Mar 22 2019
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Opinión

Seres viles

 

Probablemente lo traen desde lejos. Quizás a los golpes o  formados por la conducta violenta de sus mayores. Acaso producto de herencias culturales o monetarias. Posiblemente influidos en su temprana infancia por celuloides de superhéroes y villanos guionados por el estilo norteamericano de vida… y de muerte. Probablemente crecidos en ambientes de doble moral, en los que transgredir las reglas estaba prohibido, salvo que se obtuviera un beneficio particular de ello. Seguramente inmunizados por tutores, maestros y doctores, -de escuelas y  universidades privadas primero y norteamericanas después- en un férreo macartismo ante todo lo que sea popular o de izquierdas. Es difícil saber porqué y en qué momento alguien anestesia toda empatía y se convierte en un individuo presto a ser cruel.

La principal característica de estos sujetos, sin embargo, es la docilidad ante el poder. Es el ser vil, que obediente a la ley del más fuerte, velozmente transforma su porte de hombre seguro de sí mismo en lacayo servil.Resultado de imagen para ser vil

A√ļn ante la evidencia del trastorno ps√≠quico, ni el m√°s sagaz an√°lisis psicol√≥gico podr√≠a detener, evitar o remediar las severas consecuencias de sus acciones. Ni siquiera vale la pena detenerse en detallar las lacras de personalidad. Son fusibles descartables, extras de cotill√≥n. Son maniqu√≠es puestos por el capital en una vidriera de espejismos, para ocultar los hilos y oscurecer la trama.

Las penas son de nosotros, los proyectos son ajenos

El proyecto político de la derecha latinoamericana no es propio, ni mucho menos mandatado por la población. En el corto plazo, el plan implica destruir la construcción política edificada por el progresismo y las izquierdas. Expulsar a los pobres de las nuevas trincheras de derechos conquistados. Liquidar la propiedad social acumulada en proyectos de escala nacional. Arriar las banderas propias, sepultar las comunes e izar la imperial. En resumen, volver atrás el reloj del avance emancipatorio.

Estos proyectos se articulan desde las minor√≠as, las que mediante subterfugios (i)legales y manipulaci√≥n, logran vulnerar la te√≥rica soberan√≠a popular de las ‚Äútimocracias‚ÄĚ actuales.

Minor√≠as que est√°n agrupadas en todas las latitudes en derredor a la banca, en cuya pizarra de poder figura como primario estrat√©gico la apropiaci√≥n de los recursos naturales y los mecanismos masivos de conexi√≥n y de difusi√≥n (y alteraci√≥n) del sentido com√ļn.

TImagen relacionadaodo ello es parte del nuevo viejo esquema plutocr√°tico, en el que el pueblo no toma ninguna decisi√≥n. Quiz√°s la √ļnica diferencia es que las aristocracias locales, si bien disfrutan de los privilegios que les otorga el juego, no son sino peones de minor√≠as transnacionales hiperconcentradas. El tan mentado 1%, y bastante menos tambi√©n.

La rapacidad social de los proyectos neoliberales no es fruto de la ineficiencia de los desalmados del comienzo. No son incapaces, sino capataces. Las penas son de nosotros, los proyectos son ajenos…

Los vértices del proyecto de retroceso

La historia está constituida por etapas progresivas de emancipación humana. A cada avance le corresponde una aceptación y reacción relativa, tanto en las capas de nuevos beneficiados como en la de los detractores. Los fenómenos de transformación no son homogéneos, porque las sociedades no lo son. Los arrastres juegan un papel inercial, no solamente en la modificación de roles sociales en la superficie, sino en la trastienda interna, en las valoraciones que hacen las diferentes generaciones, franjas sociales y culturales que cohabitan en el conjunto humano.

Ante la velocidad y magnitud del crecimiento social experimentado en los √ļltimos tiempos, la mec√°nica pendular reactiva es aprovechada hoy por sectores de poder que conducen el reflujo de retroceso para no perder las riendas. Reflujo que podr√≠amos denominar ‚Äúrestauraci√≥n‚ÄĚ, aunque este t√©rmino incluya a veces un sentido de reparaci√≥n y mejora, lo cual, sin duda, no es el caso. Restauraci√≥n que tiene distintos v√©rtices.

El retroceso social

Requiere pocas explicaciones. Se trata de quebrar, hasta donde sea posible, toda responsabilidad social compartida, reinstalando la autoridad √ļnica del capital. Por la raz√≥n ‚Äď distorsionada- o la fuerza. Sobre todo por la fuerza.

Por eso, casi todos los acuerdos que pactan los s√ļbditos de la derecha latinoamericana con el gobierno estadounidense e israel√≠ giran alrededor del armamentismo y los sistemas de vigilancia y ‚Äúseguridad‚ÄĚ.

La restauración racista

La diversidad a nivel mundial, empoderada, se alza contra la imposici√≥n de la la supremac√≠a blanca, conquistada a fuego y sangre en siglos de colonizaci√≥n. Para sostener la dictadura civilizatoria europea (de la cual los Estados Unidos son un ap√©ndice principal) es necesario sofocar -hoy como ayer- la rebeli√≥n de negros, ind√≠genas, mestizos y criollos en su reivindicaci√≥n de justicia social y soberan√≠a. Es imprescindible encarcelar a sus l√≠deres, endilgarle el sanbenito de la corrupci√≥n, pisotear su honra en la plaza p√ļblica, sentando as√≠ -hoy como ayer- un castigo ejemplarizante del destino que le cabe a quien ose contradecir o dudar de la inmutabilidad del orden sacrosanto y natural de las jerarqu√≠as raciales.

Vértice integrista

La revuelta global en curso no es solamente social, geopolítica o cultural. Sacude el polvoriento estante de ideas y creencias, impulsa nuevos hábitos, explora nuevos caminos en busca de opciones. El avance tecnológico permite hoy pensar en alternativas inéditas en toda la historia anterior. Los esquemas establecidos crujen.

Ante ello, la reacción es virulenta. Los movimientos integristas logran crecer arraigándose desde las periferias, dando contención a grupos sociales abandonados y proyectan sus exigencias retrógradas con un poder político cada vez mayor.

En Am√©rica Latina, el integrismo cristiano se viste de invasi√≥n neopentecostal dirigida desde el sector extremista y conservador de EU (Estados unidos) que pretende conducir al reba√Īo humano descarriado nuevamente hacia el corral de morales y cosmogon√≠as caducas. Se trata en definitiva de retrotraer la historia humana.

La recolonización

Las naciones surgidas del yugo colonial en Am√©rica, √Āfrica y Asia, lograron independencia pol√≠tica pero continuaron siendo dependientes en t√©rminos econ√≥micos. En las √ļltimas d√©cadas, esto ha comenzado a variar sustancialmente.

El gigantesco crecimiento econ√≥mico de los pa√≠ses en el Asia junto al incremento de su relacionamiento Sur-Sur con √Āfrica y Am√©rica Latina, se correspondi√≥ con un alejamiento del virtual monopolio comercial impuesto a estas regiones por Europa y EU.

A ello se sumó un impulso de integración regional imprescindible paracomplementar posibilidades de desarrollo, concertar posiciones políticas comunes y no ser fagocitados por las presiones de las potencias dominantes en la arena internacional.

A ese objetivo, concurren en Am√©rica Latina diversas articulaciones como UNASUR, Mercosur, ALBA y m√°s recientemente la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribe√Īos (CELAC). √Čsta √ļltima signada por una decidida visi√≥n de soberan√≠a regional, que excluye la hist√≥rica pretensi√≥n injerencista de EU y su aliado (¬Ņreh√©n?) incondicional, Canad√°.

Ante esta reconfiguraci√≥n mundial de fuerzas, la reacci√≥n restauradora aspira a cortar el ascenso de China, sus lazos de inversi√≥n, comercio y obturar sus fuentes de abastecimiento energ√©tico. Al mismo tiempo, la ofensiva se dirige a aplastar la resistencia pol√≠tica popular, reposicionando gobiernos de derecha mediante golpes de estado de mayor o menor sofisticaci√≥n. La alineaci√≥n de esos gobiernos con la estrategia imperial exige el vaciamiento de instancias de integraci√≥n soberana y su ‚Äúreemplazo‚ÄĚ mediante fantasmales e hip√≥critas ‚Äúforos desideologizados‚ÄĚ como Prosur.

Esta falsa instancia de integraci√≥n sirve al prop√≥sito de crear una nueva instancia m√°s o menos formal en Sudam√©rica bajo el alero estadounidense, para continuar con el asedio a la revoluci√≥n bolivariana en Venezuela y atacar el Proceso de Cambio que encabeza Evo Morales en Bolivia. Al mismo tiempo, es una articulaci√≥n que, controlada pol√≠ticamente por EU, funcionar√° eventualmente como dique contra la inversi√≥n multilateral ‚Äď sobre todo china – y operar√° como un peligroso factor de actuaci√≥n militar estadounidense (y de la NATO) en la regi√≥n.

Con dicho propósito restaurador colaboran los gobiernos de la derecha latinoamericana, actuando como factores desintegradores y divisivos. Aunque, en atención al título de esta nota, debamos conceder que en ocasiones, logran aunar en una misma palabra a dos términos distintos.

 

*Ivestigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.

 

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