Nov 23 2013
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OpiniónPolítica

Ahora sí, Cristina volvió

Después de varias semanas de forzada ausencia, Cristina Fernández de Kirchner volvió a ejercer el cargo para el que tiene mandato hasta el 10 de diciembre de 2015. Un regreso televisivo de tono personal e intimista, con drásticos cambios comunicados, con neutral formalidad, por su vocero oficial. Vamos a asomarnos en el detrás de lo que se vio.

 

En lunes, en su reaparición pública la Presidenta produjo dos hechos novedosos e impactantes. Por un lado su presentación televisiva, de entrecasa, espontánea, amable, distendida, abandonando el luto estricto, sin definiciones políticas, solo referencias simbólicas: Las rosas regaladas por Hebe Bonafini, el cachorro traído por el hermano de Hugo Chávez y la obviedad del pingüino patagónico. De esa manera marcó la vuelta a la actividad presidencial.

Inmediatamente después de esa personal e intimista filmación, en la que incurrió en un par de yerros históricos, hecha por su propia hija y muy profesionalmente concebida por su equipo de prensa, vino una medida de alto impacto político. Estuvo revestida del formato neutral de una comunicación oficial. Con voz, gestos y cara adustos, el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, fue su protagonista. Ella fue complementada con otra comunicación semejante del día posterior. La presencia de la Presidenta en la Casa Rosada, el día miércoles, redondeó esta decisión que marcará los pasos de los próximos tiempos.

 

Unas semanas atrás una foto mostraba una realidad. Era la imagen de los 5 funcionarios más importantes del área económica. Allí estaban Hernán Lorenzino,  Ministro de Economía; Axel Kicillof, su viceministro; Guillermo Moreno, Secretario de Comercio; Mercedes Marcó del Pont, Presidenta del Banco Central y Ricardo Echegaray, a cargo de la AFIP. Más allá de sus forzadas sonrisas sus diferencias y contradicciones impedían una respuesta unitaria y congruente a las dificultades existentes.

Entre el lunes y el martes Lorenzino fue reemplazado por Kicillof; Mercedes Marcó del Pont por Juan Carlos Fábrega y Moreno por Augusto Costa. Además el Ministro de Agricultura, Norberto Yahuar  apabullado en las elecciones de Chubut deberá dejar su puesto en manos del Presidente de INTA, Carlos Casamiquela. Por último, Juan Manuel Abal Medina –Jefe de Gabinete- fue reemplazado por el chaqueño Jorge Capitanich.

Ahora el gabinete económico ha ganado en homogeneidad. Desde Roberto Lavagna, durante el gobierno de Eduardo Duhalde y en los primeros años de Néstor Kirchner, que no había un Ministro de Economía con el poder real que ahora ostenta Kicillof. Algo semejante se puede decir de Capitanich, como Jefe de Gabinete.

 

Cristina ha tomado una decisión estratégica, que introduce notables cambios en su “estilo” de gobierno. Ahora cuenta con un Jefe de Gabinete con posibilidades reales de ejercer ese cargo. Si esa voluntad, de Cristina, se continúa en el tiempo estaremos ante el hecho que retendrá la conducción estratégica, pero la cuestión diaria quedará en manos de Capitanich. En ese supuesto estará delegando tareas, tal como se lo piden sus médicos. De ese modo también da una clara señal acerca de quién podría ser su candidato para el 2015. Desde este punto de vista se estaría repitiendo el esquema aplicado por Luis Inácio “Lula” da Silva en Brasil cuando colocó a su sucesora, Dilma Rousseff, al frente del gabinete. Capitanich es un funcionario con poder propio, un gobernador que recogió más del 60% de los votos en la reciente elección, que debería construir dos puentes políticos: Uno hacia el PJ, del cual proviene, evitando el drenaje hacia Sergio Massa. El otro, poniéndose al frente de sus recientes pares, los actuales gobernadores, construyendo una Liga de Gobernadores en línea con el gobierno y ajena al rumbo que aspiraba darle Daniel Scioli, su competidor en la idea de la sucesión presidencial.

Además, Capitanich, quien ya fuera Jefe de Gabinete de Eduardo Duhalde, es un economista de antiguos vínculos con el nuevo Ministro de Economía. Tuvo como subordinado a Kicillof en la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación entre 1995 y 1998. Por esos mismos tiempos compartieron trabajos en una consultora privada que trabajaba para el gobierno de Gildo Insfrán en Formosa. En 1999 publicaron, en conjunto, el libro “Federalismo Fiscal y Coparticipación Federal”.  Por ello es posible suponer que las medidas económicas sean consensuadas entre ambos y demuestra que la Presidenta ha tomado nota que los magros resultados electorales tienen que ver con las dificultades económicas. arg Cristina-y-Capitanich1

Si la decisión de colocarlo a Capitanich al frente del Gabinete es una señal al conjunto del peronismo, hubo también un mensaje al poder económico. La unificación de dicha política en manos de Kicillof, e incluso desplazando el lastre mediático de Moreno, es la muestra que se trata de darle continuidad a las políticas económicas. Las que combinan la heterodoxia, en algunos aspectos, como colocar el consumo como base del crecimiento, con fuertes vínculos con el poder económico por el otro, tal como se expresa en temas como las políticas sojeras y mineras y el planteo de acordar con el capital extranjero en materia de extracción petrolera por métodos “no convencionales”.

El desplazamiento de Moreno crea las condiciones para que inflación, valor del dólar, permisos de importación, entre otros temas, se vayan acomodando a la realidad y se expresen con reglas más previsibles, superando las ficciones y discriminaciones arbitrarias sostenidas por el renunciante Secretario de Comercio. Fue bueno el comentario de las nuevas autoridades en el sentido que se pondrán trabas al financiamiento, con dólar barato, de importaciones suntuarias, como hoy acontece –de un modo incomprensible- con el ingreso de coches de alta gama.

 

Sobre los funcionarios salientes, sus nuevos destinos parecen orientarse entre volver a sus respectivos domicilios o seguir caminos diplomáticos. Entre ellos se destaca el caso el ex Ministro de Economía, Lorenzino, quien tendrá a su cargo una unidad especial encargada de renegociar lo que se llama deuda externa, para que nuestro país pueda acceder a créditos internacionales. Este es un dato interesante por cuanto el nuevo Jefe de Gabinete ha anunciado la posibilidad de acudir al financiamiento externo para cubrir el déficit de dólares y mantener el nivel de consumo, que es el gran objetivo del gobierno para los próximos dos años. Es sabido, en este sentido, que Lorenzino es un ferviente defensor de la idea de acudir a este tipo de financiamiento. Ello hasta ahora le fue negado por la propia Presidenta. Paradójicamente ahora, que deja de ser Ministro, se le encarga dicha tarea.

 

Desde el punto de vista estrictamente político los cambios mantienen un cierto equilibrio que habrá que ver cómo se acomoda en los próximos días.

El PJ, con la llegada Capitanich, ha ganado espacios internos, cedidos por “independientes cristinistas” como lo eran Abal Medina, Moreno o Márcó del Pont. Pero ese avance que no incluye a los barones del conurbano bonaerense significó –simultáneamente- el retroceso de Scioli, un claro pejotista. Éste, una vez más, ha sido relegado y tendrá que seguir remando en su candidatura presidencial ahora con una fuerte dependencia financiera del propio Capitanich, un competidor directo en el mismo objetivo.

Otros que han avanzado notoriamente son los integrantes de La Cámpora. Sometidos a un cierto ostracismo, en los despachos oficiales, durante estas semanas de ausencia de Cristina han vuelto con renovados bríos y varios funcionarios. Durante este tiempo Máximo Kirchner, su referente mayor, estuvo más preocupado por otras cuestiones. Primero la salud de su madre. Después por contribuir al diseño del futuro que ahora aflora. No solo Kicillof y su Secretario de Comercio son allegados a esta corriente. Un amigo personal de Máximo, Juan Ignacio Forlón con sus 37 años estará al frente del Banco Nación y la promoción de Casamiquela al Ministerio de Agricultura deja al INTA en manos en manos camporistas. Carlos Zanini, continúa en la mesa chica, muy chica, de las decisiones presidenciales. Habrá que ver si Capitanich o Kicillof son aceptados en ese lugar de un modo sistemático o solo estarán presentes por cuestiones de su jurisdicción. De todas maneras el poder cotidiano de Zanini se verá reducido por la presencia de Capitanich que revoloteará por encima de todo el gabinete.

Por último cabe señalar que los cambios no han terminado. El Ministro de Salud, Luis Manzur es diputado electo, aún no ha sido reemplazado y debería asumir en los próximos días. Sigue en penumbras el futuro de Julio De Vido, figura clave en los grandes negocios estatales vinculados particularmente a la cuestión energética y las obras públicas. Sus tareas, en estos sectores, vienen desde aquellos tiempos santacruceños cuando -con Néstor Kirchner- comenzaban a construir este presente.

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