Ene 2 2012
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Política

A Dios no le interesan ni la política ni el fútbol americano

¡Psssst! No se lo digan a nadie, pero tengo un secreto, hablo con Dios todos los días. Y me dijo que no le importa un bledo quién gana las primarias republicanas. Pero ustedes nunca lo sabrían, si escuchan a los charlatanes político-cristianos de hoy en día.|BILL PRESS

No menos de cuatro de los ocho candidatos republicanos han dicho que se han postulado para presidente sólo porque Dios les dijo que lo hicieran. Michele Bachman fue la que empezó, insistiendo en que Dios la llamó para que se postulara para presidente, así como le dijo que se postulara para congresista en el 2006. Rick Perry dijo a los reporteros: “Dios me ha colocado en este lugar, en este momento para que haga su voluntad”. Y la señora Perry añadió: “Dios me estuvo hablando” acerca de que Rick debía postularse.

Al mismo tiempo, Dios le estaba hablando también a la señora de Rick Santorum, quien dijo a la Christian Broadcasting Network: “Hemos rezado mucho con respecto a esta decisión, y creemos con todo el corazón que esto es lo que Dios quiere”. Pero nadie jugó la carta de Dios más descaradamente que Herman Cain: “Recé y recé y recé…y cuando finalmente me di cuenta de que era Dios diciendo que esto era lo que yo tenía que hacer, me sentí como Moisés: ´Tienes al hombre equivocado, Señor, ¿estás seguro?´” Por supuesto, eso fue antes de que Dios le dijera también a varias mujeres que se presentaran y lo acusaran de engañar a su esposa”.

Ahora, obviamente, si vamos a tomar en serio a estos candidatos, Dios está confundido, olvidadizo, senil o simplemente jugando con sus cabezas. Si le importa realmente quién gana las primarias republicanas, no les habría dicho a cuatro candidatos que se postularan. Y, fíjense, no les dijo a ninguno de los cuatro que iba a ganar. Dios es muy listo para eso.

La verdad es que a Dios no le importa quién gane las primarias republicanas. Y tengo otro secreto para ustedes: tampoco le interese quién gana el Super Bowl. Pero ustedes nunca lo imaginarían si escuchan a Tim Tebow.

Ustedes han oído hablar de hipócritas que llevan la religión en la ropa, ¿no? Como quarterback de la Universidad de Florida, Tebow atrajo por primera vez la atención nacional – y 100 millones de hits de Google – llevando la religión en la cara. Para cada juego, utilizó un versículo de las Escrituras en sus parches oculares negros. Era su manera de decirle al mundo: ¡Hey, mírenme, soy cristiano! ¡Leo la Biblia!”

Hoy, como quarterback de los Broncos de Denver, Tebow lleva la religión a un nuevo nivel público, colocándose sobre una rodilla en postura de plegaria cada vez que logra un touchdown – pose conocida ahora como “tebowing”, dándole crédito a Jesus por cada éxito en el campo. La semana pasada, luego de la victoria en tiempo extra de los Broncos contra los Osos de Chicago, Tebow soltó a los reporteros: “Creo que, ante todo, me gustaría dar las gracias a mi Señor y Salvador Jesucristo”. Oh, sí y después, “Sólo quiero agradecer a mis compañeros de equipo y a los entrenadores”.

Ante lo cual yo sólo quiero decir: “!Cállate!”. Ok, así que Tim Tebow es cristiano. Felicidades. También es un mediocre quarterback, lo sientan con frecuencia, lanza a cualquier parte y suele fallar sus tiros. Lo cual justifica el que, a inicios de la campaña, fuera nombrado “el peor quarterback novato en la historia de la NFL”. No puede compararse, por ejemplo, con Aaron Rodgers de los Green Bay Packers. Y el hecho de que los Broncos derrotaran a los Osos se debe más al gol de campo de 51 yardas pateado por Matt Prater, más otro de 59 yardas que lograra antes, que a cualquier jueguito de piernas realizado por el socio de Jesús, Tim Tebow.

Más pertinente aún es la cuestión de cómo las constantes plegarias y paparruchas de Tebow acerca de Jesús trivializan el cristianismo. Si la religión tiene que ver con algo, es con asuntos más importantes que quién gana un juego de lotería o de fútbol. Y, como me enseñaron en la escuela dominical, la fe individual no es algo de lo que se debe alardear. Tan es así, que para su próximo parche ocular, le sugiero a Tebow usar Mateo 6/5-6: “Cuando reces, no seas como los hipócritas que gustan de rezar en público en las esquinas…cuando reces, rézale a tu Padre en secreto. Y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará”.

Ahora bien, si usted es uno de los millones de tontos que aún no encuentran nada malo en el exhibicionismo religioso de Tebow, considere esto: ¿qué tal si Tim Tebow fuera un musulmán devoto que se prosternara en dirección a la Meca después de cada touchdown gritando “!Alá es grande!”. Me imagino que no lo estaríamos celebrando como a un héroe nacional”.

*Conductor de un programa de radio a nivel nacional y autor de un nuevo libro, “Toxic Talk,”

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