Mar 18 2005
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Cultura

Acerca de la creaci贸n literaria y art铆stica

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La creaci贸n literaria y art铆stica es fruto de dos complejos y tensos momentos, caracter铆sticas o espacios, en la condici贸n sociohist贸rica del creador: su desajuste con el mundo, su disconformidad, su insatisfacci贸n, su disgusto, es decir su 鈥渘o estar鈥 estando, lo que explica su rebeld铆a o su autoexilio; y las ansias de inmortalidad (entendiendo esta palabra no en su acepci贸n religiosa sino en la comprensi贸n amplia y terrenal; como dir铆a Cervantes: dejar huellas), su decir no pensando solamente en los contempor谩neos sino en la posteridad, 茅se in煤til intento por trascender nuestra propia y prosaica muerte.

Por supuesto, no dejo de lado las capacidades creadoras del artista o escritor. Sus caracter铆sticas emocionales, psicol贸gicas e intelectuales, eso que conocemos como inteligencia, sensibilidad y talento; adem谩s de esa especie de 鈥渓lamado鈥 a la creaci贸n.

Ciertamente hay una especie de predisposici贸n a crear en el artista y escritor (que prefiero llamar poeta, porque as铆 se llam贸 en un principio y su tarea es crear poes铆a, independientemente de la forma que adopte) en tanto 鈥渘ecesidad de decir鈥, que se le impone, como vocaci贸n u oficio, cuando realmente la asume.

Y la asume con lucidez cuando cuenta con los instrumentos precisos para hacerlo, adem谩s de la labor y la disciplina que implican el hacerse de un lenguaje y un estilo. Precisamente me interesa insistir en esa necesidad de decir.

Hecha la digresi贸n aclaratoria, regreso a ello: El primer momento, caracter铆stica o espacio, el poeta 鈥搎ue entiendo en extensi贸n como intelectual, el perfecto intelectual que trasciende las 鈥渞ejillas鈥 de la ratio occidental鈥 lo expresa b谩sicamente de dos formas: la cr铆tica visceral, 谩cida, profunda y l煤cida de su realidad, concentrando sus dardos en lo que lo hace sentirse desajustado, insatisfecho e inc贸modo (la avaricia, la usura, la injusticia, la violencia, el terror, el absurdo, el racismo, la estulticia, y un largo etc茅tera.); y/o rescatando lo m谩s tangiblemente humano, lo representativo de ese margen de humanidad que nos permite a煤n dise帽ar sue帽os y utop铆as, lo perfectiblemente propio de la condici贸n humana (la solidaridad, la ternura, la tolerancia, el equilibrio, la armon铆a, la opci贸n por los excluidos y el af谩n de lucha con y por los dem谩s, la misma creaci贸n est茅tica, etc.).

Debo decir que entre esas dos formas de expresi贸n coexisten diversas maneras de enfrentarse a la creaci贸n, las cuales podr铆an considerarse como intermedias, o derivativas, de las mismas: el arte por el arte, la evasi贸n, la nostalgia de la naturaleza, lo fant谩stico, 驴la abstracci贸n?, 驴la ciencia ficci贸n?, etc. Pero de la elecci贸n de aqu茅llas dos grandes formas, o de sus maneras intermedias o derivadas, se seguir谩, fundamentalmente, la aparici贸n de los diferentes g茅neros art铆sticos y literarios, as铆 como las m煤ltiples posturas existenciales, ideol贸gicas y conceptuales de sus creadores.

Ahora bien, superando, o tratando de superar, el amplio y a veces in煤til debate posmoderno al interior de la filosof铆a y de amplios sectores de la cultura 鈥揺specialmente en lo referido a la metaf铆sica鈥, o lo que se ha denominado como crisis del humanismo; adem谩s de los t贸picos de la docencia acad茅mica y de la complacencia mercadot茅cnica en la cr铆tica literaria y art铆stica; estoy convencido que el arte y la literatura (entendida esta 煤ltima como arte en su m谩xima aspiraci贸n: poes铆a: lenguaje que no copia al mundo al que se refiere sino que abre 鈥渙tro mundo鈥 que igual nos permite mirar y entender, de alguna manera, 鈥渆l nuestro鈥) son, pr谩cticamente, la 煤nica v铆a para comprender e interpretar 鈥渆l mundo鈥 y sus pulsaciones m谩s humanas que son las espirituales; es decir, la emocionalidad de una cultura, una etnia, un conglomerado humano, una 茅poca.

Me apoyo en el franc茅s Paul Ricoeur: 鈥淟a funci贸n principal de la obra po茅tica, al modificar nuestra visi贸n habitual de las cosas y ense帽arnos a ver el mundo de otro modo, consiste tambi茅n en modificar nuestro modo usual de conocernos a nosotros mismos, en transformarnos a imagen y semejanza del mundo abierto por la palabra po茅tica禄 (Ricoeur, Teor铆a de la Interpretaci贸n, S.XXI, 1999). Probablemente por eso el arte est谩 m谩s cercano a la religi贸n, al mito, a la magia, que es de donde finalmente procede.

Las interpretaciones hist贸ricas, pol铆ticas, socioecon贸micas, antropol贸gicas, psicoanal铆ticas, est茅ticas, incluso semi贸ticas o sociocr铆ticas, filos贸ficas en general; por su instrumental o metodolog铆a racionales o racionalistas, con ese af谩n de cientificidad y pertinencia epistemol贸gica que arrastran, adem谩s de la casi infalibilidad apoyada en las certezas de su propia mirada, no han profundizado, hasta ahora, en esas pulsaciones, tan depuradamente como lo han hecho el arte y la literatura, desechando peyorativamente el mito y los arquetipos.

De hecho, los planteamientos de la est茅tica y las teor铆as literarias y del arte no ser铆an posibles, o carecer铆an de sentido, sin la misma pr谩ctica literaria y art铆stica.

Son precisamente esas pulsaciones, individuales y colectivas, las que definen en 煤ltima instancia, la identidad del individuo y de su comunidad, contrario a lo que han venido sustentando el racionalismo y la metaf铆sica. Es desde aqu茅llas que nos replanteamos el ser y el estar en la cultura y con los dem谩s.

Dicho de otro modo, es esa corriente, que es la energ铆a vital de un pueblo, la que nos posibilita comunicamos y modelar nuestro ser en correspondencia con la otredad. Por eso no es casual que el pragmatismo del filosofo norteamericano Richard Rorty busque en la literatura las fuentes de la 茅tica colectiva y de la moral individual. Para las culturas perif茅ricas de nuestros pa铆ses, esta claridad meridiana acerca de nuestro movimiento vital, es de suma importancia para sabernos otros en la globalizante y excluyente cultura occidental.

Otros significa ser nosotros, es decir, individuos y pueblos excluidos por el capital simb贸lico de Occidente, actualmente administrado por la guerrerista ense帽a imperial del norte, que nos mira como su traspatio y su mercado inmediatos, jam谩s como posibles interlocutores.

Por ello, para buscarnos debemos abandonar sus espejos, es decir, sus maneras de 鈥渉acer arte y filosof铆a鈥. Es hora de volvernos hacia nosotros mismos, sin perder la mirada perif茅rica, para bucear en nuestra rica y plural creaci贸n art铆stico / literaria, desde donde debemos revelarnos como posibilidad de cambio a trav茅s del aumento de la imaginaci贸n y de la intensidad compartida en el viaje por la proyecci贸n est茅tica.

Revelaci贸n significa tomar conciencia, por vez primera, del respeto que nos debemos a nosotros mismos ante los dem谩s, los otros, que, para nuestro caso, son los pueblos y etnias explotados y separados por el capital, quienes habremos de fraguar las alternativas para reinterpretar (驴desconstruir?) la Historia, interviniendo en la transformaci贸n de nuestro entorno vital, amenazado por el consumismo ciego de un sistema planetario que se devora a s铆 mismo.

En otras palabras, se trata de comprender el hecho est茅tico como un espacio sagrado y soberano 鈥揺n el sentido que le da Georges Bataille a estos dos t茅rminos鈥 de intersubjetividades que dialogan, sustentadas por el plano de la comprensi贸n y la solidaridad antropoc贸smica.

Y as铆 como nuestra tradici贸n intelectual no cuenta con la rigidez y amplitud de los grandes sistemas filos贸ficos de Occidente, es decir europeos, habremos de constatar que la historia de nuestro pensamiento est谩 en las obras de los creadores art铆sticos y de los escritores, nuestros poetas, adem谩s de los intelectuales forjadores de proyectos ut贸picos.

Por eso la reflexi贸n perif茅rica debe centrarse en las pulsaciones espirituales y emocionales (lo que Bataille llama el ser de la intimidad dedicado a la creaci贸n de valores no utilitarios, lo sagrado y soberano referido al quiebre de la producci贸n que esclaviza al ser humano) de nuestros pueblos que, ya es tiempo de reconocerlo, no solamente tienen Historia sino Prehistoria (precolombina) como bien lo subraya el erudito costarricense Luis Ferrero (ver: ).

Es urgente, entonces, acudir a las literaturas y artes ind铆genas, a esas maravillas de la poes铆a n谩huatl, por ejemplo, con joyas tales como las del poeta pr铆ncipe Netzahualcoyotl, pero, obviamente, sin descuidar las tradiciones de otras culturas como la china, la mesopot谩mica, la egipcia, etc., as铆 como el ancho espectro greco-latino y judeo-cristiano conocido presuntuosamente como civilizaci贸n occidental.

Ese acudir debe hacerse hol铆sticamente, despoj谩ndonos de antro y logocentrismos, y armados de una 鈥渁rqueolog铆a鈥 que exhume las discontinuidades y las exclusiones a partir de una hermen茅utica que reconsidere los diversos legados art铆sticos y culturales de la humanidad, as铆 como la 贸rbita y sus influencias en el cronotopo de su posibilidad.

Pero entonces habremos de regresar al principio: la reconsideraci贸n del artista como poeta: intelectual apertrechado de una inteligencia, talento, voluntad y sensibilidad especiales para investigar en su entorno desde otra perspectiva, hurgando en los dep贸sitos socioculturales y psicol贸gicos menos frecuentados por la ciencia, esas pulsaciones espirituales y emocionales invisibilizadas que no han podido describirse ni clasificarse en las taxonom铆as de la episteme (pos-tardo) moderna.

Para ello habr谩 de efectuarse una revoluci贸n epistemol贸gica, o una ruptura en el archivo del conocimiento occidental 鈥搎ue es el que nos domina con su mirada pan贸ptica y su disciplina econ贸mica de la vigilancia y el castigo鈥, de tal manera que la creaci贸n art铆stica y literaria ocupen el sitio que les corresponde, as铆 como quienes se ocupan de ello: los hacedores de obras art铆sticas y literarias.

Estoy hablando, se entiende, de otro mundo posible, de la necesaria utop铆a que los llamados posmodernistas han tratado de descontruir. Porque, siguiendo a Bataille, si el ser humano es el ser que crea sentido, el poeta ser铆a el creador de sentido por excelencia y por ello el 鈥渇abulador鈥 (en el sentido de imaginar tramas y argumentos; recu茅rdese que la raz贸n condena a la f谩bula, y por ello al fabul谩tor, defini茅ndola como 鈥渁cci贸n artificiosa con que se encubre o disimula una verdad鈥) m谩s importante de la utop铆a.

El mundo de la creaci贸n art铆stico-literaria es el mundo propicio de la utop铆a pues, precisamente, genera otras verdades m谩s all谩 de la Verdad que se encierra en la raz贸n pr谩ctica o instrumental, sea, de la virtualidad real y de la producci贸n/explotaci贸n que enajenan. En otras palabras, el arte y la literatura son el otro mundo posible.

Pero, en ese otro mundo posible 驴habr铆a tambi茅n artistas? Esos complejos y tensos momentos, caracter铆sticas o espacios, de insatisfacci贸n y de ansias de inmortalidad, 驴ser谩n necesariamente una condici贸n humana permanente -m谩s all谩 de los contextos socioculturales, pol铆ticos y econ贸micos- que debe expresarse con acuciosidad? 驴En el terreno de la Utop铆a tambi茅n se precisar谩 de la Poes铆a? Claro que s铆: el poeta ser谩 el ciudadano com煤n en una sociedad liberada ya de la cadena humillante de la producci贸n y el consumo, pero no por insatisfacci贸n, tedio o ansias de inmortalidad, sino porque la necesidad de comunicaci贸n solidaria antropoc贸smica ser谩 tal que su estado 鈥渘atural鈥 ser谩 el est茅tico. Podr谩, como plante贸 Foucault, concebirse a s铆 mismo como una obra de arte.

Sin embargo, mientras no convengamos en que el arte, incluida de una vez por todas la literatura, sea la Poes铆a, es la v铆a de conocimiento m谩s 鈥溍璶tima鈥, es decir, integral, que tiene el hombre a su disposici贸n, y el poeta el intelectual m谩s org谩nico que podamos concebir, no podremos responder a esas dram谩ticas, aparentemente tautol贸gicas, cuestiones. Porque el conocimiento, es decir, la utop铆a, solamente encuentra sustento en el ancho y polis茅mico terreno de la Poes铆a.

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* Poeta y narrador (Costa Rica, 1958). Profesor e investigador del Instituto Tecnol贸gico de Costa Rica y dirige la revista cultural Fronteras.

Ha publicado, enre otras obras, Tranv铆a Negro (poes铆a, Editores Alambique, 1995, Ediciones Perro Azul 2001), La suerte del Andariego (poes铆a, Ediciones Perro Azul, 1999), Hacha encendida (poes铆a, Revista Fronteras, 2000, Ediciones El pez soluble, Caracas, Venezuela, 2002).

Su novela Los ojos del antifaz 鈥揈diciones Perro Azul 1999, Costa Rica, publicada en Buenos Aires en 2002 por Ediciones del Leopardo鈥 puede leerse en la bibioteca virtual Wordtheque Aqu铆.

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