Ene 7 2020
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Pol铆tica

Chile: Los estudiantes otra vez demuestran que son el coraz贸n de las movilizaciones

Los estudiantes secundarios han vuelto a las calles y a remecer el clima ya de por s铆 movido. Lo hicieron la semana que antecedi贸 al estallido del 18 de octubre pasado con el llamado a evasi贸n masiva en el pago del metro, y esta semana con el llamamiento a boicotear la Prueba de Selecci贸n Universitaria (PSU).

Si la primera convocatoria deton贸 la mayor crisis social de la historia moderna de Chile, la de esta semana apunta a abrir a煤n m谩s los debates, desarmar nuevas barreras de la institucionalidad e instalar nuevas demandas. Si alguien crey贸 que alguna base, viga o andamiaje neoliberal se pod铆a salvar, est谩 muy errado. Los estudiantes secundarios han vuelto a las calles y a remecer el clima ya de por s铆 movido. Lo hicieron la semana que antecedi贸 al estallido del 18 de octubre pasado con el llamado a la evasi贸n masiva en el pago del metro, y esta semana con el llamamiento a boicotear la Prueba de Selecci贸n Universitaria (PSU). Con el mismo discurso claro y s贸lido del 18-O, que derrib贸 las barreras discursivas que conten铆a el r茅gimen de mercado, esta vez han desarmado la piedra angular del mercado de la educaci贸n.

La PSU es una especie de bisagra entre la educaci贸n secundaria y la superior, ambas, si no de lleno, en los cauces del comercio y el lucro. Un examen para medir conocimientos que en los hechos mide y reproduce la estructura social de uno de los pa铆ses m谩s desiguales no solo de la regi贸n sino del planeta.

La prueba se sostiene por el entramado de negocios que son la educaci贸n b谩sica y secundaria y sus accesorios, desde talleres, tutores, psic贸logos a caros preuniversitarios, y sobre la PSU toda la educaci贸n superior privada y privatizada.聽 Un 谩rea fundamental para el modelo de mercado ideado durante la dictadura y engordado por todos los gobiernos posteriores.

De esta maquinaria reproductora de la desigualdad goza toda la clase pol铆tica y todas las elites. Desde la ultraderecha a todos los progresismos que forman parte de los establecimientos, que han hecho de la academia mercantilizada espacios de poder e influencia. Y es precisamente por esto que esta nueva irrupci贸n de los m谩s j贸venes ha incomodado otra vez a las elites. Aquella expresi贸n 鈥渘o es la forma鈥 de protestar hoy se oye desde las derechas a los progresismos con intereses en la gran maquinaria de la educaci贸n.

Las nuevas manifestaciones de los estudiantes reiteran, por si alguien no entiende o no quiere entender, la magnitud de los problemas sociales en Chile que se gestan desde la cuna con un sistema educacional comercial que no hace otra cosa que reproducir y amplificar. Este es el discurso de los secundarios, que viene y busca demoler el negocio de la educaci贸n cuyo principal rasero es el dinero. Y en este dise帽o, la PSU es s铆mbolo y m谩xima expresi贸n de una sociedad olig谩rquica y endog谩mica. Familias de elites, de controladores, de propietarios industriales y terratenientes por sobre la gran masa subalterna que ha de endeudarse, cuando puede y para fruici贸n del sistema financiero, para estudiar.

Los manifestantes acusan al PSU de profundizar las desigualdades del sistema educativo chileno, por lo que la poblaci贸n m谩s pobre no puede acceder a la educaci贸n.Los estudiantes movilizados han logrado en estos d铆as radicalizar y tensionar los debates. Romper aquel sentido com煤n basado en los discursos hegem贸nicos neoliberales y en intereses personales y corporativos. Una nueva presi贸n de millares de j贸venes y adolescentes, tal como en octubre, desestabiliza el l谩bil escenario que la clase pol铆tica ha intentado mantener en estos meses a trav茅s de acuerdos secretos, falsas reformas y una desatada violencia policial.

La nueva irrupci贸n de los m谩s j贸venes amenaza con derribar estos muros de contenci贸n levantados desde noviembre por toda la institucionalidad pol铆tica pero sin apoyo del pueblo movilizado. El proceso constituyente, que tiene fecha de inicio el 26 de abril con la convocatoria a un plebiscito, puede caer ante la intensidad de las nuevas movilizaciones y los nuevos debates, que descubren otra vez el tremendo abismo entre la clase pol铆tica y sus intereses y las demandas de la poblaci贸n.

*Periodista y escritor chileno, director del portal politika.cl

 

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