro. Para el cristinismo, dicha Liga tiene –además- el propósito de mantener su control evitando que Scioli logre hegemonizarla.

El conglomerado de sectores no peronistas reunió cerca del 40% de los votos. Pero allí conviven fuerzas que, muy difícilmente, puedan quedar bajo el paraguas de una misma fórmula presidencial. Basta enumerar sus principales referentes para dar cuenta de esta situación: El porteño Mauricio Macri, líder del PRO; el radical mendocino Julio César Cleto Cobos y el santafesino Hermes Binner, referente del centro izquierda. Es posible que Cobos-Binner o Binner-Cobos conformen una fuerza y Macri intente un acuerdo con algunas franjas del peronismo.

Sergio Urribarri

Sergio Urribarri

El peronismo opositor logró poco más del 20% de los votos, con Sergio Massa como una figura prácticamente excluyente. Los otros nombres de este sector, aunque mucho menos relevantes, que pueden aspirar a integrar una fórmula presidencial son el cordobés José Manuel de la Sota y el chubutense Mario Das Neves. Massa, desde la intendencia de Tigre, procura avanzar en acuerdos con sus pares, en lo que ya se está reconociendo como la “Liga de los Intendentes”.

Con las elecciones internas del PJ, previstas para el próximo 15 de diciembre, asistiremos a la primera batalla de esta larga lucha por la conducción del peronismo.  Más allá de estas fuerzas, electoralmente gravitantes, >M;Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), hegemonizado por el Partido Obrero (PO), logró más del 5% de los votos y colocó 3 legisladores nacionales.

Por fuera de lo dicho solo quedan pequeños grupos, que suelen tener peso en las movilizaciones callejeras, conflictos sindicales, en algunas reivindicaciones sectoriales y ámbitos culturales pero que son irrelevantes electoralmente o directamente no participan en dichos procesos.

    Ley de Medios:  falló la Corte

Lejos de antiguos gestos amistosos, durante el gobierno de Néstor Kirchner y mucho más aún del último decreto de su gobierno aprobando la fusión de Cablevisión-Multicanal, ahora un fallo de la Suprema Corte de Justicia dio un paso vital, a favor del gobierno, en su controversia con el Grupo Clarín.

En los inicios del gobierno de Néstor Kirchner, junio 2003, se aprobó la Ley arg marcha medios 2013 125.750 de “Preservación de Bienes y Patrimonios Culturales” mediante la cual se protegió a los medios de comunicación frente a los grupos extranjeros. El principal beneficiado con esta norma fue el Grupo Clarín. Con ello evitó que sus acreedores extranjeros pudieran quedarse con parte de sus bienes.

Años más tarde y tres días antes que expirara el mandato de Néstor Kirchner, el Grupo Clarín volvió a ser beneficiado. Mediante un decreto, el Poder Ejecutivo aprobó la fusión de Cablevisión con Multicanal, con lo cual ese Grupo quedaría en una posición dominante en ese sector, clave del sistema comunicacional. La Suprema Corte de Justicia, en el año 2009, dejó firme dicha fusión. Además en el mismo 2007 el Grupo Clarín, según PAGINA 12, fue el medio más beneficiado por la publicidad oficial.

Pero después del conflicto con organizaciones del campo, los caminos del gobierno y el Grupo Clarín tomaron rumbos distintos. Las diferencias se fueron ahondando y el gobierno tomó una de las decisiones más importantes de estos años. Redactó una norma para regular el Servicios de Comunicaciones Audiovisuales, más conocida como “Ley de Medios”.

La norma fue aprobada luego de un debate altamente participativo, en el Congreso y la sociedad. La ley planteaba, entre otras disposiciones, la desconcentración de los medios de comunicación, para evitar “posiciones  dominantes”. El Grupo Clarín optó por plantear todo tipo de medidas dilatorias, incluyendo el reclamo de inconstitucionalidad de 4 de sus 164 artículos. Luego de 4 años de movilizaciones populares, por un lado, y todo tipo de chicanas legales, por el otro, llegó el fallo de la Suprema Corte de Justicia, declarando la constitucionalidad de los 4 artículos cuestionados.

Ahora llegó el momento de su aplicación. Según lo dicho, en un reportaje, por el propio Presidente de la Corte, “esto no termina aquí”. De allí que sean previsibles nuevas medidas dilatorias del Grupo Clarín. Ciertamente que podrá hacerlo, pero su capacidad de maniobra es cada vez más pequeña y es bueno congratularse por este avance en el camino de la democratización de los medios de comunicación.

Dicho esto es bueno recordar que hay otros 160 artículos que no estaban cuestionados y que los avances producidos distan mucho de las posibilidades reales que ofrecía dicha ley. Tal es el caso de lo ocurrido con los medios comunitarios sin fines de lucro, que tienen derecho al 33% del espectro radioeléctrico y hasta ahora hay muchas denuncias sobre el incumplimiento de este objetivo.

En el mismo sentido es imprescindible estar atentos para que, sobre la impostergable desconcentración del Grupo Clarín, no aparezcan nuevos grupos que puedan  tener posiciones dominantes y afecten las posibilidades futuras de contar con más y mejores voces. Todo esto mucho tiene que ver con un reparto equitativo de todos los recursos que el Estado vuelca a la publicidad y la necesidad de promover un mayor federalismo y apoyo a los medios del interior, ahogados por los llamados “medios nacionales” porque se hacen en Buenos Aires.

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1 Comentário

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    7 noviembre 2013 21:47

    Por más que la intromisión mediática de los poderosos en los foros de opinión argentinos ha intentado por todos los medios de denigrar, desprestigiar, enlodar, calumniar y de vituperar la imagen de la Presidenta Cristina Fernández, no ha logrado sus objetivos tal como lo planificó. Y claro, cómo no. Porque Cristina es firme partidaria de la regulación estatal a la economía nacional, de entregar ayuda subsidiaria a los sectores más postergados de la “villas miseria”, de apoyarlos permanentemente, de optar por los “descamisados”, yendo a contrapelo con las perspectivas del gran empresariado, que trata incansablemente de seguir el modelo chileno por privatizarlo todo, absolutamente todo, inmisericordemente. Es como si no les importara que una familia chilena deba endeudarse por décadas para que sus hijos puedan estudiar en la universidad y ser profesionales. La educación argentina es totalmente gratuita y goza de gran prestigio internacional; EUDEBA (U. de Buenos Aires) se encuentra dentro del ranking de las mejores doscientas universidades del planeta.
    Ojalá que Cristina jamás ceda a estos cantos de sirena que vienen del país que albergó por 17 años a un Pinochet dentro de sus fronteras.