Mar 11 2017
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Política

 

El gobierno ha sorteado, bastante bien, una semana muy conflictiva. Huelga docente, movilización de la principal central obrera, la CGT, reclamo de mujeres y parate del fútbol anunciaban días complicados. Problemas del peronismo y del sindicalismo trajeron un respiro al gobierno. Si el gobierno no entiende lo que pasó y no escucha el reclamo de los que –de una u otra manera- manifestaron su disconformidad puede ser una victoria pírrica.

Se hizo la movilización de la CGT, fue multitudinaria. Sin dudas la más importante desde que asumió Mauricio Macri. Los organizadores, avergonzados por su final, ni siquiera se atreven a dar cifras. Desde otros cenáculos se habla que participaron entre 300 mil y medio millón de personas, cifra incalculable, por la dispersión de asistentes en múltiples calles, avenidas y accesos.

¿Qué pasó?

Usualmente son los camioneros los encargados de vigilar que nadie se cuele, ya no en el palco, sino en los derredores del mismo. Así aseguran que los dirigentes sindicales no sean “molestados”. Esta es una práctica que ser viene repitiendo desde los tiempos de Carlos Menem. En las últimas semanas el clima sindical se fue enrareciendo. Pablo Moyano, el hijo de Hugo y actual mandamás de camioneros, no está conforme con la actual conducción de la CGT.

Eso debilitó a Juan Carlos Smith, el moyanista del triunvirato cegetista. Pablo lo acusa de favorecer, en la constitución de las CGT Regionales, a la gente de Francisco “Barba” Gutiérrez, ex Intendente de Quilmes, kirchnerista y de la Unión Obrera Metalúrgica. Eso hizo que Pablo tome distancia y no asuma la dirección de la custodia del palco. Ésta  quedó en manos de otros gremios, coordinados por UDA (un pequeño gremio docente) y los  panaderos, ambos sin experiencia en el tema. Conclusión: Militantes y grupos sindicales descontentos, militantes de Berazategui donde hay un intendente kirchnerista, pequeños grupos de izquierda y otros kirchneristas enojados, rodearon el palco y pusieron en aprietos a los dirigentes instalados en el mismo, los hicieron “escapar” a como dé lugar, ocuparon el palco y se quedaron con el atril de la CGT.

La movilización y esta culminación ponen al gobierno ante dos grandes desafíos. No envalentonarse con los incidentes del final y dar respuesta a algunas de las tantas legítimas demandas. Ambas cuestiones aparecen, para el gobierno, muy difíciles de ejecutar. La primera por la conveniencia de usar ese traspié –de la CGT y el peronismo- para su campaña electoral. La segunda porque su programa y objetivos requieren que continué en esta aventura económico-social aunque ello le siga quitando credibilidad y ponga en peligro su futuro.

El conflicto docente sigue su curso y todavía le faltan muchos capítulo para su final. Por un tiempo seguirá -en diversas provincias- dado que el gobierno se niega a convocar la paritaria nacional, contemplada legalmente. ¿Porqué?. Porque esa paritaria establecería un tope salarial, en varios casos, por encima de los que las provincias están negociando y pueden pagar. La Nación debería, como lo viene haciendo, ir en ayuda de las provincias para cubrir esas diferencias. En un año donde quieren reducir el déficit fiscal, no están dispuestos a poner esa plata. Eso es todo, así de grave y simple.

En materia de fútbol, la pelota volvió a rodar. Pero no todo es paz y tranquilidad. Más allá de las peleas de los dirigentes, en junio se baja la cortina de “Fútbol para Todos – FpT”. A partir de allí habrá que pagarlo. Se habla que costaría entre 15 y 20 dólares mensuales (entre 225 y 300 pesos). “Pan” hay cada vez menos y el “circo” se pone caro…

El 3 a 2 entre el gobierno y la CGT

Hacia el mediodía del miércoles pasado el gobierno aparecía apichonado por la gigantesca movilización que se iba desparramando por todo el centro porteño. La CGT se aprestaba a una gran victoria y la posibilidad de tener en sus manos una carta fuerte -declarar o no el paro- para acordar con el gobierno y arrancarle algunas concesiones. En la movilización entre las múltiples demandas no salariales hubo muchos reclamos sindicales para acotar las importaciones que están destruyendo nuestra producción fabril.

Cuatro horas más tarde el panorama se había invertido. En el gobierno los funcionarios habían recuperado la sonrisa y los dirigentes de la CGT habían logrado escapar de sus hostigadores, pero en el camino había perdido mucho más que su histórico atril. Esas perspectivas y estos resultados permiten pensar que el gobierno le ganó a la CGT.

Los 3 aspectos que reflejan el triunfo del gobierno se pueden sintetizar en estas cuestiones: 1) Cambió el eje ante la sociedad, en lugar de debatirse sobre las multitudes que le pedían cambios, se pasó a hablar de los incidentes amortiguando sus propias debilidades; 2) Pudo reflotar el tema de los “peligros” que entraña el peronismo y su afición a resolver violentamente sus conflictos internos y 3) Ratificó a Cristina como su enemiga pública.

Las 2 cuestiones que la CGT puede reivindicar son: 1) El carácter multitudinario de la movilización, que ninguna organización está en condiciones de convocar y 2) Que, aunque esté marcada, tiene una carta en sus manos, la posibilidad de un paro masivo, que tampoco hay otra fuerza que lo pueda hacer.

Con estos resultados a la vista se está negociando, al interior de la CGT y de ésta con el gobierno. La CGT, si quiere mantener una parte sustancial de esa amplitud, tendrá que convocar al paro. Espera convencer a la UTA para darle la masividad esperada. No hay concesiones gubernamentales que, bajo estas condiciones puedan levantar esa medida. A lo sumo puede conceder discusiones en torno a la fecha y características del mismo.

Del 2 a 1 entre cristinismo y CGT

Cristina, pocas horas antes de la movilización, estuvo saliendo de los tribunales de Comodoro Py y con otro procesamiento (el tercero) en puerta. Ya fue procesada por el Juez Julián Ercolini, por asociación ilícita por las obras públicas otorgadas a la firma Austral de Lázaro Báez; el Juez Claudio Bonadío la procesó por la cuestión del dólar futuro y en estos días, es muy probable, que el mismo Bonadío la procese en la causa vinculada a sus hoteles. Cristina había tenido la lucidez de solicitar a sus seguidores que no vayan a la puerta de Tribunales, les pidió que concurran a la marcha junto a los trabajadores.

La CGT hizo circular su idea que eso ese apoyo era un “salvavidas de plomo”.  En el conteo final el cristinismo puede reivindicar: 1) Su capacidad de embarrarles la cancha, encabezando legítimos reclamos populares, si no son escuchados, lo que ya quedó demostrado. 2) Que sabe revertir sus dificultades legales y usarlas a su favor y con su capacidad agitativa y las duras definiciones de sus principales figuras, marcarle la agenda a la CGT, haciendo difícil que no convoque al paro, si quiere mantener algo de su representatividad.

La mayor reivindicación que le queda a la CGT en su confrontación con el cristinismo es su capacidad de hacer convocatorias que son masivas e influyen a fuerzas que no son peronistas. Claro está que si persiste en errores como el último puede perder esas ventajas

Aprontes para las elecciones legislativas de octubre

Mientras el gobierno celebra que, con la multitudinaria marcha de las mujeres que terminó con inútiles agresiones policiales y provocaciones de algunos alcahuetes del poder, haya terminado una semana plagada de reclamos y movilizaciones. Ahora se puede decir que ya se largó la campaña electoral para las elecciones legislativas del mes de octubre. De nuevo nos convocan a ser demócratas por un día, pero siempre es mejor serlo que no serlo. Ya se sabe, salvo milagros -de esos en los que Jesús no está interesado- el macrismo seguirá en minoría. De todas maneras aspira a mejorar su situación. Lo que no es fácil dadas las actuales condiciones económico sociales del país.

Cómo no tienen una gran confianza en que el pueblo renueve las lealtades de la última elección están preparando algunas propuestas para asegurarse algunos legisladores más. Peguemos una recorrida por algunos distritos para acercarnos a la estrategia macrista.

Desde un punto de vista muy general, hay que tener presente que las elecciones son provinciales, de modo que será difícil sacar números nacionales por la mezcla de fuerzas políticas y sus respectivos frentes. Ante ese hecho el gobierno quiere mostrarse fuerte en algunos sitios claves. Naturalmente la Provincia y ciudad de Buenos (distritos 1 y 4 numéricamente hablando) son dos de ellos. En la Ciudad de Buenos Aires, el triunfo parece estar al alcance de la mano.

No es así en la Provincia de Buenos Aires, allí hay tres fuerzas más o menos parejas (macrismo, peronismo y massismo) el sueño de massistas y macristas es logar dividir ese voto peronista. De conseguirlo podría pasar que estas dos fuerzas se queden con la mayoría y minoría de los  senadores. De lo contrario todo parece indicar que el peronismo será la fuerza mayoritaria. Mendoza, el 5to distrito –electoralmente hablando-  es otra provincia gobernada por el oficialismo donde esperan repetir su triunfo del 2015.

Resultado de imagen de schiaretti y macriEn Córdoba y Santa Fe (distritos 2° y 3° en número de votantes) la situación es compleja. Juan Schiaretti,  gobernador de Córdoba y amigo de Macri (ambos en la foto), no parece dispuesto a compartir su lista del PJ para hacerlo en un frente común, con el macrismo. Aunque es probable que acuerden para entremezclar el nombre de algún diputado. En Santa Fe la incógnita es aún mayor. Macrismo y oficialismo socialista están en problemas, allí se asoma la posibilidad del retorno del peronismo a la victoria, si no se ahondan sus divisiones.

Este es el breve panorama de los 5 distritos más importantes donde vota el 66,34%, exactamente los 2/3 del padrón de todo el país.

Los otros distritos 33,66% del total merecerían una consideración más pormenorizada. De todas maneras hay dos rumores que circulan entre los gobernadores de esos distritos. Uno es la posibilidad que el macrismo introduzca algún diputado en listas frentistas de los actuales gobernadores, a cambio de apoyaturas que harían más soportable la escasez de recursos.

Otra idea que merodea por la cabeza de algunos gobernadores peronistas y despachos oficiales es constituir un bloque de legisladores provinciales con un Programa de apoyo a ciertas medidas colocadas por el gobierno y las provincias que se involucren. Esta es una estrategia -hacia los gobernadores- de negociación-presión-cooptación, que habrá que ver si es posible realizarla.

Datos que asustan al gobierno

Hacia el fin de semana se han conocido dos datos que más que preocupar, asustan, al gobierno. Uno viene del INDEC y está referido a la inflación. Es del 2,5% para febrero, es el más alto de los últimos 8 meses y aleja toda ilusión de llegar al 17% para todo el año. El otro, de la Universidad Católica Argentina –UCA-, está referido a la medición de pobreza. Da un 32,9%, casi un tercio de la población, en setiembre había sido del 32,52. Ese dato es malo, pero se vuelve pésimo cuando lo complementamos con otros números que han surgido de la misma fuente.

Desde la asunción de Macri la pobreza ha crecido en 1 millón y medio de personas y en 600 mil los indigentes, éstos pasaron del 5,3% en setiembre 2016 al 6,9% en febrero de este año. Estos datos, que son un promedio general, empeoran cuando hablamos de los jóvenes, pero son aún peores cuando de niños se trata. Lo anterior es rotundo, sobre la evolución de la situación social del país y ello explica la bronca que asoma por los cuatro costados. A lo anterior hay que agregarle que las encuestas electorales, que están en manos de los funcionarios, deparan un futuro poco promisorio al gobierno y sus candidatos.

Es por eso y siguiendo su costumbre de retroceder, en chancleta, el gobierno procura evitar males mayores. Ahora trata de desarmar el reclamo -con movilización que se había previsto para mañana- de las organizaciones sociales, para ello reglamentó la ley para asignar el presupuesto de 30 mil millones para las políticas sociales. Esa movilización masiva que se esperada será canjeará por cortes que –por algunas horas-  aislarán la Capital, el próximo miércoles.

Como la economía no arranca y la situación empeora intentará reducir los efectos de la situación prolongando los plazos de los aumentos ya informados en materia de agua y gas; suspendiendo el aumento previsto, en Capital y Gran Buenos Aires, para el transporte. Dado que no están dispuestos a cambiar de política, parecen decir: ¡Estamos mal, pero que no se note tanto!

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