Feb 2 2015
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Pol铆tica

Cuba y EE UU: se levanta el tel贸n

El proceso de negociaciones puesto en marcha entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos para restablecer las relaciones diplom谩ticas y consulares, y para abrir puentes de colaboraci贸n en asuntos de inter茅s mutuo, ha estado en la mirada de medio mundo a lo largo del 煤ltimo mes.

Luego del primer paso, dado por los presidentes Ra煤l Castro y Barack Obama de anunciar la voluntad de normalizar los nexos entre La Habana y Washington 鈥攔efrendado con un impactante intercambio de prisioneros 鈥 se han dado dos nuevos pasos hacia ese futuro posible de buena vecindad. O al menos de vecindad civilizada y hasta cooperativa.

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El anuncio hecho por el presidente norteamericano de las primeras medidas efectivas, seguido por el di谩logo sostenido en la capital de la isla por representantes de ambos gobiernos durante la tercera semana de enero, inicia el recorrido de un sendero que, parte y parte, han insistido en calificar de largo y complejo, luego de m谩s de medio siglo de lejan铆a, tensi贸n e identificaci贸n del otro como el enemigo.

No puede ser menos que alentador ver sentadas a una mesa a las delegaciones de 芦el imperio禄 y de la 芦isla comunista禄, discutiendo sus puntos de vista, mostr谩ndose inflexibles en temas considerados de principios por sus respectivas pol铆ticas, revelando que existen diferencias conceptuales profundas, pero, sobre todo, dialogando civilizada, constructivamente, seg煤n las palabras de unos y otros.

Y no puede ser menos que desolador pensar que han tenido que pasar esos cincuenta a帽os y muchas, muchas cosas en el mundo y en la vida de los cubanos, para que algo as铆 resultara al fin posible鈥

Tres generaciones de cubanos hemos vivido bajo la presi贸n de ese profundo y dram谩tico diferendo pol铆tico entre Cuba y Estados Unidos. Un diferendo que ha tenido manifestaciones a trav茅s del todav铆a existente embargo decretado en 1962, de diversas agresiones verbales y f铆sicas y planes desestabilizadores del sistema cubano, de enfrentamientos en foros internacionales y de la marginaci贸n de Cuba de algunos de ellos, como la Cumbre de las Am茅ricas, del cual hab铆a sido excluido por presi贸n expresa de Washington.

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Y, de pronto, gracias al entendimiento del presidente Obama de que esa pol铆tica de medio siglo hab铆a fracasado y a la voluntad varias veces expresada por el general Ra煤l Castro de que su gobierno estaba dispuesto a hablar con su hom贸logo norteamericano de todos, absolutamente todos los temas posibles, incluido el siempre pol茅mico asunto de los derechos humanos, ha derribado una parte del muro de la incomunicaci贸n y ha bajado la tensi贸n que se hab铆a entronizado en el Estrecho de la Florida.

Aun cuando haya sectores y personas que con sus razones 鈥攐 sinrazones- consideren pr谩cticamente una traici贸n la nueva actitud de ambos ejecutivos, lo cierto es que la nueva situaci贸n pol铆tica, que anuncia una nueva coyuntura econ贸mica, ha comenzado a generar cambios en Cuba, que ir谩n creciendo, y cuya materializaci贸n hubiera resultado impensable en el anterior clima de hostilidad.

Para empezar, dentro de Cuba hemos visto un cambio en la ret贸rica y en las reacciones verbales. Escuchar a funcionarios cubanos hablar ecu谩nimemente de las diferencias y coincidencias con sus colegas norteamericanos es algo a lo que no est谩bamos acostumbrados.

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Y menos aun a que cuando se mencionaran esas diferencias no se hiciera un discurso pol铆tico defensivo, acusatorio del otro, por sensibles que sean los problemas abordados, como ocurre con las pol铆ticas migratorias (la Ley de Ajuste Cubano, o la disposici贸n que concede asilo a los profesionales m茅dicos cubanos que est茅n dispuestos a abandonar sus misiones en el exterior) o con las concepciones sobre democracia y derechos humanos que sostienen cada uno de los convocado.

Un respeto y, sobre todo, una ecuanimidad que solo ahora descubrimos como posible en una relaci贸n hist贸rica que siempre se caracteriz贸 por la hostilidad y la respuesta r谩pida y combativa.

Escuchar que la isla devideo-barack-obama-le-da-la-mano-a-raul-castro-en-el-funeral-de-nelson-mandelal Caribe recibir谩 hombres de negocios y compa帽铆as norteamericanas dedicados al trabajo de las telecomunicaciones resulta para los cubanos como o铆r hablar de lo imposible.

En un pa铆s donde por limitaciones pr谩cticas se ha hecho un uso pol铆tico de las nuevas tecnolog铆as de la comunicaci贸n y la informaci贸n, con un pol茅mico y limitado acceso a Internet, el hecho de abrir las puertas y recibir 鈥攜a veremos con qu茅 resultados 鈥攁 empresas que pueden modernizar en un plazo breve un sistema tan cerrado, parece un argumento de ciencia ficci贸n.

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Pero es que si Cuba decide aceptar el reto de la nueva coyuntura su primera acci贸n pr谩ctica no puede estar en otro territorio que en el de la modernizaci贸n de su obsoleta infraestructura, aquejada de grandes problemas no solo en las telecomunicaciones, sino tambi茅n en el transporte, los viales, la construcci贸n de viviendas, las instalaciones aeroportuarias鈥 muchos de los territorios sobre los cuales incidir谩 directamente la anunciada y presumible llegada de centenares de miles, quiz谩s millones de visitantes norteamericanos que ahora podr谩n viajar a Cuba en virtud de la ampliaci贸n de las licencias requeridas para tal desplazamiento.

Varias veces me han preguntado si a mi entender Cuba est谩 preparada para recibir un aumento significativo del n煤mero de visitantes 鈥攓ue el pasado a帽o lleg贸 al fin a los tres millones, pero que se podr铆a elevar a cuatro, cinco, en un plazo breve si se cumplen las predicciones y los norteamericanos 芦invaden禄 la isla鈥 Y mi respuesta 鈥攄e simple observador 鈥 es que no, no est谩 preparada.

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Baste como bot贸n de muestra el hecho de que hoy mismo en la ciudad de La Habana las capacidades hoteleras est谩n en su m谩ximo de ocupaci贸n. O sirva de ejemplo gr谩fico ver el estado de abastecimiento, la calidad y la variedad de los productos que se venden en los mercados recaudadores de divisas. 驴D贸nde se alojar谩n, qu茅 comer谩n y beber谩n esos visitantes? 驴En cu谩nto tiempo y con qu茅 capital puede el pa铆s prepararse para un repentino crecimiento del n煤mero de turistas que deseen llegar a sus ciudades y playas?

Con la distensi贸n ha sonado pues la alarma para el sistema econ贸mico cubano. Para obtener los beneficios posibles de la nueva relaci贸n social y comercial que se anuncia como posible se impone crear estructuras m谩s 谩giles y mecanismos econ贸micos m谩s eficientes, algo que se ha convertido en el mayor problema de un pa铆s y un sistema para el cual, en palabras de su presidente, la econom铆a (la eficiencia de la econom铆a) sigue siendo su gran asignatura pendiente.

Los primeros pasos, que parec铆an ser los m谩s dif铆ciles, han resultado ser, de momento, los m谩s f谩ciles, pues depend铆an de una voluntad pol铆tica. Los que deben darse en el futuro se presentan mucho m谩s complejos y, sin duda, plet贸ricos de riesgos y retos. Porque para concretarlos no bastan los cambios en la ret贸rica y la mentalidad, sino en muchas estructuras sociales y econ贸micas. En fin, que apenas se ha levantado el tel贸n. Ahora es que comienza la obra.

*Escritor y periodista cubano, galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2012. Sus novelas han sido traducidas a m谩s de 15 idiomas, y su obra El hombre que amaba a los perros, tiene como personajes centrales a Le贸n Trotski y a su asesino, el militante estalinista catal谩n Ram贸n Mercader. Su m谩s reciente novela es Herejes.

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