Dic 14 2020
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EconomíaPolítica

A contramano del mundo, la pobreza no para de crecer en Argentina

Argentina est√° tocando el fondo de una olla que parece no tener fondo. La pandemia y sus recurrentes cuarentenas profundizan los problemas pero no son la causa de los mismos. En el mundo crece la desigualdad pero baja la pobreza, sin embargo en Argentina crecen desigualdad y pobreza.

En el conjunto de Nuestra Am√©rica y en el mundo, si bien la desigualdad tiene ‚Äďen el largo plazo- un crecimiento constante, la pobreza se va reduciendo. Ese no es el caso argentino. El pa√≠s transita el caso excepcional donde crece la desigualdad, pero tambi√©n lo hace la pobreza.

Un dato significativo lo da el hecho que la pobreza pas√≥ de un 22% -poco antes de la asunci√≥n de Ra√ļl Alfons√≠n, en 1983- al n√ļmero actual que supera el 44%, con el agregado que √©sta supera el 64% si hablamos de ni√Īos/as y adolescentes, seg√ļn la medici√≥n del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Cat√≥lica Argentina. ¬°Qu√© futuro!

A lo dicho hay que sumar que en los √ļltimos 30 a√Īos la pobreza nunca baj√≥ del 25%. En el medio hubo ‚Äúsaltos‚ÄĚ, como la crisis del 2001/2002 cuando lleg√≥ al 66%, pero en los √ļltimos a√Īos se ha estabilizado y ‚Äúnormalizado‚ÄĚ con un crecimiento constante. Hay otros pueblos m√°s pobres que el argentino, pero all√≠ √©sta disminuye.

En medio de estos catastr√≥ficos datos los pol√≠ticos se echan mutuas culpas. Con ello apuntan a no hacerse cargo de los errores propios y aprovechar los del contrincante para derrotarlo en las urnas y repetir, de un modo que parece indefinido, ese ciclo destructivo. Eso es lo que llaman ‚Äúgrieta‚ÄĚ.

Ninguna de las fuerzas que han gobernado en las √ļltimas d√©cadas es capaz de reconocer su responsabilidad en esta inercia, en esta ‚Äúf√°brica de pobres‚ÄĚ que es el modelo econ√≥mico. Se prefiere quedarse en las cr√≠ticas -leg√≠timas por cierto- a la dirigencia, pero no se indaga en sus causas m√°s profundas, ni se se√Īala la necesidad de pensar otros modelos que superen al actual, que ha demostrado su ineficiencia.

La √ļnica respuesta que se le ocurre a las dirigencias argentinas es aumentar el asistencialismo, que sirve para determinadas emergencias. Pero cuando pasan las d√©cadas y estas pol√≠ticas no paran de crecer, es que algo anda mal, muy mal.

M√°s all√° de los modelos sociales aplicables que tienen que ver con las causas m√°s profundas de esta situaci√≥n y de los se√Īalados efectos de la misma hay algunas cuestiones de tipo inmediato que tienen que ver con unas y otras. Entre sus causas inmediatas no se puede dejar de se√Īalar que esta tendencia implica el fin del sue√Īo del Estado Benefactor o lo que fue el modelo peronista.

Cuando la CGT se transformó en 'depositaria' de las ideas de Perón | PerfilEl decreto sobre Asociaciones Profesionales (1945), un sindicalismo fuerte y otras leyes laborales facilitaron el pleno empleo y un ingreso fijo -en blanco- que satisfacía las necesidades básicas para sostener una vida digna. En la actualidad, independientemente que los salarios por convenio no alcanzan a los mismos niveles, hay que tener presente que sólo la mitad de las personas ocupadas trabaja en blanco y se rige por convenio.

La otra mitad se va sumando progresivamente a la pobreza, la falta de trabajo y bajos ingresos les permite sobrevivir por medio de diferentes planes sociales.

Otra muestra de la profundidad de la crisis la proporciona el hecho que, para que no caiga la economía del país, la inversión anual debería partir de un mínimo del 17% del PBI. La inversión actual ronda el 12%. Sobran las palabras.

El drama cotidiano de millones de argentinos está atado a los efectos de esta situación. Allí encontramos la miseria de los haberes jubilatorios y la quiebra del sistema ante la escasez de aportantes (en un país estancado y con la mitad de los que trabajan sin aportar) y la multiplicación de beneficiarios.

En las derivaciones de esta perversi√≥n, donde se sobrevive gracias al asistencialismo, encontramos el fen√≥meno punteril que le quita libertad a quienes lo padecen y legitimidad pol√≠tica a quienes lo usufruct√ļan.

‚ÄúA un a√Īo‚Ķ balance‚ÄĚ: carta enojada y realidad

El gobierno cumpli√≥ un a√Īo. Al igual que los ni√Īos, su caminar es de corto alcance, lento y vacilante, sus dientecitos est√°n despuntando. El gobierno ‚Äúfesteja‚ÄĚ su cumple mostrando la carta que tiene en la mano: ¬°La vacuna y su inicio en diciembre! A ese √©xito el gobierno apunta su recuperaci√≥n y perspectivas futuras.¬†La carta completa de Cristina Kirchner donde habla del d√≥lar y pide un "acuerdo con todos los sectores" - LA NACION

Este a√Īo no era, ni fue, nada f√°cil. A la devastaci√≥n macrista le sucedi√≥ la pandemia de Covid-19. Dif√≠cil imaginar un panorama peor.¬† Se prepararon para gobernar el pa√≠s dejado por cuatro a√Īos de Mauricio Macri. Pero a poco de andar, cuando estaban volviendo de los festejos de juramentos, asunciones y vacaciones veraniegas, amaneci√≥ una peste desconocida.

Con un criterio l√≥gico, el presidente Alberto Fern√°ndez orden√≥ una especie de confinamiento, para evitar que la circulaci√≥n del virus superara la capacidad sanitaria. Pero las ‚Äúcuarentenas‚ÄĚ se fueron sucediendo y la econom√≠a pas√≥ la factura.

El pueblo se fue cansando y lo que comenz√≥ siendo un fascinante apoyo masivo mostr√≥ sus fisuras. √Čstas fueron creciendo, all√≠ se reflej√≥ el desgaste del gobierno y los efectos econ√≥micos se fueron instalando en el centro del escenario.

En el marco de esa tendencia llegamos a este cumplea√Īos.

Hace meses el Presidente declar√≥ al Financial Times: ‚ÄúFrancamente no creo en los planes econ√≥micos‚ÄĚ. As√≠ fue c√≥mo efectivamente gobern√≥. Sujeto a las presiones: del mercado, de los reclamos sectoriales y de sus propias fuerzas internas.

Colocó en primera línea el tema financiero, arregló con los bonistas privados y ahora está negociando con el FMI. Ambas acciones aseguran que la Argentina seguirá atada al mundo financiero internacional, delegando en esas sanguijuelas usureras gran parte de la soberanía económica argentina.

Los trabajadores y jubilados, haciendo lugar al ‚Äúajuste‚ÄĚ o como se lo quiera denominar, perdieron y siguen perdiendo en la carrera contra la inflaci√≥n. Una apropiada respuesta coyuntural (Ingreso Familiar de Emergencia, Asistencia de Emergencia Trabajo y Producci√≥n y otros programas semejantes) salvaron a la sociedad de una crisis a√ļn mayor, en medio de la par√°lisis econ√≥mica.

De todos modos el desempleo, la indigencia y la pobreza terminaron definiendo este a√Īo para los trabajadores y dem√°s sectores populares. Quedan como herencia para el pr√≥ximo a√Īo, una econom√≠a que no termina de salir de la estanflaci√≥n, familias endeudadas, el fin de las tarifas congeladas de los servicios p√ļblicos, y para colmo de males un n√ļmero negativo en las reservas l√≠quidas del Banco Central.

Despu√©s de su popular√≠simo libro ‚ÄúSinceramente‚ÄĚ, la hoy vicepresidenta Cristina Fern√°ndez de Kirchner ha encontrado en las palabras escritas su mejor forma de manifestarse. En una nueva carta, que le dio el t√≠tulo a estas reflexiones, Cristina dej√≥ asentada una buena parte de su opini√≥n sobre este presente.

Su carta, de mayor impacto que la propia conmemoración presidencial, no deja lugar a dudas donde está el poder real en la coalición gobernante.

En esta epístola Cristina trató de colocar el eje formal en las diferentes responsabilidades y respuestas de los tres poderes estatales (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y sus principales figuras. Más allá de eso pretendió prestar especial atención a lo que ocurre con la Justicia y particularmente con la Corte Suprema de Justicia.

Respecto al Ejecutivo, al que menos espacio dedic√≥, resulta evidente el prop√≥sito de no dar mayores argumentos a quienes reflejan o promueven las diferencias existentes entre el Presidente y su Vice. En ese punto destaca el ‚Äúesfuerzo del Ejecutivo‚ÄĚ ante la crisis econ√≥mica y la pandemia, la importancia de la reestructuraci√≥n de la deuda externa y las cr√≠ticas a la situaci√≥n heredada del macrismo.

Cristina carga sus tintas cuando se refiere al Poder Judicial y ‚Äďparticularmente- a la Corte. En este tema deja que sus sentimientos se expresen con mayor fuerza. Llega al extremo de particularizar las cr√≠ticas a sus integrantes. Sin medidas, que acompa√Īen esas cr√≠ticas, es muy compleja la relaci√≥n institucional entre su investidura con la del principal cuerpo judicial.

Esto Cristina lo sabe y evidentemente lo plantea por una o las dos siguientes razones: Porque no descarta llevar la confrontaci√≥n al plano institucional, mediante el juicio pol√≠tico o dejar sentadas las razones ‚Äďseg√ļn su apreciaci√≥n- de algunas medidas de la Corte que pudieran atentar contra su libertad o la de sus hijos.

Tampoco hay que destacar algunas medidas excepcionales como la modificaci√≥n del n√ļmero de integrantes o plantear su integraci√≥n a trav√©s de alg√ļn mecanismo de participaci√≥n popular. Su punto culminante, una vez dicho que es el √ļnico poder no surgido del voto, es que ‚Äúestos cinco funcionarios deciden hoy sobre la vida, sobre el patrimonio y la libertad de las personas que habitan nuestro pa√≠s‚ÄĚ

Por √ļltimo, no escatima elogios para referirse a las pr√°cticas parlamentarias y la eficacia de la actividad del Senado, destacando que su nivel de actividad no tiene parang√≥n en los √ļltimos 13 a√Īos. ¬†Con estas observaciones sintetiza el balance en una palabra ¬°Cumplimos!

*Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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