Feb 8 2017
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Política

Macri y Temer en la dura búsqueda de socios para la apertura comercial

 

El presidente argentino Mauricio Macri fue el primer mandatario que recibió el golpista brasileño Michel Temer en nueve meses.  Ambos acordaron avanzar en acuerdos comerciales.“Tenemos que ser aliados en todos los sentidos”, aseguró Macri, quien luego se reunió con autoridades del Parlamento y con la presidenta del Supremo Tribunal Federal, a quien le pidió la lista de todos los involucrados en la principal causa de corrupción de Brasil, el Lava Jato.

“Para nosotros es importante saber cuánto antes quienes son en la Argentina los que están involucrados en el Lava Jato”, aseguró Macri, con la clara intención de apuntarle al kirchnerismo. Pero su problema es que el nombre de uno de los corruptos ya lo tiene: es su jefe de Inteligencia, Gustavo Arribas.

Macri es quizá el único aliado regional de Temer, jaqueado por el escándalo de corrupción de la constructora Odebrecht. Tras el encuentro, los presidentes dieron una conferencia de prensa en la que no respondieron preguntas y solo anunciaron que avanzarán en eliminar barreras internas del Mercosur y buscarán tratados de libre comercio con otros países y bloques regionales, como el siempre postergado con la Unión Europea.

“Avanzamos no sólo en lo que se habla reiteradamente del acuerdo Mercosur-Unión Europea, sino también en una integración cada vez mayor en Latinoamérica, América del Sur, México en particular, para hacer una relación más próxima entre el Mercosur y la Alianza para el Pacífico”, dijo Temer. “En el momento en que cobran fuerzas las tendencias de desunión y proteccionismo, Brasil y Argentina responden con más diálogo y comercio y con una única voz”, agregó.

Macri estimó que hay que seguir avanzando hacia la Alianza del Pacífico y pronosticó que México se volverá hacia el sur. “Hoy tenemos que dar señales claras al mundo de que el Mercosur cobra nuevo ímpetu”.

Lo demás fue de fórmula: se mostraron de acuerdo en fortalecer la lucha conjunta contra el narcotráfico y el crimen organizado, firmaron acuerdos de defensa civil para ayudar a las poblaciones fronterizas en emergencia, y otros convenios que buscan “intensificar las inversiones y las oportunidades de negocios”.  “Espero que, por fin, entendamos que somos socios y tenemos mucho por compartir, intercambiar y la rivalidad la dejemos para el deporte, especialmente para el fútbol”, bromeó Macri.

No hablaron sobre la violencia real, en las cárceles de Brasil o los feminicidios en Argentina. Los jefes de Estado firmaron una carta dirigida al titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el colombiano Luis Moreno, en la que le solicitan asistencia para establecer normas técnicas sanitarias y fitosanitarias que, por ejemplo, le permitan a  Argentina exportar la producción de frutas a Brasil.

Desconcierto, relación disfuncional

El analista Martín Granovsky señala que la actual relación entre la Argentina y Brasil es disfuncional, al igual que la de ellos con el resto de Sudamérica, la de Sudamérica con América Latina y la de todos con Donald Trump y el resto del mundo.  Brasil y la Argentina están obsesionados con firmar el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y una Unión Europea que está en crisis: sus inversiones fuera de Europa están frenadas y sus gobiernos neoliberales compiten por hacer el ajuste fiscal más austero.

Sobre Trump no parece haber otra política común entre Brasil y la Argentina que el desconcierto. Plantear hoy una relación más intensa con la Alianza del Pacífico suena abstracto. Nadie los confundiría con populistas, izquierdistas o progres. En cambio no hay medidas concretas del Mercosur para intensificar el comercio entre los países del bloque, para suavizar la relación con Venezuela y para mejorar la integración con el resto de Sudamérica. Así no crecerá la capacidad de negociación conjunta con el resto del mundo, señala Granovsky.

Es paradójico: la Operación fue montada para justificar el golpe contra Dilma Rousseff y la eventual criminalización de Lula, en medio de una ola de difamación, y la dinámica de las investigaciones está dejando al desnudo los nombres de quienes siempre se dedicaron a los grandes negocios con el Estado en Brasil y la Argentina, que hoy detentan el poder. Aliados en todos los sentidos, sentencia el analista.

De terror para la industria

Macri y Temer quedaron descolocados con la decisión estadolunidense de bajarse del Tratado Transpacífico. Ahora apuestan a un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, que pondría en riesgo la producción fabril. El comercio bilateral vive su peor momento. A esto se suma la fallida intención de incorporar el Mercosur al Tratado Transpacífico, interrumpido con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

En su reemplazo, la apuesta de ambos mandatarios parecería ser negociar con la Eurozona, pero existen varias asimetrías entre ambos países y respecto de ese bloque que haría imposible un acuerdo que no conlleve un importante sacrificio de la industria nacional.

Los analistas argentinos destacan que los dos años y medio de fuerte recesión brasileña, sin perspectivas de recuperación, suma también interrogantes respecto del riesgo de que Argentina sea arrastrada a una crisis aún más pronunciada. 

El intercambio de bienes alcanzó los 22.506 millones de dólares el año pasado, el nivel más bajo de los últimos diez años, según datos del Ministerio de Industria y Comercio Exterior de Brasil. Por su parte, la participación de Brasil en el comercio exterior argentino fue en 2016 del 20%,  la más baja desde la creación del Mercosur hace 25 años, de acuerdo con un relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC). En materia de inversiones, Brasil ocupa el cuarto puesto, con el 6,5 por ciento y 6715 millones de dólares, detrás de Estados Unidos, España y Holanda.

El economista en jefe de la Unión Industrial Argentina, Diego Coatz, dijo a Página 12 que ante ese escenario “Argentina debe evitar ser arrastrada por la capacidad ociosa de la industria brasileña”. “Cualquier acuerdo coyuntural no debe obstaculizar la visión de largo plazo”.

“Una negociación entre Mercosur y Unión Europea es problemática y va a generar un mayor costo y sacrificio para nuestras economías”, detalló la ex subsecretaria de Comercio Exterior, Paula Español. “Hay dos problemas graves: cómo insertarse y qué ofrecerle a una economía tan proteccionista como la europea; y a qué costo”, agregó. Alejandro Fiorito, economista y docente universitario, remarcó que “Argentina no tiene nada que ofrecer a la UE que estén dispuestos a comprar”. “Son acuerdos de posicionamiento político, como en los noventa. Se busca hacer buena letra a la espera de que haya un derrame geopolítico”, agregó Fiorito.

Los acuerdos firmados:

-Memorándum de entendimiento sobre cooperación en diplomacia pública y digital. Tiene como objetivo promover el entendimiento mutuo de la estructura, del funcionamiento y de la experiencia de la diplomacia pública entre las cancillerías de los dos países, con énfasis en la utilización de herramientas de medios sociales para la comunicación de las directrices y realizaciones de las respectivas políticas exteriores.

-Ajuste complementario al acuerdo entre Brasil y Argentina sobre localidades fronterizas vinculadas, para la prestación de servicios de asistencia de emergencia y cooperación en defensa civil. Busca la creación de cobertura legal para los profesionales que cruzan la frontera para actuar en servicios de emergencia (ambulancias, camiones de bomberos).

-Memorándum de entendimientos sobre cooperación consular y políticas para comunidades emigradas. Busca el establecimiento de un grupo de trabajo consular binacional para el intercambio de experiencias e informaciones sobre las respectivas redes consulares y diásporas; examen de convergencias y posibilidades de actuación consular conjunta; y conformación e implementación de proyectos piloto inclusive en terceros países.

-Acuerdo marco de cooperación entre la Agencia Brasileña de Promoción de las Exportaciones e Inversiones y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Exterior. Contempla el intercambio de publicaciones e informaciones sobre los respectivos mercados, el estímulo a la realización de misiones comerciales entre los dos países, la asistencia mutua a la participación en ferias internacionales, y la promoción de contactos entre empresarios para promover la colaboración comercial e industrial y la formación de sociedades mixtas para actuar en terceros países.

-Carta de intención para la convergencia regulatoria, enviada al presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, pidiendo la realización de estudios de viabilidad para la creación de una agencia para la convergencia regulatoria entre ambos países.

*Investigador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE). Con información de agencias, Brasil de Fato y Página 12

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