Sep 17 2018
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Cultura

Alberto Boco y la sombra dictatorial que padecimos

Es el poeta Alberto Boco quien con nosotros rememora sus v铆nculos de amistad con otros vates: Jos茅 Luis Mangieri y Rub茅n Chihade, y quien, entre otros t贸picos, evoca el contexto en el que al exiliado Juan Gelman pretendi贸 trab谩rsele, cuando Ra煤l Ricardo Alfons铆n era Presidente de la Argentina, la visita a su pa铆s.

聽鈥 Tu primer poemario acabo de leerlo por tercera vez, y el tercero, de 1997, acabo de leerlo por cuarta vez. Ambos aparecieron a trav茅s de una colecci贸n (鈥淭odos bailan鈥) de un sello (Libros de Tierra Firme) cuyo responsable ha sido un editor y poeta de extensa trayectoria: Jos茅 Luis Mangieri (1924-2008). 驴Quisieras referirnos cu谩l es tu recuerdo de 茅l y en qu茅 aspectos principalmente lo valor谩s?

鈥 Rolando, en principio te agradezco, tama帽o esfuerzo de lectura el tuyo. Espero no te hayan resultado muy pesados esos dos textos. Efectivamente, ambos publicados por el recordado Jos茅 Luis. Lo conoc铆 en 1984, a poco de emerger de su largo exilio interior tras la sombra dictatorial que todos padecimos, en un encierro que no le debe haber sido f谩cil a un tipo activo y andariego como 茅l. Fue en casa de viejos amigos. A partir de ah铆, y desde que le llev茅 los originales de 鈥淎rcas o peque帽as se帽ales鈥, se fue consolidando un v铆nculo, en su casa de la calle Mercedes, en largas charlas con mate o caf茅, ginebra, empanadas, asados que r谩pidamente inventaba con el f谩cil expediente de 鈥淎lbertito, 驴te qued谩s?…, ponemos un par de churrascos en la parrilla鈥︹ 鈥, y yo鈥: 鈥淒ale, Jos茅 Luis, cruzo a comprar un vino鈥︹.

Con con Alfredo Palacio y Marcos Silber

Valoro su condici贸n abierta, su generosidad, el sentido del humor, siempre ir贸nico, su sencillez, su percepci贸n para captar d贸nde hab铆a un texto po茅tico de calidad entre todo lo que pasaba por sus manos, su irrenunciable militancia y su honestidad para sostener sus ideas (no s贸lo las pol铆ticas), su sentido de la hombr铆a鈥 ; y entre lo m谩s destacado, el apoyo que brind贸 a la generaci贸n de poetas que emergieron despu茅s de la noche 鈥76-83鈥, cuya publicaci贸n y difusi贸n sostuvo con esfuerzo y convicci贸n, la misma con la que hab铆a lanzado su ya legendaria editorial 鈥淟a Rosa Blindada鈥.

Tampoco hay que perder de vista que desde su militancia po茅tica, pol铆tica y social irrenunciable, cuando Juan Gelman, ya en democracia, no pod铆a volver a la Argentina por no s茅 qu茅 est煤pida cuesti贸n de formalidades legales paridas en tiempos de indigencia (ten铆a que pagar una rid铆cula multa de miles de d贸lares para no ir preso, o algo as铆, no recuerdo bien los detalles), 茅l fue uno de los que movieron cielo y tierra, junto con Horacio Verbitsky, para que una de las mayores voces de la poes铆a argentina pudiera ser聽 dignamente recibido en su pa铆s natal. Me pareci贸 entender que algunos miembros del oficialismo de aquel momento se hicieron los distra铆dos.

Con R. Revagliatti, A. Drewes, V. F. Pelle, R. R. Di Vita, J. Wassouf, A. F. Dominguez, A. Grinbank, A. Palacio, M. Burgos, D. A. Sorbille y E. Vazquez Rivera

Supimos en 2008 que Jos茅 Luis estaba enfermo y que hab铆a decidido quedarse en su casa, acompa帽ado por sus hijos. El primero de noviembre, est谩bamos unos cuantos amigos comiendo un asado en casa de Leopoldo Castilla, 鈥渆l Teuco鈥, cuando Marcos Silber atendi贸 el tel茅fono y se enter贸 que hab铆a fallecido. Quedaban unos pedazos de carne en la parrilla, tibias por los rescoldos que aguantaban鈥 Preve铆amos para la nochecita meter m谩s fuego y mandar carne para seguirla, pero la parca nos hizo cambiar los planes, fuimos al velatorio de Jos茅 Luis en la Biblioteca Nacional. Me veo parado esa tarde, delante de la parrilla, cuchillo en mano y puteando, llorando al amigo, al poeta, al editor, todos callados; as铆 es la vida.

鈥 No son tantos los autores que conforman un libro con un 煤nico poema. Sos uno de ellos. 驴C贸mo los elabor谩s? 驴Hay 鈥渄esfallecimientos鈥, en ocasiones, durante cada proceso? 驴Hay alguno que hayas previsto y que desecharas o abandonaras por no satisfacerte la ejecuci贸n?

Con Rita Kratsman y Romina Funes

鈥 Es posible que sean pocos, en el 谩mbito local, los que escriben poemas extensos, en todo caso yo no conozco, o a lo sumo a un par. Conmigo creo que tiene que ver con un algo, como una tendencia, que viene desde el principio. Mi primer poemario puede ser visto casi como un poema extenso, un solo tema con diferentes momentos, articulado como un solo poema. Fue planeado como un libro, con diferentes momentos y casi un mismo lenguaje, pero no como un solo poema. Con 鈥淎usentes con aviso鈥 ya aparece la visi贸n de un solo poema extenso, que es el que da t铆tulo al libro. Ah铆, como en otros, ya se trata de un solo poema como proyecto.

En general, cuando aparece la visi贸n que dispara un texto uno empieza a escribir y en un momento sabe que el poema se est谩 cerrando; y entonces hay que abandonarlo, como he escuchado que dicen: los poemas no se terminan, se abandonan. Pero en el caso de los extensos veo que empieza algo que pide pista y siento que no se cierra; es all铆 donde se impone una especie de trabajo para organizarlo y que no se vaya de las manos.

Con Rolando Revagliatti, Susana Lamaison, Ignacio Miller y Pedro Mairal. Foto de Daniel Grad

Desfallecimientos no hay, porque mientras est谩n en proceso de escritura me campea una especie de obsesi贸n, una curiosidad por lo que va apareciendo, por saber a d贸nde va; lo llevo a cuestas al poema. Ah铆 aparecen puntos como de condensaci贸n, como remansos de una corriente, que es por donde algo que parec铆a abandonado versos atr谩s, se precipita y reaparece como m谩s condensado, complet谩ndose, o resignificado, y lo que parec铆a haber perdido su eje en una digresi贸n, reaparece y restituye el foco del poema, que sigue siendo el mismo pero est谩 en otro lugar.

En la ejecuci贸n es como si supiera a donde voy pero sin saberlo del todo y el poema va encontrando el camino pero dando vueltas, haciendo como que se va por las ramas. El m谩s extenso que he escrito es 鈥淩iachuelo鈥, que es una mirada hist贸rica y personal llevada de la mano por ese curso de agua espesa donde vi flotando las botellas y los bidones en la capa de aceite, como dice al principio del poema. Esa fue la imagen que lo dispar贸. Coincidi贸 con un tiempo en que viajaba a menudo a la ciudad de La Plata por trabajo,en el 2000; iba en tren, a la ma帽ana temprano, cruzaba por ese puente de hierro viejo, bastante m谩s arriba de la desembocadura, en invierno, con niebla, reci茅n amaneciendo, un par de veces vi unos chicos que andaban cirujeando, ya a esa hora.

Resultado de imagen para alberto bocoEntre el sue帽o, el fr铆o, la niebla, el sol que apenas est谩 asomando, la mirada se me hace muy distorsionada, muy subjetivizada sobre los seres y las cosas, y uno ah铆 est谩 como con la guardia baja y las cosas te entran como m谩s f谩cil, y m谩s profundo, y esa creo que es la condici贸n, en mi caso, con la mirada medio atravesada, para que se disparen visiones que van a parar a palabras y a veces a poemas, extensos o no.

Nunca desech茅 un poema extenso, en todo caso algunos los he retrabajado m谩s que otros. 鈥淰isitasinoportunas鈥 tambi茅n es de poemas extensos; son s贸lo cuatro poemas, no tan largos como 鈥淩iachuelo鈥 o los otros que est谩n in茅ditos, que ocupan un solo libro, pero s铆 son poemas de varias p谩ginas.

鈥 El poeta Rub茅n Chihade (1941-2001) afirm贸 hace m谩s de quince a帽os que vos deten茅s y perpetu谩s las im谩genes. 驴Compart铆s esa opini贸n?

鈥 隆Mir谩 qu茅 cosa!: a pesar de que fuimos muy amigos y nos ve铆amos mucho con Rub茅n en sus 煤ltimos a帽os de vida, nunca

En 2007 con Hugo E. Salerno, Carlos A. Davila, A. Palacio, Maria Estervera, Norman Kelly Vergiati (hija de Julian Centeya), R. Revagliatti y Alicia Grinbank

tuvimos oportunidad de discutir esa opini贸n. Me gustar铆a, ya que tra茅s el tema, recordarlo y decirte, y decirme, que me gustar铆a tenerlo a Rub茅n cerca; se fue joven, nos doli贸 mucho su muerte a todos los que lo quer铆amos, que no 茅ramos pocos; era un tipazo, muy buen poeta, gran animador y organizador de ciclos de poes铆a, encantador y siempre dispuesto a comunicar a los poetas entre s铆.

No s茅 si detengo y perpet煤o las im谩genes, puede que en su visi贸n de mis textos 茅l observara esa cualidad. En el proceso de la escritura, que, valga la digresi贸n, considero el m谩s importante de todos, incluyendo la correcci贸n o el retrabajo, la lectura p煤blica (hecha por el propio autor o por otros) y la publicaci贸n, con presentaci贸n incluida y paneg铆rico a cargo de los amigos, es donde las im谩genes aparecen y uno debe tratar de sujetarlas para que no pierdan su potencia, porque las im谩genes tienen esa energ铆a en s铆 misma, esa potencia, que tiende a dilapidar su fuerza y pueden llegar a desle铆rse en el texto; no se jode con las im谩genes, hay que respetarlas, casi amarlas y hacerlas fluir escanciadas en el texto del poema para que su efecto sea preciso y no una dilapidaci贸n verbal, o la temible ca铆da en un lugar com煤n (que es como una imagen desbarrancada por un precipicio).

Tal vez en ese sentido de querer sujetarlas, para que doten de m谩ximo sentido y expandan el texto, es lo que Rub茅n capt贸 y quiso expresar diciendo esto que plasm贸 en la contratapa del libro. Ya no tendremos modo de saberlo. Desde fines de aquel tr谩gico diciembre de 2001, Rub茅n integra las vastas legiones de la nada.

鈥 Tus 煤ltimos libros presentados han sido鈥淓staci贸n de nosotros鈥, a trav茅s de la colecci贸n Pippa Passes del sello Buenos Aires Poetry, y 鈥淰isitas inoportunas鈥 por Editorial El Jard铆n de las Delicias. Contanos sobre esas visitas, esa estaci贸n, ese nosotros.

鈥 S铆, acompa帽ado por los poetas y amigos Luis Ben铆tez y Alfredo Palacio, y al cuidado de Juan Arabia, otro querido y joven amigo y poeta, como editor, se present贸 鈥淓staci贸n de nosotros鈥, que fue escrito durante 2010. Aunque salieron casi juntos, 鈥淰isitas inoportunas鈥, publicado por la editorial dirigida por Luis Bacigalupo, fue escrito mucho antes, entre 2000 y 2002. El azar, que rige cada instante de nuestra existencia, hizo que su publicaci贸n uniera los ocho a diez a帽os que separan a esos libros.

鈥淰isitas inoportunas鈥 es donde se condensa la impresi贸n de la mirada puesta sobre obras de arte, cosa que aparece suelta en varios trabajos m铆os. Como te dec铆a, se trata de cuatro poemas basados en una pintura y tres esculturas. De alg煤n modo fue resultado de los efectos que me produjo la lectura de 鈥淎utorretrato en un espejo convexo鈥, de John Ashbery, sumado a mi admiraci贸n por todo lo que una observaci贸n detenida sobre una obra de arte puede suscitar en la mirada, en mi caso particular, disparando m煤ltiples reflexiones, im谩genes, sentires y pensamientos. Son visitas y son inoportunas porque un visitante que mira una obra hasta querer arrancarle sus manifestaciones m谩s escondidas, aunque sean producto de la imaginaci贸n del que mira, m铆nimamente es un sujeto poco oportuno, casi como una especie de usurpador.

鈥淓staci贸n de nosotros鈥 es un poemario cuyo eje es el amor; no es un libro de amor; suelo decir que es mi libro 鈥榮obre鈥 el amor y no 鈥榙e鈥 amor, un di谩logo entre lo tierno, lo hondo y oscuro que tiene el amor y el entorno en que suele darse, la vida diaria con su realidad, sus miserias y sus espantos, las imposibilidades, los recuerdos y las brutalidades de la vida y de la historia, todo junto y mezclado en la puta realidad, digamos.

驴C贸mo 鈥渟obrellev谩s鈥, Alberto, mantener concluidos y sin socializar trece poemarios? Sobrevuelo los t铆tulos y elijo algunos de los que me provocan curiosidad: 鈥淧ara un programa de disoluci贸n鈥, 鈥淥paca no es la noche鈥, 鈥淨O II鈥,鈥淓vanescentes, in propios y peque帽o鈥. 驴Podr铆as tentar una semblanza de esas propuestas?

鈥 En principio, no veo la escritura, la m铆a al menos, como un desarrollo que haya que socializar. La escritura de poes铆a la vivo como un ahondar en una experiencia vital y est茅tica y a la vez como un proceso de conocimiento, algo que no se puede dar de otro modo que no sea intentando hacer poes铆a, y no estando seguro nunca de lograrlo. Por eso afirmaba antes que el momento m谩s importante para m铆 es el de la escritura. Todo lo dem谩s es suplementario; si se puede publicar, est谩 bien; si el juicio est茅tico de un determinado jurado lo premia, est谩 bien; si se publica y muchos lo leen, est谩 bien; si se presenta y uno disfruta tomando un vino con los amigos, tambi茅n est谩 bien, pero insisto, lo m谩s importante ya sucedi贸.

鈥淧ara un programa de disoluci贸n鈥 es donde describo mi conciencia del azar; por ejemplo, mi abuelo materno, que combati贸 en la primera guerra mundial 1914-1918, vio explotar ca帽onazos y destrozar compa帽eros a pocos metros de sus ojos y a 茅l no le toc贸 morir; otra vez, enferm贸 de malaria (muy com煤n en la guerra de las trincheras) y lo internaron: su regimiento (o como se llamara) de m谩s de tres mil quinientos hombres, fue aniquilado pocos d铆as despu茅s en una avanzada, sus enemigos no tomaron ni un prisionero. Si hubiera muerto ah铆, yo no existir铆a. Eso aparece brevemente en ese libro, donde reforzar ese pensamiento del azar y convertirlo en un sentir se parece bastante a un proyecto de disoluci贸n de ciertas pretensiones del yo, esa cosa que hace que nos creamos que somos algo cuando somos menos que una brizna en el viento del universo. Aclaro que no tengo creencias religiosas, cosa que, sospecho, facilita estas aventuras del pensar y del sentir en la trabajosa tarea de integrarlos.

Los otros libros tienen que ver con que la opacidad no es un fen贸meno de la oscuridad ni de la noche, tampoco del llamado Resultado de imagen para alberto bocoesp铆ritu o como prefieran denominarlo, sino que es un existir que lo portamos a la luz del d铆a, est谩 siempre presente, en todos los intersticios que podemos ver en cada instante de la vida, en nosotros y en los otros, falta nom谩s agudizar la mirada para percibirlo: la poes铆a puede aportar esos espacios de agudeza. La qu铆mica org谩nica (hay un libro que se llama 鈥淨u铆mica org谩nica鈥 y este otro, al que vos te refer铆s, 鈥淨OII鈥, cuyas iniciales responden a Qu铆mica Org谩nica II, como si fuera que al primero le quedaba algo por expresar) es la que regula este milagro de equilibrio inestable que es la vida, donde se despliega desde lo m谩s denso de nuestra materialidad, hasta lo m谩s sutil, eso que nombramos con las palabras alma o esp铆ritu, 鈥渆sa parte que no sale en las radiograf铆as鈥, pero que forma unidad indisoluble de todo lo que somos y se diluye en la nada cuando nos llega el momento.

鈥淓vanescentes, in propios y peque帽o鈥 es un libro en preparaci贸n sobre el que mucho no s茅 todav铆a, son todos textos breves; los Evanescentes tal vez dan cuenta de lo que se escapa en palabras por entre los dedos de la escritura; los Impropios aluden quiz谩 a lo que no nos pertenece (como si de verdad algo nos perteneciera); y lo Peque帽o es acaso la mirada de la poes铆a sobre lo 铆nfimo, lo que desechamos o no percibimos, como convencidos de su irrelevancia, y sin embargo esas existencias o entidades nos dan alg煤n testimonio de la existencia nuestra, como si la reafirmaran, y hablan de nosotros mucho m谩s de lo que creemos.

鈥 En algunas de tus respuestas denot谩s cu谩nto gravita en vos el sentimiento de la amistad. Y como resulta que anoche termin茅 de volver a leer鈥淎rgentino hasta la muerte鈥 de C茅sar Fern谩ndez Moreno, arribo a la p谩gina que antecede al 铆ndice: 鈥淒edicatoria鈥; all铆, antes de nombrar a los once varones (Francisco Urondo, Miguel Brasc贸, Ramiro de Casasbellas鈥) a los que dedica cada uno de los once poemas que conforman el poemario, se帽ala: 鈥淟os amigos son distintas versiones de uno mismo, piedras de toque de nuestro vivir, que en mi caso es tal vez s贸lo escribir, ya que s贸lo en el escribir he podido tal vez conquistar la plena libertad de mi vivir.鈥 驴Qu茅 nos podr铆as agregar?

En alguna etapa de la vida es probable que la amistad tenga m谩s que ver con esa suerte de apareamiento de los afectos con un otro, m谩s por lo que se nos parece que por lo que difiere de nosotros. Me parece razonable que as铆 sea cuando el humano, en los primeros a帽os de su vida, busca reafirmar su identidad, siempre fr谩gil, ante la evidente superioridad, tanto de lo llamado real como de lo imaginario.Despu茅s, es discutible si los amigos son o no son otras versiones de uno mismo, o cuan bueno es que sea de ese modo. Tengo para m铆 que si algo me enriquece es lo diferente y no lo semejante, y que si algo me hace crecer como persona es lo que se me opone y no lo que me facilita las cosas o me mantiene en zonas de comodidad.

Ya que estamos con esto, recuerdo una frase del 鈥淎s铆 habl贸 Zaratustra鈥 de Friedrich Nietzsche que dice que el hombre del conocimiento tiene que aprender a amar al enemigo y a odiar al amigo. Si la experiencia po茅tica es, como sostengo, una forma azarosa e inefable de acceder a espacios de conocimiento (y a lo mejor por puertas no convencionales), adem谩s de una experiencia est茅tica, de un lenguaje para dar testimonio, entonces esa frase se comprende m谩s f谩cilmente aunque no sea sencillo digerirla.

聽鈥 Parece que Juan Ram贸n Jim茅nez opin贸 que Pablo Neruda era un gran mal poeta. 驴Opinar铆as as铆 de alguno?

Creo que hay poetas y tambi茅n hay escritores que escriben versos. Los poetas verdaderos han sido, son y ser谩n pocos. La

Con Rolando Revagliatti, Alfredo Palacio, Marcos Silber y Alicia Grinbank. Foto Daniel Grad

poes铆a es un algo muy hondo, una especie de juego grave y a la vez uno de los m谩s serios que existen, y que se debe realizar a conciencia sin saber nunca del todo si sirven las herramientas que tenemos, o ni siquiera cu谩les son, y cu谩l es el resultado. Especialmente, la gran obra me atrever铆a a decir, el gran trabajo, es el de la preparaci贸n del poeta, la construcci贸n de s铆 mismo como poeta. Esta seriedad no quiere decir solemnidad, ni que uno de los recursos de la poes铆a no pueda ser el humor; hay humoristas que hacen un trabajo po茅tico, y son poetas.

Tampoco quiere decir que no nos riamos de nosotros mismos, y de nosotros mismos, tambi茅n, en nuestros intentos con la poes铆a. Se trata de un hacer para ser, que debe ser tomado con responsabilidad, como para que cualquiera de los que escribimos algunos versos andemos por ah铆 llam谩ndonos poetas. Voy a hablar por m铆 y de m铆: escribo versos desde hace casi cuarenta a帽os, y si quienes los lean creen que lo soy, estar铆a bueno que, para s铆 mismos, lo fundamenten, m谩s all谩 del halago que pueda significar para m铆 ser llamado poeta. Esta regla que me aplico, la uso como norma.

Respecto de lo que dijo Jim茅nez, pienso que Neruda era un coloso de la imagen y la palabra, sin embargo, tan dis铆mil de C茅sar Vallejo, o de Eugenio Montale, o de su tradicional rival Vicente Huidobro, por hablar de naves del mismo calado y para hacer corta la lista; habr铆a que ver con qu茅 comparaba en su interior y hacia afuera Juan Ram贸n Jim茅nez cuando emiti贸 esa opini贸n. No obstante me parece un buen juego de palabras, una especie ingeniosa de ox铆moron.

聽鈥 驴Las po茅ticas de qu茅 autores dir铆as que han logrado 鈥渄escolocarte鈥?

鈥 La primera gran descolocaci贸n tuvo que ver con mi descubrimiento del lenguaje po茅tico y sin duda fue Rainer Maria Rilke. Resultado de imagen para alberto bocoFue para m铆 una suerte de dislocaci贸n del mundo鈥; algo de l铆mites y alcances antes insospechados. Felizmente, la capacidad de asombro y la mirada inocente sobre el espacio po茅tico (ojo, dije inocente, no ingenuo) sigue viva y me logro asombrar siempre que aparece algo que me descoloca. No me engancho con la cosa sentimental o el juego deliberadamente efectista; s铆, lo hago, con esas relaciones que permite el lenguaje que abren la mente a ver las cosas de otro modo; 茅se es el gran trabajo po茅tico, as铆 se crea un mundo que ampl铆a la mirada sobre lo que nos rodea. Desde ese lugar nos sorprende Juan Gelman. Desde su talento para estas cosas nos deslumbran Ezra Pound y su hijo T. S. Eliot, o Dylan Thomas, y m谩s aqu铆 cerca, Juan L. Ortiz o Francisco 鈥淐oco鈥 Madariaga, o el ingenioso y meticuloso Jorge Luis Borges.

No pierdo de vista que hay una muy interesante movida po茅tica entre los j贸venes, con resultados sorprendentes y procedimientos absolutamente innovadores de ver el mundo.

鈥 Ante la eventualidad de que te impongan la multireencarnaci贸n en un cient铆fico, en dos deportistas, en tres 谩rboles, en cuatro aves, en cinco directores cinematogr谩ficos: 驴a qui茅nes elegir铆as?

Resultado de imagen para alberto boco鈥 No creo en la reencarnaci贸n pero vamos a jugar un poco. No tomar铆a ninguna de esas opciones, elegir铆a el innumerable aire (con ese adjetivo que us贸 un poeta griego para denominar la brillantez de mar picado en un mediod铆a de sol; dijo 鈥渓a innumerable risa del mar鈥). Hace unos d铆as, leyendo una novela que me prest贸 un amigo y que me tiene atrapado (鈥淓l reino de los r茅probos鈥, de Anthony Burgess), un personaje, de los m煤ltiples que pueblan la obra, piensa: 鈥渁caso las palabras no fueran sino formas del aire鈥. Otro ejemplo de mirada po茅tica de un escritor que escribe novelas y que bien puede ser un poeta. S铆, elegir铆a el aire, sin duda, por ser met谩fora de la libertad, y por esa probabilidad que nos abre la frase.

鈥 驴Qu茅 te saca de quicio? 驴Te toc贸, en alguna etapa de tu vida, sentirte 鈥渦n bicho raro鈥, o sospechar que los dem谩s pudieran estar percibi茅ndote de ese modo?

Resultado de imagen para alberto boco

Con Alfredo Palacio en 2008

鈥 Me saca de quicio la injusticia, una 鈥渃ualidad鈥 ampliamente distribuida, socializada, en este pedazo de tierra y agua, con aire respirable, que llamamos planeta. Han habido (hay y habr谩) muchos momentos en mi vida en que, por alguna causa, no siempre del todo clara, o absolutamente oscura, me he sentido descolocado del mundo, como mirando los seres y las cosas desde atr谩s de un cristal y aislado en un universo propio y ajeno a todo. Pero he aprendido bastante a convivir con estas zonas opacas de uno mismo, donde pasan cosas que uno nunca sabe porqu茅 ni para qu茅 ocurren pero est谩n all铆, salen de all铆, suceden, son parte nuestra y, eso s铆, son nuestro compromiso. No nos hagamos los pelotudos de decir 鈥渁y, no s茅…, es que me puse medio loquito y no sab铆a qu茅 hac铆a o qu茅 me pasaba鈥: 鈥sa historieta de irresponsables, no.

鈥 驴Dir铆as que sos intuitivo o que a veces actu谩s en base a corazonadas? Y adem谩s encomillo un par de frases de una novela de Haruki Murakami: 鈥淣o era un dolor intenso鈥: 驴es prosa? 鈥淓ra tan s贸lo el recuerdo de un dolor intenso鈥: 驴es poes铆a?

鈥 A esta altura de mi vida no s茅 bien lo que soy, me resisto a ese verbo que te congela en un modo fijo 鈥渄e ser鈥, prefiero el verboResultado de imagen para alberto boco hacer, y ser lo que hago mientras el tiempo me d茅. Procuro alguna forma de equilibrio entre esas dos supuestas oposiciones: lo intuitivo y lo racional. 驴Y si lo intuitivo fuera una racionalidad no racionalizada todav铆a porque nadie lo pens贸 de ese modo? Me gusta a veces hacerme estas preguntas aunque puedan parecer absurdas. Recuerdo en alg煤n poema, escrito hace mucho tiempo, haber puesto algo as铆 como que 鈥渆l azar es, acaso, una certeza desconocida鈥. Y las palabras, la palabra鈥 con su feroz y hermosa cualidad: poder decir cualquier cosa; debemos tener un enorme cuidado con la palabra y las palabras.

Hay un algo de poes铆a flotando en lo de Murakami. Hay novelistas que son poetas (lo quieran o no). Si no mir谩 c贸mo Thomas Pynchon comienza su famoso libro 鈥淓larco iris de gravedad鈥: 鈥淟lega un grito a trav茅s del cielo. Ya ha ocurrido otras veces, pero ahora no hay nada con qu茅 compararlo.鈥

Ficha

Alberto Boco naci贸 el 5 de noviembre de 1949 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, capital de la Rep煤blica Argentina. Obtuvo primeros premios y otras distinciones en cert谩menes de poes铆a. Coordin贸 junto a Alicia Grinbank, Alfredo Palacio y Rolando Revagliatti, el Caf茅 Literario 鈥淢ir谩 Lo Que Qued贸鈥 en el Centro Cultural Ra铆ces, de su ciudad, en 2007. Desde 1986聽 public贸 los poemarios 鈥淎rcas o peque帽as se帽ales鈥, 鈥淕aler铆a de ecos鈥, 鈥淎usentes con aviso鈥, 鈥淐artas para Beb鈥, 鈥淩iachuelo鈥, 鈥淢alena鈥, 鈥淓staci贸n de nosotros鈥 y 鈥淰isitas inoportunas鈥. In茅ditos permanecen 鈥淧erro, de Goya鈥, 鈥淣oticias del tiempo鈥, 鈥淩edes o ciudad en su siglo鈥, 鈥淧alomas en el cable de la luz鈥, 鈥淧ara un programa de disoluci贸n鈥, 鈥溍乺bol de oro鈥, 鈥淧aisaje fronterizo鈥, 鈥淕olpe de vista de Paraland鈥, 鈥淥paca no es la noche鈥, 鈥淨u铆mica org谩nica鈥, 鈥淐osas que andan sueltas鈥, 鈥淨O II鈥, 鈥淟os perros cueteros (y otros abandonos)鈥, 鈥淓vanescentes, in propios y peque帽o鈥 y 鈥淓l desierto鈥.

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