Dic 13 2013
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CulturaLibro de la semana

MEDIOS, PODER Y CONTRAPODER

Editorial Biblos de Buenos Aires acaba de publicar el libro Medios, poder y contrapoder: de la concentración monopólica a la democratización de la información, cuya autoría es de los reputados especialistas Dênis de Moraes, Ignacio Ramonet y Pascual Serrano.

Su lectura es imprescindible para comprender el fenómeno de la máquina comunicacional planetaria que aplica, como bien previera el escritor británico Aldous Huxley en 1927, “todos los recursos de la ciencia para que la imbecilidad florezca”.

Este interesante trabajo bibliográfico, iniciativa del especialista en comunicación y cultura, investigador social y docente universitario de origen brasileño, Dênis de Moraes, hace un detallado análisis sobre el poder del sistema mediático en el mundo, el cual ha terminado por convertirse en un rentable negocio proveyendo un derecho humano como es el de la comunicación.

El impacto de los medios de comunicación concentrados en muy pocas manos; la explosión del periodismo en la era digital; democracia y libertad de prensa; las agencias alternativas y la realidad comunicacional en América Latina son algunos de los temas tratados en profundidad en este libro.

FORMAS Y EFECTOS DE LA COLONIZACIÓN DEL IMAGINARIO SOCIAL

En la primera parte de esta obra se examinan formas y efectos de la colonización del imaginario social por parte de los medios corporativos, a menudo con la divulgación masiva de “verdades” convenientes y rentables. Se analiza la configuración actual del sistema mediático, bajo la fuerte concentración monopólica en torno a megagrupos y dinastías familiares; las estrategias de comercialización de los bienes simbólicos; la subordinación de informaciones de interés general a ambiciones lucrativas; la retórica poco convincente de la corporaciones mediáticas a favor de la “libertad de expresión”, que oculta el deseo asumido pero no declarado de hacer prevalecer la libertad de empresa sobre las aspiraciones colectivas; la pérdida de credibilidad de la prensa y las implicaciones para la democracia.

La relación de esas problemáticas con las cuestiones focalizadas en la segunda parte del libro puede traducirse en la magistral síntesis de Edward Said: “Somos bombardeados por representaciones prefabricadas y reificadas del mundo que usurpan la conciencia y previenen la crítica democrática, y es al derrumbe y al desmantelamiento de esos objetos alienantes que, como dijo correctamente Charles Wright Mills, el trabajo del humanista intelectual debe ser dedicado”.

De ahí la exigencia de una intervención consciente del pensamiento crítico en la batalla de las ideas, cuestionando los discursos hegemónicos de los medios, diciendo verdades al poder y discutiendo alternativas para modificar consensos y consentimientos sociales en los cuales se fundamenta el ejercicio de la hegemonía.

Dênis de Moraes, Ignacio Ramonet y Pascual Serrano reafirman las convicciones en otro periodismo plenamente posible, ético, plural e irreductible a la resignación y a la cooptación. Un periodismo que haga revivir la inquietud, la energía y la imaginación, y que sea capaz de motivar a tantos a elegirlo no solamente como profesión sino también como destino histórico para espíritus indomables.

Vehículo alienante del capitalismo

Una de las conclusiones a que llega De Moraes en uno de los acápites de este trabajo bibliográfico es que “en el proceso de reproducción ampliada del capitalismo, el sistema mediático desempeña un doble rol estratégico. El primero se refiere a su condición peculiar de agente discursivo de la globalización y del neoliberalismo. No solamente legitima el ideario global, sino que también lo transforma en el discurso social hegemónico, propagando valores y modos de vida que transfieren al mercado la regulación de las demandas colectivas.

La doxa neoliberal procura neutralizar el pensamiento crítico, reducir el espacio para ideas alternativas y contestatarias, aunque éstas continúen manifestándose, resistiendo y reinventándose. Se trata, entonces, de una función ideológica, que consiste en “realizar la lógica del poder haciendo que las divisiones y las diferencias aparezcan como simple diversidad de las condiciones de vida de cada uno”, lo que significa “escamotear el conflicto, disimular la dominación y ocultar la presencia de lo particular, en tanto particular, dándole la apariencia de lo universal”.

El segundo rol ejercido por los conglomerados de medios es el de agentes económicos. Todos figuran entre las trescientas mayores empresas no financieras del mundo31 y dominan las ramas de información y entretenimiento, con participaciones cruzadas en negocios de telecomunicaciones, informática y audiovisual, sin contar la enorme rentabilidad que obtienen con las transmisiones espectacularizadas de eventos culturales, deportivos, periodísticos, etcétera”.

“El sistema corporativo explota, con flexibilidad operacional y destreza tecnoproductiva, una gama de emprendimientos y servicios tornados convergentes y sinérgicos por la digitalización. La ejecución de tal objetivo implica la reorganización de las relaciones entre los grupos globales y públicos regionales, nacionales y locales, por intermedio de acciones de marketing que favorecen una oferta más heterogénea de productos, en consonancia con dinámicas estratificadas y desterritorializadas de consumo.

La exacerbada competitividad obliga a los gigantes empresariales a promover hibridaciones con trazos característicos de países y regiones, con el propósito de ajustarse a demandas de clientelas específicas. Pero es preciso insistir en que esas eventuales mezclas con peculiaridades locales, regionales y nacionales, cuando se incorporan a productos y programaciones, se hacen a partir de criterios exclusivos de los grupos mediáticos, generalmente basados en investigaciones cualitativas de mercado”.

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