Nov 13 2012
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PolíticaSociedad

Abbas: Imposible regreso al hogar (Safed)

¬ęQuiero ver Safed¬Ľ, dijo el presidente palestino Mahmoud Abbas al Canal 2 de Israel. ¬ęTengo derecho a verla, pero no a vivir all√≠¬Ľ, a√Īadi√≥.¬† Durante la guerra que sigui√≥ a la creaci√≥n del Estado de Israel (1948- 1949), los residentes palestinos huyeron de esta norte√Īa ciudad, que deb√≠an compartir con sus vecinos jud√≠os. Nacido en Safed, Abbas, entonces de 13 a√Īos, form√≥ parte junto a su familia del flujo de refugiados palestinos.

En sus declaraciones televisivas de principios de este mes, el presidente pareci√≥ abandonar el ¬ęderecho de retorno¬Ľ de los refugiados a las tierras que ahora los israel√≠es consideran su hogar, uno de los eternos problemas del conflicto.

Para las autoridades israel√≠es, ese reclamo hist√≥rico constituye una amenaza existencial. Seg√ļn estas, aceptar el retorno de millones de refugiados palestinos a Israel atentar√≠a contra la propia concepci√≥n del Estado, pues alterar√≠a de forma definitiva su mayor√≠a jud√≠a.

Al afirmar que no ten√≠a derecho a vivir en su ciudad natal, Abbas pareci√≥ dispuesto a renunciar a lo que la mayor√≠a de los palestinos consideran una prerrogativa incuestionable. Sin embargo, habl√≥ solo por √©l, seg√ļn aclar√≥ luego.

Por su parte, en plena campa√Īa electoral por su reelecci√≥n, y con una agenda definitivamente de derecha, el primer ministro israel√≠ Benjam√≠n Netanyahu se apresur√≥ a desestimar el compromiso de Abbas.

¬ęNo hay relaci√≥n entre las afirmaciones del presidente de la Autoridad Nacional Palestina y sus acciones¬Ľ, se√Īal√≥ en una declaraci√≥n.

Safed, ubicada en las norte√Īas monta√Īas de Galilea, es una ciudad importante por sus implicancias religiosas. Es donde surgi√≥ la C√°bala, corriente de pensamiento esot√©rico vinculada al juda√≠smo, hace cientos de a√Īos.

Los creyentes se congregan una vez al a√Īo en el monte Mer√≥n, donde est√° la tumba del rabino Shimon Bar Yochai, a quien se atribuye la autor√≠a del Zohar, o ¬ęlibro del esplendor¬Ľ, del siglo II, el texto m√°s profundo de la C√°bala y fuente del conocimiento esot√©rico.

Tras la expulsi√≥n de los jud√≠os de Espa√Īa durante la Inquisici√≥n de fines del siglo XV, eminentes rabinos como Isaac Loria y Yosef Karo se asentaron en esta ciudad, revelando los secretos cabal√≠sticos.

¬ęLa espiritualidad de la C√°bala no supone ning√ļn conflicto con ninguna tradici√≥n, creencia o fe¬Ľ, dijo Eyal Reiss, director del Centro Tzfat de C√°bala. ¬ęDesde Safed difundimos un mensaje meramente divino y pac√≠fico, y conocimiento para todos¬Ľ, explic√≥.

Además, Safed es una de las cuatro ciudades sagradas para el judaísmo. Cada una de ellas corresponde a los cuatro elementos fundamentales de la creación.

La sure√Īa localidad cisjordana de Hebr√≥n representa la tierra, pues seg√ļn el G√©nesis fue all√≠ donde Abraham, el patriarca b√≠blico de las tres religiones monote√≠stas, hizo la primera compra en la historia de un terreno.

Bendecida por el mar de Galilea, Tiber√≠ades, en el norte, es el s√≠mbolo del agua. Jerusal√©n, del fuego, por la segunda destrucci√≥n del Templo jud√≠o, devorado por las llamas romanas en el a√Īo 70 despu√©s de Cristo.

¬ęDesde entonces, la presencia divina est√° en Safed. El elemento espiritual que compone esta hermosa creaci√≥n es su aire, que revela los canales ocultos del alma de la C√°bala¬Ľ, dijo Reiss.

De hecho, ¬ęhay algo en el aire adonde sea que se mire¬Ľ, observ√≥, mientras se suben las empinadas escaleras empedradas de la Ciudad Vieja.

Pero no todo fue siempre id√≠lico. Safed fue invadida por cruzados, mamelucos, otomanes y brit√°nicos, adem√°s de sufrir plagas, terremotos y pogromos √°rabes, el √ļltimo en 1929.

Eterna, pero olivada, Safed exuda una sensación de grandeza abandonada y oculta en el murmullo de sus oraciones.

Se dice que el mesías llegará a Jerusalén desde Safed como preludio de la libertad y la paz eterna para que todos comprendan la impenetrable sabiduría de Dios.

Pero ahora, asuntos m√°s terrenales eclipsan a los espirituales.

El derecho de Abbas a regresar a Safed, como visitante, se volvió un tema de conversación para todos.

¬ę¬ŅAbbas vivi√≥ aqu√≠?¬Ľ, pregunt√≥ un incr√©dulo residente local, mientras otro replic√≥: ¬ęNo hay nada aqu√≠ para √©l¬Ľ.

¬ęRecibimos 1,2 millones de turistas al a√Īo¬Ľ, se√Īal√≥ el alcalde Ilan Shohat. ¬ęNo hay problema en recibir uno m√°s. En cuanto a Abbas, todav√≠a le debe explicaciones a la ciudad¬Ľ, a√Īadi√≥.

La reacci√≥n del alcalde a la declaraci√≥n del presidente palestino obedece a que se acusa a Abbas de haber estado implicado en la planificaci√≥n de un ataque con toma de rehenes contra una escuela primaria por parte de insurgentes palestinos en 1974, que termin√≥ con 22 ni√Īos y ni√Īas muertos, 20 de los cuales eran de Safed.

¬ęMientras no pida perd√≥n y no muestre remordimiento, es un visitante no deseado¬Ľ, sentenci√≥.

¬ęAbbas sol√≠a cruzar ese puente camino a su casa¬Ľ, record√≥ Gaby Hameiri, uno de los ancianos de esta ciudad y celebridad local, mientras se√Īalaba una pasarela.

Hameiri dice recordar a Abbas. ¬ęEs solo dos a√Īos mayor que yo. Nuestros padres eran socios. El m√≠o era due√Īo de un comercio de l√°cteos, y el suyo ten√≠a cabras y leche¬Ľ, dijo.

En 1944, Hameiri acompa√Ī√≥ a su padre a la casa de Abbas. Fue a implorarle que intercediera ante las autoridades brit√°nicas por un hermano, detenido bajo sospecha de estar vinculado a la organizaci√≥n sionista extremista Leji (Combatientes por la Libertad de Israel), que pele√≥ contra las autoridades del Mandato Brit√°nico de Palestina.

Pero la conversaci√≥n termin√≥ mal. ¬ę‘Su hijo es un terrorista’, dijo su padre. Pap√° replic√≥: ‘Solo nos protegemos de ustedes los √°rabes’. El aire se enturbi√≥. Los hijos est√°bamos ah√≠. Seguro que Abbas deb√≠a estar presente¬Ľ, relat√≥.

Una marca del paso del tiempo es que la casa de la calle Jerusal√©n ahora alberga a una compa√Ī√≠a de seguros y un comercio de tel√©fonos celulares. En el patio, una parra se eleva torcida, tan vieja como el mismo conflicto.

¬ęLe dir√≠a a Abbas: ‘Eres un hombre mayor ahora, igual que yo. Leo tus labios. Desear√≠a leer en tu coraz√≥n que terminas de aceptar que estas tierras no son menos nuestras que tuyas'¬Ľ, a√Īadi√≥.

Lo mejor sería devolver a Safed lo que es de Safed.

El estudio de la C√°bala podr√≠a ser un b√°lsamo tranquilizador para las agraviadas almas. ¬ę¬ŅPor qu√© no?¬Ľ, opin√≥ Reiss. ¬ęQue Abbas venga y estudie aqu√≠. Si le cuesta, le ense√Īar√© por Skype (programa de mensajer√≠a y conversaci√≥n electr√≥nica), incluso en √°rabe¬Ľ, ofreci√≥.

*An√°lisis distribuido por IPS

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