Ene 5 2012
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Sociedad

A dos años del sismo en Haití: “No podemos caminar solos”

Es decir, que en algunos casos la labor no ha sido bien orientada o encaminada a sus finalidades específicas

por falta de un programa integral, por falta de estrategia, por falta de logística y a veces por falta de

interés también.

I have a dream.

Después del terremoto de siete grados que sacudió Haití, después de la pérdida de miles de vidas, de los

cientos de heridos, de la destrucción de centenares de viviendas en un breve lapso de tiempo. Después de ese

martes 12 en que la tierra se estremeció con toda su fuerza para conmover al mundo. Hoy, después de dos años,

estamos de nuevo reflexionando para tratar de entender aquello que pasa en Haití e intentar poner de nuevo en

los ojos del mundo la situación de este país.

Los extranjeros que trabajan en las ONG’s en Haití, los cooperantes internacionales, representan sin duda

alguna una ayuda fundamental en el país, pero también como ya se ha señalado hay una problemática que se ha

generado alrededor de su presencia. El haitiano, la haitiana se encuentran en el exilio de su propia tierra. En

el margen de la economía, en el margen de las actividades laborales y en el borde de la miseria. Pero aquello que pasa en Haití es un destino que está amarrado con nuestro destino. No podemos caminar solos y no podemos dejarlos solos. Es preciso que los ojos del mundo vuelvan a Haití y que lo que sucede en este país nos cause indignación y que se dé rumbo a esa magna solidaridad que se vivió después del sismo. Ésta es nuestra esperanza.

Un año nuevo para Haití. El año que empieza huele a mañana, a un tiempo próximo, a un tiempo futuro… y cada que hay un nuevo amanecer es necesario levantarse, abrir los ojos, ponerse arriba, de pie. Un año nuevo para Haití es el alba de un nuevo mañana. Despertar del letargo del conjunto de desdichas y desazones de esta historia a veces incomprensible.

 Dejar de dormir en el sueño de la desesperanza, volver sobre nosotros mismo y tomar de la memoria aquello que nos hace falta, caminar sobre esta tierra que nos trajo y que nos lleva. No es la tierra en un sentido indeterminado, es la tierra en el sentido más poético y más emocional posible que se refiere al lugar donde se ha nacido, donde se habita, la tierra en la que camina el conjunto de la sociedad, la tierra de nuestros pasos.

*Historiadora mexicana, estudiante del doctorado en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México.
 

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