Ene 31 2005
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Opinión

Ajustes del capital en Chile

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La experiencia brasileña demostró que ante las dificultades ideológicas del capital para reunir a la población en torno a las instituciones, era necesario apoyar a figuras y programas progresistas que evitasen la fuga de los votos hacia actividades de autoorganización y rebeldía.

La quintacolumna de Attac y el “Forro” de Porto Alegre fueron importantes instrumentos en esa dirección con la propuesta de humanizar el capitalismo antes de tener con que sustituirlo, esto es, antes de contar con un modelo adecuado a a la administración del capital por parte de los llamados representantes del pueblo.

Habiendo fallado la coexistencia pacífica y las modalidades de explotación basadas en el capitalismo de Estado, hoy la propuesta de los burócratas pasa por el frentepopulismo, calco de la posguerra.

Y hacia allí se ha orientado parte importante del apoyo financiero de las agencias de reinversión llamadas apoyadoras de las fundaciones u ONGs cuyo sentido es reorganizar población cautiva y emcumbrarse a puestos de control y dirección desde fuera del Estado para coadyuvar a sus funciones -ya bastante débiles y desprestigiadas- en los más variados sectores sociales. Por eso la Fundación Ford apoyó fuertemente el “Forro” Social Mundial.

En Chile esa función, que en otros países vino desde afuera hacia adentro del Estado, fue al contrario; desde el Estado se extiende hacia la población, y los organismos adscritos a las políticas de humanización se van plegando paulatinamente.

Desde el golpe militar, pasando por la Concertación, esa ha sido la tónica. Hoy nos encontramos con una izquierda electoral funcional a esa estrategia, procurando sumar población, que se ha distanciado, a los bloques electorales que se sumarán al próximo gobierno, tanto en el apoyo al ejecutivo, digamos el factor presidencial y administrativo, como en los encuentros políticos parlamentarios, digamos acuerdos para la elección de senadores y diputados.

Entendido ello como la estrategia del capital, la Corte Suprema de Justicia definió un plazo ajustado al calendario electoral, seis meses, para cerrar el sumario de los casos relacionados con los derechos humanos, donde la casi totalidad se refiere a acusaciones contra torturadores y asesinos. Muchas otras movidas tienen por norte dicho proceso de ajustes y adecuaciones en pos del objetivo de afinar el control de la población. Estados Unidos viene como gobierno a incorporarse más descaradamente a esta línea de acción estableciendo un acuerdo con los dueños del Banco Briggs en el sentido de auxiliar a ponerle la soga al cuello a Pinochet.

Si bien EEUU participó activamente junto a las grandes familias empresariales chilenas y los mandos militares para acabar con el avance del poder popular que venía desde abajo durante el gobierno de Allende, y si también apoyó fuertemente los acuerdos de vuelta a la democracia cuando aumentaba peligrosamente la resistencia popular antidictatorial, hoy se pone abiertamente del lado de la Concertación y golpea con dureza al candidato pinochetista -Lavín- abriendo las cartas bancarias que representan el golpe de gracia contra la oposición de derecha.

Todo ello después de que la DC, partido que apoyó el golpe y hoy forma parte de la Concertación, acabó con la figura llamada progresista de Lavanderos y cerró filas detrás de la precandidata Alvear, no antes, lo que debe entenderse como un espaldarazo a ella y como una forma de presión hacia la izquierda para renovar sus votos de sometimiento -detrás de la figura de Bachelet, en especial- que demuestre su capacidad de envolver sectores de la población, casi la mitad con edad de votar, que se niegan a incorporarse al circo de la sociedad del espectáculo.

Eso indica que el capital no se mueve en la política necesariamente junto a la derecha ni al centro, sino que fluctua con cierta gracia de bailarina de ballet entre las orgánicas ideológicas para la administración de los asuntos públicos y el control de la población.

El año electoral comienza fiero. Quema de archivos por todos lados, aún en el PC, que ha expulsado de su órgano oficial al periodista crítico que denunció la falta de coherencia de la directiva de la CUT hacia sus trabajadores y que se había caracterizado por su firme apoyo a los presos políticos.

Decía un compañero hace poco que la tarea es la construcción de confianzas, pero que ello debe hacerse en los barrios, donde la gente puede agruparse independientemente de esas políticas de negociaciones, limpiezas y enjuagues.

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* Perseguido político.

Publicado en: http://clajadep.lahaine.org

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