Feb 7 2006
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Economía

Aborto: puntos de vista moral y religioso

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

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El aborto genera opiniones contradictorias; dentro de su contexto intervienen principios √©ticos, morales, jur√≠dicos, religiosos, m√©dicos, pr√°cticos, y de salud p√ļblica. No es f√°cil establecer prioridades entre valores √©ticos conflictivos, pero si es necesario reflexionar sobre principios moralistas y filos√≥ficos de derecho que legitiman la necesidad de proteger los derechos humanos de las mujeres y su autonom√≠a como seres individuales.

En el mundo existen culturas, ideolog√≠as y religiones con distintas actitudes con respecto al instante exacto en que el embri√≥n se transforma en ¬ęun ser humano con alma¬Ľ. Hay tradiciones que creen en la hominizaci√≥n ‚Äďque es el momento en que el √≥vulo fecundados se convierte en persona‚Äď ocurre en alg√ļn instante despu√©s de la concepci√≥n; otros opinan que la vida no comienza sino cuando el feto es ¬ęviable¬Ľ.

Algunas religiones no se oponen al aborto: estiman que debe permitirse bajo ciertas condiciones. Otras lo dejan a la discreción de la persona de acuerdo a lo que dicte su conciencia y unas terceras lo condenan totalmente.

El trato que se le ha dado al aborto no s√≥lo difiere entre las distintas comunidades religiosas, sino que ha suscitado numerosas pol√©micas en el interior de las mismas. Dichas discusiones han cambiado a lo largo de la historia y contin√ļan siendo objeto de un constante debate en el cual no hay unanimidad de opiniones.

Pensamiento religioso: algunos ejemplos

En el caso de la jurisprudencia isl√°mica, por ejemplo, existe desacuerdo en cuanto al momento exacto de la instalaci√≥n del alma en el cuerpo y el desarrollo del feto, ‚Äďun grupo permite el aborto hasta los 120 d√≠as, otros los proh√≠ben en etapas m√°s tempranas‚Äď. Dentro del juda√≠smo, si bien se exige el aborto cuando peligra la vida de la madre, existe una gran divergencia entre los distintos movimientos en cuanto a permitir el aborto por razones terap√©uticas.

En Judaism and Abortion se se√Īala: ¬ęhay divergencia en la tradici√≥n jud√≠a en cuanto a permitir el aborto en caso de malformaciones fetales. En estos casos el aborto no se justifica por las dificultades que deber√° enfrentar la criatura, sino por el sufrimiento mental o emocional para la madre que resulta de continuar el embarazo. El factor determinante es, pues, la mujer y no la condici√≥n o futuro del feto¬Ľ.

En la Iglesia cat√≥lica romana, la posici√≥n que establece que la vida existe desde el momento de la concepci√≥n no siempre ha sido la misma. En La Historia de las ideas sobre el aborto en la Iglesia Cat√≥lica se advierte: ¬ęantes de 1869 la mayor√≠a de los te√≥logos ense√Īaban que el feto se convert√≠a en un ser humano con alma a partir de los 40 d√≠as ‚Äďa veces m√°s tarde despu√©s de la concepci√≥n‚Äלּ. La postura de la jerarqu√≠a eclesi√°stica de condena absoluta al aborto ha sido cuestionada por te√≥logos cat√≥licos que piensan que es permisible en las primeras etapas de gestaci√≥n.

Hasta P√≠o IX, los pont√≠fices se preocuparon primordialmente de problemas de penitencia en relaci√≥n al aborto, es decir catalogaban y defin√≠an la magnitud de varios pecados entre los cuales el aborto no era de los m√°s trascendentales. Desde la publicaci√≥n Apost√≥lica Sedis de P√≠o IX, ‚Äď1846 – 1878‚Äď la pr√°ctica del aborto bajo cualquier circunstancia se convirti√≥ en falta grave y castigada con la excomuni√≥n.

P√≠o XI en 1930 dijo que la vida de la madre y la del feto son igualmente sagradas, que nadie tiene el poder ni la autoridad para destruirlas. P√≠o XII refrend√≥ esta argumentaci√≥n d√°ndole normas a la rigidez de la Iglesia frente a este asunto del ni√Īo por nacer. Pablo VI, en 1968, confirma la misma concepci√≥n. ¬ęLa vida humana es sagrada desde su origen¬Ľ, advirti√≥ Juan XXIII.

Benedicto XVI, en su discurso a los participantes del Tercer Encuentro de los presidentes de las Comisiones Episcopales para la Familia y la Vida de América Latina, que se realizó en la Santa Sede, en diciembre del 2005, condeno el aborto y dijo:

¬ęEs necesario ayudar a tomar conciencia del mal intr√≠nseco del crimen del aborto que, al atentar contra la vida humana en su inicio, es tambi√©n una agresi√≥n contra la sociedad misma. Los pol√≠ticos y legisladores, como servidores del bien social, tienen el deber de defender el derecho fundamental a la vida, fruto del amor de Dios¬Ľ.

Como observamos, la Iglesia no ha cesado de reprobar el aborto.

Otros cultos, otras opiniones. La mayoría de las iglesias e instituciones vinculadas a cultos religiosos han declarado su punto de vista frente al aborto en forma clara. La más fuerte posición es la organización Pro-Vida, cuyos líderes provienen principalmente de la católica.

Sin embargo dentro de las mismas asociaciones, hay quienes no est√°n de acuerdo con la posici√≥n oficial de la Iglesia. Por ejemplo dentro de la Iglesia Cat√≥lica, hay grupos que en la actualidad defienden el aborto durante el primer trimestre y han hecho notar que en alg√ļn momento la iglesia acept√≥ la idea aristot√©lica de que el alma no entra al cuerpo hasta despu√©s de 40 – 80 d√≠as de la concepci√≥n. Santo Tom√°s de Aquino ratific√≥ esta idea.

Con excepción de la católica, la mayoría de las iglesias que tienen la posición Pro Vida, aceptan el aborto en casos excepcionales como cuando la vida de la madre esta en riesgo de muerte. Judíos ortodoxos, protestantes evangélicos, luteranos y mormones creen que la vida comienza en el momento de la concepción y, por lo tanto, que el feto es digno de derechos y protección. Para estos grupos, la meta es revertir o detener las leyes que legalizan el aborto.

Otras casas de Dios, como Unidad de Cristo, Metodista, Episcopal y Prebisteriana han adoptado abiertamente la posici√≥n pro-elecci√≥n, que consideran que la definici√≥n del momento en que la vida humana se inicia es una cuesti√≥n que no est√° establecida. Por lo tanto, entienden que se debe permitir a la mujer ejercer su libertad personal y seguir sus creencias morales y religiosas. Consideran adem√°s que el bienestar de la mujer es una prioridad sobre el bienestar del ni√Īo y creen que la legalizaci√≥n del aborto asegura la salud de la mujer.

Sostienen también que el aborto es una opción ante circunstancias especiales y no debe ser usado como un método ordinario de planificación familiar.

Pro-vida РPro-elección. Como se advierte en las discusiones sobre la sexualidad hoy, existen dos facciones: Pro-vida, en contra del aborto y su legalización y Pro elección, a favor de la reglamentación del aborto. Ambos grupos están bien organizados y totalmente convencidos de sus respectivas posiciones. En cada uno de ellos hay seguidores más o menos extremos. En Pro-vida hay quienes no solo están en desacuerdo con el aborto sino con todo tipo de métodos anticonceptivos que no sea el natural o del ritmo.

En Pro-elección algunos consideran el aborto como una fórmula de planificación familiar. En el intermedio, hay acuerdo en que los métodos anticonceptivos modernos y la educación sexual son indispensables para disminuir el aborto, y que este puede ser aceptado en circunstancias extremas.

Pro-elecci√≥n considera que la mujer tiene total derecho a controlar su cuerpo y, por tanto, a decidir si contin√ļa o termina un embarazo. Cree que la existencia humana es buena y debe preservarse, pero que la calidad de vida es m√°s importante y, por tanto, el aborto, es en muchos casos ¬ęla menos mala de las decisiones¬Ľ. Adem√°s estiman que, como no hay un consenso social ni claridad sobre el momento en que empieza la vida, el Estado no debe legislar en este terreno, sino que debe dejar la decisi√≥n a la mujer que es quien tiene derecho a decidir sobre su cuerpo y lo que acontece dentro de √©l.

Tanto Pro-vida como Pro-elección están de acuerdo en el valor y la dignidad de la existencia humana, pero no están de acuerdo en cuándo la vida se inicia y en la relativa importancia que se da a la calidad y a la supervivencia por sí misma.
La tendencia mundial claramente se está orientando hacia la legalización del aborto en casos tales como malformaciones del feto, peligro de muerte de la madre, violación o incesto.

Hay todavía mucha controversia con respecto a la legalización del aborto en otras circunstancias.

El probabilismo

El probabilismo, doctrina que se desarrollo en el siglo XIX, proporciona la base teol√≥gica a las diversas posiciones que han surgido dentro de la Iglesia cat√≥lica, acepta el punto de vista de los te√≥logos en cuanto a que una dudosa obligaci√≥n moral no pod√≠a ser impuesta como certeza (Ubi dubidumm ibi libertad: donde hay dudas no hay libertad), sino que en √ļltima instancia la decisi√≥n moral depende de la conciencia propia. Por lo tanto la persona misma, a trav√©s de su discernimiento o de un convencimiento proporcionado por expertos, tiene el derecho de disentir de las ense√Īanzas de la Iglesia si se alcanza una ¬ęprobabilidad firme¬Ľ. La teor√≠a del probabilismo, que contin√ļa siendo parte de los principios de la iglesia, permite un desacuerdo privado y apoya la conciencia individual.

La ausencia de un debate escolástico adecuado muestra una posición inflexible por parte de la Iglesia y trae como consecuencia que la mayoría de los católicos tengan la errada creencia de que su doctrina con respecto al aborto es infalible. Sin embargo, dada la divergencia de opiniones y la falta de una tradición clara y continua que considere el aborto como un homicidio, es imposible formular una declaración verdadera al respecto. Es por ello que los pronunciamientos pontificios y las leyes canónicas que prohíben la práctica del aborto no forman parte de las declaraciones papales que los fieles deben considerar como infalibles.

A pesar de la fuerte oposici√≥n de la jerarqu√≠a eclesi√°stica con respecto a la anticoncepci√≥n artificial, en Latinoam√©rica se ha reafirmado la separaci√≥n entre las pol√≠ticas p√ļblicas del Estado y los postulados de la Iglesia en lo referente al tema de la planificaci√≥n familiar, donde se ha visto un avance en materia de legislaci√≥n y programas sobre derechos productivos y sexuales. Luego de la conferencia Internacional de las Naciones Unidas, sobre Poblaci√≥n y Desarrollo, celebrada en El Cairo en 1994, algunos pa√≠ses revisaron su legislaci√≥n o adoptaron nuevas leyes tendientes asegurar el ejercicio de los derechos reproductivos y sexuales.

Este no ha sido el caso con respecto al tema del aborto, donde la iglesia contin√ļa ejerciendo una fuerte oposici√≥n a los proyectos de leyes que despenalizan esta pr√°ctica. La jerarqu√≠a eclesi√°stica no se ha adaptado a la realidad que viven las mujeres hoy d√≠a, ni al hecho de que en Latinoam√©rica, un gran porcentaje de los creyentes cat√≥licos no est√° de acuerdo con respecto a los postulados de la iglesia en cuanto al aborto.

En una encuesta realizada en Bolivia por A√≠da Camacho, para su libro Aborto impune, se se√Īala que el 42% de los cat√≥licos y el 54% de aquellos que no practican ninguna religi√≥n no est√°n de acuerdo con la posici√≥n de la iglesia cat√≥lica sobre el aborto.

Criterios morales, éticos y jurídicos

¬ęLos problemas colectivos que tocan la conciencia de cada individuo se vuelven sumamente dif√≠ciles de solucionar, especialmente cuando existen distintas posturas al respecto y se busca establecer un margo legislativo que satisfaga a la mayor√≠a de los ciudadanos. No es f√°cil solucionar conflictos √©ticos es establecer prioridades entre ellos, pero s√≠ existe un consenso con respecto a la necesidad de aceptar excepciones bien justificadas a la hora de aplicar estos principios¬Ľ, se√Īala Jos√© Barzaletto, en Perspectivas √©ticas para legislar sobre el aborto, agregando:

¬ęEs por ello que para analizar √©ticamente el problema del aborto inducido, adem√°s de los principios morales aplicados al campo de la salud, el legislador tambi√©n debe tomar en cuenta los preceptos que orientan la formaci√≥n del derecho positivo y que forman parte de la filosof√≠a del derecho. Mediante un an√°lisis objetivo, y estimando las consecuencias pr√°cticas de las alternativas legales que se presentan, se puede llegar a conclusiones √©ticamente validas¬Ľ.

Por su parte, el Center for Reproductive Rights, advierte:

¬ęSin pormenorizar las diversas teor√≠as pol√≠ticas al respecto, la idea de democracia se apoya en que el poder pol√≠tico debe residir en la comunidad, puesto que nadie posee por derecho propio la facultad de regir sobre sus semejantes. El Estado democr√°tico liberal no solo debe garantizar los derechos fundamentales del individuo, sino que debe servir al bien com√ļn, proveer el mayor beneficio directo y para el mayor n√ļmero de sujetos que integran la colectividad estatal…

¬ęPor otra parte, la idea de justicia se centra en la distribuci√≥n equitativa de cargas y beneficios, sin distinci√≥n de g√©nero, raza, edad o nivel socioecon√≥mico. Es decir, todas las personas dentro de una sociedad determinada merecen igual acceso a bienes y servicios que cubran sus necesidades humanas b√°sicas. Del mismo modo el concepto de equidad jur√≠dica implica no s√≥lo la igualdad en los derechos fundamentales, sino tambi√©n la ecuanimidad ante la ley¬Ľ.

Todos los seres tienen el derecho a la libertad de determinación y acción mientras no interfieran con los derechos de las demás personas. La libertad se manifiesta en la decisión sobre el destino propio es decir, la autonomía personal.

Polémica no resuelta

El problema del aborto inducido está inmerso en una gran controversia ideológica y religiosa que se basa en dogmas y valores no aplicables a la realidad social que viven las mujeres en la actualidad. Así, los principios éticos, morales, filosóficos, y religiosos sirven para reflexionar y evaluar estos valores, adaptándolos al contexto actual que sirven al legislador como una guía de acción ante problemas morales. El tratamiento legal que se le ha dado al aborto en las sociedades latinoamericanas no sólo lo convierte en un problema de justicia social, sino que limita un principio ético fundamental: la libertad individual. Mediante una postura penalizadora y restrictiva sobre el aborto, se le impide a la mujer el ejercicio pleno de su derecho a la maternidad voluntaria.

Venezuela. La abogada Sonia Sgambatti, profesora de la cátedra de Medicina Legal de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, autora de El Aborto, aspectos historiográficos, legales, éticos y científicos advierte:

¬ęNuevamente nos vemos ante un hecho que despierta ardientes pol√©micas, posiciones encontradas y perjuicios arraigados, como es el tema del aborto (…) Curiosamente, la legislaci√≥n m√°s primitiva no lo consideraba como situaci√≥n para ser sancionada, aunque siempre hab√≠a puntos de vista respetables que sosten√≠an criterios adversos. En la sociedad polite√≠sta, denomina por otros pagana, fil√≥sofos de la estatura de Arist√≥teles y versados en los asuntos de la medicina de la √©poca como Hip√≥crates, condenaban esta pr√°ctica.

¬ęEn el Derecho romano, durante la √©poca cl√°sica, se mantuvo la licitud del aborto. Esta legalidad se basaba en el criterio de que el feto era parte de la madre y por lo tanto se respetaba la autonom√≠a sobre el propio ser. S√≥lo interven√≠a el Estado cuando la interrupci√≥n del embarazo lesionaba derechos ajenos, o si se ejecutaba contra la voluntad del marido.

¬ęCon el Cristianismo aparece una nueva concepci√≥n de la vida y es cuando el Estado interviene para repudiar y sancionar tal pr√°ctica. El Derecho Can√≥nico, basado en la autoridad de los Santos Padres, y especialmente San Agust√≠n, consideraba el aborto procurado como homicidio y aceptaba la distinci√≥n Aristot√©lica del plazo en la animaci√≥n del feto, el cual ten√≠a lugar 40 d√≠as despu√©s de la concepci√≥n para los varones y 80 para las hembras. Si se efectuaba la muerte del feto con alma, ‚Äďanimado‚Äď en tal caso deb√≠a imponerse al autor la pena capital y si se efectuaba la muerte del feto no animado, recib√≠a una pena mucho menor, se le castigaba en este caso con el confinamiento. Tal distinci√≥n pas√≥ a las legislaciones¬Ľ.

¬ęEn general, ‚Äďprosigue diciendo la jurista‚Äď el aborto fue siempre un tema de discusi√≥n en los diferentes pa√≠ses, por sus implicaciones morales y de salud de la madre expuesta a tal interrupci√≥n preocreativa. Oscilaba entre posiciones un poco m√°s liberales como es el caso del C√≥digo de Carlos V, que reduce el castigo al imponer la obligaci√≥n que deb√≠an tener los jueces de reconsultar con los peritos humanizando de alguna forma la sanci√≥n penal¬Ľ.

¬ęEs a partir de los Siglos XVIII y XIX, cuando el hombre inicia un cambio de actitud frente a los conceptos filos√≥ficos, morales y sociales, cuando surgen los argumentos abolicionistas, especialmente en Francia y Alemania, donde se propugnaba la exclusi√≥n del aborto del cat√°logo de los delitos. A partir de esa √©poca resucitaron los argumentos de que la mujer pod√≠a disponer de si misma negando autonom√≠a al feto¬Ľ.

¬ęEn el Derecho venezolano, como en casi todos los pa√≠ses iberoamericanos, el aborto esta concebido como de orden individual, antes que de comunidad. As√≠ vemos que este delito esta previsto dentro del C√≥digo Penal, en el t√≠tulo de los Delitos contra las personas. El aborto est√° catalogado como una trasgresi√≥n que lesiona intereses individuales¬Ľ.

Finaliza diciendo: ¬ęEn los √ļltimos tiempos, el aborto se halla √≠ntimamente ligado a situaciones novedosas, a condiciones sociales cambiantes, a un reajuste de circunstancias que implican lo moral, lo pol√≠tico y lo social. Ante tal situaci√≥n, se impone una actitud m√°s ajustada a la problem√°tica actual que redefina la punibilidad del aborto¬Ľ.

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* Periodista venezolana.

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1 Coment√°rio

Comentarios

  1. LILY ART
    6 noviembre 2017 1:03

    Necesitamos referencias bibliogr√°ficas m√°s exactas