Feb 21 2017
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CulturaPol铆tica

Trump y la disputa por el relato

Como candidato, Donald Trump derrot贸 por nocaut a los grandes medios de comunicaci贸n estadunidenses. Ahora se propone hacer lo mismo como presidente de Estados Unidos. En el centro del pleito se encuentra la definici贸n de qui茅n elabora la narrativa sobre el nuevo gobierno: si el magnate o la prensa.

Los ataques de Trump contra los medios han sido duros, a la cabeza y continuos. Sea a trav茅s de tuits o en conferencias con periodistas, el mandatario no da tregua. Un d铆a dice que los medios se han convertido en gran parte del problema, parte del sistema corrupto, y otro afirma que el p煤blico ya no les cree. La prensa est谩 fuera de control, el nivel de deshonestidad est谩 fuera de control.

El presidente dispara indistintamente contra los medios electr贸nicos y los escritos. 鈥淟os medios con noticias falsas (los perdedores The New York Times, NBC, ABC, CBS, CNN) no son mi enemigo, son el enemigo del pueblo estadounidense鈥, escribi贸 en un tuit. Ufano, asegura que muchos de los medios en Washington, junto con los de Nueva York y Los 脕ngeles en especial, no hablan para la gente, lo hacen para intereses especiales. La gente ya no les cree. Quiz谩s yo tenga algo que ver en ello. No lo s茅. Pero ya no les creen.

Al menos en este punto, Trump es consistente en sus convicciones. En 1981, acusaba: La prensa es mentirosa, est谩 ah铆 para manipular a la gente y a eso se dedica.

Stephen K. Bannon, el hombre m谩s influyente en el equipo presidencial, confirm贸 esta doctrina en una entrevista a The New York Times: Los medios de comunicaci贸n deber铆an estar avergonzados, sentirse humillados y mantener la boca cerrada. Deber铆an empezar a escuchar. Quiero que tome esta cita textual: los medios de comunicaci贸n son el partido de la oposici贸n. Ellos no entienden este pa铆s. Todav铆a no entienden por qu茅 Donald Trump es el presidente de Estados Unidos (https://goo.gl/mu4F2D).

Los golpes del presidente y su asesor contra los medios de comunicaci贸n llueven sobre mojado. Una encuesta de Gallup, difundida el 14 de septiembre de 2016, encontr贸 que s贸lo 32 por ciento de los estadunidenses tienen mucha confianza en los medios de comunicaci贸n para reportar la noticia de manera completa, precisa y justa. Se trata del nivel m谩s bajo en la historia de estos sondeos. Una ca铆da de ocho puntos porcentuales con respecto al a帽o pasado (https://goo.gl/e3ywhU).

Esta desconfianza hacia la prensa es a煤n mayor entre las personas de 18 a 49 a帽os de edad. S贸lo 26 por ciento se f铆an de la verosimilitud de lo que los medios informan.

La cobertura que muchos de estos medios han hecho sobre los gobiernos progresistas en Am茅rica Latina muestra que no faltan razones para esta incredulidad. No pocos peri贸dicos y cadenas televisivas se han comportado all铆 鈥搕al como advierte Steve Bannon鈥 como partidos de oposici贸n alternos, y no han comprendido lo que sucede en la regi贸n. Su aparente objetividad est谩 condicionada por su proclividad a favorecer la visi贸n de los grupos empresariales afectados por las reformas y por los intereses estadunidenses en el 谩rea.

Claramente, existe una diferencia sustantiva en c贸mo la gente ve a los medios y c贸mo se ven ellos a s铆 mismos. Mientras 茅stos se asumen como un cuarto poder real, como un mensajero entre los que piensa y sienta la ciudadan铆a y el poder, los hombres y mujeres de a pie los consideran cada vez m谩s como parte del establishment. Para muchos ciudadanos, no hay diferencias sustanciales entre los medios y la clase pol铆tica.

Trump y su equipo se han apoyado en esta diferencia de percepci贸n para imponer la narrativa sobre su gobierno. No importa si lo que el mandatario dice es falso o verdadero. Le valen gorro los valores cl谩sicos del periodismo. Lo que le importa es que su relato sobre lo que 茅l es y hace se imponga sin cortapisas. Y a sus seguidores les tiene sin cuidado si lo que dice es cierto o es mentira. Lo que quieren son palabras que les permitan reafirmar sus convicciones previas.

Durante su campa帽a electoral, el magnate se present贸 como un no pol铆tico e hizo de la comunicaci贸n directa, sin agentes medi谩ticos (pero contra ellos), el centro de su estrategia con los votantes. Ten铆a una reputaci贸n previa como empresario de 茅xito forjada en las p谩ginas de tabloides y de shows de entretenimiento. Con una organizaci贸n territorial eficaz, el uso de redes sociales y el dominio de las reglas del juego del mundo del espect谩culo le dio la vuelta a la industria de la informaci贸n y el entretenimiento. Hoy parece tenerla contra las cuerdas.

A pesar de que nunca lo tomaron con seriedad, los medios de comunicaci贸n fueron claves en el triunfo electoral de Trump. No porque hablaran bien de 茅l, sino por la enorme cobertura gratuita que le brindaron. Lo hicieron por una raz贸n muy sencilla: porque era negocio. Durante la campa帽a, CNN gan贸 100 millones de d贸lares extras por informar y opinar ampliamente sobre Trump.

Seg煤n un informe de MediaQuant, en las elecciones primarias del Partido Republicano Trump cont贸 con mil 898 millones de d贸lares en publicidad no pagada en distintas plataformas.

Sobre advertencia no hay enga帽o. Aunque el influyente Steve Bannon realmente no es leninista, se present贸 en una entrevista con el historiador Ronald Radosh como un seguidor del revolucionario sovi茅tico. 鈥淟enin 鈥搇e dijo鈥 quer铆a destruir el Estado, y ese es tambi茅n mi objetivo. Quiero que todo se venga abajo, destruir todo el sistema actual.鈥 Obviamente, la prensa es parte de ese sistema.

A tuitazos, el beligerante Donald Trump avanza en la destrucci贸n del viejo orden. Los grandes medios de comunicaci贸n tradicionales est谩n en su mira. Ellos han reaccionado disparando ya sus m谩s potentes descargas. Sin embargo, apenas parecen haberle hecho da帽o. Por lo pronto, el pleito sigue.

*La Jornada

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