Nov 29 2014
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Despacito por las piedras

ABUELOS MOLESTOS: EL PAPA LLAMÓ “ABUELA” A EUROPA

El Papa habló con dureza sobre la situación actual de Europa, a algunos abuelos no les gustó que Francisco le dijera “abuela” para descalificarla. El viaje fue relámpago, solo le demandó 4 horas. La recepción: emocionante, lo ovacionó de pie todo el Parlamento Europeo. El discurso: electrizante, dijo verdades a las que muy pocos se habían atrevido. Pero algunos, veteranas y veteranos de este lado del planeta, se mostraron sorprendidos por la palabra que metafóricamente usó el Papa para graficar la descomposición de esa región.

El Papa Francisco llamó “abuela” a Europa. Muchos abuelos de estos lares consideran que tienen una dignidad que carece la decadente Europa.
Francisco sabe que nuestra cultura fue moldeada por el pensamiento greco-romano. Que nuestras instituciones fueron ideadas, siglos atrás, por pensadores que copiaron -sin reparar en los aquí existentes- los modelos de otros lugares, la mayoría de ellos provenientes de la misma Europa y sus dos mil años de historia. Todo ello es fruto de una inmigración de la cual Jorge Bergoglio y muchos de nosotros somos herederos indudables.
Pero nadie debe olvidar que aquí, al igual que en la mayor parte del mundo, hubo otras civilizaciones y culturas. La forzada integración de ellas al fenómeno inmigratorio generó esta cultura que merece ser reconocida como distinta y que está en deuda con la desarrollada por los primitivos habitantes. Ese reconocimiento es imprescindible si queremos evitar que las culturas más antiguas, de esta región del mundo, sean utilizadas por el poder imperial para destruir -al servicio de sus intereses- estas incipientes e independientes formaciones que apenas tienen uno o dos siglos de existencia. Estas culturas están en pleno proceso de formación, en cada uno de nuestros países.
Es posible que la Iglesia deba preocuparse un poco más por la esencia de estas culturas que por el envejecimiento y debilidad de una mustia Europa.
Más allá de esta “observación”, Francisco dijo en la cara de los miembros del Consejo de Europa “Hoy tenemos ante nuestros ojos la imagen de una Europa herida, por las muchas pruebas del pasado pero también por la crisis del presente (…) el Viejo Continente ya no parece ser capaz de hacerle frente con la vitalidad y la energía del pasado. Una Europa un poco cansada y pesimista que se siente asediada por las novedades de otros continentes”. Minutos antes, frente a los parlamentarios de la Unión Europea había afirmado que “No se puede tolerar que el mar Mediterráneo se convierta en un gran cementerio de inmigrantes”, refiriéndose a los emigrados africanos que mueren en ese mar tratando de llegar a las costas europeas.
Fue en ese marco que el Papa Francisco dijo: “Se recibe una impresión general de una Europa abuela que ya no es fértil ni vivaz”. El Papa habló de las “instituciones distantes” de la gente de esa Europa. Si eso ocurre en Europa, que creó tales instituciones, podemos imaginarnos lo que pasa con las nuestras copiadas de aquellas que ahora son consideradas lejanas a los intereses de sus pueblos.

Juan Guahán, Question

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