Mar 4 2005
757 lecturas

Política

Abajo a la izquierda

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Te mando un abrazo, el propio y el de todos los compa√Īeros. Ac√° estamos
bien. No se me había ocurrido, pero esta misiva me parece un excelente
medio para dar por terminadas las transmisiones del Sistema Zapatista
de Televisión Intergaláctica.

Y qu√© mejor manera que terminar con la ¬ębarra¬Ľ deportiva. Como sabr√°s, al contrario del lema deportivo ol√≠mpico de ¬ęm√°s fuerte, m√°s r√°pido, m√°s alto¬Ľ, en nuestros deportes y olimpiadas zapatonas enarbolamos el de ¬ęm√°s d√©bil, m√°s lento, m√°s bajo¬Ľ…

Más débil

Pues te cuento que est√°bamos subiendo la loma del radio. Bueno, para
que me entiendas te digo que, en la jerarquía de horrores y de más a
menos, están: el infierno, el purgatorio, la estación Hidalgo del Metro de
la ciudad de M√©xico en horas pico, y la loma del radio. ¬ŅYa te diste
una idea?

Bueno, pues est√°bamos subiendo para una de las transmisiones
sabatinas de Radio Insurgente, La voz de los sin voz. Ibamos a media loma
y, mientras la insurgenta Erika subía trotando y no denotaba cansancio
alguno, yo estaba al borde de un paro cardio-respiratorio -o sea que me
estaba muriendo-. Se√Īal√© entonces hacia cualquier lado y, con el √ļnico
objetivo de conseguir que nos detuviéramos sin que mi ego se viera tan
maltrecho como mis pulmones, con mi √ļltima reserva de aire le pregunt√©
a la Erika: ¬ę¬ŅQu√© cosa es aquello?¬Ľ

La Erika se detuvo mirando hacia donde se√Īal√© y yo aprovech√© para sentarme y hacer como que me ajustaba la bota izquierda. ¬ę¬ŅD√≥nde?¬Ľ, pregunt√≥ la Erika. En lugar de responderle le dije que bajara a decirle a Moy que cuando llegaran los
informes, me los mandara.

Seg√ļn mis c√°lculos, en lo que Erika bajaba y sub√≠a de nuevo yo llegar√≠a a la punta de la loma sin que mi orgullo machista sufriera menoscabo alguno. Baj√≥ la Erika… corriendo. Yo segu√≠ subiendo, apoy√°ndome en ramas y piedras y mentando madres contra mi maldita idea de convertir la novela Muertos inc√≥modos en radionovela y transmitirla por los 100.5 megahertz de frecuencia modulada.

Cuando me faltaban unos 50 metros para llegar a la cima me alcanz√≥ la Erika trotando loma arriba y con un ¬ęYa vine ya. Dice el mayor que s√≠ los va a mandar los
informes cuando lleguen¬Ľ. Yo no pude decir nada -por falta de aire y por
verg√ľenza- y le ced√≠ la vanguardia.

Por fin llegamos. Apenas me estaba sentando frente a la champita que hace las veces de cabina de transmisi√≥n cuando subi√≥, corriendo, la insurgenta To√Īita con los informes. Baj√≥ corriendo, diciendo que ya iba a empezar el partido de futbol de las
insurgentas. Mientras Adolfo preparaba los aparatos para iniciar la
transmisi√≥n con esa de Ya se mira el horizonte…, le√≠ los informes.
Nada de gravedad. Sólo que la comandante Hortensia estaba aprendiendo a
manejar como ¬ęchofera¬Ľ y que las compa√Īeras de Los Altos ya no
aceptaban que ¬ęsociedades civiles¬Ľ dieran los cursos de derechos de las
mujeres y que ellas mismas iban a decidir los temas y a impartir las
pl√°ticas.

La comandanta Hortensia informaba que ya estaba aprendiendo
mecánica y que ya podía desarmar el distribuidor del Chompiras. La Erika
entró cargando una batería de auto que pesa como 15 kilos y se fue,
bajando la loma… corriendo.

Fue entonces cuando el teniente insurgente de transmisiones Adolfo,
dado en leer lo que le cae en mano y preguntar todo, me dijo ¬ęO√≠ sup,
¬Ņqui√©n dijo que la mujer es el sexo d√©bil?¬Ľ Yo, no sin trabajos, me puse de pie y le respond√≠: ¬ęseguramente un imb√©cil¬Ľ, mientras arrancaba de la puerta el letrero, que yo mismo coloqu√© hace tiempo, y que dec√≠a Cub de Tobi, no se admiten mujeres.
Tal vez fue mi imaginaci√≥n, pero me pareci√≥ que el sol se re√≠a…

M√°s lento

Creo que comprendo lo que me cuentas. Esa especie de mareo, el vértigo
producido por el veloz ir y venir de temas en los medios de comunicaci√≥n. La aparente inestabilidad de la agenda nacional: narcotr√°fico, desafuero, el idilio en Los Pinos, los asesinatos, los tsunamis, Iraq, L√≠bano, las pugnas intrapartidarias, funcionarios en campa√Īa y ex funcionarios pidiendo que los funcionarios en campa√Īa dejen de ser funcionarios, m√°s lo que se sume esta semana. Todo tan r√°pido… y tan superficial.

Como dice el finado Elías Contreras: hasta duele la cabeza de estar
brincando de una cosa a otra. Ahora la gente se sabe a la perfección los
horarios de los noticieros… para cambiarle de canal.

Ahora bien, déjame decirte que yo pienso que ese frenesí oculta otra
cosa: la destrucci√≥n de lo que hace que M√©xico sea una naci√≥n. Y m√°s a√ļn,
esa veloz cascada de temas que viene de arriba no promueve que se tome
una posición, sino que se deje en otros esa tarea, más en concreto, que
se deje en los políticos, locutores y editorialistas.

En la modernidad neoliberal, las imposiciones deben ser rápidas, frenéticas, brutales.
Es lo que llaman ¬ęterapia de shock consecutivo¬Ľ, que consiste en que
te dan un golpe y, antes de que te recuperes, te dan otro m√°s y otro y
otro… hasta que aceptes eso como ¬ęnormalidad¬Ľ. Y para ver todo esto
hay que ir m√°s lento.

Porque la destrucción de México como nación no es sólo económica y
social, también es legal y política. Lo del desafuero es una parte, y a tus
preguntas sobre ese tema te respondo, a grandes rasgos, con lo
siguiente:

1. De llevarse a cabo, el desafuero del jefe de Gobierno de la ciudad
de México pondría a nuestro país casi un siglo atrás en el calendario.
Con más precisión: en 1910. Significaría, en los hechos, la anulación de
la vía electoral para acceder al poder. Así, sin más. Desechando con
desprecio la historia de México, la presidencia está haciendo un uso
patrimonialista del aparato judicial, y la clase política sigue en sus
cálculos mezquinos para saber si la chequera cubre el ridículo que hará.
El desafuero no sólo es ilegítimo, también es ilegal.

Cuando Gobernación, Presidencia, la Suprema Corte, el Poder Legislativo, el PAN, el PRI y esa parte del PRD que convirtió en negocio el aparentar ser de
izquierda, anuncian con estridencia que la ley est√° por encima de todo, lo
√ļnico que hacen es aumentar el rencor social que abajo se acumula. Por
más anuncios, conferencias de prensa y soporíferos discursos y
declaraciones de Gobernación y Presidencia, el desafuero es ilegal y no resiste
el mínimo escrutinio jurídico que sea honesto.

La insistencia de la derecha en mantener el asunto del desafuero en el terreno estrictamente jur√≠dico no es m√°s que una trampa: saben que legalmente el desafuero no se sostiene, pero saben tambi√©n que la telara√Īa de las leyes en M√©xico
puede ocultar lo ilegal… con leyes. Ya lo hicieron antes en ocasi√≥n de
la contrarreforma indígena de 2001. Pero además de ilegal, lo del desafuero es ilegítimo, y eso es lo que está pesando en el México de abajo.

2. ¬ŅLo van a hacer o es un amago -creo que le llaman bluf en el p√≥ker y
el dominó-? No lo sé. Creo que en sus cálculos pesan, cuando menos, las
siguientes cosas:

a) El calendario. Es decir, piensan que si va a haber bulla, mejor
ahora que m√°s cerca de las elecciones presidenciales. Calculan que habr√°
otros circos que distraigan a la gente (probablemente la inminente boda
religiosa de Fox-Sahag√ļn, alg√ļn magnicidio, la pelea de ratas en el PAN,
en el PRD y en el PRI) y que la ¬ęopini√≥n p√ļblica¬Ľ llegar√°
¬ęnuevecita¬Ľ y desmemoriada a las elecciones.

b) El PRD. Confían en que la dirección perredista ratifique su corrupta
blandenguería y que Cárdenas Solórzano -bendecido por Fox y Salinas-
mediatice las protestas al interior del PRD, diluya la inconformidad en
la intelectualidad progresista, y aísle los brotes de descontento fuera
del área de influencia perredista. Y también está esa parte (mínima)
honesta del perredismo, que piensa que si se opone al desafuero significa
que apoya a López Obrador. Ergo: bienvenido lo que aniquile al
enemigo… manque venga del enemigo.

c) López Obrador. Que, rodeado, como está, de lo peor del
pri-salinismo, opte por ceder a los llamados a la ¬ęcordura¬Ľ y ¬ęsensatez¬Ľ -la
misma que ahora aplauden que tuvo C√°rdenas en 1988- y se mantenga en los
l√≠mites de la misma ¬ęlegalidad¬Ľ que lo desafuera. R√°pidamente
maniobrarían para colocar toda manifestación de repudio en la ilegalidad, y, si
pueden sacar de la carrera presidencial a alguien, ¬Ņpor qu√© no pueden
meter a la cárcel a quien se oponga? Después de todo eso son las leyes:
coartada para la ilegitimidad.

d) La gente. Han cultivado, con verdadero fervor, que la política
provoque hast√≠o y apat√≠a en la gran mayor√≠a. ¬ŅA qui√©n le importa que uno u
otra no pueda ser presidenciable si abajo las cosas seguir√°n iguales?

3. Percibimos ahora un ambiente de histeria en la clase política
-alimentado por los medios de comunicación-. Algo que nosotros llamamos el
síndrome Tláhuac y que consiste en que las policías de todos lados
reparten golpes, gases y c√°rceles… ¬ępara evitar un mal mayor¬Ľ (claro,
cuidando no decir que, en realidad, es para evitar un esc√°ndalo
medi√°tico).

Este síndrome está escalando la represión y, en sentido inverso,
inhibiendo la movilización. Como todo es sospechoso de apoyar a uno u otra
all√° arriba, pues quietos todos, que nada altere ¬ęla paz¬Ľ con la que
se dirime la agenda de arriba. Chiapas, Oaxaca, Veracruz y la Ciudad de
la Esperanza son botones de una muestra que es ya nacional.

4. T√ļ conoces bien nuestra posici√≥n respecto a L√≥pez Obrador y al PRD:
no son m√°s que la mano izquierda de la derecha -tal vez ni eso-. Pero
aquí el problema no es de simpatías políticas o de cálculos cínicos de
¬ęlo menos malo¬Ľ. No. Como siempre, en nuestro caso es un problema
ético.

No se trata sólo de que el desafuero es, en sentido estricto, un
golpe de Estado ¬ępreventivo¬Ľ (como ya lo llaman algunos) y de que, si el
2000 alentó la idea de que las elecciones son el camino al poder, el
2006 será la ratificación de que cualquier medio -ojo: cualquier medio-
es v√°lido para conseguir los fines.

No, no se trata de eso. O no sólo. Se trata de que es una injusticia. Y
todo hombre y mujer honestos deben oponerse a una injusticia y, en este
caso, a esta injusticia. Nosotros, los zapatistas, no sólo nos oponemos
al desafuero, jurídico o mediático, que anule las posibilidades de un
hombre o mujer para llegar por vías pacíficas al poder, también llamamos
a todos a que se manifiesten, en su tiempo, lugar y modo, en contra de
esa injusticia. Es m√°s, te adelanto que estamos discutiendo las formas
-ojo: pacíficas- en las que nosotros nos manifestaríamos para oponernos
al golpe de Estado.

Claro que llamamos a que en las movilizaciones se separe claramente lo
que es el repudio al desafuero de lo que es el apoyo a López Obrador
(la confusión entre una cosa y otra se debe, honor a quien honor merece,
a la torpeza con que el gobierno federal hace su campa√Īa, y al ya
legendario oportunismo del PRD).

5. ¬ŅSignifica esto que apoyamos a L√≥pez Obrador y que olvidamos la ya
larga historia de traiciones e inconsecuencias del PRD? No. Es m√°s, si
en lugar de L√≥pez Obrador la del desafuero fuera Marta Sahag√ļn tambi√©n
nos opondríamos. El problema, te repito, no es de personas o tendencias
pol√≠ticas (despu√©s de todo, la derecha tiene muchos rostros… y siglas
partidarias), sino de historia y de consecuencia política. Tal vez
recuerdes el pronunciamiento de Rosario Ibarra de Piedra, entonces
candidata presidencial, cuando el fraude electoral de 1988. Palabras m√°s,
palabras menos, dijo que Cárdenas había ganado, que no se estaba de acuerdo
con su programa y posición políticas, pero que lo que hizo Salinas era
un fraude.

Ya antes dijimos que hacia arriba sólo volteamos si una mano de abajo
nos se√Īala hacia all√≠. Pero √©ste no es el caso. No estamos mirando hacia
arriba, sino hacia abajo. M√°s en concreto: hacia abajo y a la
izquierda.

Y lo que viene de abajo tiene otro ritmo. Como no apunta a lo
inmediato, sino al futuro, va m√°s lento… pero va.

M√°s bajo

Uno de los problemas de la izquierda es con qué se le identifica: con
la dirección del PRD, cuya consistencia ideológica y práctica es la de
un merengue -y, como los merengues, se juega en un volado-; o con la
posici√≥n de tinterillos que promueven la elecci√≥n de gobernantes ¬ęmenos
malos¬Ľ como programa de acci√≥n de la izquierda; o con quienes, desde la
comodidad de la academia, reparten misiones y tareas… a las
organizaciones de izquierda; o la de quienes, aceptando el calendario que de
arriba viene y que se√Īala √©ste como a√Īo electoral, promueven el actual
equivalente al ¬ęvoto √ļtil¬Ľ: impulsemos el mal menor… dando por
supuesto que, en efecto, es un mal menor.

Pero, si me permites, analizando m√°s lento podr√≠amos se√Īalar que el
com√ļn denominador de esta ¬ęizquierda¬Ľ est√° en el cinismo, la desmemoria
y el conformismo.

No. Cuando se ve a la izquierda no hay que dirigir la mirada hacia
arriba, sino hacia abajo. Lo de arriba es sólo una claudicación con curules
y gobiernos, disfrazada de moderna sensatez. La geografía de la
izquierda (ojo: hablo del México de principios del siglo XXI) se extiende
abajo y suele estar lejos del frenesí de arriba. Y hablo entonces de la
izquierda de abajo, la marginada por esa ¬ęizquierda¬Ľ de arriba que tanto
agrada a la derecha.

En t√©rminos gastron√≥micos, la izquierda de arriba -¬ęlos marxistas de
pantuflas¬Ľ los llam√≥ alguien te puede dar una agenda con los mejores
restaurantes con los mejores vinos; y la izquierda de abajo sólo te
puede decir dónde están los tacos y las tortas más baratos.

Hablo de la llamada izquierda ¬ęmarginal¬Ľ, ¬ęradical¬Ľ, ¬ędinos√°urica¬Ľ -para usar
algunos términos que vienen de arriba-. De las organizaciones políticas
que no son parte de la clase pol√≠tica ni de la sociedad civil. De quienes no se rigen por modas, sino por compromisos. De los despreciados por los intelectuales, los medios de comunicaci√≥n, los gobiernos, los pol√≠ticos profesionales. De los que no son carne de ca√Ī√≥n sino de presidio, de cementerio, del limbo donde los desaparecidos esperan la justicia que no vendr√° de arriba, sino de abajo a la izquierda. De los pocos. Decenas. Cientos, si me apuras.

Yo me suelo reír de los argumentos
cuantitativos. ¬ęSon unos cuantos, muy pocos¬Ľ, nos dicen para recomendar el
ignorar a alguna organizaci√≥n de izquierda. Pero, ¬Ņcu√°ntos son pocos? ¬ŅNo
empezó el EZLN con seis personas? Porque estos pocos han sido el motor
de las grandes movilizaciones en México: los pocos que echaron a andar
el 68, el 85, el 94, el 99. ¬ŅHubiera sido el cardenismo del 88 un
movimiento de masas sin el apoyo de esas personas y organizaciones de
izquierda que se sumaron? Nosotros pensamos que no. Tal vez nos equivoquemos,
pero eso creemos.

Estas personas y organizaciones merecen no sólo el
respeto de todos, también la admiración. Cualquier iniciativa de
transformación real de nuestra sociedad deberá contar con ellos. Lo contrario
no ser√° sino una luz aislada -cuando nace abajo-, o un enga√Īo-(cuando
nace arriba-.

Porque debes saber que hay una izquierda que no puede ver
sino con verg√ľenza e indignaci√≥n que pretendan ponerle al frente,
dirigiendo y coordinando, a quienes sólo saben de movimientos sociales si es
para reprimirlos o comprarlos, a dirigentes sindicales charros, a
líderes religiosos y a políticos que cambian de bandera como de calzones.

Si me permites la imagen cronológica, el reloj de abajo tiene otro
ritmo y el calendario ahí exige más compromisos y en todo. Si arriba son
los medios electr√≥nicos -la televisi√≥n se√Īaladamente- los que dictan y
acompa√Īan la agenda del poder, abajo se escribe un libro en el que no
existe la palabra ¬ęfin¬Ľ. Cada cual va agregando letras, palabras,
páginas, hasta capítulos enteros como lo son el de la revolución iniciada en
1910 y el 68.

Este libro camina, m√°s lento, es cierto, pero tiene los
pies de quienes tienen a la lucha como forma de vida. Avanza, incluso
cuando las derrotas que escribimos no se pueden achacar a la sierpe de
siete cabezas, sino a las peque√Īeces que arrastramos. Aun as√≠, cada
página permite la siguiente, y detrás nuestro no sólo están Hidalgo,
Morelos, Guerrero, Villa, Zapata y los Flores Magón. También están los hoy
desaparecidos políticos por la guerra sucia, las organizaciones políticas
que hicieron posible la insurgencia sindical en los 70, y aquellos que,
sin aspavientos y con tenacidad, hacen trabajo político con obreros,
colonos, campesinos, indígenas, mujeres, religiosos, homosexuales y
lesbianas, estudiantes, maestros.

Y, siguiendo con lo del reloj, permíteme decirte que, a partir de la hora sexta, el horario empieza abajo y a la izquierda.

A este país lo han mordido la historia y la geografía. En oriente y
occidente, las sierras madres son dos grandes cicatrices que nos dicen:
¬ęesto somos¬Ľ. Ser√≠a tan hermoso que algo uniera los esfuerzos que abajo
se dan en el marco de estas cicatrices. Algo que los conectara de
M√©rida a Ensenada. O mejor a√ļn: de La Realidad a Tijuana.

Ya me despido. S√≥lo te recuerdo que, seg√ļn nosotros, la mirada alcanza
m√°s lejos cuando su base se asienta abajo y a la izquierda.

Vale. Salud y, si me preguntas de qué color es la bandera que abajo
ondea, te dir√≠a ¬ęrojinegra¬Ľ.

Desde las monta√Īas del Sureste Mexicano.

México, febrero de 2005.

P.D. Con este programa deportivo termina la transmisión del Sistema
Zapatista de Televisi√≥n Intergal√°ctica, la √ļnica televisi√≥n que se lee. A
partir de este momento nuestra se√Īal sale del aire. ¬ŅQu√©? S√≠, todav√≠a
falta lo que falta…

——————————–

* Del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Especial de Paralelo 21 (a href=¬Ľhttp://www.radio.udg.mx¬Ľtarget=¬Ľ_blank¬Ľ>www.radio.udg.mx.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A√Īadir comentario