Sep 21 2013
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Opini贸nSociedad

Algunas claves para leer a Francisco

La extensa entrevista que el papa Francisco concedi贸 al sacerdote Antonio Spadaro, director de la Civilt脿 Cattolica (1), para ser publicada en las revistas de los jesuitas en todo el mundo, no s贸lo ofrece m谩s elementos que permiten comprender el rumbo que Bergoglio le quiere dar a la Iglesia Cat贸lica sino que ratifica otro modo de comunicaci贸n del pont铆fice con la sociedad y con su propia comunidad, y vuelve a sorprender a propios y extra帽os con algunas definiciones.

El texto es un verdadero documento de casi treinta p谩ginas obtenido a lo largo de tres jornadas que totalizaron m谩s de seis horas de di谩logo entre el periodista y el Papa. Hay novedades que hablan de las aperturas que Francisco quiere hacer en la Iglesia, pero siempre cuidando de no moverse un 谩pice de los cauces ortodoxos de la doctrina y la moral cat贸licas. Las 鈥渁udacias鈥 de Bergoglio, si es que as铆 se pueden denominar, tienen que ver con sus gestos, su disposici贸n al di谩logo y, fundamentalmente, con su insistencia en que la religi贸n y, por lo tanto, la Iglesia Cat贸lica, tienen que ayudar a las personas a vivir mejor, aportando sus valores y puntos de vista, pero sin obligar y sin constituirse en juez y 谩rbitro. Esa es, quiz谩s, una de las diferencias m谩s importantes entre el 鈥淏ergoglio cardenal鈥 y el 鈥淏ergoglio Papa鈥.

鈥淒ios nos ha hecho libres: no es posible una injerencia espiritual en la vida personal鈥, sostuvo el Papa para decir que 鈥渘o podemos seguir insistiendo s贸lo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual y al uso de anticonceptivos. Es imposible鈥. Francisco no reniega de la doctrina, pero pretende, al menos por el momento, dejar estas discusiones en segundo plano: 鈥淭enemos que encontrar un nuevo equilibrio, porque de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre el peligro de caer como un castillo de naipes, de perder la frescura y el perfume del Evangelio鈥, dice con gran cuota de realismo. En el mismo sentido se帽ala que las consecuencias morales deben venir despu茅s del anuncio positivo del Evangelio y de la salvaci贸n. Y redobla la apuesta: 鈥淯n cristiano restauracionista, legalista, que lo quiere todo claro y seguro, no va a encontrar nada (…). Aquel que hoy buscase siempre soluciones disciplinarias, el que tienda a la 鈥榮eguridad鈥 doctrinal de modo exagerado, el que busca obstinadamente recuperar el pasado perdido, posee una visi贸n est谩tica e involutiva, y as铆 la fe se convierte en una ideolog铆a entre tantas otras鈥. Tambi茅n conoce el riesgo de las divisiones: 鈥淭enemos que caminar unidos en las diferencias: no existe otro camino para unirnos鈥.

A pesar de que Spadaro, el entrevistador, sostiene que 鈥渆s obvio que el papa Francisco est谩 m谩s acostumbrado a la conversaci贸n que a la c谩tedra鈥, es evidente que al hablar, tambi茅n en este caso, Bergoglio no pierde de vista que lo que diga tendr谩 impacto, y para abordar algunos temas conflictivos sigue utilizando el lenguaje ambiguo que tantas veces se le critic贸 en la Argentina. En eso es fiel a su estilo de siempre. All谩 y aqu铆. As铆 deja librada la interpretaci贸n a sus audiencias, pero al mismo tiempo abre caminos, promueve el debate y, por a帽adidura, tiene la posibilidad de medir reacciones, de observar alineamientos para, llegado el caso, volver a arremeter. 鈥淪oy despierto, s茅 moverme鈥, confiesa. Aunque compensa con algo dif铆cil de comprobar: 鈥淎l mismo tiempo soy bastante ingenuo鈥.vaticano francisco-contra-guerra-

Bergoglio se declara 鈥減ecador鈥, reconoce errores hist贸ricos en su forma de conducci贸n, pero sostiene que 鈥渏am谩s he sido de derechas鈥. Con habilidad utiliza la autocr铆tica para introducir el valor de la consulta y de las responsabilidades compartidas en el gobierno de la Iglesia. Esta es otra de las l铆neas de acci贸n que Francisco eligi贸 para su pontificado, que ratifica ahora y que puede conducir a una gesti贸n m谩s colegiada de la Iglesia, que podr铆a desembocar en la convocatoria a s铆nodos especiales e incluso a un concilio. Bergoglio dijo ahora que hay que encontrar la manera de que estas instancias de consulta sean 鈥渕enos r铆gidas鈥 porque 鈥渄eseo consultas reales, no formales鈥. La colegialidad episcopal en la Iglesia se abri贸 camino tras el Concilio Vaticano II y el papa Pablo VI la impuls贸 decididamente. Con Juan Pablo II, y luego con Benedicto XVI, las conferencias episcopales perdieron peso, y la conducci贸n se hizo cada vez menos participativa y m谩s centrada en la burocracia eclesi谩stica vaticana.

Otra de las afirmaciones que llaman la atenci贸n es aquella que en el lenguaje pol铆tico podr铆a traducirse como 鈥渆l pueblo no se equivoca鈥. Francisco dice que 鈥渆l pueblo es sujeto鈥 y que 鈥渆l conjunto de fieles es infalible cuando cree y manifiesta esa infalibilidad suya al creer鈥. 驴Quiere decir el Papa que tanto 茅l como los obispos deben prestar m谩s atenci贸n al pueblo en su forma de vivir la fe y en sus pr谩cticas religiosas que a los mismos te贸logos? As铆 parece. Insiste en que 鈥渉ay que preguntar al pueblo鈥 y no solamente a la 鈥減arte jer谩rquica鈥 (los obispos) de la Iglesia. Y retoma la idea de la Iglesia entendida como 鈥渓a casa de todos, no una capillita en la que cabe s贸lo un grupito de personas selectas鈥, ni 鈥渦n nido protector de nuestra mediocridad鈥. Muchos obispos, tambi茅n argentinos, deben sentir en este momento que el Papa est谩 golpeando en sus puertas.

Lo afirmado le sirve para trazar un perfil de los obispos: 鈥渕isericordiosos鈥 que se hacen 鈥渃argo de las personas, acompa帽谩ndolas como el buen samaritano que las lava, limpia y consuela鈥, que sean 鈥減astores y no funcionarios 鈥榗l茅rigos de despacho鈥欌. En otro momento dijo que quiere una 鈥淚glesia pobre鈥, y a obispos 鈥渃on olor a oveja鈥 y no pr铆ncipes.

Ahora agrega que 鈥渃uando se habla de los problemas sociales, una cosa es reunirse a estudiar el tema de la droga de una villa miseria, y otra cosa es ir all铆, vivir all铆 y captar el problema desde adentro y estudiarlo鈥. Porque 鈥渘o se puede hablar de pobreza si no se la experimenta, con una inserci贸n directa en los lugares en los que se vive esa pobreza鈥.

En s铆ntesis, Francisco define una Iglesia Cat贸lica protagonista y servidora de la sociedad, pero al mismo tiempo abierta al di谩logo y aceptando las diferencias, dentro y fuera de sus fronteras. Y exige que los 鈥渇uncionarios鈥 eclesi谩sticos est茅n al servicio y presentes en el medio del pueblo, abiertos a escuchar antes que imponer normas morales o doctrinales. Es el papa Francisco de hoy que, sostienen algunos, podr铆a haber polemizado con el cardenal Bergoglio de ayer.

1) la versi贸n completa en espa帽ol puede leerse en http://www.razonyfe.org/images/stories/Entrevista_al_papa_Francisco.pdf

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