May 30 2019
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Cultura

Alejandra Pultrone: El mal escritor es el que sucumbe a sus propias palabras como al canto de las sirenas

Profesora en Letras y poeta, Alejandra Pultrone, conversa con nosotros, por ejemplo, a prop贸sito de su despuntar de recorridos desde la palabra y la escritura, as铆 como sobre su admiraci贸n por la obra pict贸rica del gran Edward Hooper, cuyo apellido es el t铆tulo de uno de sus libros.

聽鈥 驴Despuntar de recorridos desde la palabra y la escritura?

鈥 Mi primer encuentro con la literatura fue desde la voz de mis padres: mi madre fue la de la narraci贸n, quien me le铆a mis 鈥渃uentitos鈥 espa帽oles ilustrados por Juan Ferr谩ndiz 鈥攅sos que se vend铆an en los kioscos de diarios y revistas鈥 y las historietas de La Peque帽a Lul煤. Mi padre fue la voz de la invenci贸n: me narraba historias donde todas las princesas llevaban mi nombre. El m铆o pertenece al de una princesa inglesa admirada por mi madre por su elegancia, inocente ideal para una ni帽a criada entre hermano y primos varones. Un deseo que ella dio a luz junto conmigo, seg煤n instala la novela familiar, ya que iba a llamarme Nora.

Mi educaci贸n y formaci贸n espiritual fue cat贸lica apost贸lica romana desde el inicio, a diferencia de la de mi hermano, quien recibi贸 su educaci贸n primaria en la escuela p煤blica y laica y s贸lo en la adolescencia prosigui贸 en una escuela cat贸lica.聽 Entonces mi infancia estuvo atravesada por hagiograf铆as para ni帽os y catequesis post Concilio Vaticano II, novelas de la colecci贸n Robin Hood, las de Luisa Alcott y Juana Spiry, historietas de Disney editadas en M茅xico, las revistas 鈥淏illiken鈥 y 鈥淎nteojito鈥. Y las historias de vida de hero铆nas rom谩nticas como Santa Teresita de Lisieux y Bernardette Soubirous,鈥渦na mezcla milagrosa鈥, como dice el tango鈥

Alrededor de los siete a帽os mi prima mayor hab铆a encontrado un ejemplar de 鈥淟a amada inm贸vil鈥 de Amado Nervo y qued茅 cautivada por esa aventura de amor trunco. De una antolog铆a de poemas de mi padre recuerdo tambi茅n un poema trist铆simo de Evaristo Carriego, 鈥淟a silla que ya nadie ocupa鈥, referido a la orfandad materna. Apenas concluida mi primera clase de Castellano en primer a帽o, me acerqu茅 con la timidez que me caracteriza a la profesora para preguntarle d贸nde iba a poder, al finalizar el colegio secundario, estudiar lo que ella ense帽aba. Me respondi贸 con una sonrisa asombrada, enumerando posibilidades futuras: algo de un destino se sell贸 all铆. Comienzo a escribir poemas a los diecis茅is.

鈥 Y llegamos a tu despedida del colegio secundario.

鈥 S铆, cuando la Facultad de Filosof铆a y Letras de la Universidad de Buenos Aires estaba desmantelada, en las postrimer铆as de la dictadura y retorno a la democracia. Gracias al entusiasmo de una prima pol铆tica 鈥攓uien fue una gu铆a excepcional en la adolescencia y orient贸 mis lecturas鈥 egresada y docente de la Universidad de Mor贸n, accedo a una formaci贸n privilegiada para esos 煤ltimos a帽os de censura y represi贸n: algunos de mis profesores fueron Noem铆 Ulla, Susana Zanetti, Graciela Gliemmo, Celina Manzoni, Miguel Wi帽azki, Susana Santos, Alba Correa Escandell, Alicia Parodi, Graciela Susana Puente. En 1985 Octavio Paz llega a nuestra ciudad y asisto a su lectura de poemas, la que me produjo un cambio radical en el modo de concebir la escritura po茅tica.

鈥 El escritor valenciano Rub茅n A. Arribas, en 2002, te hizo un reportaje que se difundi贸 en Internet: considerabas experimental a tu primer libro. 驴Qu茅 鈥攃on qu茅鈥 experimentabas?… Y algo m谩s, un comentario: el texto que introduce en ese corpus se titula 鈥淓l cuadro鈥. Lo que, si se quiere, 鈥渁nticipa鈥 a 鈥淗opper鈥.

鈥 Experimentaba con el lenguaje po茅tico, era la b煤squeda incipiente de mi propia voz. Ese libro inicial est谩 compuesto por poemas escritos con un fervor juvenil, es el testimonio de mis primeras lecturas y encuentro con poetas 鈥渃apitales鈥: Alejandra Pizarnik,聽 Silvia Plath, Miguel Hern谩ndez, Federico Garc铆a Lorca y tantos otros. Por supuesto, los poetas del 谩mbito literario argentino de los ochenta.

Conoc铆 en el Centro Cultural General San Mart铆n a Jorge Santiago Perednik [1952-2011], quien dictaba dos cursos que fueron muy importantes para m铆, uno dedicado a Octavio Paz y otro a H茅ctor A. Murena. As铆 me acerqu茅 a la revista literaria 鈥淴ul鈥 que 茅l dirig铆a. Yo estaba en mis primeros a帽os de formaci贸n acad茅mica y portaba una posici贸n de rebeld铆a, con cierto exceso de cr铆tica a lo que ve铆a como enciclop茅dico. Perednik me ofreci贸 otro modo de cuestionar los textos, otra imagen de escritor. Le estar茅 siempre agradecida.

Est谩 tambi茅n el cruce no s贸lo con la pintura, sino con el rock nacional: hay poemas dedicados a Federico Moura, por ejemplo. Fui una joven que disfrut贸 mucho de la m煤sica de su tiempo. Mi hermano ten铆a una banda de rock en su adolescencia y los ensayos eran en nuestra casa, as铆 que en mi infancia los sonidos del llamado 鈥渞ock progresivo鈥 sonaban diariamente, desde muy chica escuch茅 a Almendra, Pappo, Arco Iris, Aquelarre鈥

Con una compa帽era de facultad, hoy psicoanalista, Mar铆a Laura Rodr铆guez Mormandi, realizamos un trabajo cr铆tico de las letras de toda la discograf铆a de Virus, la banda musical de Moura, que no llegamos a editar. En 鈥淟a cuerda del silencio鈥 hay un pasaje por ah铆. Y claro, por la pintura, es cierto, hay una anticipaci贸n. 鈥淓l cuadro鈥 es mi primer intento de captura de la experiencia est茅tica de contemplaci贸n de una pintura: Magritte y 鈥淟a condici贸n humana鈥. Fue un pintor que me acompa帽贸 en esos a帽os.

Ya que hablamos de anticipaci贸n, en 鈥淟a cuerda del silencio鈥 tambi茅n hay una referencia al psicoan谩lisis, un texto dedicado a mi primera analista. Son los dos grandes encuentros 鈥渇undacionales鈥: poes铆a y psicoan谩lisis.

鈥 Edward Hopper (1882-1967), en alg煤n lugar dijo o escribi贸 lo que vos instal谩s antecediendo tus textos a partir de su obra: 鈥淢i deseo era pintar la luz del sol sobre una pared鈥. Alejandra Silvia Pultrone: 驴Cu谩l es tu deseo?…

鈥 隆Qu茅 pregunta dif铆cil, Rolando! Si apunt谩s hacia el deseo de escribir, dir铆a que contra viento y marea se sostenga, que pueda abrirse camino como siempre lo hizo, con m谩s o menos esfuerzo, seg煤n las instancias de la vida. Hace poco pensaba que si tuviese que ubicar una constante en mi existencia, ser铆a la escritura. Y la lectura. Otros deseos fueron oscilaciones, estuvieron encendidos un tiempo y se apagaron. La escritura es una llama d茅bil o fuerte, siempre encendida.

Escribo un diario desde los doce a帽os, que fue transform谩ndose; es una escritura- collage que alberga todos mis intereses, una miscel谩nea manuscrita atravesada de fotos, recortes, notas bibliogr谩ficas, poes铆a, peque帽as narraciones cotidianas. Hace un tiempo comenc茅 la tarea de extracci贸n de los poemas que se encuentran all铆: son 鈥渓os poemas escondidos en los cuadernos鈥.

鈥 隆Oh!, y tu 茅poca de artesana (en mi casa lucen algunos trabajos tuyos): en madera, en cer谩mica. Estudiaste dibujo y pintura art铆stica. 驴Qu茅 te fue pasando durante aquel lapso de aprendizaje primero y de labor despu茅s? No creo que hayas abandonado por completo.

鈥 La artesan铆a me permiti贸 atreverme a crear en un espacio desconocido. En mi familia, la artesana, la que pintaba era mi madre鈥 Es una 茅poca que recuerdo con alegr铆a y cari帽o; el taller de artesan铆as es, en general, un 谩mbito femenino, donde se crea y se cuenta; las mujeres volcamos all铆 bastante de la vida cotidiana, los afectos, los hijos, los nietos. Me reuni贸 con historias muy distintas a la m铆a, aprend铆, disfrut茅.

Y pude compartir la actividad con mi madre: fue muy valioso desde ah铆. El estudio de pintura art铆stica lo sostuve durante unos a帽os, invocando la frase arltiana, lo poco que realic茅, fue con 鈥減repotencia de trabajo鈥. No tengo con la pintura, lo que suele llamarse 鈥渕ano鈥, don natural, todo lo que pude conseguir all铆, fue desde el esfuerzo. Y a veces, un impedimento para seguir: ten铆a ideas pero me faltaban recursos t茅cnicos y eso me desalentaba un poco. Trabaj茅 con 贸leo y acuarela. Me atraen especialmente los motivos marinos. En la actualidad no estoy pintando, pero s茅 que voy a retomar la actividad.

鈥 Y has tenido tu etapa como directora de 鈥淪tevenson鈥, el que adem谩s de ser un espacio bello de librer铆a (y editorial, en el primer piso), lo fue de Ciclos de Poes铆a. Y hasta compartiste la responsabilidad de dirigir una colecci贸n donde, entre otros poetas, editaron a Santiago Bao, Carmen Bruna, Eduardo D鈥橝nna, Patricia Coto, Alberto Luis Ponzo, Mar铆a Barrientos y Alejandro Schmidt. 驴Qu茅 rememoramos? Y sin olvidarnos de 鈥淪r. Ne贸n鈥.

Con Pat Hryb, Ces Le Mhyte, Maria Belen Corso, Hilario Quinteros y Ezequiel Inzaghi

鈥 鈥淪tevenson鈥 fue un proyecto ambicioso: especializada en poes铆a cuando comenzaban a instalarse en Buenos Aires las grandes cadenas, donde la librer铆a dejaba de ser un espacio de encuentro y referencia y el librero, un lector avezado. Intentamos resistir pero desde el punto de vista de la comercializaci贸n de los libros, era imposible competir: o nos resign谩bamos a vender otro tipo de material o cerr谩bamos, y bueno, tomamos la determinaci贸n de cerrarla. A煤n hoy hay gente que la recuerda, con su luz de ne贸n azul atravesando el frente negro, las paredes de ladrillo, los muebles rojos, el secreter que oficiaba de caja鈥 Conviv铆an聽 lo nuevo y lo antiguo.

Con Sandra Franzen, Ces Le Mhyte y Victoria Bilbao

鈥淧oes铆a en Stevenson鈥, que present谩bamos los s谩bados, ofreci贸 un despliegue de voces, sin pertenencia a grupos o estilos, y eso me parece hoy una marca interesante. No siempre ocurre, a veces se invita a leer a los amigos, a los que simplemente nos gustan o se parecen a nosotros en el modo de escribir. No hicimos eso, apostamos a la diversidad.

Id茅ntico criterio sostuvimos con la editorial 鈥淟ibros del Empedrado鈥: pluralismo. Fue una colecci贸n cuidada, en el sentido de no forzar publicaciones; se trataba de estar atentos a un reconocimiento: distinguir un poemario que pudiese ser incluido. Que haya t铆tulos de Alberto Luis Ponzo y Carmen Bruna, entre tantos otros, me gratifica. Me pregunt谩s qu茅 rememoramos, y en ese plural nos incluimos porque vos fuiste parte de esa historia, publicaste en la editorial e integrabas la redacci贸n de Ne贸n, como la llam谩bamos. A帽os de amistad聽 y poes铆a.

Con Fabi谩n Soberon

Hace poco, en el programa de radio 鈥淟una Enlozada鈥 (de la Asociaci贸n de Poetas Argentinos), cuando me preguntaron qu茅 extra帽aba de aquella 茅poca, respond铆 que el primer contacto con cada 鈥渕anuscrito鈥, la sorpresa de ese encuentro. Es una instancia inefable, saber que una est谩 entre los primeros lectores de un libro. Lo hago extensivo a un poema, o cualquier texto que alguien escribe como literatura. Procuro manejarme con precauci贸n y respeto cuando sucede. S茅 por experiencia personal lo que significa convocar a otro para que nos lea. Lo excepcional de esa tarea que, sin embargo, se me presentaba cotidiana, hoy la evoco con nostalgia. Hay cosas que s贸lo es posible sopesarlas en su acertada dimensi贸n, con el paso del tiempo.

Realizamos tres 鈥淎ntolog铆as del Empedrado鈥 durante los a帽os 1996, 1997 y 1999, en las que se sumaron numerosos poetas y cuyas presentaciones disfrutamos en Stevenson, con m煤sica de jazz, y lecturas. Algunos de los escritores que participaron en ellas fueron Liliana Aguilar, Wenceslao Maldonado, Silvia Mazar, D.R. Mourelle, Anah铆 Lazzaroni, Diego Muzzio, Susana Szwarc, Rolando Revagliatti, Melina Brufman, Eduardo Mileo, Norma Mazzei, Carlos Paz, Daniela Bogado.

Con Rolando Revagliatti y Santiago Castellano

鈥淪r. Ne贸n鈥 surgi贸 del proyecto editorial del que formaba parte. Con su formato libro, ilustraciones, tapas color, dibujos de los ni帽os de la familia y fundamentalmente, un humor, como suele decirse, irreverente. All铆 s铆, particip谩bamos de un modo descontracturado, se comentaban libros, se publicaban poemas, cuentos y art铆culos, hab铆a espacio para difundir otras iniciativas literarias. Eran caracter铆sticas unas vi帽etas enmarcadas donde se contaban an茅cdotas, situaciones a veces hilarantes que nos ocurr铆an, como recibir cartas dirigidas al Sr. Stevenson鈥

Fue lo m谩s lejano a una revista literaria convencional, por eso algunos lectores no sab铆an en qu茅 lugar ubicarla, y hasta les resultaba inc贸moda. Nunca exenta de iron铆a, cr铆tica y propuestas. Si uno se detiene en alguno de sus n煤meros, topa con la inquietud a los escritores sobre qu茅 es escribir, en un intento de abrir el interrogante desde lo personal a lo colectivo, por ejemplo. O la propuesta concreta de canje de libros de poes铆a, donde se les instaba a los escritores a que trajeran cinco ejemplares de sus libros y se llevaran cinco de otros autores, en un claro intento de intercambio y circulaci贸n de ediciones en un 谩mbito propicio para su visibilidad. Ne贸n fue acompa帽ando el trabajo editorial y de la librer铆a y de los escritores que participaban.

鈥 Es mientras ya 鈥淪tevenson鈥, en aquellos a帽os de exterminador neoliberalismo, cerraba sus puertas, cuando comenz谩s tu formaci贸n en psicoan谩lisis. 驴Por qu茅 andariveles, Alejandra?

鈥 A mediados de los ochenta comenc茅 un an谩lisis de orientaci贸n lacaniana, una experiencia que signific贸 un giro copernicano para la joven mujer que yo era y que se extendi贸 muchos a帽os. Ya a fines de los noventa, por invitaci贸n de la que era mi analista, asist铆 a un seminario sobre el seminario 鈥淎un鈥 de Jacques Lacan, y a partir de all铆 se abri贸 una 茅poca fecunda de estudio en distintas instituciones, que dur贸 m谩s de una d茅cada y que propici贸 nuevos modos de acercamiento a la聽 poes铆a.

鈥 Adem谩s de aspirar a que me cuentes porqu茅 desestimaron la edici贸n del ensayo sobre Virus, y retornando a 鈥淗opper鈥, qu茅 discern铆s respecto del v铆nculo entre palabra y poes铆a, entre poes铆a e imagen, e incluso instal谩ndonos en 鈥淐iudad demolida鈥, mirada tuya sobre una determinada ciudad, sobre la fantasm谩tica de una incontenible demolici贸n.

鈥 Fue un ensayo de juventud, ten铆amos veinticinco a帽os. El proyecto no fue desestimado, surgieron otros y como suele decirse, se durmi贸. Lleg贸 a leerlo uno de los integrantes de Virus, pero ciertas circunstancias (viajes, trabajo) nos fueron alejando de la posibilidad de una edici贸n. Es cierto, actualmente hay muchas propuestas electr贸nicas, pero el libro pertenece a otro momento, quiz谩s con una revisi贸n adecuada, hoy podr铆a encontrar su lugar.

鈥淗opper鈥 fue para m铆 el ingreso a un nuevo estilo de aprehender lo po茅tico. Hasta ese momento, la imagen no hab铆a tenido tanta presencia en mis poemas. Yo iba de la palabra a la poes铆a, hac铆a esa torsi贸n del lenguaje, por decirlo de un modo 鈥渁 lo Lacan鈥. En muchos de mis primeros poemas resuenan otras voces: las de la infancia, las de las mujeres de mi familia, una memoria evocada casi con melancol铆a. Hay, inicialmente, un yo l铆rico muy apalabrado. El encuentro con la obra pict贸rica de Hopper fue abrir la palabra a lo que la mirada recog铆a, entonces la b煤squeda fue totalmente diferente. Transformar en palabra po茅tica esa conmoci贸n de la mirada.

Me encontr茅 con el cuadro 鈥淣ighthawks鈥 en un bar de la ciudad de Mar del Plata, donde pas茅 los veranos por m谩s de cuarenta a帽os鈥 Fue como suele decirse, un amor a primera vista. Esos personajes, al borde de la noche, noct谩mbulos de una ciudad dormida, acodados en la barra de un bar鈥 A partir de esa primera visi贸n, lo que vino despu茅s, fue seguir mirando sus pinturas y escribir. Es un poemario dise帽ado, con un criterio de 鈥渄oble鈥 traducci贸n: por un lado, entre los t铆tulos originales en ingl茅s, y su versi贸n en espa帽ol y por otro, de la pintura al poema. Como dec铆a en esa entrevista de Rub茅n Arribas que mencion谩s, es un libro que redunda todo el tiempo. Resultaron muy interesantes los comentarios de aquellos que lo leyeron y me los transmitieron: en general, provoc贸 ir hacia el encuentro de las pinturas, es decir, propici贸 una reuni贸n.

Resultado de imagen para alejandra PultroneTambi茅n me sent铆 identificada con la est茅tica despojada de la paleta de Hopper. Siempre se dice que sus cuadros representan la soledad urbana. Ciudades pujantes que, sin embargo, albergan almas solitarias. 脡l era un hombre met贸dico que tambi茅n veraneaba siempre en un mismo lugar 鈥擟ape Cod鈥, escenario de muchas de sus pinturas. Su obra es de una gran intensidad po茅tica. Necesit茅 hacer ese pasaje, traer esas im谩genes a este lugar del lenguaje. Claro, que mirar es tambi茅n una operaci贸n de la lengua. Recuerdo cuando estuvo en cartel en Buenos Aires la obra teatral 鈥淩ed鈥 de John Logan.

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Edgardo Gugliermetti, Alejandra Pultrone, R. R., Gabriela Ver贸nica Gonz谩lez, Oscar Gonz谩lez, Mar铆a Rosa Maldonado, Carlos C煤ccaro, Gabriel Reches.

Recrea desde la ficci贸n el encuentro del artista pl谩stico Mark Rothko con su joven asistente. Transcurre聽 en su estudio. Una de sus mejores escenas es cuando ambos gritan simult谩neamente en el medio de una discusi贸n qu茅 es el rojo para cada uno. Podr铆amos decir que son s贸lo palabras: el amanecer, la sangre que brota de las venas, Pap谩 Noel, 隆Satan谩s! Una tras otra, arrojadas para obtener la esencia de un color.

A m铆 me conmueve que para algunas pocas personas, Hopper primero fue el nombre de un libro, que hayan ido desde el poema a la pintura, en ese planteo inverso de encuentro po茅tico que va de la letra al pincel, por decirlo de alg煤n modo.

Resultado de imagen para alejandra PultroneEn 鈥淐iudad demolida鈥 el trabajo fue distinto: es un poemario concebido a partir de viejas fotos. La imagen es un punto de partida de cada poema, pero 鈥攃omo bien dec铆s鈥 se interpone lo fantasm谩tico, te dir铆a que ocupa el centro. Cuando me encontr茅 con esas fotograf铆as, tambi茅n en un verano marplatense, lo que me impresion贸 fue que en la ciudad en la que yo habitualmente comenzaba cada a帽o de mi vida desde la infancia, hab铆a otra, escondida desde la oscuridad que toda demolici贸n impone. Lo m谩s impactante es que fue聽 esplendorosa 鈥攁rquitect贸nicamente hablando鈥 y arrasada para dar paso a una construcci贸n desordenada.

Y sin embargo, persiste. Hay rastros, en las calles, objetos diseminados en los museos. Su historia alberga muchos datos curiosos, por ejemplo, la ara帽a del comedor del majestuoso Hotel Bristol, sigue Resultado de imagen para alejandra Pultronealumbrando en la Catedral de la ciudad. La que am贸 Alfonsina Storni. Existe una hermosa foto suya conservada donde se la puede ver caminando por la vieja rambla de madera. Entonces, la imagen aqu铆 fue un acercamiento para poder desplegar po茅ticamente algunos fragmentos de esas escenas perdidas. Ese fue mi objetivo est茅tico.

鈥 Acaso fue en 2012cuando me sorprendiste obsequi谩ndome por mi cumplea帽os, un magn铆fico volumen de 570 p谩ginas: 鈥淐artas a los Jonqui猫res鈥 de Julio Cort谩zar (esto es: cartas de Julio Cort谩zar al poeta y pintor Eduardo Jonqui猫res y a su esposa Mar铆a, entre 1950 y 1983). Fue despu茅s de devor谩rmelo que te lo prest茅. 驴Qu茅 te pareci贸? 驴Qu茅 libros confesionales, testimoniales, recomendar铆as a nuestros lectores?

Resultado de imagen para alejandra Pultrone Como bien sab茅s, me gusta much铆simo el g茅nero epistolar. Las cartas de Cort谩zar a sus amigos los Jonqui猫res me resultaron un muestrario muy valioso, especialmente de los primeros a帽os en Par铆s, el aporte de esos detalles cotidianos que un amigo le acerca a otro que est谩 lejos y que sostienen el lazo a pesar de la distancia. Habl谩s de 鈥渄evor谩rtelo鈥: as铆 es, este 鈥淐ort谩zar epistolar鈥 resulta tambi茅n un narrador extraordinario.

Otro libro del g茅nero que recomendar铆a y que me lleg贸 directo de tu biblioteca, es 鈥淎qu铆 y ahora鈥, la correspondencia que mantuvieron mi siempre ponderado Paul Auster y J. M. Coetzee: es un intercambio distinto porque son las cartas de dos escritores afamados y profesionales que deciden escribirse despu茅s de haberse conocido personalmente.

Y otra correspondencia que disfrut茅 fue la que mantuvieron Victoria Ocampo y el escritor y monje trapense Thomas Merton, titulada 鈥淔ragmentos de unregalo鈥, que tambi茅n contiene sus art铆culos y rese帽as publicados en la revista 鈥淪ur鈥. Una amistad de la que nada sab铆a. Admiro profundamente a Victoria Ocampo desde mi adolescencia, y hace unos a帽os comenc茅 una lectura de los escritos de T. Merton quese extendi贸 mucho tiempo. Descubrir que eran amigos y que hab铆a un testimonio de esa amistad me dio una gran alegr铆a.Imagen relacionada

Ahora estoy leyendo la correspondencia de Alejandra Pizarnik.

Imagino que pocos deben saber que alguna vez, Adolfo Bioy Casares, expres贸 en una charla p煤blica en Uruguay: 鈥淔inalizo las correcciones cuando no encuentro algo que me hace tropezar o que me da un sobresalto en la p谩gina que he escrito. Cuando ya no hay rimas, cuando no me sale toda en octos铆labos o endecas铆labos. Cuando las palabras que terminan con ese no son seguidas de otra que tiene ese.

La ese es una serpiente en el jard铆n del poeta. (鈥) Bueno, cuando las cacofon铆as no est谩n demasiado presentes, cuando he dicho lo que ten铆a que decir. (鈥) Hay que leer buenos escritores y tratar de no leer malos escritores. Cuando uno lee un mal escritor piensa que puede escribir igual que ese mal escritor. Cuando uno lee un buen escritor uno ve 鈥攅quivocadamente鈥 que puede escribir igual, y eso estimula.鈥 En tu caso, finaliz谩s las correcciones cuando鈥 Y lo que quieras a帽adir respecto de los buenos y los malos escritores.

Resultado de imagen para alejandra Pultrone

Con Amalia P茅rez, A. M茅ndez Casariego, Daniel Barroso, E. Casanesse, Carlos Barbarito, L. Ponce, M. Angelino, Pico Manfredi, E. M茅ndez

Coincido plenamente con lo expresado por Adolfo Bioy Casares: una correcci贸n termina cuando se llega a cierta extenuaci贸n de la lectura. Cuando ya no se advierten obst谩culos. Pero la mirada cambia, y a veces, basta con volver a leer un texto despu茅s de un tiempo m谩s o menos prolongado para encontrarlos de nuevo. Corregir es leer en estado de alerta. J.L.Borges consideraba la publicaci贸n como un freno a esa 鈥渓ectura del tropiezo鈥, por llamarla de alg煤n modo.

El buen escritor es ante todo un buen lector, el que puede hacer uso de una competencia de lectura (al modo de Umberto Eco) que le permita un trabajo sin ingenuidades con respecto a su obra. No hay camino allanado para el que escribe bien.聽Para m铆, el mal escritor es el escritor ingenuo. El enamorado de sus propias palabras, el que sucumbe a ellas como al canto de las sirenas: el que 鈥渘o se amarra鈥.

Ficha

Alejandra Pultrone naci贸 el 24 de marzo de 1964 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, Rep煤blica Argentina. Es Profesora en Letras por la Universidad de Mor贸n. Desde 1997 y hasta 2009, de modo ininterrumpido, realiz贸 estudios de psicoan谩lisis. De entre las antolog铆as en las que ha sido incluida, destacamos 鈥淎nimales distintos: Muestra de poetas argentinos, espa帽oles y mexicanos nacidos en los sesentas鈥 (Ediciones Arlequ铆n, ciudad de M茅xico, 2008). Fue directora de 鈥淪tevenson鈥 (1992-1997), librer铆a especializada en poes铆a, y asistente de direcci贸n de la revista-libro de literatura 鈥淪r. Ne贸n鈥, desde sus inicios (n潞 1, julio 1992) hasta su edici贸n final (n潞 10, diciembre 1995). Co-dirigi贸 el sello editorial de poes铆a 鈥淟ibros del Empedrado鈥 (1994-2004). En soporte papel public贸 los poemarios 鈥淟a cuerda del silencio鈥 (1991) y 鈥淗opper鈥 (1995). Este 煤ltimo cuenta con segunda edici贸n en formato caja-libro (2005). En formato caja-libro apareci贸 en 1997 un tercero: 鈥淐iudad demolida鈥, el cual tiene, lo mismo que 鈥淗opper鈥, edici贸n electr贸nica (por Nostromo Editores, en 2006 el primero de los citados, y en 2003 el segundo). Un cuarto poemario, 鈥淩estos de poda鈥, fue editado electr贸nicamente en 2004 por la revista espa帽ola 鈥淭e铆na鈥.

*Entrevista realizada a trav茅s del correo electr贸nico: en la Ciudad Aut贸noma de Buenos Aires, Alejandra Pultrone y Rolando Revagliatti.

 

 

 

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